{"id":291485,"date":"2021-08-08T22:16:39","date_gmt":"2021-08-09T02:16:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=291485"},"modified":"2021-08-08T22:16:39","modified_gmt":"2021-08-09T02:16:39","slug":"algo-mas-que-palabras-un-nivel-de-vida-adecuado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=291485","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras; Un nivel de vida adecuado"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00a0\u201cEl di\u00e1logo\u00a0 sincero es vital para fomentar otro esp\u00edritu m\u00e1s sensible, con aquellos que han sido privados de sus derechos fundamentales, sin clemencia alguna\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por <strong><em>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Espa\u00f1a,  8 de agosto, 2021.- El momento actual y nuestras responsabilidades como seres pensantes, nos exige ser memoria viva de nuestro estilo de cohabitar, buscando el modo y la manera de gozar de un nivel de vida apropiado, que nos asegure la salud y el bienestar a trav\u00e9s de la alimentaci\u00f3n, el entorno en el que moramos, la asistencia m\u00e9dica y los servicios sociales. No olvidemos, que cada ser humano, por min\u00fasculo que nos parezca, forma parte de nosotros; y, como tal, ha de estar ah\u00ed para restaurar el planeta y proteger la vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Marginar a los que forman parte de nosotros, excluirlos de este mundo que es de todos y de nadie en particular, es nuestra mayor torpeza. Tenemos que ser m\u00e1s innovadores, m\u00e1s aut\u00e9nticos, m\u00e1s justos, m\u00e1s leales con nosotros mismos, para que cese ese af\u00e1n destructivo que nos inunda y aborrega. En cualquier caso, nunca es tarde para despertar y responder a los interrogatorios de la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiz\u00e1s necesitemos tiempo para nosotros. No es f\u00e1cil adentrarse en una realidad confusa, que no dialoga entre s\u00ed, ni se compromete por nada. Deber\u00edamos volver al porqu\u00e9 de las cosas y al para qu\u00e9 de las situaciones. El di\u00e1logo&nbsp; sincero es vital para fomentar otro esp\u00edritu m\u00e1s sensible, con aquellos que han sido privados de sus derechos fundamentales, sin clemencia alguna. Esto no pasar\u00eda si los moradores estuvi\u00e9semos conciliados. Es nuestra gran asignatura pendiente. Hay que reconciliarse y esto requiere el compromiso de todas las personas. Somos gentes con coraz\u00f3n. No podemos ser tratados como meros objetos ni como mercanc\u00eda. Nuestro interior requiere de otros cuidados, de otras presencias m\u00e1s solidarias, de otro esp\u00edritu m\u00e1s transparente. Escuchemos nuestra propia llamada al cambio. Tenemos que ser capaces de hacer familia, de fomentar una cultura de encuentro y de acogida, no de rechazo, ni tampoco de comercio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por consiguiente, la apuesta por ese nivel de vida adecuado, nos exige otra orientaci\u00f3n, otra \u00e9tica de caminantes y otra est\u00e9tica de actitudes. Son, precisamente, estas dimensiones profundas, donde hay que concentrar la atenci\u00f3n para buscar una clarificaci\u00f3n conveniente, tanto corp\u00f3rea como espiritual, que armonice todo con todos. Hasta ahora, esta privilegiada sociedad del bienestar, aparte de ser restrictiva y selectiva, tampoco busca esa realizaci\u00f3n humana global, que todos requerimos, cuando menos para estar bien con nosotros mismos. Es tan culminante ese equilibrio f\u00edsico-ps\u00edquico y an\u00edmico, que todos hemos de involucrarnos en su cuidado y tutela social. La degradaci\u00f3n humana ha llegado a un punto tan extremo, que todas las fuerzas vivas de la ciencia y del arte, de la sabidur\u00eda y del conocimiento, deben movilizarse al servicio de nuestra propia continuidad como especie, disfrutando de un orden social e internacional en el que los derechos se hagan efectivos, pasando de las palabras a los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Junto a este marco restaurador, la fuerza de la verdad es la que tiene que imperar, en un mundo de falsedades permanentes, que demanda de una seria educaci\u00f3n de la conciencia en valores, de la propia comunidad. La dolorosa evidencia de la fragilidad de la vida, sin duda, tiene que hacernos repensar sobre nuestros pasos con un nuevo renacer, muy distinto a este efecto pasivo, verdaderamente insensible que nos amortaja por completo el v\u00ednculo del linaje. Puede que la desolaci\u00f3n sea grande, pero estamos llamados a una actitud de disposici\u00f3n, de donaci\u00f3n a la esperanza, m\u00e1s all\u00e1 de esta atm\u00f3sfera absurda que nos deja sin aliento. Dej\u00e9monos cultivar por el ensue\u00f1o, y activemos el anhelo de que unidos podemos consolidar un mejor vivir, con un sensato obrar, tanto de los j\u00f3venes que deben adquirir la educaci\u00f3n y las habilidades necesarias para contribuir a una realizaci\u00f3n plena, como la de los mayores que han de brindar sus c\u00e1tedras vivenciales, o los propios ni\u00f1os a los que hay que dejar ser ni\u00f1os en todo momento. Est\u00e1 visto, que cada etapa requiere de un nivel de vida conforme a ese vivo encuentro intergeneracional, donde cada cual aporta su patrimonio de humanidad, porque es la vida vivida la que nos dona vida, o nos pone reparo para encauzarnos de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor Corcoba Herrero \/ Escritor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com \u00a0\u201cEl di\u00e1logo\u00a0 sincero es vital para fomentar otro esp\u00edritu m\u00e1s sensible, con aquellos que han sido privados de sus derechos fundamentales, sin clemencia alguna\u201d. 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