{"id":294831,"date":"2021-08-28T04:12:06","date_gmt":"2021-08-28T08:12:06","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=294831"},"modified":"2021-08-28T04:30:12","modified_gmt":"2021-08-28T08:30:12","slug":"los-afrancesados-y-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=294831","title":{"rendered":"Los Afrancesados Y III"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles <\/p>\n\n\n\n<p>Al cerrar esta breve serie sobre los afrancesados, y sus repercusiones en la historia dominicana, es oportuno decir que aunque sus esfuerzos fueron fallidos dejaron una cola de males que todav\u00eda se mueve en la mente de muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que decir que en la cadena de fracasos que tuvieron hubo una excepci\u00f3n: Aquellos afrancesados que se viraron a favor de Espa\u00f1a, logrando la Anexi\u00f3n. Sin embargo, en ese caso la sal les sali\u00f3 m\u00e1s cara que el chivo, como dice el viejo refr\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese germen del entreguismo de los afrancesados ha llegado hasta nuestra \u00e9poca. Esa deformaci\u00f3n espiritual se observa entre avivatos, bobalicones, apapipios, pero tambi\u00e9n en personajillos emperifollados que se mueven en diferentes niveles de la sociedad dominicana, a imitaci\u00f3n del c\u00e9lebre p\u00e9ndulo de Le\u00f3n Foucault.<\/p>\n\n\n\n<p>La mala semilla germinada de los afrancesados est\u00e1 en cada acci\u00f3n en que se compromete el futuro de la soberan\u00eda nacional. Es un lastre que el pa\u00eds arrastra desde hace un mont\u00f3n de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la enorme resiliencia del pueblo dominicano ha impedido el naufragio anhelado por aquellos interesados en que desaparezca el conjunto de cosas que simboliza la haza\u00f1a ocurrida el 27 de febrero de 1844.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El art\u00edculo 210<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tal y como indiqu\u00e9 en la primera entrega de esta corta serie el injerto diab\u00f3lico del art\u00edculo 210, colocado en el t\u00edtulo XI de las disposiciones transitorias de la Constituci\u00f3n del 6 de noviembre de 1844, fue esencialmente el fruto de las maquinaciones de los afrancesados y del c\u00f3nsul Saint Denys.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto original de la referida disposici\u00f3n sustantiva se mantuvo hasta la reforma constitucional del 25 de febrero del 1854, es decir que estuvo 9 a\u00f1os vigente.<\/p>\n\n\n\n<p>El trinitario Jos\u00e9 Mar\u00eda Serra le atribuy\u00f3 al susodicho art\u00edculo 210 ser la base de graves males que minaron la salud de la joven Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Serra, que anotaba con perseverancia los detalles que no aparec\u00edan en los partes oficiales de entonces, (lo que luego el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Miguel de Unamuno llam\u00f3 \u201cla intrahistoria) Santana se convirti\u00f3 en dictador: \u201carriando el pabell\u00f3n nacional para entregar la patria a Espa\u00f1a.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que precisar que por largo tiempo muchos actos de los gobiernos dominicanos fueron inspirados utilizando como escudo el referido art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una revisi\u00f3n al bloque de leyes, decretos, resoluciones y reglamentos emitidos durante un largo tramo de la historia nacional permite comprobar que el contenido del art\u00edculo 210, etiquetado en la Ley de Leyes de 1844, como se indica arriba, como transitorio, traspasaba su ensamblaje literario. En realidad se proyect\u00f3 con sus fauces felinas por mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su aplicaci\u00f3n no era solamente con fines de un duro y pesado ejercicio de pol\u00edtica dom\u00e9stica, para aplastar a los enemigos, coyunturales o no. Ten\u00eda el objetivo mayor de facilitar el aniquilamiento de la soberan\u00eda nacional, otorg\u00e1ndole una cobertura de impunidad al presidente que firmara la entrega de R.D. a Francia, tal y como se notaba claramente en las comunicaciones de Saint Denys y otros intrigantes.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trataba simplemente de lo que describi\u00f3 con un marcado inter\u00e9s particular, en el 1884, el general Dami\u00e1n B\u00e1ez, en un manuscrito titulado Apuntes y Comentarios Hist\u00f3ricos, al decir que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl art\u00edculo 210, fruto de Bobadilla, que Santana impuso por la fuerza a la Constituci\u00f3n de 1844, fue la vara de hierro con que se arm\u00f3 para continuar en la matanza y proscripciones que ya hab\u00eda perpetrado\u2026\u201d2<\/p>\n\n\n\n<p>Esa especie de abejorro comenz\u00f3 a volar har\u00e1 en pocos meses 177 a\u00f1os, y aunque fue formalmente abatido en el 1854 lo cierto es que en la pr\u00e1ctica una parte del mismo ha seguido movi\u00e9ndose en el&nbsp; palenque de la vida p\u00fablica nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa larga presencia, con sus matices y disimulos, se comprueba en la gran mayor\u00eda de las revisiones que se le han hecho a la Carta Magna del 6 de noviembre de 1844.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo cl\u00e1sico de lo anterior es el art\u00edculo 55 de la reforma constitucional del 28 de noviembre de 1966, cuyos 27 numerales le otorgaban al presidente de la Rep\u00fablica m\u00faltiples poderes, haci\u00e9ndolo una suerte de rey del Antiguo Egipto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tom\u00e1s Bobadilla<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s Bobadilla es un personaje con luces y sombras en el escenario de la historia dominicana. En no pocas ocasiones se mov\u00eda con gran soltura entre socavones&nbsp; tenebrosos. Esa manera de actuar no ha impedido que muchas de sus acciones hayan trascendido a la posteridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El consumado bur\u00f3crata, y due\u00f1o de inmensos bosques de caoba en la vertiente sur de la cordillera central, en la parte que colinda con el valle de Peravia, llev\u00f3 una vida austera. Dicen que era un conquistador de mujeres y amante de la lidia de gallos.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo una de las cabezas mejor amuebladas de su \u00e9poca, Bobadilla siempre crey\u00f3 que la preeminencia de las decisiones m\u00e1s trascendentales del pa\u00eds ten\u00eda obligatoriamente que recaer en \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus escritos, discursos y hechos conocidos dan la impresi\u00f3n, con la lejan\u00eda del tiempo de por medio, que \u00e9l se consideraba con derecho de poner sus pies en el escabel de las nacientes instituciones del aparato burocr\u00e1tico dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>De \u00e9l se ha escrito que: \u201c\u2026se elev\u00f3 a la altura de estadista\u2026probablemente la primera figura pol\u00edtico-intelectual de su \u00e9poca\u2026en la medida en que aspir\u00f3 a ejercer un protagonismo de primer orden, sufri\u00f3 fracasos que lo llevaron a resignarse a desempe\u00f1ar funciones subordinadas.\u201d3<\/p>\n\n\n\n<p>En cada generaci\u00f3n surgen admiradores suyos que buscan aligerar la pesada capa de hechos negativos que cubre su imagen de hombre importante en gran parte de las tres d\u00e9cadas posteriores a la independencia nacional. Algunos obliteran elementos cardinales de su vida p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad el m\u00e1s prol\u00edfico de sus bi\u00f3grafos (superando a Ram\u00f3n Lugo Lovat\u00f3n)&nbsp; es Manuel Otilio P\u00e9rez P\u00e9rez. Ese distinguido tamayense ha escrito tres tomos s\u00f3lo con expresiones favorables a Bobadilla.<\/p>\n\n\n\n<p>El ing. P\u00e9rez P\u00e9rez public\u00f3 La impronta indeleble, El legado imperecedero y La praxis coherente de Tom\u00e1s Bobadilla. Son obras que presentan lo que su autor considera de buena fe el accionar positivo de esa personalidad criolla del siglo XIX.4<\/p>\n\n\n\n<p>V\u00e1lido es tambi\u00e9n decir que antes de la independencia nacional Bobadilla tuvo sus actuaciones como funcionario al servicio de las autoridades coloniales, en tiempos de la llamada Espa\u00f1a Boba, y tambi\u00e9n con los ocupantes haitianos. Proclam\u00f3 que&nbsp; Boyer era el \u201c\u00e1ngel de la paz.\u201d La verdad es que fue un opresor del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Bobadilla, adem\u00e1s de afrancesado, apoy\u00f3 la Anexi\u00f3n a Espa\u00f1a, acusando a los patriotas restauradores de b\u00e1rbaros, ladrones y asesinos. Ocup\u00f3 en esa breve y siniestra etapa el elevado cargo de Magistrado de la Real Audiencia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se hizo de la vista gorda ante los desmanes de Pedro Santana Familias, Felipe Ribero Lemoine,&nbsp; Carlos de Vargas Cerveto, Jos\u00e9 de la G\u00e1ndara&nbsp; y Manuel Buceta del Villar, quienes como jefes en el terreno anexionista, entre 1861 y 1865, llenaron de cad\u00e1veres la geograf\u00eda dominicana. Luego fue funcionario de gobiernos surgidos de las filas restauradoras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Parad\u00f3jicamente Bobadilla, ya con m\u00e1s de 80 a\u00f1os de edad, muri\u00f3 resaltando el patriotismo del pueblo dominicano y rechazando vigorosamente el malsano proyecto urdido por Buenaventura B\u00e1ez para anexar el pa\u00eds a los EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la ciudad de Aguadilla, Puerto Rico,&nbsp; el 4 de febrero del 1871,&nbsp; diez meses antes de morir, con su octogenario pensamiento parcialmente transformado, Bobadilla le dirigi\u00f3 una&nbsp; comunicaci\u00f3n al senador estadounidense por&nbsp; Massachusetts Charles Sumner, aliado de Rep\u00fablica Dominicana, en la cual le expon\u00eda su negativa a esa aventura anexionista, indic\u00e1ndole, entre muchas otras cosas, que el pueblo dominicano estaba \u201cacostumbrado a vivir libre, sin deber su libertad m\u00e1s que a su propio esfuerzo, no resiste extra\u00f1a dominaci\u00f3n\u2026\u201d5&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Muri\u00f3 en Hait\u00ed el 21 de diciembre de 1871, adonde hab\u00eda ido a parar cuando gobernaba all\u00ed el general Nissage Saget. Sus restos mortales desaparecieron en el torbellino creado en esa \u00e9poca entre los poderes legislativo y ejecutivo de ese pa\u00eds vecino.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el cad\u00e1ver de Bobadilla se aplic\u00f3, lamentablemente, el c\u00e9lebre verso de su contempor\u00e1neo Gustavo Adolfo B\u00e9cquer: \u201c\u00a1Dios m\u00edo, que solo se quedan los muertos!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>9 de junio de 1844<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es oportuno se\u00f1alar que Duarte y una parte de sus seguidores, entre ellos Juan Isidro P\u00e9rez y Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Puello, quienes abogaban por una independencia sin matices y sin compromisos con poderosos pa\u00edses europeos, les dieron el 9 de junio de 1844 lo que se denomina un golpe de bols\u00f3n a los conservadores que buscaban el protectorado de Francia. Con tropas que partieron del cuartel militar entonces conocido como La Fuerza, hoy Fortaleza Ozama, lograron descabezar a la Junta Gubernativa.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa ocasi\u00f3n se produjo una estampida entre los conservadores: Bobadilla y Caminero se ocultaron. B\u00e1ez, Francisco Xavier Abreu, Manuel Joaqu\u00edn Delmonte, etc. se asilaron en el consulado franc\u00e9s. Otros fueron detenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese memorable d\u00eda S\u00e1nchez, Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro P\u00e9rez tomaron el control del incipiente aparato gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p>El historiador haitiano Jean Price-Mars, coincidiendo con varios de sus colegas dominicanos, se\u00f1ala que el referido d\u00eda Bobadilla y Briones pronunci\u00f3 un discurso para recordar que hab\u00eda un compromiso con Francia para ceder la pen\u00ednsula de Saman\u00e1 y convertir al pa\u00eds en un protectorado de dicha potencia de Europa Occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una provocaci\u00f3n m\u00e1s del culto y ladino Bobadilla y Briones. En su obra La Rep\u00fablica de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana Price-Mars relata que al escuchar esas palabras: \u201cDuarte se alz\u00f3 y se opuso con la mayor energ\u00eda a la realizaci\u00f3n de semejante proyecto.\u201d6&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los franceses imponen a sus socios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp; acci\u00f3n intr\u00e9pida del 9 de junio de 1844, arriba referida, motorizada por los verdaderos trinitarios, dur\u00f3 poco. En breve tiempo el poder\u00edo de los franceses logr\u00f3 recuperar el control del gobierno, imponiendo a su socio Santana.<\/p>\n\n\n\n<p>El aludido contragolpe fue una prueba m\u00e1s de la penetraci\u00f3n de los galos en los asuntos internos del pa\u00eds cuando apenas hac\u00eda 3 meses que se hab\u00eda proclamado la independencia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso se\u00f1alar, adem\u00e1s, para robustecer lo anterior, que en los d\u00edas posteriores a la proclamaci\u00f3n de la independencia dominicana hab\u00eda una flota de barcos franceses (las fragatas Nereyde y N\u00e1yade y el bergant\u00edn Enryle) surcando las aguas&nbsp; de la Rep\u00fablica Dominicana, en claro apoyo a los planes preconcebidos desde el 1843 por los afrancesados y los se\u00f1ores Levasseur y Saint-Denys.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra titulada Revoluciones y conflictos internacionales en el Caribe, que abarca desde 1789 hasta 1854, el investigador cubano Jos\u00e9 Luciano Franco se refiere a la presencia del entonces jefe de la armada francesa en esta parte del mundo, el almirante Alphonse de Moges, quien \u201cdesde la Bah\u00eda de Ocoa, donde fondeaba la escuadra francesa\u201d gestion\u00f3 el primero de abril de 1844 una entrevista con el presidente haitiano Riviere H\u00e9rard, quien estaba en territorio dominicano a t\u00edtulo de invasor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl marino franc\u00e9s, de acuerdo con el plan Levasseur que el c\u00f3nsul Saint Denis dirig\u00eda, trat\u00f3 de influir al primer mandatario haitiano a que se plegara a sus exigencias en favor de los separatistas, a lo que se neg\u00f3.\u201d7&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3nsul Saint Denys<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es harto conocido el protagonismo que en contra de la soberan\u00eda dominicana jug\u00f3 Eustache Juchereau de Saint-Denys. Lo que no se ha difundido mucho es que dicho personaje fue&nbsp; primero c\u00f3nsul de Francia en Cabo Haitiano, desde donde fue trasladado a Santo Domingo por \u00f3rdenes del poderoso Andr\u00e9s Nicol\u00e1s de Levasseur,&nbsp; con el apoyo del&nbsp; mencionado almirante&nbsp; Alphonse de Moges.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos tres intrusos franceses jugaron papeles importantes en los prop\u00f3sitos de cercenar la soberan\u00eda dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos individuos consideraron que Saint-Denys ser\u00eda clave, y as\u00ed fue, en sus planes de sacar ventajas pol\u00edticas y econ\u00f3micas en medio de las convulsiones que viv\u00eda la isla a finales de 1843 y principios de 1844. Actuaron esa vez a contrapelo de las opiniones del se\u00f1or A. Barrot,&nbsp; enviado del rey de Francia, quien arrib\u00f3 a Hait\u00ed en noviembre de 1843.<\/p>\n\n\n\n<p>La intromisi\u00f3n de Saint-Denys en los asuntos dominicanos fue tan poderosa que la proclama de la capitulaci\u00f3n, mediante la cual Hait\u00ed terminaba su ocupaci\u00f3n del territorio dominicano, (con 10 art\u00edculos y firmada el 28 de febrero de 1844) comienza as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPor la mediaci\u00f3n del Se\u00f1or C\u00f3nsul de Francia y en presencia de los miembros de la Comisi\u00f3n designada por la Junta Gubernativa y de los nombrados por el general Desgrotte\u2026ha sido convenida la capitulaci\u00f3n siguiente\u2026\u201d Dicho texto hist\u00f3rico contiene esta reveladora apostilla final: \u201cVisto y sellado por el C\u00f3nsul de Francia. Firmado: E. de Juchereau de Saint-Denis.\u201d8<\/p>\n\n\n\n<p>Horas antes de esa firma, cuando lo que prevalec\u00eda aqu\u00ed era un mar de incertidumbre, el general haitiano Henri Etienne Desgrottes, en su condici\u00f3n de comandante de la plaza y de la ciudad de Santo Domingo, le dirigi\u00f3 una carta a Saint Denys en la que le informaba que&nbsp; recurr\u00eda a \u00e9l para, textualmente, \u201cponer a los haitianos y a sus familias bajo la protecci\u00f3n de la generosa bandera francesa.\u201d9<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas de sus comunicaciones Saint-Denys se expresaba sin ambages con relaci\u00f3n al control que a su pensar iba a tener Francia sobre la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se comprueba, por en\u00e9sima vez, en la carta que el 15 de marzo de 1844 le envi\u00f3 al almirante de Moges, el m\u00e1s alto jefe militar franc\u00e9s desplegado en el Caribe: \u201cNo temer\u00eda comprometerme, se\u00f1or almirante, afirmando a\u00fan que, si lo exigiremos con cierta insistencia, los colores franceses substituir\u00edan muy pronto, en Santo Domingo y otras partes tambi\u00e9n, los colores dominicanos.\u201d10&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Almirante de Moges&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los afrancesados, en su af\u00e1n de entregar la soberan\u00eda nacional, tambi\u00e9n tocaron las puertas del ya mencionado almirante Alphonse de Moges, cuyo papel en los primeros a\u00f1os de la independencia del pa\u00eds ha sido poco analizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho personaje, en su calidad de jefe de los barcos y soldados franceses desplegados en el Caribe, ejerc\u00eda un gran poder desde uno de sus puestos de mando, en La Savane, una amplia planicie con vista al litoral marino de Fort-de-France, ciudad que desde hace m\u00e1s de cien a\u00f1os es la capital de la isla de Martinica,&nbsp; que en el presente es un Departamento de ultramar de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Oportuno es decir que una fragata enviada por el almirante de Moges estuvo en las cercan\u00edas de la Bah\u00eda de Ocoa el 15 de abril de 1844, cuando se produjo all\u00ed un combate naval con intrusos haitianos que fueron derrotados por los dominicanos que los fulminaron desde las goletas Mar\u00eda Chica, Separaci\u00f3n Dominicana y Leonor, comandadas respectivamente por Juan Bautista Maggiolo, Juan Bautista Cambiaso y Jos\u00e9 Alejandro Acosta.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, pertinente es decir que poderosos personajes dominicanos y extranjeros participaron activamente, durante varios a\u00f1os, en los fracasados planes de convertir a la Rep\u00fablica Dominicana en un protectorado o en una colonia de Francia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00faltiples hechos impidieron que cuajaran los prop\u00f3sitos de los afrancesados y sus valedores.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Los hechos de nuestro pasado permiten se\u00f1alar que de haberse consumado aquel desprop\u00f3sito el mismo iba a terminar mal, pues el pueblo dominicano existe y existir\u00e1 para respirar el aire que emana del manto de soberan\u00eda que cubre su territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-La Constituci\u00f3n de San Crist\u00f3bal (1844-1854).Reeditada en el 2017.Editora Serigraf.P81. Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Papeles de Buenaventura B\u00e1ez. Editora Montalvo,1969.ADH.Recopilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>3- Personajes dominicanos, tomo I. Editora Alfa y Omega, 2013.Pp164 y 165.Roberto Cass\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Sobre Bobadilla: La impronta indeleble. Editora B\u00faho, 2011.El legado imperecedero. B\u00faho, 2017 y La praxis coherente. B\u00faho,2021. Manuel Otilio P\u00e9rez P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p>5- Revista Cl\u00edo No.84, mayo-agosto 1949. Pp89-93. Carta de Bobadilla a Charles Sumner. 4-febrero-1871.<\/p>\n\n\n\n<p>6-La Rep\u00fablica de Hait\u00ed y La Rep\u00fablica Dominicana. Tomo II. Editora Taller, 2000.P520. Jean Price-Mars.<\/p>\n\n\n\n<p>7-Revoluciones y conflictos internacionales en El Caribe (1789-1854).Editorial La Habana: Academia de Ciencias,1965. Jos\u00e9 Luciano Franco.<\/p>\n\n\n\n<p>8-Bosquejo hist\u00f3rico del descubrimiento y conquista de la isla de Santo Domingo. Editado por SDB, 1976. Casimiro N. De Moya Pimentel.<\/p>\n\n\n\n<p>9-Carta del general Desgrottes al c\u00f3nsul Saint-Denys. 28 de febrero de 1844.<\/p>\n\n\n\n<p>10-Carta del c\u00f3nsul Saint-Denys al almirante de Moges.15-marzo-1844.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles Al cerrar esta breve serie sobre los afrancesados, y sus repercusiones en la historia dominicana, es oportuno decir que aunque sus esfuerzos fueron fallidos dejaron una cola de males que todav\u00eda se mueve en la mente de muchos. 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