{"id":300314,"date":"2021-10-04T09:40:50","date_gmt":"2021-10-04T13:40:50","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=300314"},"modified":"2021-10-04T09:40:50","modified_gmt":"2021-10-04T13:40:50","slug":"algo-mas-que-palabras-la-docencia-configura-las-sociedades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=300314","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras, La docencia configura las sociedades"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cHemos de invertir m\u00e1s en docencia y menos en armas, para poder impulsar la cultura del abrazo en la mente humana\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por <strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Espa\u00f1a, 4 de octubre, 2021.- La indecencia se ha adue\u00f1ado de las sociedades, pide un cambio en el esp\u00edritu docente. Ah\u00ed est\u00e1 la clave. La docencia configura las sociedades. Tampoco se puede adoctrinar. Hoy m\u00e1s que nunca se requiere de una formaci\u00f3n centrada en nuestros interiores, en conocernos y en reconocernos, en saber interrogarnos para poder discernir la orientaci\u00f3n que hemos de tomar. Necesitamos de un nuevo ardor cerebral, que no radica en los conocimientos absorbidos, sino en la formaci\u00f3n de esa b\u00fasqueda aut\u00e9ntica para poder reconstruir una nueva era de concordia, familiaridad y paciencia con el an\u00e1logo. Para ello, hay que indagar de otro modo y manera, ser m\u00e1s coraz\u00f3n que coraza, utilizar otros lenguajes menos violentos y m\u00e1s libres, si en verdad queremos poner fin a esta sensaci\u00f3n enfermiza de desconfianza y divisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego, no podemos continuar enfrentados, marcados por los conflictos, hundidos por la pobreza de un mundo desigual e injusto a m\u00e1s no poder. Son situaciones verdaderamente indignantes que tenemos que ahuyentar de la faz de la tierra. Los docentes, verdaderamente formados como tales y vocacionales, son los que tienen la llave del salto. De ah\u00ed, la necesidad de educadores que sepan unir la ilusi\u00f3n y la raz\u00f3n, activar el pensamiento de los juicios naturales con la apertura a los sublimes horizontes, remover conciencias en un orbe de tantos problemas que nos inquietan, para llegar a ser m\u00e1s alma que cuerpo. Este es el m\u00e9rito de esas gentes, con aptitud de despertar en sus discentes otras sabidur\u00edas m\u00e1s solidarias y humanas, entregadas en templar actitudes m\u00e1s que en injertar conocimientos, para poder abarcar el sue\u00f1o del entendimiento, que el planeta por naturaleza anhela.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Indudablemente, no hay mejor sociedad que aquella en la que se interesan los unos por los otros. Pensemos que es mucho m\u00e1s lo que nos ensambla que lo que nos distancia. Nada se consigue encerrado en nosotros mismos, hemos de abrirnos a esa sabidur\u00eda innata que imprime la c\u00e1tedra viviente, compartiendo opiniones, cooperando en la unidad que todos demandamos, entrando as\u00ed en una relaci\u00f3n de familia, que es lo que en realidad nos da empuje y sanaci\u00f3n. Por eso, hemos de invertir m\u00e1s en docencia y menos en armas, para poder impulsar la cultura del abrazo en la mente humana. Esta es la gran asignatura pendiente. Falta creatividad y compromiso en buena parte de la poblaci\u00f3n. Urge, precisamente, esa motivaci\u00f3n que nos permita vencer este sentimiento de inutilidades, que lo \u00fanico que nos hacen es amargarnos nuestra propia historia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Detesto, por consiguiente, esas sociedades controladas por insensatos con objetivos il\u00f3gicos. Solo hay que ver ese mundo privilegiado de algunos cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados. Tenemos que dejar de establecernos sobre bases falsas. Sin duda, hemos de recuperar otros aprendizajes m\u00e1s reconstituyentes, con la indagaci\u00f3n racional de lo arm\u00f3nico y el sentido colectivo que nos hermana como linaje. Por cierto, es una l\u00e1stima que s\u00f3lo el 34% de los refugiados asiste a la escuela secundaria, el resto podr\u00eda no llegar nunca a ese nivel de educaci\u00f3n. Con estos datos es imposible avanzar; puesto que la tarea del docente es cultivar los desiertos, no desgajar salvajes.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad habla por s\u00ed misma. Cada d\u00eda m\u00e1s personas se quedan atr\u00e1s, ante nuestra indiferencia, y esto nos vuelve inhumanos, pues el mayor gesto de paz es poder nutrirnos todos de la sapiencia serena que da el participar. Bravo por esos maestros entregados a la causa educativa. Ahora es el instante de reconocerles su papel social. El porvenir est\u00e1 en manos de ese instructor, que para dar lecciones de virtud, ejemplariza sus acciones, tocando los sentimientos del discente. No quebrantemos la confianza. Y en todo caso, si nos inunda la huella de la incapacidad, miremos m\u00e1s all\u00e1 de las tristes evidencias vividas, que el tiempo cura las heridas, nos mantiene y nos har\u00e1 progresar con los g\u00e9rmenes virtuosos del amor. Son esas potencialidades entra\u00f1ables las que suelen fraternizarnos. No lo olvidemos jam\u00e1s, tras levantar los ojos a la vida y dejarnos sorprender por sus naturales lenguajes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com \u201cHemos de invertir m\u00e1s en docencia y menos en armas, para poder impulsar la cultura del abrazo en la mente humana\u201d. 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