{"id":271413,"date":"2021-04-10T03:10:39","date_gmt":"2021-04-10T07:10:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=271413"},"modified":"2021-04-10T03:38:34","modified_gmt":"2021-04-10T07:38:34","slug":"independencia-efimera-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=271413","title":{"rendered":"INDEPENDENCIA EF\u00cdMERA (I)"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p>La primera proclamaci\u00f3n de la independencia del pueblo dominicano, con sus matices, comenz\u00f3 el primero de diciembre del 1821, bajo el liderazgo del ilustrado ciudadano Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres. En ocho meses se cumplir\u00e1n 200 a\u00f1os de aquel hito hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa intr\u00e9pida decisi\u00f3n dio origen formal a la Rep\u00fablica y al mismo tiempo surgi\u00f3 un Estado, bautizado por su mentor con el largo nombre de \u201cEstado Independiente de Hait\u00ed Espa\u00f1ol.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Con ello se puso punto final a las administraciones coloniales que durante 328 a\u00f1os hab\u00eda padecido la poblaci\u00f3n que hoy est\u00e1 encarnada en lo que es el pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>El gran l\u00edder, mentor y m\u00e1ximo impulsor de ese movimiento de liberaci\u00f3n nacional fue Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, quien fue una extraordinaria figura en t\u00e9rminos pol\u00edticos, sociales y culturales, tanto en el pa\u00eds como en el exterior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante decir, porque forma parte de la historia de los hechos ocurridos a finales del referido a\u00f1o 1821, que N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres se forj\u00f3 por su propia tenacidad, a contrapelo de la voluntad de su padre que le neg\u00f3 ayuda para educarse, pues lo quer\u00eda agricultor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese ilustre dominicano tuvo el m\u00e9rito de que siendo parte del engranaje colonial (teniente gobernador y asesor general del gobierno en las colonias espa\u00f1olas de Cuba y Santo Domingo, y en esta \u00faltima tambi\u00e9n auditor de guerra) se puso por encima de su propia posici\u00f3n de principal\u00eda oficial para ponerle fin al nefasto per\u00edodo llamado La Espa\u00f1a Boba.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso previo al acontecimiento decembrino de 1821 fue una labor de paciencia e inteligencia, para la cual N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres obtuvo la simpat\u00eda y ayuda de casi todos los individuos de mentes cultivadas o dedicados a actividades de incidencia colectiva, los cuales ten\u00edan diversos niveles de participaci\u00f3n p\u00fablica o privada en la sociedad dominicana en formaci\u00f3n para aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Un caso que todav\u00eda no ha sido desmenuzado en todas sus vertientes es el papel que entonces jug\u00f3 el Arzobispo Pedro Valera Jim\u00e9nez, hijo de canarios pero nacido en Santo Domingo, quien a pesar de que era pro espa\u00f1ol orientaba en sus c\u00e1tedras a muchos j\u00f3venes sobre la realidad que se viv\u00eda, haciendo ejercicios de paralelismo con otras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Valera Jim\u00e9nez fue consagrado como Arzobispo de la Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo el 15 de febrero de 1818. Fue el primer prelado de esa Arquidi\u00f3cesis luego de su restablecimiento, pero tambi\u00e9n el primero en tener el t\u00edtulo de Primado de Indias, en virtud de la bula \u201cDivini praeceptis\u201d, emitida el 28 de noviembre de 1816 por el entonces Papa P\u00edo VII.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la poltrona de Primado de las Indias dejaba escurrir ideas que insinuaban a sus oyentes la necesidad de luchar para disfrutar de un porvenir libre del lastre que durante siglos arrastraban los moradores de lo que desde el 1844 es la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Valera Jim\u00e9nez (de quien Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a escribi\u00f3 que \u201c\u2026la adversidad despierta en su \u00e1nimo energ\u00edas insospechadas\u2026\u201d) sab\u00eda que en varios lugares de Am\u00e9rica y de Europa flotaban otros aires, muy diferentes a la modorra que se padec\u00eda en Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que el doctor Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres retorn\u00f3 al pa\u00eds en el 1810, cumpliendo funciones de la burocracia colonial se perfilaba para ejecutar tareas del m\u00e1s alto nivel en una sociedad fuera del tutelaje extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus esfuerzos fueron poco a poco asimil\u00e1ndose en los diversos sectores que conformaban los pueblos del territorio nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Una prueba elocuente de lo anterior es que una inmensa mayor\u00eda de los integrantes del claustro universitario de la reabierta (1815) Universidad Santo Tom\u00e1s de Aquino lo eligi\u00f3 como Rector de la misma, en reconocimiento a sus esfuerzos para que ese centro de altos estudios volviera a recibir el alegre aleteo de una juventud \u00e1vida de conocimientos superiores. Eso formaba parte de sus ideas para ir abriendo la trocha en la espesura del bosque colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente al deterioro de la vida individual de los moradores de Santo Domingo, y el colapso total de los departamentos en que se divid\u00eda el gobierno colonial, N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres consider\u00f3 que estaban dadas las condiciones para emancipar a los dominicanos del tutelaje espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Su condici\u00f3n de asesor general del engranaje burocr\u00e1tico de la colonia no le impidi\u00f3 realizar una amplia labor de convencimiento para que diversos colectivos dijeran basta ya de aguantar tantos males mezclados con la ignominia contra el pueblo auspiciada desde la metr\u00f3poli.<\/p>\n\n\n\n<p>La etapa de la Espa\u00f1a Boba profundizaba cada d\u00eda la miseria y gran parte de la poblaci\u00f3n malviv\u00eda desnutrida y en desamparo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Relatos de la \u00e9poca dan constancia de que los moradores de ciudades, pueblos y aldeas dominicanas se caracterizaban por tener la piel reseca, los cabellos astrosos y los ojos cargados de melancol\u00eda, como resultado directo del hambre y la desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en el pa\u00eds se consider\u00f3 que estaban dadas las condiciones para ponerle fin al r\u00e9gimen colonial, y anunciar al mundo el nacimiento de una naci\u00f3n libre y soberana, se ten\u00eda el precedente del camino que hab\u00edan emprendido otros pa\u00edses que en Am\u00e9rica ya hab\u00edan obtenido su independencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La independencia encabezada por N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres comenz\u00f3 con una revuelta en la ciudad de Santo Domingo la noche del 30 de noviembre del 1821. En&nbsp; en pocas horas, en plena madrugada del primero de diciembre, se lanz\u00f3 el grito estent\u00f3reo que anunciaba al mundo la libertad del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las primeras decisiones tomadas por los conjurados fue el apresamiento, para fines de deportaci\u00f3n, del gobernador colonial espa\u00f1ol Pascual Real, as\u00ed como&nbsp; la ocupaci\u00f3n de los recintos militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue pr\u00e1cticamente nula la oposici\u00f3n a los designios de libertad que tom\u00f3 el pueblo bajo el biombo protector de las ideas pregonadas por N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres y otros decididos dominicanos que lo acompa\u00f1aron en la elaboraci\u00f3n de los planes que dieron al traste con el r\u00e9gimen colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Era tan dram\u00e1tica la crisis generalizada que sin tener que profundizar el escalpelo de la cr\u00edtica al r\u00e9gimen colonial, todos los sectores converg\u00edan en la necesidad de ponerle fin.<\/p>\n\n\n\n<p>El historiador Rufino Mart\u00ednez, en su Diccionario Biogr\u00e1fico-Hist\u00f3rico Dominicano, describe sin ripios sueltos lo que ocurri\u00f3 en las pocas cuadras que entonces formaban la ciudad de Santo Domingo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsa compacta unanimidad de un pueblo ven\u00eda a ser la primera formal repudiaci\u00f3n a un largo r\u00e9gimen que ya no ten\u00eda raz\u00f3n alguna de existir. Una Junta de Gobierno se organizaba. Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, por acuerdo de todos, sin un parecer en discrepancia, asum\u00eda la Presidencia del Estado\u2026\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el documento contentivo de la proclamaci\u00f3n de independencia nacional de 1821 se explican las razones que ten\u00eda el pueblo dominicano para emanciparse de Espa\u00f1a. Ese texto sustituy\u00f3 en el pa\u00eds el andamiaje legal de la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola entonces vigente, promulgada en C\u00e1diz el 19 de marzo de 1812, llamada tambi\u00e9n la Pepa, por coincidir su promulgaci\u00f3n con el d\u00eda de San Jos\u00e9, cuyo hipocor\u00edstico es Pepe.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando en la lectura del contenido de la mencionada Proclama, muy probablemente redactada al alim\u00f3n por el jurista y periodista Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres y el m\u00e9dico y periodista Antonio Mar\u00eda Pineda Ayala, se observan inquietudes que sobrepasaban simples metas materiales de ese momento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese texto, pieza singular de la doctrina pol\u00edtica dominicana, se proyectaban ideas de gran calado que se conectaban con el futuro del pueblo dominicano; aunque para eso sus redactores hicieron acopio de manera taxativa de textos difundidos en otras latitudes de la tierra, en un libre ejercicio de utilizaci\u00f3n del derecho comparado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esa carta pol\u00edtica, de car\u00e1cter sustantivo, que sirvi\u00f3 de marco legal a la independencia encabezada hace casi 200 a\u00f1os por N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, quedaron establecidos algunos de los principios fundamentales de los derechos humanos, con gran ascendencia en los conceptos de enciclopedistas de la talla de Diderot, Rousseau, Montesquieu y particularmente de Louis de Jaucourt, el pol\u00edmata franc\u00e9s que escribi\u00f3 mucho sobre los derechos de los ciudadanos, que abogaba por la libertad de conciencia y que luch\u00f3 con su polifac\u00e9tico pensamiento para que la esclavitud fuera abolida.<\/p>\n\n\n\n<p>En la referida Proclama, hay que decirlo, no se aboli\u00f3 la esclavitud, como N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres le hab\u00eda asegurado que ocurrir\u00eda al comandante Pablo Al\u00ed, a la saz\u00f3n jefe del Batall\u00f3n de Pardos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en sentido general, en lo referente a los derechos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales de los ciudadanos hab\u00eda un empapamiento de conceptos&nbsp; que forman el ideario del derecho constitucional anglosaj\u00f3n americano, representados al calco en el siguiente p\u00e1rrafo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPara gozar de esos derechos se instituyen y forman los gobiernos, derivando sus justos poderes del consentimiento de los asociados; de donde se sigue, que si el gobierno no corresponde a estos esenciales fines, si lejos de mirar por la conservaci\u00f3n de la sociedad, se convierte en opresivo, toda a las facultades del pueblo alterar o abolir su forma y adoptar otra nueva que le parezca m\u00e1s conducente a su seguridad y futuro bien\u2026\u201d2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, el hito hist\u00f3rico del primero de diciembre de 1821 fue un vuelo de poco alcance en las luchas del pueblo dominicano en pro de su libertad. Los&nbsp; motivos de su fracaso tienen m\u00faltiples explicaciones, algunas de las cuales abordar\u00e9 en la pr\u00f3xima entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Diccionario biogr\u00e1fico-hist\u00f3rico dominicano (1821-1930). P390. Rufino Mart\u00ednez.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Proclama del primero de diciembre de 1821.Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres. Insertada parcialmente en la obra Historia del Derecho Dominicano. Editora Amigo del Hogar, sexta edici\u00f3n.Pp119 y 120. Wenceslao Vega B.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles La primera proclamaci\u00f3n de la independencia del pueblo dominicano, con sus matices, comenz\u00f3 el primero de diciembre del 1821, bajo el liderazgo del ilustrado ciudadano Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres. En ocho meses se cumplir\u00e1n 200 a\u00f1os de aquel hito hist\u00f3rico. 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