{"id":298117,"date":"2021-09-18T03:25:26","date_gmt":"2021-09-18T07:25:26","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=298117"},"modified":"2021-09-18T03:32:55","modified_gmt":"2021-09-18T07:32:55","slug":"luperon-antes-de-la-restauracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=298117","title":{"rendered":"Luper\u00f3n Antes de la Restauraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot ROBLES<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola vital del pr\u00f3cer Gregorio Luper\u00f3n fue el resultado de la uni\u00f3n de la laboriosa Nicolasa Luper\u00f3n (Duperron) y del comerciante Pedro Castellanos, quien<br>le neg\u00f3 su filiaci\u00f3n paterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 el c\u00e1lido domingo 8 de septiembre del 1839 en la ciudad de Puerto Plata. Su muerte se produjo el viernes 21 de mayo de 1897, en esa misma ciudad. Vivi\u00f3, enconsecuencia, 57 a\u00f1os, 8 meses y 13 d\u00edas. En su ni\u00f1ez y adolescencia era m\u00e1s conocido por el alias de Goyito.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese espacio de tiempo (definido como \u201cuna encrucijada hist\u00f3rico-social\u201d)<br>ocurrieron acontecimientos importantes en la individualidad de Luper\u00f3n y tambi\u00e9n<br>hechos extraordinarios en la colectividad dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p><br>A golpes de acciones heroicas se convirti\u00f3 en uno de los m\u00e1s formidables ejemplos<br>de superaci\u00f3n personal de su \u00e9poca, con proyecci\u00f3n hasta la actualidad. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Su vida estuvo marcada por un itinerario pre\u00f1ado de sucesos trascendentales que<br>hicieron de \u00e9l una figura cimera en la historia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Vino al mundo dotado de condiciones fuera de lo com\u00fan, tal y como pudo demostrar a lo largo de su existencia muy movida.<\/p>\n\n\n\n<p>Su origen m\u00e1s que humilde no fue retranca para que venciera los obst\u00e1culos que<br>abundaban en la sociedad dominicana de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus notas autobiogr\u00e1ficas hay descripciones impresionantes sobre la escasez de recursos que padeci\u00f3 junto a su familia monoparental.<\/p>\n\n\n\n<p><br>En efecto, el gran pr\u00f3cer restaurador narr\u00f3 que siendo ni\u00f1o tuvo que trabajar duro para contribuir al sustento familiar. Pescaba de noche, hac\u00eda pan de madrugada y<br>antes de salir los primeros rayos del sol ya estaba en las calles de su pueblo natal<br>\u201cvendiendo frutas en el mercado, dulces en los cuarteles y agua en un burro el resto<br>del d\u00eda.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior significa que las calles puertoplate\u00f1as, con todos sus peligros y<br>desventajas para un ni\u00f1o, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier an\u00e1lisis sociol\u00f3gico, fueron su primera escuela. Coplas de anta\u00f1o recogieron su preg\u00f3n al mercadear como<br>buhonero frutas tropicales y una bandeja repleta de pi\u00f1onates.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Pas\u00f3 casi de manera fugaz por las aulas de una peque\u00f1a escuela que ten\u00eda instalada<br>en Puerto Plata un educador ingl\u00e9s. De aquel aprendizaje escribi\u00f3 despu\u00e9s su<br>primer bi\u00f3grafo, el poeta y patriota Manuel Rodr\u00edguez Obj\u00edo, que se trat\u00f3 de:<br>\u201c\u2026algunas liger\u00edsimas indicaciones para aprender a leer, escribir y contar, tan<br>imperfectamente, como debe presumirse.\u201d2<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de convertirse en el formidable l\u00edder militar y pol\u00edtico que fue pudo controlar muchos instintos anexos a la mocedad. Lo logr\u00f3 a base de disciplina personal y profundas cavilaciones en la floresta de la cordillera septentrional, en el \u00e1rea de Jamao.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de sus contempor\u00e1neos con inquietudes pol\u00edticas o vocaci\u00f3n por las armas<br>actuaban s\u00f3lo con la fuerza propia de esos toros de lidia que llaman morlacos, pero<br>en Luper\u00f3n primaba m\u00e1s el estudio minucioso de los pasos que daba.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ese puertoplate\u00f1o nacido en cuna humilde lleg\u00f3 a ser un gran jefe militar y un caracterizado pol\u00edtico que pensaba sus acciones, como lo har\u00eda un consumado<br>estratega que analiza los pros y los contras de cada movimiento t\u00e1ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>Accionaba de esa manera en virtud de su viva inteligencia (esa misma facultad<br>mental que magistralmente ha analizado en nuestro tiempo Howard Gardner, el eminente acad\u00e9mico de la Universidad de Harvard); por su disciplina y, adem\u00e1s, por su formaci\u00f3n buscada por \u00e9l al margen de tutores o profesores. Dicho sea que en realidad fue autodidacta. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Luper\u00f3n surgi\u00f3 a la palestra p\u00fablica con una clara valoraci\u00f3n de la importancia de<br>la libertad y de la soberan\u00eda. Su aprendizaje en la biblioteca del se\u00f1or Pedro Eduardo Dubocq, a partir de los 12 a\u00f1os de edad, le permiti\u00f3 afincar en su pensamiento criterios s\u00f3lidos que sobrepasaban las simples nociones del deber patrio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus energ\u00edas interiores, que no eran pocas, encontraron en las p\u00e1ginas de los libros<br>que all\u00ed ley\u00f3 con avidez el camino que lo condujo en pocos a\u00f1os a ser un guerrero y pol\u00edtico con disciplina, formaci\u00f3n, destreza y don de mando. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Uno de los libros que m\u00e1s hondo cal\u00f3 en el pensamiento del jovenc\u00edsimo Luper\u00f3n<br>fue la colecci\u00f3n de biograf\u00edas de decenas de famosos personajes griegos y romanos<br>que el fil\u00f3sofo e historiador griego Plutarco agrup\u00f3 en su obra siempre vigente<br>titulada Vidas paralelas.<\/p>\n\n\n\n<p><br>El referido hacendado maderero de origen franc\u00e9s, llegado aqu\u00ed desde Guadalupe,<br>la Mariposa del sur del mar Caribe, observ\u00f3 que Gregorio Luper\u00f3n, entonces con<br>solo catorce a\u00f1os de edad, ten\u00eda condiciones tan extraordinarias que decidi\u00f3 nombrarlo capataz de su negocio de corte de caoba en Jamao.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que hacer destacar que particularmente para esa \u00e9poca era muy dif\u00edcil que un hombre rico decidiera poner en parte los destinos de su fortuna en un imberbe que no era su pariente y que proven\u00eda de un hogar carenciado. Por dem\u00e1s sin ning\u00fan<br>v\u00ednculo con las \u00e9lites de la zona.<\/p>\n\n\n\n<p>La perspicacia del se\u00f1or Dubocq, afincado en esa \u00e1rea del Atl\u00e1ntico dominicano, le permiti\u00f3 comprender que Luper\u00f3n era un ser fuera de serie llamado traspasar los linderos de una vida rural rutinaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de convertirse en el formidable l\u00edder militar y pol\u00edtico que fue pudo controlar muchos instintos anexos a la mocedad. Lo logr\u00f3 a base de disciplina personal y profundas cavilaciones en la floresta de la cordillera septentrional, en el \u00e1rea de Jamao.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de sus contempor\u00e1neos con inquietudes pol\u00edticas o vocaci\u00f3n por las armas<br>actuaban s\u00f3lo con la fuerza propia de esos toros de lidia que llaman morlacos, pero<br>en Luper\u00f3n primaba m\u00e1s el estudio minucioso de los pasos que daba. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Ese puertoplate\u00f1o nacido en cuna humilde lleg\u00f3 a ser un gran jefe militar y un caracterizado pol\u00edtico que pensaba sus acciones, como lo har\u00eda un consumado<br>estratega que analiza los pros y los contras de cada movimiento t\u00e1ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>Accionaba de esa manera en virtud de su viva inteligencia (esa misma facultad<br>mental que magistralmente ha analizado en nuestro tiempo Howard Gardner, el eminente acad\u00e9mico de la Universidad de Harvard); por su disciplina y, adem\u00e1s, <\/p>\n\n\n\n<p><br>por su formaci\u00f3n buscada por \u00e9l al margen de tutores o profesores. Dicho sea que<br>en realidad fue autodidacta. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Luper\u00f3n surgi\u00f3 a la palestra p\u00fablica con una clara valoraci\u00f3n de la importancia de<br>la libertad y de la soberan\u00eda. Su aprendizaje en la biblioteca del se\u00f1or Pedro Eduardo Dubocq, a partir de los 12 a\u00f1os de edad, le permiti\u00f3 afincar en su pensamiento criterios s\u00f3lidos que sobrepasaban las simples nociones del deber patrio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus energ\u00edas interiores, que no eran pocas, encontraron en las p\u00e1ginas de los libros<br>que all\u00ed ley\u00f3 con avidez el camino que lo condujo en pocos a\u00f1os a ser un guerrero y pol\u00edtico con disciplina, formaci\u00f3n, destreza y don de mando. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Uno de los libros que m\u00e1s hondo cal\u00f3 en el pensamiento del jovenc\u00edsimo Luper\u00f3n<br>fue la colecci\u00f3n de biograf\u00edas de decenas de famosos personajes griegos y romanos<br>que el fil\u00f3sofo e historiador griego Plutarco agrup\u00f3 en su obra siempre vigente<br>titulada Vidas paralelas.<\/p>\n\n\n\n<p><br>El referido hacendado maderero de origen franc\u00e9s, llegado aqu\u00ed desde Guadalupe,<br>la Mariposa del sur del mar Caribe, observ\u00f3 que Gregorio Luper\u00f3n, entonces con<br>solo catorce a\u00f1os de edad, ten\u00eda condiciones tan extraordinarias que decidi\u00f3 nombrarlo capataz de su negocio de corte de caoba en Jamao.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que hacer destacar que particularmente para esa \u00e9poca era muy dif\u00edcil que un hombre rico decidiera poner en parte los destinos de su fortuna en un imberbe que no era su pariente y que proven\u00eda de un hogar carenciado. Por dem\u00e1s sin ning\u00fan<br>v\u00ednculo con las \u00e9lites de la zona.<\/p>\n\n\n\n<p>La perspicacia del se\u00f1or Dubocq, afincado en esa \u00e1rea del Atl\u00e1ntico dominicano, le permiti\u00f3 comprender que Luper\u00f3n era un ser fuera de serie llamado traspasar los linderos de una vida rural rutinaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Le facilit\u00f3 inicialmente los medios para que fuera desarrollando su potencial humano, lo cual le permiti\u00f3 lograr el insospechado \u00e9xito que en unos pocos a\u00f1os<br>tendr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Luper\u00f3n ejerc\u00eda niveles de jefatura con la peonada que cortaba \u00e1rboles en la serran\u00eda de Jamao y sus colindancias comenz\u00f3 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, contra el segundo gobierno de Buenaventura B\u00e1ez, la revoluci\u00f3n del 7 de julio 1857, encabezada entre otros por Jos\u00e9 Desiderio Valverde y Benigno<br>Filomeno de Rojas. <\/p>\n\n\n\n<p><br>Cuando se produjo la referida sublevaci\u00f3n, el que luego ser\u00eda adalid de la Restauraci\u00f3n ten\u00eda apenas 18 a\u00f1os de edad. Ese acontecimiento lo precipit\u00f3 a participar por primera vez en la vida p\u00fablica del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cronolog\u00eda de su vida est\u00e1 que a esa edad fue designado por los alzados en armas como Comandante Auxiliar del Puesto Cantonal de Rinc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esa posici\u00f3n Luper\u00f3n particip\u00f3 en los hechos que provocaron casi un a\u00f1o despu\u00e9s, el 12 de junio del 1858, la salida forzosa del poder de B\u00e1ez. Muchos pensaron entonces que el pa\u00eds se enrumbar\u00eda por caminos de paz, libertad y prosperidad, pero la realidad fue otra. <\/p>\n\n\n\n<p><br>El resultado final de aquello, por la atomizaci\u00f3n de los cabecillas de la mencionada revoluci\u00f3n, fue la fatal toma del poder por quien poco tiempo despu\u00e9s se convirti\u00f3 en el parricida de la Rep\u00fablica Dominicana. Ese fue el general Pedro Santana Familias, el jefe de los anexionistas criollos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al concluir por su propia voluntad sus v\u00ednculos laborales en Jamao con los se\u00f1ore Dubocq y Ginebra, Luper\u00f3n abri\u00f3 un negocio propio para vender mercanc\u00edas nacionales y extranjeras en un cruce de caminos de la zona, espec\u00edficamente en el pueblo de Sabaneta de Y\u00e1sica, situado entre las estribaciones del lado norte de la cordillera septentrional y el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>El 18 de marzo de 1861, cuando llevaba 3 a\u00f1os ejerciendo el comercio de manera independiente, ocurri\u00f3 en el pa\u00eds un tr\u00e1gico hecho que definir\u00eda el rumbo definitivo hacia la proceridad de Gregorio Luper\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fat\u00eddico d\u00eda la naci\u00f3n fue anexada a Espa\u00f1a. La soberan\u00eda se eclips\u00f3, pero de ah\u00ed surgir\u00eda la llamarada de luz que permiti\u00f3 que el mundo mirara con respeto y admiraci\u00f3n al pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su juventud ya el nombre de Gregorio Luper\u00f3n resonaba en los pueblos costeros situados desde R\u00edo San Juan hasta la Bah\u00eda de la Isabela, as\u00ed como en las<br>comarcas cercanas emplazadas tierra adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan evidente era que los pobladores de esa regi\u00f3n ten\u00edan conocimiento de las condiciones que adornaban al joven Gregorio Luper\u00f3n que dos prestantesciudadanos lo urgieron, mediante carta del 25 de marzo de 1861, para que retornara a Puerto Plata a fin de desafiar la afrenta de la anexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed le escribieron: \u201cAl fin se ha quitado la m\u00e1scara el general Santana, y verifica la traici\u00f3n de entregar la Rep\u00fablica a la Monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Puerto Plata se opone y resistir\u00e1 hasta la muerte. T\u00fa haces falta en tu pueblo; jam\u00e1s hab\u00edamos visto este pueblo m\u00e1s decidido por la defensa de su independencia.\u201d3 <\/p>\n\n\n\n<p><br>Tres d\u00edas despu\u00e9s de leer esa impactante invitaci\u00f3n, y luego de vadear ca\u00f1adas<br>crecidas, evitar tramos pantanosos y caminar fatigosamente por trillos y atajos intransitables por \u00e1rboles ca\u00eddos (una de las usuales tormentas tropicales hab\u00eda<br>afectado d\u00edas antes esa parte del pa\u00eds) lleg\u00f3 a la ciudad de Puerto Plata para iniciar un largo camino lleno de abrojos. Venci\u00f3 todos los obst\u00e1culos y se convirti\u00f3 en uno de los dominicanos m\u00e1s ilustres de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio Luper\u00f3n qued\u00f3 conmovido al ver la bandera del reino de Espa\u00f1a izada en<br>el lugar donde antes estaba la dominicana, la cual hab\u00eda sido lanzada con soberbia<br>e irrespeto por los anexionistas en qui\u00e9n sabe qu\u00e9 rinc\u00f3n, como si de un trapo sucio<br>se tratara.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fr\u00eda ma\u00f1ana del 28 de marzo de 1861 ese palad\u00edn de la libertad jur\u00f3 luchar hasta la muerte para devolver la soberan\u00eda al pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento de tribulaci\u00f3n, con la profanaci\u00f3n de que era v\u00edctima el sagrado<br>lienzo tricolor que define la dominicanidad, bien pudo Luper\u00f3n haber pensado algo similar a lo que en el 1911 escribi\u00f3 el poeta seibano Emilio A. Morel:<br>\u201cEl sacro pabell\u00f3n dominicano\/es la condensaci\u00f3n del patriotismo, \/y no puede morir porque en s\u00ed mismo\/lleva el alma de un pueblo soberano.\u201d4<\/p>\n\n\n\n<p><br>Fue tal su determinaci\u00f3n que en no mucho tiempo ya no ser\u00eda conocido por Goyito, sino como El General de la Restauraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para una persona como Luper\u00f3n la p\u00e9rdida de la libertad era una afrenta<br>inaceptable, que merec\u00eda una respuesta vigorosa de todos los dominicanos de<br>buena voluntad. A recuperar la soberan\u00eda nacional se dedic\u00f3 desde entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las primeras expresiones p\u00fablicas que demostr\u00f3 el talante de valiente combatiente de Luper\u00f3n fue cuando hizo lo que correspond\u00eda con un espa\u00f1ol anexionista que con arrogancia lanz\u00f3 en su presencia improperios contra los dominicanos.<br>Fue apresado por el hecho de dejar bien aleccionado al forastero aludido. Pronto se<br>fug\u00f3 de la c\u00e1rcel y emprendi\u00f3 por primera vez el camino del exilio. <\/p>\n\n\n\n<p><br>En poco tiempo, sin importar riesgos, volvi\u00f3 a la patria mancillada. Entr\u00f3 por Monte Cristi, dando inicio as\u00ed a una \u00e9pica jornada de lucha restauradora que no terminar\u00eda hasta lograr, junto a miles de otros intr\u00e9pidos patriotas dominicanos, la derrota de los anexionistas espa\u00f1oles y criollos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo precedente sirvi\u00f3 de argamasa para crear uno de los personajes m\u00e1s impactantes<br>de la historia dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras glosas m\u00e1s extensas constituyen el acervo probatorio de las condiciones<br>excepcionales con las cuales se present\u00f3 al palenque de la vida p\u00fablica dominicana<br>la esplendente personalidad de Gregorio Luper\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Notas autobiogr\u00e1ficas y apuntes hist\u00f3ricos. Editora Santo Domingo, 1974.Tomo<br>I.P89. Gregorio Luper\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Gregorio Luper\u00f3n e historia de la Restauraci\u00f3n. Editorial El Diario, 1939.Tomo<br>I.P27. Manuel Rodr\u00edguez Obj\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>3- Carta a Luper\u00f3n. Puerto Plata, 25-marzo-1861.Federico Sheffemberg y<br>Baldomero Regalado.<br>4- 16 de Agosto. Cancionero de la Restauraci\u00f3n. Editora del Caribe,1963.P<br>156.Fabio A. Mota y Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot ROBLES La par\u00e1bola vital del pr\u00f3cer Gregorio Luper\u00f3n fue el resultado de la uni\u00f3n de la laboriosa Nicolasa Luper\u00f3n (Duperron) y del comerciante Pedro Castellanos, quienle neg\u00f3 su filiaci\u00f3n paterna. Naci\u00f3 el c\u00e1lido domingo 8 de septiembre del 1839 en la ciudad de Puerto Plata. 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