{"id":300027,"date":"2021-10-02T03:31:44","date_gmt":"2021-10-02T07:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=300027"},"modified":"2021-10-02T14:31:17","modified_gmt":"2021-10-02T18:31:17","slug":"luperon-en-la-restauracion-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=300027","title":{"rendered":"Luper\u00f3n en la restauraci\u00f3n y II"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles <\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se encontraba fomentando la lucha armada en los campos de La Vega, con principal punto operativo en la secci\u00f3n La Jagua, lleg\u00f3 a o\u00eddos de Luper\u00f3n la noticia de que la cercana ciudad de Santiago de los Caballeros estaba sitiada por los anexionistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin p\u00e9rdida de tiempo se present\u00f3 all\u00ed con decenas de acompa\u00f1antes en pie de guerra. Fue recibido con benepl\u00e1cito por los oficiales y soldados restauradores que resist\u00edan los feroces ataques de los enemigos. En pocas horas fue designado jefe de un cant\u00f3n y por sus condiciones excepcionales de intr\u00e9pido guerrero adquiri\u00f3 el rango de general.<\/p>\n\n\n\n<p>En una obra autobiogr\u00e1fica dictada por \u00e9l se relata la forma en que se dio inicio a la gran batalla septembrina en aquella hist\u00f3rica urbe dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>En horas de la noche del 5 de septiembre del 1863, ante la inminente llegada a Santiago de miles de anexionistas encabezados por el renegado general criollo Juan Suero (llamado el Cid Negro) y el coronel espa\u00f1ol Mariano Cappa para reforzar a sus conmilitones que estaban atrincherados en puntos claves de esa ciudad, el general restaurador Gaspar Polanco orden\u00f3 que se atacara la Fortaleza San Luis.<\/p>\n\n\n\n<p>Luper\u00f3n se\u00f1al\u00f3, en resumen, que esa noche los patriotas dominicanos portaban lanzas, fusiles antiguos, trabucos, pistolas, machetes y garrotes.<\/p>\n\n\n\n<p>Abunda al decir que una columna dirigida por el General Gregorio de Lora march\u00f3 por la calle San Luis; el coronel Benito Monci\u00f3n dirigi\u00f3 la artiller\u00eda emplazada en el Castillo de Santiago contra la citada fortaleza que controlaban los espa\u00f1oles; el mismo Luper\u00f3n iba al frente de una columna que se desplazaba por la calle Juan Francisco Garc\u00eda y el general Polanco, \u201ccon dos piezas de artiller\u00eda, march\u00f3 por la calle de la Barranca o de la Iglesia.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p>Un repaso de los hechos en que particip\u00f3 Luper\u00f3n, enfrentando y venciendo una y otra vez a los anexionistas, permite decir que el 6 de septiembre de 1863, en la ciudad de Santiago, fue como una especie de parteaguas en la Guerra de Restauraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p><br>A partir de esa fecha un espont\u00e1neo coro nacional resaltaba que Luper\u00f3n estaba dotado de un \u201cvalor fabuloso\u201d. Ese calificativo form\u00f3 desde entonces parte esencial en la corona de elogios que rodea su firme figura militar y su calidad superior en defensa de los valores supremos de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pertinente es decir que aunque el jefe supremo de las operaciones militares de los restauradores en esa, la segunda ciudad del pa\u00eds, era el general Gaspar Polanco, seguido de los tambi\u00e9n generales Pimentel y Monci\u00f3n, la determinaci\u00f3n y bravura de Luper\u00f3n fue de gran importancia para la victoria de los restauradores en ese d\u00eda glorioso. No se trata de un malentendido sobre el protagonismo real de esa contienda. Los hechos avalan esa afirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los anexionistas estaban dirigidos all\u00ed por los vendepatria generales Jos\u00e9 Hungr\u00eda y Abad Alfau, quienes estaban reforzados por numerosos altos oficiales espa\u00f1oles.<br>Desde su puesto de mando en el sitio hist\u00f3rico conocido como El Meadero, Gregorio Luper\u00f3n planificaba las acometidas contra los anexionistas y encabezaba en cada ocasi\u00f3n los combates.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando observ\u00f3 alguna desesperanza entre generales y coroneles restauradores utiliz\u00f3 un ardid propio de toda guerra, haciendo propalar noticias no confirmadas, pero que provocaron un efecto demoledor en la moral de los intrusos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luper\u00f3n ten\u00eda un carisma para iluminar a los combatientes con sus arengas sobre la seguridad del triunfo. Cuando algunos parec\u00edan desfallecer \u00e9l se llenaba de energ\u00eda redentora y convert\u00eda el des\u00e1nimo en entusiasmo patri\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un oficio dirigido por Luper\u00f3n al coronel Pepillo Salcedo, de fecha 9 de septiembre de 1863, permite tener una idea clara sobre el impacto de su participaci\u00f3n en la Guerra Restauradora.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la contundencia de un adalid se expresaba en dicha correspondencia un jovenc\u00edsimo Gregorio Luper\u00f3n, quien el d\u00eda anterior hab\u00eda cumplido 24 a\u00f1os de edad: \u201cVenga, compa\u00f1ero, pues estando herido Benito, me veo forzado a atender a los campamentos del Meadero y Maril\u00f3pez, a las guerrillas, a la artiller\u00eda del fuerte, y hasta el Cuartel General de Polanco\u2026\u201d2<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha descripci\u00f3n es una estampa de ese aguerrido general veintea\u00f1ero. El texto anterior confirma que en gran parte por su iniciativa de lucha sin tregua y su coraje los espa\u00f1oles tuvieron que desistir 7 d\u00edas despu\u00e9s de aquel luminoso 6 septembrino (el 13 de septiembre de 1863) de sus macabros prop\u00f3sitos de ocupar la segunda ciudad dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ib\u00e9ricos y sus secuaces criollos, al frente de los cuales estaban el brigadier Manuel Buceta del Villar y el coronel Mariano Cappa, salieron en desbandada desde Gurabito y otros lugares santiagueros hacia Puerto Plata, por tortuosos trillos de Las Lavas, Altamira y caser\u00edos dispersos en esa ruta de la Cordillera Septentrional.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa misma zona, dos d\u00edas antes, vale decir el d\u00eda 11 de septiembre de 1863, tambi\u00e9n fue derrotado el brigadier Rafael Primo de Rivera, que en v\u00edsperas hab\u00eda llegado desde Cuba a Puerto Plata, entonces el m\u00e1s importante puertomar\u00edtimo de la Rep\u00fablica Dominicana y uno de los puntos claves de su mercado de exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su presencia, al frente de dos batallones con tropas curtidas en guerra de ultramar, era para reforzar a los anexionistas que cada d\u00eda se encontraban en mayores dificultades. La aplastante derrota de Primo de Rivera y sus soldados se produjo en el lugar conocido como Cuesta de los Balazos, en Altamira, donde los restauradores, bajo el mando del bizarro coronel Latour pusieron en el alto la dignidad del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los restauradores crearon un primer gobierno en armas, instalado en la ciudad de Santiago de los Caballeros, Luper\u00f3n fue designado Jefe Superior de Operaciones en la provincia Santo Domingo. Ese territorio abarcaba un vasto teatro de guerra, desde la orilla del mar Caribe, en la desembocadura del r\u00edo Ozama, hasta m\u00e1s al norte de la zona de mogotes, cuevas y una gran red hidr\u00e1ulica llamada Los Haitises.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese era el puesto militar de mayor responsabilidad que en ese momento ten\u00eda el pa\u00eds. Es oportuno decir aqu\u00ed, para poner en perspectiva la elevada encomienda dada a Luper\u00f3n, que en la capital de la Rep\u00fablica Dominicana y su amplio contorno se concentraban los m\u00e1s poderosos contingentes de soldados espa\u00f1oles y criollos anexionistas encabezados por el general Santana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En busca de ellos fue el gran jefe restaurador Gregorio Luper\u00f3n. <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Le correspondi\u00f3 a hacer trizas los prop\u00f3sitos de Santana, quien pretend\u00eda entonces invadir con miles de tropas el Cibao. En la batalla de Arroyo Bermejo, el primero de octubre de 1863, qued\u00f3 sellado el triunfo de Gregorio Luper\u00f3n sobre Pedro Santana, derrumb\u00e1ndose as\u00ed el anexionismo como doctrina pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Como antecedentes inmediatos de dicho encuentro b\u00e9lico vale decir que Luper\u00f3n y sus tropas sacaron de combate a los anexionistas que encontraron en la ruta de La Vega, Cevicos, El Sill\u00f3n de la Viuda y varios lugares de la sierra de Yamas\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Luego de la derrota de los anexionistas en Arroyo Bermejo, el nombrado marqu\u00e9s de Las Carreras, s\u00edmbolo mayor de la traici\u00f3n a la patria, se repleg\u00f3 por la ruta de Guanuma; pero Luper\u00f3n no le dio tregua, tal y como bien lo describe Pedro Archambault en su obra Historia de la Restauraci\u00f3n: \u201cMand\u00f3 detr\u00e1s de Santana una fuerte guerrilla en persecuci\u00f3n de los realistas, dej\u00f3 una guardia en Bermejo, situ\u00f3 otra en el camino a Monte Plata y recorri\u00f3 todas las cercan\u00edas de San Pedro para el mejor conocimiento de sus<br>operaciones\u2026\u201d3<\/p>\n\n\n\n<p>Las cuencas de los r\u00edos Yabacao, Casu\u00ed, Congo y Soco, parte de los llanos costeros del mar Caribe y diversos promontorios de la Cordillera Oriental se convirtieron en tumbas abiertas para cientos de anexionistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas derrotas en cadena fueron el principio del fin de Santana, a quien el principal jefe de lo que quedaba del gobierno anexionista termin\u00f3 quit\u00e1ndole lo poco de mando que le quedaba.<br>Ocho meses despu\u00e9s el llamado Chacal de Guabatico mor\u00eda envuelto en el lodazal de sus acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La probada autoridad moral de Luper\u00f3n en la guerra restauradora surgi\u00f3 porque \u00e9l prefer\u00eda la gloria (en el m\u00e1s patri\u00f3tico sentido de la expresi\u00f3n) al poder en s\u00ed, am\u00e9n de que rechazaba cualquier sugerencia que se saliera de sus lineamientos de intransigencia en la lucha por recuperar la libertad de los dominicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por sus altos m\u00e9ritos en los campos de batalla la figura de Luper\u00f3n fue creciendo en admiraci\u00f3n no s\u00f3lo entre sus tropas sino en todo el pueblo. Al mismo tiempo hay que se\u00f1alar que la sola menci\u00f3n de su nombre causaba terror entre los anexionistas criollos y extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Su bi\u00f3grafo Hugo Tolentino Dipp resumi\u00f3 muy bien el papel estelar de ese pr\u00f3cer dominicano: \u201cToda esta campa\u00f1a hizo de Luper\u00f3n un h\u00e9roe popular de las libertades nacionales. Su prestigio como primera espada de la Restauraci\u00f3n era indiscutible\u2026Por encima de las mezquinas pasiones, Luper\u00f3n se encumbraba como una figura cuyo valor y temeridad iban a la par con el patriotismo<br>intransigente que le caracterizaba.\u201d4<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00f3xima cr\u00f3nica abordar\u00e9 la significaci\u00f3n pol\u00edtica de su figura luego de la epopeya restauradora.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<br>1-Notas autobiogr\u00e1ficas. Tomo I.Pp133 y 134.Editora de Santo domingo, 1974. Gregorio Luper\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Carta de Luper\u00f3n a Pepillo Salcedo.9-septiembre-1863.Notas autobiogr\u00e1ficas.Tomo I. Reimpresi\u00f3n facsimilar. Editora de Santo Domingo, 1974.Pp141 y 142. Gregorio Luper\u00f3n.<br>3-Historia de la Restauraci\u00f3n. Editora Taller 1987.P139.Pedro M. Archambault.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Gregorio Luper\u00f3n. Biograf\u00eda Pol\u00edtica. Editora Alfa y Omega. Tercera<br>edici\u00f3n.P113. Hugo Tolentino Dipp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles Mientras se encontraba fomentando la lucha armada en los campos de La Vega, con principal punto operativo en la secci\u00f3n La Jagua, lleg\u00f3 a o\u00eddos de Luper\u00f3n la noticia de que la cercana ciudad de Santiago de los Caballeros estaba sitiada por los anexionistas. 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