{"id":288902,"date":"2021-07-25T21:54:29","date_gmt":"2021-07-26T01:54:29","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=288902"},"modified":"2021-07-25T21:54:29","modified_gmt":"2021-07-26T01:54:29","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-primera-jornada-mundial-de-los-abuelos-y-personas-mayores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=288902","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en primera Jornada Mundial de los abuelos y personas mayores"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Redacci\u00f3n ACI Prensa<\/h2>\n\n\n\n<p>Vaticano, 25 de julio, 2021.-  M\u00e1s de 2.000 personas participaron este domingo 25 de julio a una Misa en la Bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano con ocasi\u00f3n de la primera Jornada Mundial de los abuelos y de las personas mayores que se celebrar\u00e1 cada a\u00f1o el cuarto domingo de julio, en la cercan\u00eda a la fiesta de los santos Joaqu\u00edn y Ana, los abuelos de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema de esta primera Jornada Mundial de los abuelos y de las personas mayores fue \u201cYo estoy contigo todos los d\u00edas\u201d y para la ocasi\u00f3n el Papa Francisco escribi\u00f3&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/noticias\/mensaje-del-papa-francisco-para-la-primera-jornada-mundial-de-los-abuelos-88111\">un mensaje<\/a>&nbsp;y el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida prepar\u00f3 una<a href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/noticias\/esta-es-la-oracion-para-la-primera-jornada-mundial-de-los-abuelos-y-las-personas-mayores-47977\">&nbsp;oraci\u00f3n<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En representaci\u00f3n del Santo Padre, la Misa fue presidida por el presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelizaci\u00f3n, Mons. Rino Fisichella, quien ley\u00f3 la homil\u00eda preparada por el Papa Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto completo de la homil\u00eda del Papa Francisco y pronunciada por Mons. Fisichella:<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras estaba sentado ense\u00f1ando, \u00abal levantar la vista, Jes\u00fas vio que una gran multitud acud\u00eda a \u00e9l, y le pregunt\u00f3 a Felipe: \u201c\u00bfD\u00f3nde compraremos pan para que coma esta gente?\u201d\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>6,5). Jes\u00fas no se limita a ense\u00f1ar, sino que se deja interrogar por el hambre que anida en la vida de la gente. Y, de ese modo, da de comer a la multitud distribuyendo los cinco panes de cebada y los dos pescados que un muchacho le ofreci\u00f3. Al final, como sobraron bastantes pedazos de pan, les dijo a los suyos que los recogieran, \u00abpara que no se pierda nada\u00bb (v. 12).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta Jornada, dedicada a los abuelos y a los mayores, quisiera detenerme precisamente en estos tres momentos: Jes\u00fas que ve el hambre de la multitud; Jes\u00fas que comparte el pan; Jes\u00fas que ordena recoger los pedazos sobrantes. Tres momentos que se pueden resumir en&nbsp;<strong>tres verbos:&nbsp;<em>ver, compartir, custodiar<\/em>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Ver.<\/em><\/strong>\u00a0El Evangelista Juan, al principio de la narraci\u00f3n, se\u00f1ala este particular: Jes\u00fas levanta los ojos y ve a la multitud hambrienta despu\u00e9s de haber caminado mucho para encontrarlo. As\u00ed inicia el milagro, con la mirada de Jes\u00fas, que no es indiferente ni est\u00e1 atareado, sino que advierte los espasmos del hambre que atormentan a la humanidad cansada. \u00c9l se preocupa por nosotros, nos cuida, quiere saciar nuestra hambre de vida, de amor y de felicidad. En los ojos de Jes\u00fas descubrimos la mirada de Dios: una mirada que es atenta, que escudri\u00f1a los anhelos que llevamos en el coraz\u00f3n, que ve la fatiga, el cansancio y la esperanza con las que<\/p>\n\n\n\n<p>vamos adelante. Una mirada que sabe captar la necesidad de cada uno. A los ojos de Dios no existe la multitud an\u00f3nima, sino cada persona con su hambre. Jes\u00fas tiene una mirada contemplativa, es decir, capaz de detenerse ante la vida del otro y descifrarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es tambi\u00e9n la mirada con la que los abuelos y los mayores han visto nuestra vida. Es el modo en el que ellos, desde nuestra infancia, se han hecho cargo de nosotros. Habiendo tenido una vida a menudo muy sacrificada, no nos han tratado con indiferencia ni se han desentendido de nosotros, sino que han tenido ojos atentos, llenos de ternura. Cuando est\u00e1bamos creciendo y nos sent\u00edamos incomprendidos o asustados por los desaf\u00edos de la vida, se fijaron en nosotros, en lo que estaba cambiando en nuestro coraz\u00f3n, en nuestras l\u00e1grimas escondidas y en los sue\u00f1os que llev\u00e1bamos dentro. Todos hemos pasado por las rodillas de los abuelos, que nos han llevado en brazos. Y es gracias tambi\u00e9n a este amor que nos hemos convertido en adultos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nosotros,&nbsp;<strong>\u00bfqu\u00e9 mirada tenemos hacia los abuelos y los mayores?<\/strong>&nbsp;\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que hicimos compa\u00f1\u00eda o llamamos por tel\u00e9fono a un anciano para manifestarle nuestra cercan\u00eda y dejarnos bendecir por sus palabras? Sufro cuando veo una sociedad que corre, atareada e indiferente, afanada en tantas cosas e incapaz de detenerse para dirigir una mirada, un saludo, una caricia. Tengo miedo de una sociedad en la que todos somos una multitud an\u00f3nima e incapaces de levantar la mirada y reconocernos. Los abuelos, que han alimentado nuestra vida, hoy tienen hambre de nosotros, de nuestra atenci\u00f3n, de nuestra ternura, de sentirnos cerca. Alcemos la mirada hacia ellos, como Jes\u00fas hace con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Compartir.<\/em><\/strong>\u00a0Despu\u00e9s de haber visto el hambre de aquellas personas, Jes\u00fas desea saciarlas. Y lo hace gracias al don de un muchacho joven, que ofrece sus cinco panes y los dos peces. Es muy hermoso que un muchacho, un joven, que comparte lo que tiene, est\u00e9 en el centro de este prodigio del que se benefici\u00f3 tanta gente adulta \u2014<\/p>\n\n\n\n<p>unas cinco mil personas\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy tenemos necesidad de una nueva alianza entre los j\u00f3venes y los mayores, de compartir el com\u00fan tesoro de la vida, de so\u00f1ar juntos, de superar los conflictos entre generaciones para preparar el futuro de todos. Sin esta alianza de vida, de sue\u00f1os y de futuro, nos arriesgamos a morir de hambre, porque aumentan los v\u00ednculos rotos, las soledades, los ego\u00edsmos, las fuerzas disgregadoras. Frecuentemente, en nuestras sociedades hemos entregado la vida a la idea de que \u201ccada uno se ocupe de s\u00ed mismo\u201d. Pero eso mata.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio nos exhorta a compartir lo que somos y lo que tenemos, ese es el \u00fanico modo en que podemos ser saciados. He recordado muchas veces lo que dice a este prop\u00f3sito el profeta Joel (cf.\u00a0<em>Jl\u00a0<\/em>3,1): J\u00f3venes y ancianos juntos. Los j\u00f3venes, profetas del futuro que no olvidan la historia de la que provienen; los ancianos, so\u00f1adores nunca cansados que trasmiten la experiencia a los j\u00f3venes, sin entorpecerles el camino. J\u00f3venes y ancianos, el tesoro de la tradici\u00f3n y la frescura del Esp\u00edritu. J\u00f3venes y ancianos juntos. En la sociedad y en la Iglesia: juntos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Custodiar.<\/em><\/strong>&nbsp;Despu\u00e9s de que todos comieron, el Evangelio refiere que sobraron muchos pedazos de pan. Ante esto, Jes\u00fas da una indicaci\u00f3n: \u00abRecojan los pedazos que han sobrado, para que no se pierda nada\u00bb (<em>Jn&nbsp;<\/em>6,12). Es as\u00ed el coraz\u00f3n de Dios, no s\u00f3lo nos da mucho m\u00e1s de lo que necesitamos, sino que se preocupa tambi\u00e9n de que nada se desperdicie, ni siquiera un fragmento. Un pedacito de pan podr\u00eda parecer poca cosa, pero a los ojos de Dios nada se debe descartar. Es una invitaci\u00f3n prof\u00e9tica que hoy estamos llamado a hacer resonar en nosotros mismos y en el mundo:&nbsp;<em>recoger, conservar con cuidado, custodiar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los abuelos y los mayores no son sobras de la vida, desechos que se deben tirar. Ellos son esos valiosos pedazos de pan que han quedado sobre la mesa de nuestra vida, que pueden todav\u00eda nutrirnos con una fragancia que hemos perdido, \u201cla fragancia de la memoria\u201d. No perdamos la memoria de la que son portadores los mayores, porque somos hijos de esa historia, y sin ra\u00edces nos<\/p>\n\n\n\n<p>marchitaremos. Ellos nos han custodiado a lo largo de las etapas de nuestro crecimiento, ahora nos toca a nosotros custodiar su vida, aligerar sus dificultades, estar atentos a sus necesidades, crear las condiciones para que se les faciliten sus tareas diarias y no se sientan solos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pregunt\u00e9monos: \u201c\u00bfHe visitado a los abuelos? \u00bfa los mayores de la familia o de mi barrio? \u00bfLos he escuchado? \u00bfLes he dedicado un poco de tiempo?\u201d. Custodi\u00e9moslos, para que no se pierda nada. Nada de su vida ni de sus sue\u00f1os. Depende de nosotros, hoy, que no nos arrepintamos ma\u00f1ana de no haberles dedicado suficiente atenci\u00f3n a quienes nos amaron y nos dieron la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, los abuelos y los mayores son el pan que alimenta nuestras vidas. Estemos agradecidos por sus ojos atentos, que se fijaron en nosotros, por sus rodillas, que nos acunaron, por sus manos, que nos acompa\u00f1aron y alzaron, por haber jugado con nosotros y por las caricias con las que nos consolaron. Por favor, no nos olvidemos de ellos. Ali\u00e9monos con ellos. Aprendamos a detenernos, a reconocerlos, a escucharlos. No los descartemos nunca. Custodi\u00e9moslos con amor. Y aprendamos a compartir el tiempo con ellos. Saldremos mejores. Y, juntos, j\u00f3venes y ancianos, nos saciaremos en la mesa del compartir, bendecida por Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com Redacci\u00f3n ACI Prensa Vaticano, 25 de julio, 2021.- M\u00e1s de 2.000 personas participaron este domingo 25 de julio a una Misa en la Bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano con ocasi\u00f3n de la primera Jornada Mundial de los abuelos y de las personas mayores que se celebrar\u00e1 cada a\u00f1o el cuarto domingo de julio, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":288914,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23,27],"tags":[],"class_list":["post-288902","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/288902","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=288902"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/288902\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":288915,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/288902\/revisions\/288915"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/288914"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=288902"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=288902"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=288902"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}