{"id":268492,"date":"2021-03-20T18:25:33","date_gmt":"2021-03-20T22:25:33","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=268492"},"modified":"2021-03-20T18:57:04","modified_gmt":"2021-03-20T22:57:04","slug":"inconsistencias-de-la-politica-exterior-norteamericana-en-relacion-al-acuerdo-dominico-haitiano-de-1938","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=268492","title":{"rendered":"Inconsistencias de la pol\u00edtica exterior norteamericana en relaci\u00f3n al Acuerdo Dominico-Haitiano de 1938"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Jottin Cury hijo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Santo Domingo, R. D., 20 de marzo, 2021.-\u00a0Para resolver el conflicto generado con ocasi\u00f3n de los lamentables acontecimientos de 1937, se suscribi\u00f3 en enero de 1938, en la capital norteamericana, el Acuerdo Dominico-Haitiano. Este hist\u00f3rico documento, todav\u00eda vigente, cont\u00f3 con la anuencia del presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, de su hom\u00f3logo mexicano, L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y del mandatario cubano, Federico Laredo Bru. Estos jefes de Estado, representando sus respectivos Gobiernos, fueron garantes de una soluci\u00f3n negociada que contiene aspectos fundamentales con relaci\u00f3n al respeto de la soberan\u00eda y convivencia pac\u00edfica de ambos pueblos que comparten el dominio de la isla.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La portentosa maquinaria diplom\u00e1tica de la dictadura se vio obligada a emplearse a fondo para resolver este trance que adquiri\u00f3 dimensiones internacionales. En los art\u00edculos 3 y 4 del acuerdo se estipul\u00f3 el pago de una suma para compensar a las autoridades del vecino pa\u00eds, pero lo m\u00e1s significativo son las motivaciones mediante las cuales el Gobierno dominicano decidi\u00f3 reparar los da\u00f1os causados. Una de las referidas motivaciones expresa que entre los perjuicios ocasionados se encuentra \u201cel regreso en masa sobre el territorio haitiano de las personas de nacionalidad haitiana que viv\u00edan en el territorio dominicano (\u2026)\u201d.&nbsp; Para esa \u00e9poca ya la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas hab\u00eda realizado un estudio que determin\u00f3 como \u00fanica soluci\u00f3n a la miseria del pueblo haitiano la salida sin regreso de una porci\u00f3n de su poblaci\u00f3n a otros pa\u00edses que estuviesen dispuestos a acogerlos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su reducida extensi\u00f3n territorial, descontrolada reproducci\u00f3n y cultura depredadora son algunos de los factores que determinaron prematuramente su inviabilidad como naci\u00f3n. De ah\u00ed que el af\u00e1n por ocupar este lado ha constituido para ellos un tema de espacio vital, raz\u00f3n por la cual todav\u00eda se resisten a reconocer sus l\u00edmites territoriales. Todos estos intereses han contribuido a fomentar un sentimiento de animadversi\u00f3n hacia los dominicanos. Simplemente nos perciben como enemigos, abrigando un profundo resentimiento a una poblaci\u00f3n que hist\u00f3ricamente ha asumido una actitud defensiva y que, adem\u00e1s, se ha caracterizado por su desmedida solidaridad.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El maestro e intelectual, Rafael Augusto S\u00e1nchez, en su obra \u201cCurso de Derecho Internacional\u201d, al reproducir y comentar el Informe de las Naciones Unidas, se\u00f1al\u00f3 que \u201cser\u00eda preciso, pues, considerar seriamente la posibilidad de alentar la emigraci\u00f3n como medio de neutralizar esta tendencia y de remediar los efectos graves de la superpoblaci\u00f3n\u201d. Al referirse a la emigraci\u00f3n \u201ccomo \u00fanico medio de balancear la estrechez geogr\u00e1fica de Hait\u00ed y su poca capacidad productiva\u201d, en consonancia &nbsp;con el Informe de las Naciones Unidas, apunt\u00f3 que en la regi\u00f3n de Las Antillas otros pa\u00edses desear\u00edan recibir parte de ese conglomerado para impulsar el desarrollo de sus econom\u00edas. Para aquella \u00e9poca ya las Naciones Unidas y la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT), estaban dispuestas a iniciar un plan piloto para que familias enteras emigraran sin posibilidad de retorno, comprometiendo as\u00ed a otros pa\u00edses de Am\u00e9rica a recibir parte del excedente de la poblaci\u00f3n haitiana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A mediados del siglo pasado se ten\u00eda plena conciencia de los trastornos que ocasionaba su prol\u00edfica reproducci\u00f3n y h\u00e1bitos at\u00e1vicos, que contrastan con los dem\u00e1s pa\u00edses de la regi\u00f3n del Caribe. El Informe de la Misi\u00f3n de las Naciones Unidas de aquel entonces expres\u00f3: \u201cConsciente del hecho de que Hait\u00ed estar\u00e1, durante muchos a\u00f1os a\u00fan, apresada por una poblaci\u00f3n sin cesar creciente, que pesa grandemente sobre los limitados recursos del pa\u00eds, la misi\u00f3n recomienda que se examine con el mayor cuidado, la posibilidad de alentar la emigraci\u00f3n, como medio de remediar el grave problema de la superpoblaci\u00f3n\u201d. M\u00e1s claro no pudo ser este documento que reconoci\u00f3, oportunamente, el contraste entre su presi\u00f3n demogr\u00e1fica y exiguos recursos naturales. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfQu\u00e9 ha sucedido a partir de la lejana fecha en que se redact\u00f3 ese Informe? Sencillamente que todos los pa\u00edses han dado la espalda al drama haitiano, orquest\u00e1ndose, a su vez, un plan en el que tanto enemigos internos como externos se han organizado para estimular un masivo flujo migratorio hacia nuestro territorio y as\u00ed abatir gradualmente las bases sobre las cuales se forj\u00f3, a fuerza de innumerables sacrificios, la nacionalidad dominicana. Esa irresistible y permanente afluencia de extranjeros, sumado a las parturientas que vienen a alumbrar a los hospitales dominicanos, presionando el presupuesto de salud p\u00fablica, constituye la v\u00e1lvula de escape que hace muchos a\u00f1os fue prevista, como una necesidad ineludible, por el Informe de las Naciones Unidas. En otras palabras, lo que se plante\u00f3 en ese estudio que data de 1949 no fue otra cosa que la continuaci\u00f3n del esfuerzo norteamericano que se inici\u00f3 en el per\u00edodo que va desde 1916 hasta 1924, el cual hab\u00eda sido previamente definido por Jefferson en 1801 cuando sugiri\u00f3 a los franceses e ingleses confinar en la isla de Santo Domingo a los negros que no fueran \u00fatiles en los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro, la comunidad internacional encabezada por Estados Unidos, Francia y Canad\u00e1, lejos de prestar atenci\u00f3n al Informe de las Naciones Unidas para que se produjeran emigraciones hacia distintos pa\u00edses con d\u00e9bil densidad poblacional y que tuviesen un \u201ctronco com\u00fan\u201d con Hait\u00ed, han creado las condiciones para dirigir ese flujo migratorio \u00fanicamente hacia la Rep\u00fablica Dominicana, que no tiene la misma cultura, lengua, religi\u00f3n, raza, costumbres ni tradiciones que las del pueblo haitiano. Precisamente en este punto es que se manifiesta a cabalidad la duplicidad de la pol\u00edtica exterior norteamericana. En una interesante recopilaci\u00f3n de documentos, William P\u00e1ez Piantini organiz\u00f3 los acuerdos y tratados relativos a las relaciones de ambos pa\u00edses, entre los cuales se encuentra el de 1938, as\u00ed como el <em>modus operandi<\/em> para su funcionamiento. Cabe destacar, adem\u00e1s, el interesante intercambio epistolar entre los entonces mandatarios, sobre todo las posiciones asumidas por Franklin D Roosevelt y Rafael L. Trujillo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En las cartas suscritas por los exmandatarios, en las que se acogen a los principios del Derecho Internacional y de la Conferencia de Consolidaci\u00f3n de la Paz de Buenos Aires, se observa el compromiso asumido por los Gobiernos de M\u00e9xico, Cuba y los Estados Unidos para solucionar las diferencias dominico-haitianas. \u00bfC\u00f3mo se explica que, siendo el Gobierno de los Estados Unidos garante del Acuerdo de Washington de 1938, en el que ambas partes se comprometieron a cooperar para detener el flujo masivo de inmigrantes ilegales hacia la Rep\u00fablica Dominicana, sea actualmente uno de los promotores del desconocimiento del referido convenio al imponernos la Ley No 169\/14? \u00bfQu\u00e9 sentido tienen los pactos internacionales si finalmente termina imponi\u00e9ndose, como afirma Noam Chomski, la ley del m\u00e1s fuerte? Se debe concluir que de poco o nada sirven los mismos, toda vez que a final de cuentas los m\u00e1s poderosos imponen su voluntad sobre los m\u00e1s desvalidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa inconsistencia de la pol\u00edtica exterior norteamericana, que se mueve al comp\u00e1s de intereses coyunturales, desconociendo la historia, idiosincrasia y voluntad de los pueblos, termina por convertirse en bumer\u00e1n que genera un sentimiento de animadversi\u00f3n hacia esa gran naci\u00f3n. Rousseau, al referirse a la diferencia entre el poder y la voluntad, expres\u00f3 que el primero se transmite, pero no la segunda. La estrategia de estimular el endeudamiento externo, nuevo mecanismo de dominaci\u00f3n que erosiona la soberan\u00eda econ\u00f3mica de los pa\u00edses pobres, sumado al fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n, ha causado estragos al incrementar la pobreza y el consecuente \u00e9xodo de millones de seres humanos que acuden constantemente a las naciones industrializadas en b\u00fasqueda de oportunidades que no pueden proporcionarles sus propios pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El expresidente Trump, al referirse a esa emigraci\u00f3n descontrolada hacia suelo norteamericano, expres\u00f3 que la corrupci\u00f3n era una de las causas por las que tantas personas sal\u00edan a buscar oportunidades. Por eso, fue enf\u00e1tico en su compromiso de castigar a los gobernantes corruptos de estos pa\u00edses que generalmente no son alcanzados por la acci\u00f3n de la justicia. Se le debe reconocer que detect\u00f3 en el fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n una de las principales causas por las cuales tantas personas huyen de su lar nativo. Ese mismo criterio deber\u00eda ser aplicado al caso haitiano, pa\u00eds que necesita de la cooperaci\u00f3n internacional, para paliar la crisis permanente en que se encuentra y, a su vez, aliviar as\u00ed la pesada e insostenible carga del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La soluci\u00f3n del caso haitiano no es responsabilidad exclusiva de los dominicanos. Somos un pueblo generoso, solidario y batallador que puede pecar de ser excesivamente tolerante, pero hasta un punto. Se equivocan los estrategas de la pol\u00edtica exterior de las potencias for\u00e1neas que propician la invasi\u00f3n pac\u00edfica al suelo patrio, pretendiendo fusionar gradualmente ambos pueblos, a expensas de diluir la soberan\u00eda de uno de ellos. Eso es desconocer la historia y olvidar que uno de los m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n m\u00e1s precisos es el hist\u00f3rico, puesto que lo que somos hoy es producto de lo que sucedi\u00f3 ayer. El patriotismo es el hilo conductor de la historia dominicana, reflejado en numerosas batallas y m\u00e1rtires que ofrendaron vidas y bienes, ejemplo imperecedero que sobrevivir\u00e1 las barreras del tiempo y espacio. Eso lo deber\u00edan tener claro las naciones que evaden su responsabilidad hist\u00f3rica, errando en sus c\u00e1lculos e incurriendo en serias inconsistencias de una pol\u00edtica exterior condenada inexorablemente al fracaso.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jottin Cury hijo \u00a0Santo Domingo, R. D., 20 de marzo, 2021.-\u00a0Para resolver el conflicto generado con ocasi\u00f3n de los lamentables acontecimientos de 1937, se suscribi\u00f3 en enero de 1938, en la capital norteamericana, el Acuerdo Dominico-Haitiano. 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