{"id":284817,"date":"2021-07-03T04:18:54","date_gmt":"2021-07-03T08:18:54","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=284817"},"modified":"2021-07-03T04:40:50","modified_gmt":"2021-07-03T08:40:50","slug":"pedro-henriquez-urena-en-las-letras-de-america-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=284817","title":{"rendered":"PEDRO HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A EN LAS LETRAS DE AM\u00c9RICA I"},"content":{"rendered":"\n<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 del mes pasado se cumplieron 137 a\u00f1os del nacimiento en la ciudad de Santo Domingo de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, catalogado como uno de los m\u00e1s ilustres intelectuales de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Su madre fue la poetisa Salom\u00e9 Ure\u00f1a, de gran resonancia en las letras y la educaci\u00f3n del pa\u00eds. Cuando su hijo ten\u00eda s\u00f3lo 6 a\u00f1os de nacido ella vaticin\u00f3 con exactitud sorprendente lo que \u00e9l ser\u00eda en la vida. Lo hizo en el poema titulado Mi Pedro (al cual 7 a\u00f1os despu\u00e9s, ya al borde de su muerte a destiempo en el 1897, le agreg\u00f3 dos versos finales):<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026si a sus sienes aguarda una corona, la hallar\u00e1 del estudio en los vergeles\u2026\/busca la luz, como el insecto alado, y en sus fulgores a inundarse acude.\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su padre fue el m\u00e9dico, escritor, abogado y presidente de la Rep\u00fablica Francisco Henr\u00edquez y Carvajal, quien a parte de sus estudios de medicina durante 4 a\u00f1os en Par\u00eds tambi\u00e9n adquiri\u00f3 un gran bagaje cultural, sumergi\u00e9ndose en las costumbres y el ambiente decimon\u00f3nico de aquella gran ciudad europea, as\u00ed como empap\u00e1ndose con variadas lecturas del enciclopedismo liberal que fue impulsado a partir del ecuador del siglo XVIII por personajes tan sabios como Diderot, D Alambert, Voltaire, Montesquieu, Rousseau y otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una simple lectura lineal del emotivo y a veces angustiante epistolario de sus progenitores permite descubrir el dif\u00edcil cuadro familiar en que desenvolvieron sus primeros a\u00f1os de vida Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y dos de sus tres hermanos, por la prolongada ausencia del hogar del padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eso signific\u00f3 un drama de grandes dimensiones para la madre a quien, a pesar de que era una ferviente y consumada seguidora del m\u00e9todo de ense\u00f1anza preconizado por el ilustre educador boricua Eugenio Mar\u00eda de Hostos, se le dificultaba lidiar sola con la educaci\u00f3n de una prole de 3 menores, con brotes de indisciplina de Francisco, el mayor de ellos, adem\u00e1s con estrecheces econ\u00f3micas que dificultaban el aprovisionamiento de alimentos, ropa y medicina. Camila naci\u00f3 en el 1894, luego del retorno al pa\u00eds de su padre.2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La grandeza de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a se aproximaba hacia el perfeccionamiento, si se observa el conjunto de elementos que se nuclean en torno a la espiritualidad de la persona excepcional que era.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pr\u00f3logo de una obra recopilatoria de una parte importante de los escritos de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a vinculados con el pa\u00eds, Juan Jacobo de Lara escribi\u00f3 muy certeramente que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a tuvo siempre gran amor e inter\u00e9s por su patria. Dedicaba sus pensamientos y su obra con mucha frecuencia a su pa\u00eds, a su Santo Domingo natal, a la regi\u00f3n del Mar Caribe.\u201d3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El referido prologuista dio en la diana. Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, en sus intervenciones p\u00fablicas y privadas, tanto en el pa\u00eds, como en cualquier lugar del mundo donde se encontrare, siempre situaba en altos relieves a la Rep\u00fablica Dominicana. En momentos aciagos para el pueblo dominicano no vacil\u00f3 en exponer su propia integridad f\u00edsica y sus medios de sustento para defender su lar nativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una inmensa cantidad de educadores, intelectuales, escritores y cr\u00edticos literarios de&nbsp; Am\u00e9rica Latina, Espa\u00f1a y los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica han coincidido en que Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a fue uno de los m\u00e1s profundos historiadores de la cultura que define los pueblos situados entre el sur del R\u00edo Bravo, en el norte continental, hasta Tierra del Fuego en el lado m\u00e1s austral.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera los consabidos mezquinos que siempre aparecen, como incordios reveladores de la doblez del barro humano, han osado cuestionar la grandeza de este hombre. A lo m\u00e1s que han llegado algunos es a guardar un vergonzoso silencio ante la trascendencia de un hombre fuera de serie.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos de los aportes culturales que hizo Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a para todas las Am\u00e9ricas el renombrado literato y acad\u00e9mico Andr\u00e9s L. Mateo describe con palabras claves al personaje que motiva esta cr\u00f3nica. El autor de la novela titulada El Viol\u00edn de la Ad\u00faltera lo expres\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cTodos conocen la nombrad\u00eda de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a en el Continente Americano. Los m\u00e1s importantes estudios de indagaci\u00f3n filol\u00f3gica, ling\u00fc\u00edstica, culturol\u00f3gica, y todo esfuerzo por establecer una historicidad espiritual del ser americano, atraviesan, inexorablemente, por la labor de \u00e9l, que fue pionera, m\u00faltiple, creativa y extensa.\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era tanto el af\u00e1n de ilustrarse que a pesar de la conocida mesura para elogiar a los suyos que caracterizaba a Camila Henr\u00edquez Ure\u00f1a (fil\u00f3sofa, pedagoga, ensayista y conferenciante de altos vuelos) no pudo m\u00e1s que revelar que su hermano Pedro hasta quer\u00eda aprender la lengua china (tal vez el mandar\u00edn). Refiere ella que un amigo de \u00e9l proveniente del gigante asi\u00e1tico s\u00f3lo atin\u00f3 a preguntarle: \u201c\u00bfY qu\u00e9 cantidad de chino quiere Ud. Aprender?\u201d5&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Una conferencia magistral<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se hicieron famosas las conferencias de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, particularmente las que pronunci\u00f3 con frecuencia en la Universidad de Minnesota, famosa por la excelencia acad\u00e9mica en sus dos campus, en las ciudades de Minneapolis y Saint Paul. \u00c9l fue profesor de Literatura Espa\u00f1ola en ese centro de altos estudios cuyo lema es: \u201cUn v\u00ednculo com\u00fan para todas las artes.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el 1917 pronunci\u00f3 all\u00ed una de sus magistrales disertaciones, con el sugerente t\u00edtulo de \u201cLa Rep\u00fablica Dominicana\u201d, en la cual hizo una amplia traves\u00eda por su tierra natal, desde los inicios de la colonizaci\u00f3n hasta el referido a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Describi\u00f3, con categor\u00eda de para\u00edso, sus bellezas naturales. Relat\u00f3 las vicisitudes y aniquilamiento de los abor\u00edgenes, la fundaci\u00f3n de pueblos. Resalt\u00f3 su papel hist\u00f3rico como punto de salida de expediciones de conquistadores espa\u00f1oles que iban hacia otros lugares de Am\u00e9rica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Explic\u00f3 con la claridad del gran maestro que fue la fertilidad, abundancia, prosperidad, calor&nbsp; y decadencia de la tierra insular que el 5 de diciembre de 1492 Crist\u00f3bal Col\u00f3n decidi\u00f3 llamar Espa\u00f1ola y que luego, como se sabe, fue llamada por mucho tiempo Hispaniola, por un antojo latinista del cortesano de los reyes de Espa\u00f1a Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Relat\u00f3 la haza\u00f1a frustrada de Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, en el 1821, que pas\u00f3 a denominarse en la historia dominicana como la Independencia Ef\u00edmera. Mencion\u00f3 la larga y pesada ocupaci\u00f3n haitiana (1822-1844) y la expulsi\u00f3n del territorio nacional de los usurpadores.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La Anexi\u00f3n, la Restauraci\u00f3n, las luchas internas, la odiosa y da\u00f1ina intervenci\u00f3n de los EE.UU. en el 1916 tambi\u00e9n fueron temas de esa conferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumi\u00f3 las costumbres del pueblo dominicano. Explic\u00f3 la importancia de su riqueza arquitect\u00f3nica, escult\u00f3rica y pict\u00f3rica, heredada de la era colonial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se refiri\u00f3 a la literatura dominicana a partir del siglo XVI, con escritores y poetas de gran val\u00eda, as\u00ed como el cobijo que se les brind\u00f3 aqu\u00ed a escritores de la talla de Tirso de Molina.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluy\u00f3 en esa ocasi\u00f3n el ilustre dominicano su intervenci\u00f3n en el claustro universitario de Minnesota de esta elocuente manera:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn suma, la Rep\u00fablica Dominicana, por lo mismo que ha sufrido amores y miserias y m\u00e1s hondos desastres que ning\u00fan otro pueblo de Am\u00e9rica, es la mejor prueba de la virtualidad esencial de ellos.\u201d6&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En\u00e9rgicas protestas contra la invasi\u00f3n de 1916<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a dej\u00f3 muchos mensajes para consumo, aprendizaje y aplicaci\u00f3n de las futuras generaciones de dominicanos. Uno de ellos, de un valor imperecedero, es que la soberan\u00eda del pa\u00eds tiene que defenderse siempre, sin importar el tama\u00f1o o el poder econ\u00f3mico y militar de los atacantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a no hac\u00eda excepciones. As\u00ed se comprueba sin ninguna anfibolog\u00eda en libros, publicaciones period\u00edsticas, conferencias y comunicaciones p\u00fablicas y privadas enviadas a instituciones nacionales e internacionales y tambi\u00e9n a particulares influyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l estaba persuadido de que la Rep\u00fablica Dominicana forma un pueblo con un conjunto de valores hist\u00f3ricos, culturales y sociol\u00f3gicos que le son propios y&nbsp; cuyas bases de sustentaci\u00f3n&nbsp; deben mantenerse inmanentes; por ser parte esencial de su idiosincrasia.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Isidro Jimenes Pereyra renunci\u00f3 a la presidencia de la Rep\u00fablica en el 1916, neg\u00e1ndose a aceptar&nbsp; presiones extremas de poderosos personeros norteamericanos encabezados a la saz\u00f3n por el entonces Secretario de Estado William Bryan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo ocurri\u00f3 con su sucesor, Francisco Henr\u00edquez y Carvajal, quien tambi\u00e9n se neg\u00f3 rotundamente a aceptar las imposiciones de los EE.UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas patri\u00f3ticas actitudes de los presidentes Jimenes y Henr\u00edquez motivaron a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a para emprender un largo proceso de protestas en todo continente. Dedic\u00f3 en ese tiempo todos sus esfuerzos para dar a conocer ante el mundo los d\u00edas amargos que se estaban viviendo en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces el poderoso pa\u00eds del septentri\u00f3n (con su s\u00edmbolo del \u00e1guila calva con las 13 flechas que sostiene con su garra derecha) primero intervino las finanzas nacionales y control\u00f3 el aparato burocr\u00e1tico del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos meses despu\u00e9s, el 29 de noviembre de 1916, el capit\u00e1n H.S. Knapp hizo la tristemente c\u00e9lebre proclama que lleva su apellido, diciendo que el pa\u00eds hab\u00eda sido ocupado militarmente por los EE.UU., con una jefatura de gobierno y unas leyes impuestas por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese incalificable atropello contra el pueblo dominicano, con gendarmes extranjeros profanando al m\u00e1ximo la soberan\u00eda nacional, provoc\u00f3 en Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a una indignaci\u00f3n mayor de la que ya sufr\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su firme&nbsp; y vigorosa oposici\u00f3n a los desmanes de la soldadesca extranjera arreci\u00f3 con el paso de los d\u00edas. Su voz fue cada vez m\u00e1s alta en diferentes escenarios internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo titulado El Despojo de los Pueblos D\u00e9biles, publicado en el 1916, de amplia circulaci\u00f3n tanto aqu\u00ed como en otros pa\u00edses, Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a hace un recuento de los abusos que los estados poderosos hacen contra los d\u00e9biles; s\u00f3lo por la supremac\u00eda econ\u00f3mica y militar, y no por otros motivos. Tambi\u00e9n extern\u00f3&nbsp; sus quejas por la falta de solidaridad de muchos dirigentes latinoamericanos ante los desafortunados hechos que se estaban produciendo en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de sus protestas m\u00e1s s\u00f3lidas est\u00e1 contenida en un aldabonazo lanzado en la ciudad de Washington, capital de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, mediante una carta de fecha 30 de septiembre de 1919 dirigida al poderoso senador&nbsp; republicano&nbsp; por Massachusetts Henry Cabot Lodge, pero cuyo contenido cubr\u00eda a toda la c\u00fapula dirigencial de EE.UU., (que luego se public\u00f3 con el t\u00edtulo \u201cLibertad de los pueblos peque\u00f1os y el Senado Norteamericano\u201d) el ilustre pol\u00edmata dominicano se expres\u00f3 de este modo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestro principal deseo es que se devuelva la soberan\u00eda nacional a los dominicanos, \u00fanica soluci\u00f3n ajustada a derecho.\u201d7&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Mi Pedro.Poema. Salom\u00e9 Ure\u00f1a de Henr\u00edquez.1890.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Familia Henr\u00edquez Ure\u00f1a, Epistolario. Segunda edici\u00f3n, 1996.Compiladores Blanca Delgado Malag\u00f3n&nbsp; y Ar\u00edstides Inch\u00e1ustegui.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Obra Dominicana. Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a.SDB.Editorial Cenapec,1988.P11.<\/p>\n\n\n\n<p>4-La virtud del anonimato. Conferencia.Museo de Historia y Geograf\u00eda,1985.Andr\u00e9s L. Mateo.<\/p>\n\n\n\n<p>5-Camila Henr\u00edquez Ure\u00f1a.Obras y apuntes.Editora Universal,s\/f.P54 y 55.<\/p>\n\n\n\n<p>6-Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Obra dominicana.SDB.Editorial Cenapec,1988.P 412.<\/p>\n\n\n\n<p>7- Carta al senador Henry Cabot Lodge.30-septiembre-1919.Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES El 29 del mes pasado se cumplieron 137 a\u00f1os del nacimiento en la ciudad de Santo Domingo de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, catalogado como uno de los m\u00e1s ilustres intelectuales de Am\u00e9rica Latina. Su madre fue la poetisa Salom\u00e9 Ure\u00f1a, de gran resonancia en las letras y la educaci\u00f3n del pa\u00eds. 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