{"id":289921,"date":"2021-07-31T05:03:51","date_gmt":"2021-07-31T09:03:51","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=289921"},"modified":"2021-07-31T16:19:12","modified_gmt":"2021-07-31T20:19:12","slug":"hostos-gran-senor-antillano-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=289921","title":{"rendered":"Hostos, Gran Se\u00f1or Antillano I"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p>Eugenio Mar\u00eda de Hostos naci\u00f3 en la ciudad de Mayag\u00fcez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839. Muri\u00f3 en Santo Domingo el d\u00eda 11 de agosto de 1903. Ten\u00eda 64 a\u00f1os de edad. Una de sus abuelas fue la dominicana Altagracia Rodr\u00edguez.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un gran pensador, con una mente privilegiada para absorber una infinita cantidad de conocimientos, los cuales burilaba en su intelecto, como un experimentado arquitecto del esp\u00edritu, y les incrustaba la inmensa \u00e9tica de su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Su capacidad e integridad las puso durante m\u00e1s de una d\u00e9cada al servicio del pueblo dominicano, impartiendo a cientos de j\u00f3venes de diversos lugares del pa\u00eds lecciones de derecho penal e internacional, as\u00ed como de econom\u00eda pol\u00edtica, astronom\u00eda, prehistoria, pedagog\u00eda, geograf\u00eda, l\u00f3gica y otras ramas del saber humano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hostos en R.D.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como producto de la ola migratoria que por razones pol\u00edticas se produjo en el siglo XIX en Am\u00e9rica Latina, y especialmente en las islas del Caribe, Hostos fue uno de los inmigrantes m\u00e1s fecundos en la historia dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Hostos residi\u00f3 en la Rep\u00fablica Dominicana en tres tramos de su vida. Lleg\u00f3 a esta tierra caribe\u00f1a por primera vez en 1875, por el puerto marino de Puerto Plata. Se tuvo que ausentar en el 1876. Fue, en consecuencia, una estad\u00eda breve.<\/p>\n\n\n\n<p>En dicha ocasi\u00f3n tuvo comunicaci\u00f3n en esa ciudad del Atl\u00e1ntico dominicano con el gran h\u00e9roe restaurador Gregorio Luper\u00f3n, quien lo protegi\u00f3 y facilit\u00f3 sus iniciativas; as\u00ed como tambi\u00e9n con el m\u00e9dico y pr\u00f3cer puertorrique\u00f1o Ram\u00f3n Emeterio Betances, residente all\u00ed&nbsp; y quien fue uno de los precursores de la libertad de su tierra natal, todav\u00eda hoy sometida al tutelaje de una potencia mundial bajo la ficci\u00f3n de Estado Libre Asociado.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de ausencia Hostos retorn\u00f3 al pa\u00eds, en el 1879. Su segunda presencia aqu\u00ed fue por casi diez a\u00f1os (1879 a 1888).A los pocos meses de llegar cre\u00f3 la Primera Escuela Normal de Maestros, la cual ser\u00eda de extraordinaria importancia para la educaci\u00f3n dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su m\u00e9todo educativo, con consignas indeclinables, ten\u00eda una amplia base de sustentaci\u00f3n en los criterios desarrollados d\u00e9cadas atr\u00e1s en Europa por los fil\u00f3sofos Auguste Compte, Saint-Simon y John Stuart Mill, quienes cada cual por su lado le dieron forma a la corriente filos\u00f3fica llamada positivismo, la cual resalta la experiencia verificada, el uso de m\u00e9todos cient\u00edficos y la objetividad de los planteamientos como fundamentos para llegar al conocimiento verdadero. Como Hostos cre\u00eda firmemente en eso les inculcaba a sus alumnos, y a quienes no lo eran, que desechan suposiciones y adivinanzas en materia de aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente el sabio se\u00f1or Hostos volvi\u00f3 a esta tierra que tanto amaba en el 1900. Aqu\u00ed le lleg\u00f3 la muerte. Sus restos mortales descansan, desde el 1985, en el Pante\u00f3n Nacional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En total le dedic\u00f3 al pueblo dominicano, de manera directa, activa y militante, 13 a\u00f1os de su fruct\u00edfera vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Labor docente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La principal actividad de Hostos en la Rep\u00fablica Dominicana fue la docencia; sin menoscabo de sus otras actividades, las que tambi\u00e9n impactaron en la sociedad dominicana del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Vistos los resultados de su labor se puede afirmar que Hostos fue un resplandor para la educaci\u00f3n dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al hacer una especie de breve paneo sobre el contenido de las lecciones impartidas por Hostos a sus alumnos dominicanos se comprueba que \u00e9l transmit\u00eda un largo aliento de esperanza para que los j\u00f3venes que se empapaban de sus ense\u00f1anzas tuvieran contacto con lo que se ha definido como la proyecci\u00f3n moderna del ser humano. Para un resultado efectivo de eso se requer\u00eda reflexi\u00f3n, ponderaci\u00f3n y an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Abogaba el se\u00f1or Hostos para que se dejara atr\u00e1s la visi\u00f3n estrecha que todav\u00eda en el cuadrante final del siglo XIX se ten\u00eda en el pa\u00eds sobre los conocimientos humanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A su llegada a la Rep\u00fablica Dominicana se manten\u00eda, en aulas y claustros donde se tutelaba la educaci\u00f3n nacional, un encajonamiento de conceptos de origen medievalista y un claro predominio de la teor\u00eda escol\u00e1stica como m\u00e9todo de instrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Hostos luch\u00f3 en medio de muchos obst\u00e1culos y recibi\u00f3 no pocas zancadillas de aquellos que obnubilados por visiones arcaicas, o prisioneros de mezquinos intereses materiales, lo ve\u00edan como un subversivo que buscaba destruir el andamiaje econ\u00f3mico-social-educativo-religioso-pol\u00edtico que arrastraba la sociedad dominicana desde los tiempos coloniales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ponderando los altos atributos de Hostos como docente el historiador Rufino Mart\u00ednez escribi\u00f3 lo siguiente: \u201cA partir de \u00e9l es cuando se puede se\u00f1alar la escuela como instituci\u00f3n dominicana. Cre\u00f3 escuela, no predicando solo, sino actuando, ense\u00f1ando conforme a pautas trazadas por \u00e9l, como maestro de maestros que era.\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante tambi\u00e9n decir que Hostos tuvo ayuda en su noble empe\u00f1o de despertar la conciencia adormecida del pueblo dominicano. Eso le permiti\u00f3 no s\u00f3lo desplegar sus conocimientos en el \u00e1rea de la pedagog\u00eda, sino desarrollarse en su condici\u00f3n de fil\u00f3sofo de altos niveles. \u00c9l ten\u00eda la cualificaci\u00f3n de pensador, tal y como se comprueba en su hoja de vida desarrollada tanto aqu\u00ed como en otros lugares del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jefe de la ense\u00f1anza dominicana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desaparecida la dictadura de Ulises Heureaux en el 1899, e instalado el primer gobierno de Juan Isidro Jimenes, Hostos desempe\u00f1\u00f3 la elevada funci\u00f3n de Director General de Ense\u00f1anza P\u00fablica, equivalente a ministro de educaci\u00f3n en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre dicho alto cargo estatal es oportuno se\u00f1alar que ya antes fue constatado en su ciudad natal de Mayag\u00fcez para que retornara al pa\u00eds y se encargara de dirigir la educaci\u00f3n nacional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n conten\u00eda como especie de ep\u00edgrafe este apremiante lema: \u201cPa\u00eds, disc\u00edpulos, recl\u00e1manlo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En carta del 19 de septiembre del 1899, dirigida a Horacio V\u00e1squez, y en otras enviadas a otros relevantes dominicanos, expon\u00eda los motivos por los que no pod\u00eda retornar en esos momentos al pa\u00eds, invocando que \u201cla patria se me escapa de las manos.\u201d Expon\u00eda, eso s\u00ed, su apoyo al nuevo rumbo del pa\u00eds luego del ajusticiamiento de&nbsp; alias Lil\u00eds, y reafirmaba su deseo de que se redoblaran los esfuerzos para la unidad de las Antillas.2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Educacionista antillano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Refutando una&nbsp; informaci\u00f3n maliciosa, por falsa y enga\u00f1osa, sustentada en el 1881 por las autoridades coloniales espa\u00f1olas en Puerto Rico, sobre el lugar de reposo de los restos de Col\u00f3n, el historiador Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda sustentaba su opini\u00f3n en autores de diversos pa\u00edses (Francia, Espa\u00f1a, Venezuela, EE.UU., Puerto Rico, Alemania). Al mencionar a Hostos entre los defensores de la posici\u00f3n dominicana lo defini\u00f3 como el \u201cconocido educacionista antilllano.\u201d Sobre ese controversial tema se pude asegurar que el tiempo ha demostrado que Hostos estaba en el camino del \u201ctriunfo de la verdad hist\u00f3rica.\u201d3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lugo invoca a Hostos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La extraordinaria labor educativa de Hostos entre la juventud dominicana de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo antepasado se puede medir por las actividades p\u00fablicas y privadas de muchos de sus alumnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale citar en ese sentido un caso con jerarqu\u00eda hist\u00f3rica: Am\u00e9rico Lugo apel\u00f3 a su condici\u00f3n de disc\u00edpulo de Eugenio Mar\u00eda de Hostos para refutar una incorrecta inclusi\u00f3n que de su nombre se hizo en un escrito publicado el 12 de febrero de 1943 en el diario pro gubernamental La Tribuna.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 Lugo en medio de la ferocidad de la dictadura trujillista: \u201cNo he sido ni soy ni ser\u00e9 nunca un periodista protegido. Mi car\u00e1cter se opone a ello. No creo que podr\u00eda serlo ning\u00fan disc\u00edpulo verdadero del se\u00f1or Hostos; y ser disc\u00edpulo de este pr\u00edncipe de la moral y del derecho, de este maestro, el m\u00e1s grande acaso de los maestros de Am\u00e9rica, es el \u00fanico t\u00edtulo con que me honro\u2026\u201d4&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha refutaci\u00f3n no pudo ser publicada en dicha fecha. Fue divulgada por primera vez el 12 de junio de 1967 por el gran historiador hig\u00fceyano Vetilio Alfau Dur\u00e1n, custodio del original.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una an\u00e9cdota<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una an\u00e9cdota conocida de anta\u00f1o refiere que Ulises Heureaux (Lil\u00eds), sabedor de que Hostos no le ten\u00eda afecto, por la forma desp\u00f3tica en que conduc\u00eda los destinos del pa\u00eds, lo recibi\u00f3 en su despacho presidencial sin quitarse el sombrero, rompiendo as\u00ed el ceremonial habitual para esa \u00e9poca. Hostos, que hab\u00eda cumplido su parte protocolar, le devolvi\u00f3 el agravio cubri\u00e9ndose de nuevo su cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>El di\u00e1logo entre ambos personajes, tan opuestos entre s\u00ed, comenz\u00f3 con una fanfarronada del tirano: \u201cSe\u00f1or Hostos, yo lo recibo como recib\u00eda Napole\u00f3n a Talleyrand.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta fulminante de Hostos fue esta: \u201cGeneral Heureaux, ni usted es Napole\u00f3n ni yo soy Talleyrand.\u201d El resultado de ese \u201cface to face\u201d entre un hombre cargado de malicia y otro lleno de bondad fue que el siniestro gobernante casi instintivamente se quit\u00f3 el sombrero ante la aplastante emanaci\u00f3n de luz del fil\u00f3sofo y educador.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Diccionario biogr\u00e1fico-hist\u00f3rico dominicano 1821-1930. Editora de Colores, 1997.P258.Rufino Mart\u00ednez.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Carta de Hostos a Horacio V\u00e1squez. Mayag\u00fcez, Puerto Rico. 19-9-1899.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda. Obras Completas. Impresora Amigo del Hogar, 2016.Volumen 3.Pp674 y 675.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Periodismo dominicano. Am\u00e9rico Lugo. Inserto en la obra Por la verdad hist\u00f3rica. Editora B\u00faho, 2015.Pp197 y 198. Vetilio Alfau Dur\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles Eugenio Mar\u00eda de Hostos naci\u00f3 en la ciudad de Mayag\u00fcez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839. Muri\u00f3 en Santo Domingo el d\u00eda 11 de agosto de 1903. Ten\u00eda 64 a\u00f1os de edad. Una de sus abuelas fue la dominicana Altagracia Rodr\u00edguez. 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