{"id":291194,"date":"2021-08-07T04:00:37","date_gmt":"2021-08-07T08:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=291194"},"modified":"2021-08-09T10:52:34","modified_gmt":"2021-08-09T14:52:34","slug":"hostos-gran-senor-antillano-y-ii-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=291194","title":{"rendered":"Hostos, Gran Se\u00f1or Antillano Y II"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p>La integraci\u00f3n de las Antillas fue una preocupaci\u00f3n constante de Eugenio Mar\u00eda de Hostos. Era un mecanismo para evitar que el coloso de Norteam\u00e9rica impusiera su dominio en las tierras insulares del Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Oportuno es decir, en honor a la verdad, que fue el gran h\u00e9roe restaurador dominicano Gregorio Luper\u00f3n el pionero en plantear la necesidad de la uni\u00f3n de los pueblos isle\u00f1os situados en esta parte de Am\u00e9rica. Esa uni\u00f3n deber\u00eda basarse en criterios comunes en materia pol\u00edtica y de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese noble prop\u00f3sito secundaron a Luper\u00f3n el dominicano M\u00e1ximo G\u00f3mez, el propio Hostos y otro ilustre puertorique\u00f1o, Ram\u00f3n Emeterio Betances (el del Grito de Lares); el haitiano Fabre Geffrard y los cubanos Jos\u00e9 Mart\u00ed y Antonio Maceo, en otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos fue, para la sociedad dominicana, una especie de surtidor que emanaba el agua cristalina de sus saberes en diferentes direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Prueba al canto de lo anterior: El 28 de septiembre de 1884, en la investidura de los primeros maestros salidos de esa f\u00e9rtil cantera que fue la Escuela Normal, de la que era director, \u00e9l pronunci\u00f3 un discurso de 14 p\u00e1ginas que adquiri\u00f3 trascendencia continental.<\/p>\n\n\n\n<p>Al leer ese discurso uno comprueba que es una verdadera pieza maestra de la filosof\u00eda. Su contenido ha sido referente para entender muchas de las cosas que han ocurrido en estos pagos caribe\u00f1os, antes y despu\u00e9s del referido d\u00eda. Entre otras cosas Hostos dijo entonces:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra indispensable formar un ej\u00e9rcito de maestros que, en toda la Rep\u00fablica, militara contra la ignorancia, contra la superstici\u00f3n, contra el cretinismo, contra la barbarie\u2026\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo del impacto de Hostos en la vida p\u00fablica del pa\u00eds ocurri\u00f3 el 17 de abril de 1887, cuando pronunci\u00f3 el discurso central con motivo de la primera graduaci\u00f3n de maestras en el instituto educativo fundado por Salom\u00e9 Ure\u00f1a de Henr\u00edquez.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa ocasi\u00f3n les dijo a las 6 j\u00f3venes graduandas (Luisa Ozema Pellerano, Catalina Pou, Leonor Mar\u00eda Feltz, Mercedes&nbsp; Laura Aguiar, Ana Josefa Puello y Altagracia Henr\u00edquez Perdomo) que ellas eran las primeras mujeres dominicanas que le reclamaban a \u201c\u2026la sociedad el derecho de serle \u00fatil fuera del hogar, y ven\u00eds preparadas por esfuerzos de la raz\u00f3n hacia lo verdadero, por esfuerzos de la sensibilidad hacia lo bello, por esfuerzos de la voluntad hacia lo bueno, por esfuerzos de la conciencia hacia lo justo.\u201d2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Textos de la categor\u00eda de los dos anteriores impulsaron a Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n, luego de un pormenorizado an\u00e1lisis de los aportes de la escuela normalista a la sociedad dominicana, a decir que la educaci\u00f3n alcanza grados de primera magnitud con la llegada al pa\u00eds del gran americano, nacido en Puerto Rico, Eugenio Mar\u00eda de Hostos\u2026\u201d3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, Hostos fue v\u00edctima de acoso pol\u00edtico, religioso e ideol\u00f3gico. Sus orientaciones docentes fueron combatidas de muy mala manera por pol\u00edticos, religiosos e intelectuales que no aceptaban esa especie de muy adelantado \u201caggiornamento (renovaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n) que \u00e9l introdujo en la educaci\u00f3n dominicana. A\u00fan muchos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte Trujillo, Balaguer, y un largo etc. de paniaguados de ellos, fueron persecutores de su haza\u00f1a educativa a favor del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Democracia y Libertad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Hostos dej\u00f3 constancia escrita de su opini\u00f3n sobre la democracia y la libertad. Dos de los conceptos fundamentales en que descansa cualquier pueblo libre.<\/p>\n\n\n\n<p>El insigne maestro repet\u00eda a todo el que quisiera escucharlo que \u201cla pol\u00edtica sin moral es indignidad.\u201d Esa especie de jaculatoria hostosiana llev\u00f3 al historiador hig\u00fceyano Vetilio Alfau Dur\u00e1n a calificarlo como: \u201cHostos, el pol\u00edtico moralista.\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la tiran\u00eda de Ulises Heureaux comenzaba a afianzarse, con sus colmillos ensangrentados, en un r\u00e9gimen pleno de barbarie, \u00e9l decidi\u00f3 enfrentarla con todas las consecuencias que fueran necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Hostos era imposible aceptar el dogal que alias Lil\u00eds ten\u00eda puesto sobre el pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuertes contradicciones entre ambos provocaron una exasperante e intensa labor de hostigamiento desde el poder. El s\u00e1trapa sosten\u00eda, en clara alusi\u00f3n a la labor educativa de Hostos, que era un peligro que se quisiera \u201chacer trepar a cimas\u201d a la que \u00e9l consideraba \u201cuna sociedad infante.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En esa ocasi\u00f3n (1888) Hostos tuvo que salir forzosamente del pa\u00eds. Se fue a Chile, donde tambi\u00e9n desarroll\u00f3 una fecunda labor en el campo del humanismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quedarse en la Rep\u00fablica Dominicana, en medio de la maledicencia de sus enemigos y con la tenaza de una mente criminosa que ten\u00eda bajo su control los resortes del poder, pon\u00eda en grave riesgo su vida. Lil\u00eds sab\u00eda que Hostos ser\u00eda un muerto muy pesado, por eso no dispuso de \u00e9l a la primera del cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n lleg\u00f3 a tener tal nivel de encono que el f\u00e9rreo mandatario le dirigi\u00f3 una comunicaci\u00f3n al ministro de Relaciones Exteriores, Manuel Mar\u00eda Gautier, en la cual le dec\u00eda, con una enorme carga de cinismo: \u201cCelebro como es debido la salida del Doctor Hostos del pa\u00eds.\u201d5&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa frase de extra\u00f1o contenido me lleva a creer que el tirano, abatido el 26 de julio de 1899 en la ciudad de Moca, pod\u00eda haber pensado al escribirla en el famoso cuervo inmortalizado 43 a\u00f1os antes, en un poema narrativo, por el escritor estadounidense Edgar Allan Poe, con su \u201cnunca m\u00e1s\u201d y su concepto dual de olvidar y al mismo tiempo recordar. Tal vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos, en su obra La Moral Social, profundiz\u00f3 en su creencia de que la verdad basada en la ciencia y la raz\u00f3n, en conjunci\u00f3n con la \u00e9tica, era el m\u00e1s eficaz medio para procurar el bienestar colectivo como fuente de la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hostos-Bosch<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las m\u00e1s completas biograf\u00edas de ese singular personaje antillano la escribi\u00f3 Juan Bosch. La titul\u00f3 de manera sugestiva Hostos, el sembrador. El escritor, maestro y pol\u00edtico dominicano logr\u00f3 rescatar del olvido diferentes senos de ese insondable oc\u00e9ano de cosas positivas que fue la vida del se\u00f1or Hostos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El referido bi\u00f3grafo describe sin residuos la siembra y cosecha de la semilla&nbsp; educativa, con base l\u00f3gica, racional y objetiva que Hostos hizo en el pa\u00eds, y en otros lugares de Am\u00e9rica Latina. Fue un logro que se proyect\u00f3 hacia el futuro gracias a sus amplios conocimientos y a la reciedumbre de un car\u00e1cter cincelado con lo mejor de la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan estudio serio de sociolog\u00eda versado sobre las clases sociales, la cultura y el ejercicio de la administraci\u00f3n p\u00fablica del pa\u00eds puede ignorar los significativos aportes que en esos temas hizo el se\u00f1or Hostos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso&nbsp; Bosch, en su obra Composici\u00f3n Social Dominicana, al referirse a todos los elementos convergentes en el proceso que dio origen a la sociedad dominicana, basado en una investigaci\u00f3n extensiva hasta el a\u00f1o1961, se\u00f1ala que Hostos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026llev\u00f3 a cabo una formidable labor educativa al fundar el 14 de febrero de 1880 la primera Escuela Normal de la Rep\u00fablica Dominicana. Esa instituci\u00f3n hizo sentir su influencia en el proceso cultural y pol\u00edtico del pa\u00eds.\u201d6&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos-Bon\u00f3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3cer c\u00edvico y pensador dominicano Pedro Francisco Bon\u00f3, en carta del 15 de junio de 1884, luego de hacer un largo recuento de las vicisitudes sufridas por el pueblo dominicano, invit\u00f3 al tenaz antillanista Eugenio Mar\u00eda de Hostos \u201ca luchar contra los imb\u00e9ciles.\u201d7&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El patriota Bon\u00f3, quien como soci\u00f3logo fue pionero en el pa\u00eds en los estudios vinculados con todas las manifestaciones humanas y las circunstancias que las determinan, alentaba a Hostos para que desde su rectitud moral, y desde su atalaya de grandes conocimientos siguiera luchando en favor de los mejores intereses del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Valga la digresi\u00f3n para decir que para ambos personajes, (Hostos y Bon\u00f3) quienes privilegiaban el sentido racional de las cosas y priorizaban la b\u00fasqueda de la verdad desde la objetividad de la investigaci\u00f3n, no era ajeno el pensamiento del ilustrado San Ambrosio, el famoso te\u00f3logo de Tr\u00e9veris afincado como obispo en Mil\u00e1n, quien sosten\u00eda que \u201ctoda verdad dicha por quien sea es del Esp\u00edritu Santo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de algunos de los textos de Hostos y de Bon\u00f3 permite decir que ellos ten\u00edan una conjunci\u00f3n de pensamiento que desembocaba en la lucha por establecer niveles de equidad entre los dominicanos. Ambos, por separado, explicaron con diafanidad los principales escollos que ten\u00edan los pobres para vivir con dignidad. Espec\u00edficamente Hostos denunci\u00f3 los problemas que ten\u00eda la producci\u00f3n agr\u00edcola criolla, planteando soluciones para enfrentar los males que denunciaba.8&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos-Meri\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de Hostos en el pa\u00eds constitu\u00eda un incordio para los planes del Arzobispo Meri\u00f1o, quien tambi\u00e9n fue presidente de la Rep\u00fablica y era uno de los principales exponentes de la arcaica ense\u00f1anza de la escuela dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El referido prelado y pol\u00edtico rechaz\u00f3, en consecuencia, los novedosos planteamientos del ilustre maestro puertorrique\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>En una circular del 15 de abril de 1901 critic\u00f3 con dureza a Hostos y a sus alumnos (a estos los tild\u00f3 en varias ocasiones de ser \u201cextra\u00f1os fabricadores de conciencias\u201d).Aleg\u00f3 que actuaban con impiedad y que pretend\u00edan eliminar el sentimiento religioso del pueblo, lo cual era una falsedad de tomo y lomo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Meri\u00f1o, con su conocida fraseolog\u00eda, se\u00f1al\u00f3 con mala leche que lo que quer\u00edan Hostos y sus seguidores era un \u201cfunesto desenfreno para atropellar todo orden, todo respeto y hundir la sociedad en un abismo de males.\u201d9&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue m\u00e1s lejos el mencionado mitrado nacido en el paraje Antonc\u00ed, de Yamas\u00e1, cuando en carta del 15 de marzo del 1900 tildaba de sofistas a los partidarios de la doctrina educativa de Hostos: \u201c\u2026Salimos de un tiranuelo y ca\u00edmos en brazos de los sofistas\u2026\u201d10&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Extra\u00f1amente, sin embargo, Meri\u00f1o acogi\u00f3 en una ocasi\u00f3n a Hostos como docente en el Instituto Profesional, un centro de altos estudios que \u00e9l presid\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos-Billini<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su calidad de rector del Colegio San Luis Gonzaga el inefable por difuso sacerdote Francisco Javier Billini lanz\u00f3 una campa\u00f1a de diatribas contra Hostos, propiciando actos de repudio en su contra bajo el alegato de que buscaba implantar una escuela sin Dios y de que azuzaba entre sus alumnos la divisi\u00f3n de la sociedad dominicana, lo cual era una mendacidad m\u00e1s grande que una catedral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos lo que negaba era la inducci\u00f3n especulativa y sin fundamentos en la formaci\u00f3n escolar de ni\u00f1os y j\u00f3venes. Rechazaba, por obsoleta y negadora de valores, la escuela emp\u00edrica que predominaba aqu\u00ed desde la oscura y larga etapa colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a Billini, Hostos entend\u00eda que una simbiosis de la investigaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica era la herramienta clave para lograr una educaci\u00f3n esmerada, dejando atr\u00e1s atavismos y taras que manten\u00edan estancado al pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>El cura Billini, en quien la cerraz\u00f3n hac\u00eda parte de su existencia, fue un empedernido cascarrabias que lanz\u00f3 todo el vitriolo que desprend\u00eda su ser contra el ilustrado se\u00f1or Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a la imagen falsa que todav\u00eda algunos pocos transmiten del anexionista Billini, lo cierto es que era un mar de arbitrariedad, caracteriz\u00e1ndose por ser rencoroso, envidioso, traidor, taimado, codicioso de poder dentro de la curia dominicana y cargado de contradicciones insalvables.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;De haber sido todo lo anterior, y cosas peores, se encarg\u00f3 de demostrarlo nada m\u00e1s y nada menos que el actual director del archivo de la Catedral Primada de Am\u00e9rica, el esmerado sacerdote jesuita y laborioso historiador Jos\u00e9 Luis S\u00e1ez Ramo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El sabio maestro puertorrique\u00f1o, (quien nunca lleg\u00f3 a conocer la malicia y la capacidad de simulaci\u00f3n que se anidaban como v\u00edboras en el alma de Billini) dejando de lado los muchos agravios que sufri\u00f3 de su parte, cuando \u00e9ste muri\u00f3, el 28 de noviembre de 1898, escribi\u00f3 desde Chile una comunicaci\u00f3n abierta a sus alumnos dominicanos con un mensaje a la altura de su esp\u00edritu elevado.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, as\u00ed se expres\u00f3 Hostos con rasgos de excesiva nobleza: \u201c\u2026he sentido su muerte como ausencia de uno con quien se pod\u00eda contar para buenas cosas\u2026siento por la tierra dominicana que haya muerto uno de sus mejores hijos\u2026\u201d11&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Tres peri\u00f3dicos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El insigne antillano Eugenio Mar\u00eda de Hostos fund\u00f3 varios peri\u00f3dicos en la Rep\u00fablica Dominicana. Entre ellos el llamado Las dos Antillas, cuyo objetivo era alentar la independencia de Cuba y de Puerto Rico y buscar la unida<\/p>\n\n\n\n<p>d de los pueblos antillanos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El entonces presidente dominicano Ignacio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Sant\u00edn (1874-1876) fue sometido a un acoso terrible por los gobernantes colonialistas espa\u00f1oles que desde Cuba exig\u00edan que se le cerraran en el pa\u00eds los caminos de lucha que manten\u00eda abiertos el se\u00f1or Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese medio de difusi\u00f3n fue suspendido al poco tiempo de surgir. Se impuso la aludida presi\u00f3n de los espa\u00f1oles que sacaban jugosos beneficios econ\u00f3mico en la isla mayor de las Antillas, y tambi\u00e9n en Puerto Rico, la hermosa isla situada en el oriente caribe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos no se arredr\u00f3 ante ese percance. Decidi\u00f3&nbsp; editar otro peri\u00f3dico, al que titul\u00f3 Las Tres Antillas, el cual tambi\u00e9n sufri\u00f3 muchos obst\u00e1culos y pronto tuvo que dejar de circular.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa segunda ca\u00edda no merm\u00f3 la admirable perseverancia del se\u00f1or Hostos, quien sac\u00f3 a la luz p\u00fablica&nbsp; un tercer medio de comunicaci\u00f3n con la misma tendencia de integraci\u00f3n antillana que tuvieron los dos anteriores. A ese lo bautiz\u00f3 con el nombre de Los Antillanos.12&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Asfixia moral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como indiqu\u00e9 en la entrega anterior, Hostos muri\u00f3 en Santo Domingo el 11 de agosto del 1903. En su acta de defunci\u00f3n no consta lo que luego escribi\u00f3 el historiador Rodr\u00edguez Demorizi: Que estaba sano de cuerpo y que falleci\u00f3 de \u201casfixia moral\u201d, por las incomprensiones y especialmente por las revueltas escenificadas en diversos lugares del pa\u00eds en los a\u00f1os 1902 y 1903.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas obras se han escrito sobre Eugenio Mar\u00eda de Hostos, pero tal vez una de las m\u00e1s significativas fue la publicada en el 1904 por sus alumnos, titulada \u201cEugenio M. de Hostos: Ofrendas a su memoria\u201d, en ella condensan una mir\u00edada de opiniones muy merecidas sobre \u00e9l, con un amplio recuento de su extraordinario itinerario vital.13&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1-Discurso en la investidura de los primeros maestros normales.28 de septiembre de 1884. Santo Domingo, R.D., Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>2- P\u00e1ginas Dominicanas. Eugenio Maria de Hostos. Editorial Librer\u00eda Dominicana, 1964.P214. Recopilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>3- Historia de la cultura dominicana. Impresora Amigo del Hogar, 2016.P23.Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>4- Vetilio Alfau Dur\u00e1n en Anales. Escritos y documentos.Editora Corripio, 1977.P196.<\/p>\n\n\n\n<p>5-&nbsp; Carta de Lil\u00eds a M.M. Gautier, febrero 1888.<\/p>\n\n\n\n<p>6-Composici\u00f3n Social Dominicana. Editora Alfa y Omega,1984.P343. Juan Bosch.<\/p>\n\n\n\n<p>7-Papeles de Pedro F. Bon\u00f3.P13.Editora del Caribe, 1964.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>8-Peri\u00f3dico La Industria, junio 1882.Texto en Obras Completas. Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>9- Circular.15-abril- 1901. Fernando Arturo de Meri\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>10- Carta de Meri\u00f1o a Bon\u00f3.15 de marzo de 1900.<\/p>\n\n\n\n<p>11-Obras Completas. Eugenio Mar\u00eda de Hostos.Editorial Cultural de La Habana, 1939.Digitalizadas en el 2019 por el Centro Hostosiano del Ateneo Puertorrique\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>12- Hostos en Santo Domingo.Volumen II. Segunda edici\u00f3n, SDB.2004. Compilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>13-Eugenio M. de Hostos: ofrendas a su memoria. Edici\u00f3n facsimilar. Reeditado por Sociedad Hist\u00f3rica de Puerto Rico, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos, Gran Se\u00f1or Antillano Y II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p>La integraci\u00f3n de las Antillas fue una preocupaci\u00f3n constante de Eugenio Mar\u00eda de Hostos. Era un mecanismo para evitar que el coloso de Norteam\u00e9rica impusiera su dominio en las tierras insulares del Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Oportuno es decir, en honor a la verdad, que fue el gran h\u00e9roe restaurador dominicano Gregorio Luper\u00f3n el pionero en plantear la necesidad de la uni\u00f3n de los pueblos isle\u00f1os situados en esta parte de Am\u00e9rica. Esa uni\u00f3n deber\u00eda basarse en criterios comunes en materia pol\u00edtica y de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese noble prop\u00f3sito secundaron a Luper\u00f3n el dominicano M\u00e1ximo G\u00f3mez, el propio Hostos y otro ilustre puertorique\u00f1o, Ram\u00f3n Emeterio Betances (el del Grito de Lares); el haitiano Fabre Geffrard y los cubanos Jos\u00e9 Mart\u00ed y Antonio Maceo, en otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos fue, para la sociedad dominicana, una especie de surtidor que emanaba el agua cristalina de sus saberes en diferentes direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Prueba al canto de lo anterior: El 28 de septiembre de 1884, en la investidura de los primeros maestros salidos de esa f\u00e9rtil cantera que fue la Escuela Normal, de la que era director, \u00e9l pronunci\u00f3 un discurso de 14 p\u00e1ginas que adquiri\u00f3 trascendencia continental.<\/p>\n\n\n\n<p>Al leer ese discurso uno comprueba que es una verdadera pieza maestra de la filosof\u00eda. Su contenido ha sido referente para entender muchas de las cosas que han ocurrido en estos pagos caribe\u00f1os, antes y despu\u00e9s del referido d\u00eda. Entre otras cosas Hostos dijo entonces:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra indispensable formar un ej\u00e9rcito de maestros que, en toda la Rep\u00fablica, militara contra la ignorancia, contra la superstici\u00f3n, contra el cretinismo, contra la barbarie\u2026\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo del impacto de Hostos en la vida p\u00fablica del pa\u00eds ocurri\u00f3 el 17 de abril de 1887, cuando pronunci\u00f3 el discurso central con motivo de la primera graduaci\u00f3n de maestras en el instituto educativo fundado por Salom\u00e9 Ure\u00f1a de Henr\u00edquez.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa ocasi\u00f3n les dijo a las 6 j\u00f3venes graduandas (Luisa Ozema Pellerano, Catalina Pou, Leonor Mar\u00eda Feltz, Mercedes&nbsp; Laura Aguiar, Ana Josefa Puello y Altagracia Henr\u00edquez Perdomo) que ellas eran las primeras mujeres dominicanas que le reclamaban a \u201c\u2026la sociedad el derecho de serle \u00fatil fuera del hogar, y ven\u00eds preparadas por esfuerzos de la raz\u00f3n hacia lo verdadero, por esfuerzos de la sensibilidad hacia lo bello, por esfuerzos de la voluntad hacia lo bueno, por esfuerzos de la conciencia hacia lo justo.\u201d2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Textos de la categor\u00eda de los dos anteriores impulsaron a Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n, luego de un pormenorizado an\u00e1lisis de los aportes de la escuela normalista a la sociedad dominicana, a decir que la educaci\u00f3n alcanza grados de primera magnitud con la llegada al pa\u00eds del gran americano, nacido en Puerto Rico, Eugenio Mar\u00eda de Hostos\u2026\u201d3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, Hostos fue v\u00edctima de acoso pol\u00edtico, religioso e ideol\u00f3gico. Sus orientaciones docentes fueron combatidas de muy mala manera por pol\u00edticos, religiosos e intelectuales que no aceptaban esa especie de muy adelantado \u201caggiornamento (renovaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n) que \u00e9l introdujo en la educaci\u00f3n dominicana. A\u00fan muchos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte Trujillo, Balaguer, y un largo etc. de paniaguados de ellos, fueron persecutores de su haza\u00f1a educativa a favor del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Democracia y Libertad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Hostos dej\u00f3 constancia escrita de su opini\u00f3n sobre la democracia y la libertad. Dos de los conceptos fundamentales en que descansa cualquier pueblo libre.<\/p>\n\n\n\n<p>El insigne maestro repet\u00eda a todo el que quisiera escucharlo que \u201cla pol\u00edtica sin moral es indignidad.\u201d Esa especie de jaculatoria hostosiana llev\u00f3 al historiador hig\u00fceyano Vetilio Alfau Dur\u00e1n a calificarlo como: \u201cHostos, el pol\u00edtico moralista.\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la tiran\u00eda de Ulises Heureaux comenzaba a afianzarse, con sus colmillos ensangrentados, en un r\u00e9gimen pleno de barbarie, \u00e9l decidi\u00f3 enfrentarla con todas las consecuencias que fueran necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Hostos era imposible aceptar el dogal que alias Lil\u00eds ten\u00eda puesto sobre el pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuertes contradicciones entre ambos provocaron una exasperante e intensa labor de hostigamiento desde el poder. El s\u00e1trapa sosten\u00eda, en clara alusi\u00f3n a la labor educativa de Hostos, que era un peligro que se quisiera \u201chacer trepar a cimas\u201d a la que \u00e9l consideraba \u201cuna sociedad infante.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En esa ocasi\u00f3n (1888) Hostos tuvo que salir forzosamente del pa\u00eds. Se fue a Chile, donde tambi\u00e9n desarroll\u00f3 una fecunda labor en el campo del humanismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quedarse en la Rep\u00fablica Dominicana, en medio de la maledicencia de sus enemigos y con la tenaza de una mente criminosa que ten\u00eda bajo su control los resortes del poder, pon\u00eda en grave riesgo su vida. Lil\u00eds sab\u00eda que Hostos ser\u00eda un muerto muy pesado, por eso no dispuso de \u00e9l a la primera del cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n lleg\u00f3 a tener tal nivel de encono que el f\u00e9rreo mandatario le dirigi\u00f3 una comunicaci\u00f3n al ministro de Relaciones Exteriores, Manuel Mar\u00eda Gautier, en la cual le dec\u00eda, con una enorme carga de cinismo: \u201cCelebro como es debido la salida del Doctor Hostos del pa\u00eds.\u201d5&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa frase de extra\u00f1o contenido me lleva a creer que el tirano, abatido el 26 de julio de 1899 en la ciudad de Moca, pod\u00eda haber pensado al escribirla en el famoso cuervo inmortalizado 43 a\u00f1os antes, en un poema narrativo, por el escritor estadounidense Edgar Allan Poe, con su \u201cnunca m\u00e1s\u201d y su concepto dual de olvidar y al mismo tiempo recordar. Tal vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos, en su obra La Moral Social, profundiz\u00f3 en su creencia de que la verdad basada en la ciencia y la raz\u00f3n, en conjunci\u00f3n con la \u00e9tica, era el m\u00e1s eficaz medio para procurar el bienestar colectivo como fuente de la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hostos-Bosch<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las m\u00e1s completas biograf\u00edas de ese singular personaje antillano la escribi\u00f3 Juan Bosch. La titul\u00f3 de manera sugestiva Hostos, el sembrador. El escritor, maestro y pol\u00edtico dominicano logr\u00f3 rescatar del olvido diferentes senos de ese insondable oc\u00e9ano de cosas positivas que fue la vida del se\u00f1or Hostos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El referido bi\u00f3grafo describe sin residuos la siembra y cosecha de la semilla&nbsp; educativa, con base l\u00f3gica, racional y objetiva que Hostos hizo en el pa\u00eds, y en otros lugares de Am\u00e9rica Latina. Fue un logro que se proyect\u00f3 hacia el futuro gracias a sus amplios conocimientos y a la reciedumbre de un car\u00e1cter cincelado con lo mejor de la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan estudio serio de sociolog\u00eda versado sobre las clases sociales, la cultura y el ejercicio de la administraci\u00f3n p\u00fablica del pa\u00eds puede ignorar los significativos aportes que en esos temas hizo el se\u00f1or Hostos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso&nbsp; Bosch, en su obra Composici\u00f3n Social Dominicana, al referirse a todos los elementos convergentes en el proceso que dio origen a la sociedad dominicana, basado en una investigaci\u00f3n extensiva hasta el a\u00f1o1961, se\u00f1ala que Hostos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026llev\u00f3 a cabo una formidable labor educativa al fundar el 14 de febrero de 1880 la primera Escuela Normal de la Rep\u00fablica Dominicana. Esa instituci\u00f3n hizo sentir su influencia en el proceso cultural y pol\u00edtico del pa\u00eds.\u201d6&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos-Bon\u00f3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3cer c\u00edvico y pensador dominicano Pedro Francisco Bon\u00f3, en carta del 15 de junio de 1884, luego de hacer un largo recuento de las vicisitudes sufridas por el pueblo dominicano, invit\u00f3 al tenaz antillanista Eugenio Mar\u00eda de Hostos \u201ca luchar contra los imb\u00e9ciles.\u201d7&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El patriota Bon\u00f3, quien como soci\u00f3logo fue pionero en el pa\u00eds en los estudios vinculados con todas las manifestaciones humanas y las circunstancias que las determinan, alentaba a Hostos para que desde su rectitud moral, y desde su atalaya de grandes conocimientos siguiera luchando en favor de los mejores intereses del <\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Valga la digresi\u00f3n para decir que para ambos personajes, (Hostos y Bon\u00f3) quienes privilegiaban el sentido racional de las cosas y priorizaban la b\u00fasqueda de la verdad desde la objetividad de la investigaci\u00f3n, no era ajeno el pensamiento del ilustrado San Ambrosio, el famoso te\u00f3logo de Tr\u00e9veris afincado como obispo en Mil\u00e1n, quien sosten\u00eda que \u201ctoda verdad dicha por quien sea es del Esp\u00edritu Santo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de algunos de los textos de Hostos y de Bon\u00f3 permite decir que ellos ten\u00edan una conjunci\u00f3n de pensamiento que desembocaba en la lucha por establecer niveles de equidad entre los dominicanos. Ambos, por separado, explicaron con diafanidad los principales escollos que ten\u00edan los pobres para vivir con dignidad. Espec\u00edficamente Hostos denunci\u00f3 los problemas que ten\u00eda la producci\u00f3n agr\u00edcola criolla, planteando soluciones para enfrentar los males que denunciaba.8&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos-Meri\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de Hostos en el pa\u00eds constitu\u00eda un incordio para los planes del Arzobispo Meri\u00f1o, quien tambi\u00e9n fue presidente de la Rep\u00fablica y era uno de los principales exponentes de la arcaica ense\u00f1anza de la escuela dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El referido prelado y pol\u00edtico rechaz\u00f3, en consecuencia, los novedosos planteamientos del ilustre maestro puertorrique\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>En una circular del 15 de abril de 1901 critic\u00f3 con dureza a Hostos y a sus alumnos (a estos los tild\u00f3 en varias ocasiones de ser \u201cextra\u00f1os fabricadores de conciencias\u201d).Aleg\u00f3 que actuaban con impiedad y que pretend\u00edan eliminar el sentimiento religioso del pueblo, lo cual era una falsedad de tomo y lomo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Meri\u00f1o, con su conocida fraseolog\u00eda, se\u00f1al\u00f3 con mala leche que lo que quer\u00edan Hostos y sus seguidores era un \u201cfunesto desenfreno para atropellar todo orden, todo respeto y hundir la sociedad en un abismo de males.\u201d9&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue m\u00e1s lejos el mencionado mitrado nacido en el paraje Antonc\u00ed, de Yamas\u00e1, cuando en carta del 15 de marzo del 1900 tildaba de sofistas a los partidarios de la doctrina educativa de Hostos: \u201c\u2026Salimos de un tiranuelo y ca\u00edmos en brazos de los sofistas\u2026\u201d10&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Extra\u00f1amente, sin embargo, Meri\u00f1o acogi\u00f3 en una ocasi\u00f3n a Hostos como docente en el Instituto Profesional, un centro de altos estudios que \u00e9l presid\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos-Billini<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su calidad de rector del Colegio San Luis Gonzaga el inefable por difuso sacerdote Francisco Javier Billini lanz\u00f3 una campa\u00f1a de diatribas contra Hostos, propiciando actos de repudio en su contra bajo el alegato de que buscaba implantar una escuela sin Dios y de que azuzaba entre sus alumnos la divisi\u00f3n de la sociedad dominicana, lo cual era una mendacidad m\u00e1s grande que una catedral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos lo que negaba era la inducci\u00f3n especulativa y sin fundamentos en la formaci\u00f3n escolar de ni\u00f1os y j\u00f3venes. Rechazaba, por obsoleta y negadora de valores, la escuela emp\u00edrica que predominaba aqu\u00ed desde la oscura y larga etapa colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a Billini, Hostos entend\u00eda que una simbiosis de la investigaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica era la herramienta clave para lograr una educaci\u00f3n esmerada, dejando atr\u00e1s atavismos y taras que manten\u00edan estancado al pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>El cura Billini, en quien la cerraz\u00f3n hac\u00eda parte de su existencia, fue un empedernido cascarrabias que lanz\u00f3 todo el vitriolo que desprend\u00eda su ser contra el ilustrado se\u00f1or Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a la imagen falsa que todav\u00eda algunos pocos transmiten del anexionista Billini, lo cierto es que era un mar de arbitrariedad, caracteriz\u00e1ndose por ser rencoroso, envidioso, traidor, taimado, codicioso de poder dentro de la curia dominicana y cargado de contradicciones insalvables.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;De haber sido todo lo anterior, y cosas peores, se encarg\u00f3 de demostrarlo nada m\u00e1s y nada menos que el actual director del archivo de la Catedral Primada de Am\u00e9rica, el esmerado sacerdote jesuita y laborioso historiador Jos\u00e9 Luis S\u00e1ez Ramo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El sabio maestro puertorrique\u00f1o, (quien nunca lleg\u00f3 a conocer la malicia y la capacidad de simulaci\u00f3n que se anidaban como v\u00edboras en el alma de Billini) dejando de lado los muchos agravios que sufri\u00f3 de su parte, cuando \u00e9ste muri\u00f3, el 28 de noviembre de 1898, escribi\u00f3 desde Chile una comunicaci\u00f3n abierta a sus alumnos dominicanos con un mensaje a la altura de su esp\u00edritu elevado.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, as\u00ed se expres\u00f3 Hostos con rasgos de excesiva nobleza: \u201c\u2026he sentido su muerte como ausencia de uno con quien se pod\u00eda contar para buenas cosas\u2026siento por la tierra dominicana que haya muerto uno de sus mejores hijos\u2026\u201d11&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Tres peri\u00f3dicos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El insigne antillano Eugenio Mar\u00eda de Hostos fund\u00f3 varios peri\u00f3dicos en la Rep\u00fablica Dominicana. Entre ellos el llamado Las dos Antillas, cuyo objetivo era alentar la independencia de Cuba y de Puerto Rico y buscar la unida<\/p>\n\n\n\n<p>d de los pueblos antillanos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El entonces presidente dominicano Ignacio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Sant\u00edn (1874-1876) fue sometido a un acoso terrible por los gobernantes colonialistas espa\u00f1oles que desde Cuba exig\u00edan que se le cerraran en el pa\u00eds los caminos de lucha que manten\u00eda abiertos el se\u00f1or Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese medio de difusi\u00f3n fue suspendido al poco tiempo de surgir. Se impuso la aludida presi\u00f3n de los espa\u00f1oles que sacaban jugosos beneficios econ\u00f3mico en la isla mayor de las Antillas, y tambi\u00e9n en Puerto Rico, la hermosa isla situada en el oriente caribe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Hostos no se arredr\u00f3 ante ese percance. Decidi\u00f3&nbsp; editar otro peri\u00f3dico, al que titul\u00f3 Las Tres Antillas, el cual tambi\u00e9n sufri\u00f3 muchos obst\u00e1culos y pronto tuvo que dejar de circular.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa segunda ca\u00edda no merm\u00f3 la admirable perseverancia del se\u00f1or Hostos, quien sac\u00f3 a la luz p\u00fablica&nbsp; un tercer medio de comunicaci\u00f3n con la misma tendencia de integraci\u00f3n antillana que tuvieron los dos anteriores. A ese lo bautiz\u00f3 con el nombre de Los Antillanos.12&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Asfixia moral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como indiqu\u00e9 en la entrega anterior, Hostos muri\u00f3 en Santo Domingo el 11 de agosto del 1903. En su acta de defunci\u00f3n no consta lo que luego escribi\u00f3 el historiador Rodr\u00edguez Demorizi: Que estaba sano de cuerpo y que falleci\u00f3 de \u201casfixia moral\u201d, por las incomprensiones y especialmente por las revueltas escenificadas en diversos lugares del pa\u00eds en los a\u00f1os 1902 y 1903.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas obras se han escrito sobre Eugenio Mar\u00eda de Hostos, pero tal vez una de las m\u00e1s significativas fue la publicada en el 1904 por sus alumnos, titulada \u201cEugenio M. de Hostos: Ofrendas a su memoria\u201d, en ella condensan una mir\u00edada de opiniones muy merecidas sobre \u00e9l, con un amplio recuento de su extraordinario itinerario vital.13&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1-Discurso en la investidura de los primeros maestros normales.28 de septiembre de 1884. Santo Domingo, R.D., Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>2- P\u00e1ginas Dominicanas. Eugenio Maria de Hostos. Editorial Librer\u00eda Dominicana, 1964.P214. Recopilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>3- Historia de la cultura dominicana. Impresora Amigo del Hogar, 2016.P23.Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>4- Vetilio Alfau Dur\u00e1n en Anales. Escritos y documentos.Editora Corripio, 1977.P196.<\/p>\n\n\n\n<p>5-&nbsp; Carta de Lil\u00eds a M.M. Gautier, febrero 1888.<\/p>\n\n\n\n<p>6-Composici\u00f3n Social Dominicana. Editora Alfa y Omega,1984.P343. Juan Bosch.<\/p>\n\n\n\n<p>7-Papeles de Pedro F. Bon\u00f3.P13.Editora del Caribe, 1964.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>8-Peri\u00f3dico La Industria, junio 1882.Texto en Obras Completas. Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n\n\n\n<p>9- Circular.15-abril- 1901. Fernando Arturo de Meri\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>10- Carta de Meri\u00f1o a Bon\u00f3.15 de marzo de 1900.<\/p>\n\n\n\n<p>11-Obras Completas. Eugenio Mar\u00eda de Hostos.Editorial Cultural de La Habana, 1939.Digitalizadas en el 2019 por el Centro Hostosiano del Ateneo Puertorrique\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>12- Hostos en Santo Domingo.Volumen II. Segunda edici\u00f3n, SDB.2004. Compilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>13-Eugenio M. de Hostos: ofrendas a su memoria. Edici\u00f3n facsimilar. Reeditado por Sociedad Hist\u00f3rica de Puerto Rico, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles La integraci\u00f3n de las Antillas fue una preocupaci\u00f3n constante de Eugenio Mar\u00eda de Hostos. Era un mecanismo para evitar que el coloso de Norteam\u00e9rica impusiera su dominio en las tierras insulares del Caribe. 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