{"id":292214,"date":"2021-08-14T02:45:27","date_gmt":"2021-08-14T06:45:27","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=292214"},"modified":"2021-08-14T02:45:27","modified_gmt":"2021-08-14T06:45:27","slug":"los-afrancesados-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=292214","title":{"rendered":"Los Afrancesados I"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles <\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Reparto en ultramar<\/strong> <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se sabe que durante mucho tiempo la isla de Santo Domingo estuvo controlada por&nbsp; Espa\u00f1a y Francia. Las principales decisiones sobre su destino se tomaban al otro lado del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, muy lejos de las aguas caribe\u00f1as que ba\u00f1an esta parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Francia, otrora potencia colonial, comenz\u00f3 oficialmente su presencia en esta tierra caribe\u00f1a cuando el imperio espa\u00f1ol le cedi\u00f3 el territorio que luego ser\u00eda la Rep\u00fablica de Hait\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El instrumento legal usado para eso fue la primera parte del Tratado de Rijswijk, firmado el 20 de septiembre de 1697.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un breve examen de la historia criolla conduce a pensar que el germen de una corriente de opini\u00f3n de personas inclinadas por el dominio de Francia en la isla completa surgi\u00f3 aqu\u00ed a partir de un convenio provisional que firmaron el 25 de agosto de 1773 el se\u00f1or marqu\u00e9s de Valliere, entonces gobernador del lado franc\u00e9s, y el se\u00f1or Jos\u00e9 Solano, Capit\u00e1n General del lado espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>El perfeccionamiento de dicho acuerdo se concluy\u00f3 el 29 de febrero de 1776, con la firma del se\u00f1or Solano, por Espa\u00f1a, y por el se\u00f1or V\u00edctor Theresa Charpentier, (conde de Ennery) en representaci\u00f3n del imperio franc\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 28 de agosto de ese mismo a\u00f1o se hizo un instrumento de aplicaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de dicho acuerdo, con las firmas a\u00f1adidas de los se\u00f1ores Joaqu\u00edn Garc\u00eda y Jacinto Luis, comandantes militares, respectivamente, de las dos colonias en que entonces se divid\u00eda la segunda isla en tama\u00f1o del archipi\u00e9lago antillano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese proceso de reparto territorial desemboc\u00f3 en el conocido tratado de Aranjuez, del 3 de junio del a\u00f1o 1777, firmado por el se\u00f1or Jos\u00e9 Mo\u00f1ino Redondo, el famoso conde de Floridablanca, en representaci\u00f3n de la corona espa\u00f1ola, autorizado por el rey&nbsp; Carlos III; y el Marqu\u00e9s de Oss\u00fan por la corona francesa, cumpliendo mandato del rey&nbsp; Luis XVI.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La nota de Heneken<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En sus escritos, dejados en manos seguras para la posteridad, el se\u00f1or Teodoro Heneken (patriota independentista y restaurador dominicano, de origen brit\u00e1nico) describi\u00f3 con elocuencia el dominio que de las actividades p\u00fablicas ten\u00edan para entonces los afrancesados, as\u00ed como otros antipatriotas que abogaban para que diferentes potencias de entonces se apoderaran del pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed de claro lo indic\u00f3 Heneken: \u201cHay una opini\u00f3n\u2026de que los dominicanos se encuentran divididos hoy en una porci\u00f3n de partidos: unos a favor de Inglaterra, otros a favor de Francia, algunos mostrando simpat\u00edas por los Estados Unidos, y pocos sosteniendo el partido nacional o del 27 de febrero cuya divisa es \u201ca todo trance la independencia.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saboteada antes de nacer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La soberan\u00eda nacional, concretada en la independencia, fue saboteada desde antes de nacer. Recibi\u00f3 dardos envenenados cuando s\u00f3lo era un proyecto incubado en el pensamiento de unos cuantos j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ideas de Juan Pablo Duarte y sus seguidores fueron brutalmente atacadas por algunos grupos peque\u00f1os, pero poderosos, que se opon\u00edan a que el pueblo dominicano se organizara en un Estado libre y soberano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de esa actitud negativa, ajena a motivos razonables de inter\u00e9s colectivo, comenz\u00f3 una campa\u00f1a de obstrucci\u00f3n, a veces de manera soterrada y en ocasiones en forma directa y frontal, mediante la cual los enemigos del proyecto liberador de los trinitarios fueron estrechando sus v\u00ednculos con personeros al servicio de potencias europeas y de los EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos grupos trataban de explicar sus componendas alegando que no ve\u00edan viable la independencia nacional. Como manto encubridor de sus prop\u00f3sitos malsanos dec\u00edan que, a la altura de la primera mitad del siglo XIX,&nbsp; el pueblo dominicano ten\u00eda debilidades insalvables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los grupos que inicialmente m\u00e1s insist\u00eda en eso era el de los llamados afrancesados. Estos alegaban que cobijados bajo el alero de un pa\u00eds poderoso como Francia los dominicanos disfrutar\u00edan de una econom\u00eda boyante y otras ventajas colaterales. Esas ofertas eran puras pamplinas, buscando as\u00ed enga\u00f1ar al pueblo llano.<\/p>\n\n\n\n<p>La inmensa mayor\u00eda de los dominicanos de entonces nunca crey\u00f3 en eso, tal y como se comprueba al examinar el comportamiento popular frente a las incursiones de fuerzas extranjeras en el territorio nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El ejemplo m\u00e1s elocuente de lo anterior fue la Guerra de la Restauraci\u00f3n, protagonizada por las masas populares, que pusieron a morder el polvo de la derrota al poderoso ej\u00e9rcito del imperio espa\u00f1ol y sus c\u00fambilas, los vendepatria criollos.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad, que es el crisol de la verdad, ha demostrado que esas camarillas se mov\u00edan en la nefasta direcci\u00f3n del entreguismo a poderes externos por puros intereses particulares, con variadas amalgamas de cabriolas sem\u00e1nticas que pretend\u00edan justificar sus hechos, pero que carec\u00edan de fundamentos, tal y como se comprueba en las p\u00e1ginas amarillas de la historia dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Los afrancesados, enemigos abiertos del proyecto liberador de los trinitarios, participaron activamente en el llamado Plan Levasseur, cuyo objetivo final disfrazado era que Francia se apoderara del territorio dominicano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para ese plan tuvieron la eficaz asesor\u00eda (no precisamente porque la mente de los afrancesados fuera una pizarra en blanco) del comisario de pol\u00edtica internacional de Francia Eugenio Dupon, quien luego de proclamada la independencia nacional sigui\u00f3 incidiendo de manera indirecta en la pol\u00edtica criolla, tal y como se comprueba en muchos registros de aquella etapa incipiente de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Poniendo en perspectiva lo anterior vale citar al historiador Leonidas Garc\u00eda Lluberes, quien atribuye a la influencia de los referidos Dupon y Levasseur la actitud de los afrancesados de negar \u201csu cooperaci\u00f3n a la revoluci\u00f3n del 27 de febrero, en el momento inicial o magno\u2026\u201d2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la Asamblea Constituyente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En una suerte de revisionismo hist\u00f3rico es v\u00e1lido interpretar, con documentos a la vista, (para descubrir nuevas vertientes de nuestro ayer) las maquinaciones que los afrancesados hicieron contra la Rep\u00fablica Dominicana, en el tiempo en que batieron las alas con el malsano objetivo de quebrar su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En socorro de ese estudio cr\u00edtico viene, incluso, el viejo esquema referente a que&nbsp; \u201cla historia necesita mucho tiempo para escribirse.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre las maniobras de los afrancesados conspirando contra la naci\u00f3n dominicana hay cientos de documentos que forman parte de un legajo infame sobre hechos&nbsp; que cubren un largo tramo del siglo XIX.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se debat\u00eda en San Crist\u00f3bal la elaboraci\u00f3n de la primera versi\u00f3n de la Constituci\u00f3n el intruso c\u00f3nsul franc\u00e9s en la naciente Rep\u00fablica Dominicana, Eustache de Juchereau de Saint Denys, (p\u00e1jaro de cuenta en la historia nacional) interven\u00eda all\u00ed, con el apoyo entusiasta de los afrancesados, para crear las condiciones que permitieran a su pa\u00eds controlar los destinos del nuestro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En carta de fecha 30 de noviembre de 1844, dirigida al ministro de negocios extranjeros de Francia, el susodicho representante consular le informa que los constituyentes dominicanos eran \u201chombres recelosos, sin instrucci\u00f3n, sin&nbsp; ideas firmes\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En una demostraci\u00f3n de sus poderes de manipulaci\u00f3n para ir abonando el terreno de un posible protectorado de Francia sobre la Rep\u00fablica Dominicana, aludiendo al bochornoso art\u00edculo 210,&nbsp; dicho sujeto hizo esta grave revelaci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Constituci\u00f3n ha sido, al fin votada. Mis consejos, apoyados por algunos amigos adictos, miembros de la Constituyente\u2026han triunfado de los malos deseos de algunos intrigantes partidarios netos de las hostiles prevenciones\u2026 Mis consejos prevalecieron y la Constituci\u00f3n definitiva le ha acordado (al Presidente)&nbsp; no s\u00f3lo atribuciones muy extensas, sino a\u00fan un poder casi dictatorial y sin responsabilidad para en caso de que la salud de la Rep\u00fablica pudiera ser comprometida\u2026\u201d3&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Activismo de los afrancesados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la Rep\u00fablica no hab\u00eda cumplido su primer a\u00f1o los afrancesados le enviaron una comunicaci\u00f3n al C\u00f3nsul General de Francia en Hait\u00ed, Auguste Levasseur, en la cual rogaban su intervenci\u00f3n para entregar la soberan\u00eda dominicana a dicha potencia colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Los afrancesados hicieron todo lo posible, desde los primeros meses de proclamada la independencia nacional, para arriar el pabell\u00f3n tricolor e izar en el pa\u00eds la bandera de Francia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si eso no cuaj\u00f3 fue porque a Francia, cuya pol\u00edtica internacional estaba entonces controlada por el c\u00e9lebre Francois Pierre Guizot, no le interesaba en ese momento tener roces con Inglaterra. Dicho eso al margen del desempe\u00f1o de Guizot como figura estelar del liberalismo doctrinario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se expresaban los afrancesados, en comunicaci\u00f3n del 15 de febrero de 1845 al C\u00f3nsul General de Francia en Hait\u00ed: \u201cUsted no tiene m\u00e1s que indicarnos el medio que Ud. considere m\u00e1s conveniente para convencer a Francia de nuestro sincero deseo de colocarnos bajo su poderosa protecci\u00f3n, cual que sea el sacrificio que sea necesario para obtenerla\u2026\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 19 de abril de 1849, con el control del Congreso Nacional, los afrancesados tramitaron, a trav\u00e9s del c\u00f3nsul de Francia en el pa\u00eds, una s\u00faplica a las autoridades instaladas a orillas del r\u00edo Sena pidi\u00e9ndoles ocupar la Rep\u00fablica Dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior, y no otra cosa, significaban estas palabras en las cuales hicieron descansar su pedido: \u201cel Congreso Nacional ha decidido en su sesi\u00f3n de este d\u00eda invocar el protectorado franc\u00e9s a favor de la Rep\u00fablica Dominicana.\u201d5<\/p>\n\n\n\n<p>Esos mismos afrancesados, frente al silencio deliberado que por conveniencia de pol\u00edtica internacional manten\u00eda la potencia que fijaba la atenci\u00f3n de su insensatez&nbsp; en ruta al delirio, volvieron a la carga con su voz pla\u00f1idera el 20 de diciembre de 1849.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa vez se dirigieron directamente al presidente de la Segunda Rep\u00fablica Francesa, Luis III Bonaparte, urgi\u00e9ndolo para que tomara una r\u00e1pida decisi\u00f3n con relaci\u00f3n a \u201cla demanda de protectorado franc\u00e9s.\u201d Un mes despu\u00e9s, el 22 de enero de 1850, ampliaban su abanico petitorio para que el mandatario galo aceptara la demanda de \u201canexi\u00f3n o protectorado.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un jefe afrancesado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Buenaventura B\u00e1ez fue uno de los m\u00e1s activos afrancesados. Esa es una verdad hist\u00f3rica de f\u00e1cil comprobaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es pertinente es se\u00f1alar que el entreguismo de ese caudillo de la pol\u00edtica criolla no se limitaba a favorecer s\u00f3lo a Francia. \u00c9l se mov\u00eda hacia la potencia que su olfato pol\u00edtico le hiciera pensar que podr\u00eda controlar en un momento determinado al pueblo dominicano y en esas circunstancias \u00e9l empinarse como vicario de la usurpaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ser afrancesado se opuso tenazmente al movimiento trinitario que luchaba por poner en pr\u00e1ctica el ideal independentista de Duarte. Al ser derrotado su proyecto anti dominicano, el 10 de marzo de 1844 se refugi\u00f3 en el Consulado de Francia en la ciudad de Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Fue arrestado, pero sigui\u00f3 en su conspiraci\u00f3n contra la naciente Rep\u00fablica. El 9 de junio del referido a\u00f1o logr\u00f3 salir de la c\u00e1rcel y volvi\u00f3 asilarse en la mencionada delegaci\u00f3n consular.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una prueba de que sus inclinaciones iniciales de afrancesado no lo limitaban en su vocaci\u00f3n de vendepatria es que dejando de lado los enconos entre Santana y \u00e9l se inclin\u00f3 por la anexi\u00f3n a Espa\u00f1a e incluso fue investido con el alto rango de Mariscal de Campo del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, en pago por haber sido parte protag\u00f3nica de esa maldici\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido una de sus m\u00e1s acuciosas bi\u00f3grafas, la historiadora Mu-kien Adriana Sang, escribi\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cFue un pol\u00edtico profundamente conservador, que cifraba el \u00e9xito de su gesti\u00f3n en la protecci\u00f3n de una naci\u00f3n imperial, no importaba su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica. Y conforme a estos postulados, orient\u00f3 sus esfuerzos y dirigi\u00f3 su acci\u00f3n.\u201d6&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior se confirma con sus m\u00faltiples afanes posteriores de ceder la soberan\u00eda dominicana a los EE.UU., de lo cual hay abundantes documentos con fuerza de sellos hist\u00f3ricos, como una supuesta ratificaci\u00f3n popular de fecha 19 de septiembre de 1873 que invoc\u00f3 para ofrecer en pa\u00f1o de oro a ese pa\u00eds imperial la Pen\u00ednsula de Saman\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Revista Cl\u00edo No.126. Sept.-dcbre, 1970.P9.Discurso de ingreso a la ADH. Hugo E. Polanco Brito.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Revista Cl\u00edo No.94.Sept.-dcbre.1952.P177.Leonidas Garc\u00eda Lluberes.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Correspondencia del c\u00f3nsul de Francia en Santo Domingo, 1844-1846.Eustache de Juchereau de Saint-Denys. Recopilador (1996) Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Comunicaci\u00f3n dirigida a Levasseur.15 de febrero de 1844.<\/p>\n\n\n\n<p>5-Oficio s\/n.19 abril.1849. Congreso Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>6-Buenaventura B\u00e1ez. El caudillo del sur. Editora Taller, 1991.P14.Mu-kien Adriana Sang.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles Reparto en ultramar Se sabe que durante mucho tiempo la isla de Santo Domingo estuvo controlada por&nbsp; Espa\u00f1a y Francia. Las principales decisiones sobre su destino se tomaban al otro lado del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, muy lejos de las aguas caribe\u00f1as que ba\u00f1an esta parte del mundo. 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