{"id":280773,"date":"2021-06-12T11:43:49","date_gmt":"2021-06-12T15:43:49","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=280773"},"modified":"2021-06-12T15:08:05","modified_gmt":"2021-06-12T19:08:05","slug":"la-esclavitud-en-el-caribe-y-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=280773","title":{"rendered":"LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE y III"},"content":{"rendered":"\n<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez la \u00faltima gran haza\u00f1a reivindicativa de los ind\u00edgenas de la isla La Espa\u00f1ola (as\u00ed nombrada desde el 9 de diciembre de 1492 por Crist\u00f3bal Col\u00f3n) la protagoniz\u00f3 el cacique Enriquillo, el 3 de agosto de 1533, al firmar en el islote lacustre llamado Cabrito la paz con el capit\u00e1n Francisco de Barrionuevo, representante para esos fines del rey Felipe V, el primer Borb\u00f3n de la saga espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"526\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-1024x526.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-280863\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-1024x526.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-300x154.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-768x395.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-1536x789.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-2048x1052.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III1-816x419.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero cuando ese hecho hist\u00f3rico ocurri\u00f3 ya hac\u00eda m\u00e1s de tres d\u00e9cadas que la esclavitud se hab\u00eda expandido hacia una creciente poblaci\u00f3n de negros tra\u00eddos bajo fuerza, encadenados en las sentinas de los barcos negreros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los negros capturados como presas de cacer\u00eda en \u00c1frica subsahariana fueron las v\u00edctimas que sustituyeron a los ta\u00ednos en el nefasto sistema de producci\u00f3n esclavista en esta tierra caribe\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante varias d\u00e9cadas unos y otros coexistieron en su condici\u00f3n de esclavos de espa\u00f1oles, hasta que los abor\u00edgenes terminaron aniquilados. Una parte considerable de los africanos sobrevivi\u00f3 a los rigores del r\u00e9gimen violento a que fueron sometidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Mir, al referirse a la situaci\u00f3n anterior, resalt\u00f3 la actitud retadora de los negros frente a sus verdugos. En su obra Tres Leyendas de Colores el poeta nacional, en su rol de investigador de la historia, expres\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTres razas fueron sometidas a la prueba del az\u00facar. Una pudo huir amparada en la m\u00e1quina compulsiva de la colonia, la blanca. Las otras dos fueron implacablemente sometidas al restallido del l\u00e1tigo. De estas dos, la india, reaccion\u00f3 tr\u00e1gicamente, se ensimism\u00f3 y cay\u00f3 vencida junto a los engranajes\u2026La otra era una raza excepcionalmente en\u00e9rgica. Reaccion\u00f3 oponiendo a la desgracia c\u00f3smica una alegr\u00eda ruidosa indome\u00f1able.\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"526\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-1024x526.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-280876\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-1024x526.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-300x154.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-768x395.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-1536x789.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-2048x1052.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-Esclavitud-En-El-Caribe-III11-816x419.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque la esclavitud de negros africanos estaba en curso en la isla La Espa\u00f1ola desde hac\u00eda dos d\u00e9cadas, fue en el 1518 que la Monarqu\u00eda de Espa\u00f1a oficializ\u00f3 su importaci\u00f3n masiva, creando un fat\u00eddica instituci\u00f3n jur\u00eddica, tal y como se comprueba en un documento de esa fecha, el cual hace parte de los llamados asientos negros, que son en s\u00ed mismos ricos en informaciones sobre la trata.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que sigui\u00f3 fue una triste historia en el continente que desde el 25 de abril de 1507 comenz\u00f3 a conocerse con el nombre de Am\u00e9rica. El violento escenario original de la macabra vinculaci\u00f3n esclavo-amo fue en esta y las dem\u00e1s islas que forman el arco antillano. Luego se extendi\u00f3 a todos los puntos geogr\u00e1ficos de lo que los castellanos llamaban las Indias.<\/p>\n\n\n\n<p>Fray Bartolom\u00e9 de Las Casas, antes de incardinarse en la orden de los dominicos, fue uno de los que m\u00e1s insisti\u00f3 para que trajeran esclavos africanos a fin de dedicarlos a trabajar en minas, hatos, haciendas y en otras labores no menos fatigosas, siempre en beneficio de los colonizadores espa\u00f1oles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese personaje, cuya vida puede dividirse en dos etapas bien diferenciadas, despu\u00e9s se arrepinti\u00f3 de sus hechos y se convirti\u00f3 en defensor de las v\u00edctimas, tal y como consta en diversos documentos generados en la siniestra \u00e9poca en que se produjeron aqu\u00ed enormes abusos contra abor\u00edgenes y africanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Importante es recordar que las a\u00f1ejas anotaciones referentes al comercio de esclavos africanos se\u00f1alan que la compraventa de esos desventurados seres humanos se hac\u00eda generalmente con la concha de cauri, un molusco abundante en los mares que recorren muchas zonas asi\u00e1ticas y africanas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El caparaz\u00f3n de ese caracol, que se mueve entre aguas marinas, corales, algas y debajo de rocas, fue por siglos moneda apreciada en las regiones de donde proced\u00eda la mayor parte de los esclavos que terminaron sus d\u00edas en este recodo del mar Caribe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los negreros tambi\u00e9n pagaban con cajas de fusiles Birmingham, p\u00f3lvora y finas bebidas procesadas en destiler\u00eda europeas, que eran recibidas por jefes tribales que no sent\u00edan ning\u00fan remordimiento con lo que hac\u00edan contra sus cong\u00e9neres.<\/p>\n\n\n\n<p>El gran intelectual benin\u00e9s Zakari Dramani-Issifou&nbsp; de Cewelxa, al examinar todo lo referente a la trata, a\u00f1ade que tambi\u00e9n tuvieron un activo protagonismo en la captura de africanos, para ser esclavizados en Am\u00e9rica, algunos ex esclavos.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan los registros hist\u00f3ricos los m\u00e1s activos y despiadados en esa lastimosa labor fueron unos tales Joaqu\u00edn de Almeida, F\u00e9lix de Souza y Domingo Mart\u00ednez, quienes actuaban en contubernio con reyezuelos de diferentes tribus enemigas entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra titulada \u00c1frica y el Caribe: destinos cruzados (siglos XV-XIX) el referido autor, catedr\u00e1tico en la Universidad La Sorbona, al referirse a lo anterior, profundiza en los turbios e ilimitados horizontes de mentes retorcidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cuestionar a antiguos esclavos negros que se transformaron en feroces persecutores de hombres y mujeres de su misma raza, para venderlos a los colonizadores blancos, el Dr. Dramani-Issifou&nbsp; entra en clave de erotema y se pregunta en forma ret\u00f3rica si ese activismo tendr\u00eda la categor\u00eda de \u201c\u00bfuna pirueta parad\u00f3jica de la historia?\u201d2&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es pertinente decir que los esclavos africanos fueron fundamentales en el proceso de producci\u00f3n de az\u00facar de ca\u00f1a, tabaco y otros productos agr\u00edcolas; adem\u00e1s fueron usados en la tala de \u00e1rboles de maderas preciosas, as\u00ed como en la extensas haciendas llenas de hatos bovinos y equinos que se fueron creando en estos pagos tropicales desde el comienzo de la colonizaci\u00f3n, como parte de la econom\u00eda primaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo es reconocer que la escritora, acad\u00e9mica e historiadora sevillana Enriqueta Vila Vilar, especialista en temas de historia de Am\u00e9rica, ha hecho aportes significativos para el mejor conocimiento de la esclavitud de negros en la demarcaci\u00f3n caribe\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus numerosos ensayos sobre lo que se denomin\u00f3 \u201cla trata atl\u00e1ntica\u201d la especialista Vila Vilar ha puesto sus mayores esfuerzos de investigaci\u00f3n y reflexi\u00f3n en los libros-registros de esclavos, as\u00ed como en el sistema de licencias y la trata que Espa\u00f1a ten\u00eda en el siglo XVI en el amplio territorio bajo su control, en el&nbsp; antes llamado Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de sus libros fundamentales sobre el tema de la trata, titulado Hispanoam\u00e9rica y el comercio de Esclavos, la sapiente do\u00f1a Enriqueta no s\u00f3lo se refiere al comercio en s\u00ed que signific\u00f3 el desastre humanitario de la compraventa de esclavos africanos, sino que tambi\u00e9n resalta el aporte forzado que hicieron estos en el sostenimiento de la econom\u00eda colonial para beneficio de Espa\u00f1a en su condici\u00f3n de metr\u00f3poli y de muchos altos funcionarios (civiles y militares) de la Casa real, que se mov\u00edan en clave de codicia tanto en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica como en la Am\u00e9rica situada al sur del R\u00edo Bravo.3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que repetirlo muchas veces: Fue abominable el comercio de esclavos negros apresados en sus territorios tribales.&nbsp; Datos extra\u00eddos de manera aleatoria de las abultadas estad\u00edsticas disponibles revelan hechos de ins\u00f3lita perversidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo de 1790 a 1800 los ingleses utilizaron m\u00e1s de 100 barcos en una lastimosa e incesante caravana marina, cargando m\u00e1s de 40 mil v\u00edctimas hacia Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho antes, el tr\u00e1fico de esclavos desat\u00f3 una lucha feroz entre las potencias europeas que entonces manten\u00edan la hegemon\u00eda en gran parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un per\u00edodo de 15 a\u00f1os (1621-1636) los ingleses movilizaron m\u00e1s de 800 barcos en el mar Caribe. As\u00ed tambi\u00e9n navegaban por esta zona del mundo cientos de nav\u00edos espa\u00f1oles, franceses, portugueses y holandeses cargando esclavos y mercanc\u00edas. Daba igual para los colonizadores, pues para ellos los esclavos eran objetos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Controversias sobre la esclavitud de los negros<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el a\u00f1o 1776 el c\u00e9lebre economista Adam Smith, en su muy conocida obra titulada La riqueza de las naciones, texto fundamental para analizar la econom\u00eda moderna, sosten\u00eda, no sin controversias, que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026el trabajo hecho por esclavos, aunque parezca que s\u00f3lo cuesta su manutenci\u00f3n es, a fin de cuentas, el m\u00e1s caro de todos. Una persona que no puede adquirir propiedad alguna, no puede tener otro inter\u00e9s que el de comer lo m\u00e1s posible y trabajar lo menos posible.\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre ha habido y habr\u00e1 pol\u00e9micas sobre el tema de la esclavitud. Por ejemplo, Eric Williams, que fuera un prominente pol\u00edtico e historiador nacido en la isla caribe\u00f1a de Trinidad y Tobago, fallecido hace ahora 30 a\u00f1os, consideraba que la esclavitud no surgi\u00f3 por asuntos raciales. Afincaba su visi\u00f3n al respecto indicando que en el Caribe hubo esclavos negros, blancos, morenos, amarillos, cat\u00f3licos, paganos y protestantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo Capitalismo y Esclavitud, versado sobre los temas que le dan el t\u00edtulo, dicho autor extern\u00f3 juicios en disenso con muchos otros autores. Sus ideas a menudo estaban te\u00f1idas de no poca discordia con la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar el tr\u00e1fico de esclavos desde una visi\u00f3n hist\u00f3rica-econ\u00f3mica, Eric Williams se\u00f1al\u00f3 que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa esclavitud en el Caribe ha sido por dem\u00e1s estrechamente identificada con \u201cel negro.\u201d Se dio as\u00ed un giro racial a lo que, b\u00e1sicamente, constituye un fen\u00f3meno econ\u00f3mico. La esclavitud no naci\u00f3 del racismo; m\u00e1s bien podemos decir que el racismo fue la consecuencia de la esclavitud\u2026\u201d5&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No fueron sumisos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es obligaci\u00f3n decir que los esclavos negros que en la isla Espa\u00f1ola sufrieron el calvario de su existencia nunca fueron sumisos a su condici\u00f3n de tales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una prueba clara de lo anterior es que muchos de los que fueron llevados por los franceses al oeste de la isla se escaparon para el lado oriental. Ten\u00edan la creencia de que la vida de este lado les ser\u00eda menos rigurosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre lucharon para zafarse de la maldad que en su m\u00e1s alta expresi\u00f3n se anidaba en los esp\u00edritus codiciosos de sus amos indolentes. El cimarronaje, que ser\u00e1 abordado en otra ocasi\u00f3n, fue una manifestaci\u00f3n de arriesgada rebeld\u00eda de los negros esclavizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de tantas pruebas de que los que fueron esclavos negros en la segunda isla en tama\u00f1o de las Antillas Mayores mantuvieron permanentemente su esp\u00edritu rebelde es que no hay ninguna referencia de la existencia en este recodo caribe\u00f1o de casos semejantes al creado por Harriet Beecher Stowe en su cl\u00e1sico libro La caba\u00f1a del t\u00edo Tom.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez por esa actitud insurgente de los esclavos, que imperaba all\u00ed donde fueran transferidos: plantaciones agr\u00edcolas,&nbsp; centrales fabriles, bosques, extensos predios&nbsp; ganaderos, etc. no hab\u00eda aqu\u00ed la posibilidad de que se produjera lo que los ex\u00e9getas de referida novela La caba\u00f1a del t\u00edo Tom han dado en llamar \u201cun milagro moral\u201d, visto as\u00ed entre los sermones que en forma de surcos fue tejiendo esa brillante escritora estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sobre el cese de la esclavitud<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La rebeli\u00f3n que se produjo el 27 de diciembre de 1522 en las barracas y chabolas del ingenio Nueva Isabela, (cerca de Nizao) propiedad de Diego Col\u00f3n, fue la primera antorcha lanzada sobre el tupido bosque de la esclavitud de los negros en Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego fue el estallido que la radiante ma\u00f1ana del 30 de octubre de 1796 produjeron los esclavos amontonados en esa especie de \u201cguetto\u201d caribe\u00f1o que era el Ingenio Boca de Nigua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante lo anterior, faltaba mucho tiempo para que la noche se convirtiera en amanecer y llegara el d\u00eda de la abolici\u00f3n de ese cruel sistema de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y racial en la ya para entonces llamada con frecuencia isla de Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos creen que la opresi\u00f3n extrema que sufr\u00edan los negros ces\u00f3 aqu\u00ed el d\u00eda 10 de julio de 1801, cuando en la Plaza de Armas de la ciudad de Santo Domingo, previo al toque de la generala con los tambores de la gendarmer\u00eda, el jerarca invasor&nbsp; haitiano Claudio Mondi\u00f3n, actuando a nombre del poderoso se\u00f1or Todos los Santos Louverture, proclam\u00f3 el fin de la esclavitud en todo el territorio insular donde comenz\u00f3 la conquista y colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola en Am\u00e9rica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de lanzar rayos y centellas contra el cuerpo de leyes que reg\u00eda en la isla, hasta entonces dividida en dos colonias, dicho se\u00f1or invoc\u00f3 la constituci\u00f3n que en Hait\u00ed se hab\u00eda proclamado 2 d\u00edas antes, diciendo que \u201clos habitantes de Santo Domingo han hecho voto de ser libres.\u201d6&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre ese controversial punto de nuestro pasado me inclino ante la juiciosa opini\u00f3n del historiador Vetilio Alfau Dur\u00e1n, quien luego de hacer un largo rastreo por los meandros de esa cuesti\u00f3n concluy\u00f3 diciendo que:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl hist\u00f3rico suceso de Monte Grande, en febrero de 1844, fue el \u00faltimo destello de abolicionismo en la isla de Santo Domingo, el ep\u00edlogo de una lucha secular verdaderamente heroica\u2026\u201d7<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El gran humanista dominicano Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, en su libro titulado p\u00f3stumamente Obra Dominicana, aborda el cese de la esclavitud en Santo Domingo bajo el prisma de factores econ\u00f3micos. Siendo ese su criterio, y no carente de sind\u00e9resis, as\u00ed lo divulgo ahora:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026desde el siglo XVI, la colonia no tuvo riqueza suficiente para continuar la importaci\u00f3n de africanos, y la esclavitud fue disolvi\u00e9ndose hasta que, cuando se proclam\u00f3 la abolici\u00f3n, no suscit\u00f3 ning\u00fan problema, pues los esclavos no representaban bienes de importancia; con el poco desarrollo de la agricultura, eran m\u00e1s que nada, sirvientes dom\u00e9sticos.\u201d8&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una verdad redonda y rotunda, en la que hay consenso por ser asaz evidente, debe cerrar esta breve serie: Los esclavos negros, tratados&nbsp; peor que animales amaestrados, adem\u00e1s de ser forzados a crear riquezas para los esclavistas, tambi\u00e9n contribuyeron grandemente, a pesar de estos, con todo lo que envuelve la&nbsp; etnograf\u00eda del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Tres leyendas de colores. Editora Taller, 1984.Pedro Mir.<\/p>\n\n\n\n<p>2- \u00c1frica y el Caribe: destinos cruzados (siglos XV-XIX).Editor: AGN.2011. Pp189-190.Zakari Dramani-Issifou&nbsp; de Cewelxa.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Hispanoam\u00e9rica y el comercio de esclavos. Editor Universidad de Sevilla, Espa\u00f1a, 2014. Enriqueta Vila Vilar.<\/p>\n\n\n\n<p>4-La riqueza de las naciones. Publicado en el 1776.Libre acceso en internet.P365. Adam Smith.<\/p>\n\n\n\n<p>5-Capitalismo y esclavitud. Impresora Gr\u00e1ficas Lizarra. Espa\u00f1a, 2011. P34. Eric Williams.<\/p>\n\n\n\n<p>6- Archivo General de Indias, legajo: estado 59. Reproducido en Divulgaciones Hist\u00f3ricas. Editora Taller, 1989.Pp77-84.C\u00e9sar Herrera Cabral.<\/p>\n\n\n\n<p>7-Vetilio Alfau Dur\u00e1n en Cl\u00edo. Escritos II.P395.Editora Corripio, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>8-Obra Dominicana. SDB. Editorial Cenapec, 1988.P505.Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=278571\">LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE I <\/a><\/p>\n\n\n\n<p> <a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=279609\">LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE II <\/a>  <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=280773\">LA ESCLAVITUD EN EL CARIBE III<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES Tal vez la \u00faltima gran haza\u00f1a reivindicativa de los ind\u00edgenas de la isla La Espa\u00f1ola (as\u00ed nombrada desde el 9 de diciembre de 1492 por Crist\u00f3bal Col\u00f3n) la protagoniz\u00f3 el cacique Enriquillo, el 3 de agosto de 1533, al firmar en el islote lacustre llamado Cabrito la paz con el capit\u00e1n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":280862,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,27],"tags":[],"class_list":["post-280773","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/280773","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=280773"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/280773\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":280881,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/280773\/revisions\/280881"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/280862"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=280773"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=280773"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=280773"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}