{"id":264344,"date":"2021-02-20T03:25:27","date_gmt":"2021-02-20T07:25:27","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=264344"},"modified":"2021-05-09T00:07:27","modified_gmt":"2021-05-09T04:07:27","slug":"264344","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=264344","title":{"rendered":"La Francia Imperial En Territorio Dominicano III"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p>El Tratado de Basilea, seg\u00fan cr\u00f3nicas de anta\u00f1o, fue visto entre los criollos de Santo Domingo \u201ccon dolor de los naturales y llanto de los poetas.\u201d De esos mismos dolientes brotar\u00eda despu\u00e9s el pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro que en el siglo XVIII todav\u00eda exist\u00eda entre muchos de los habitantes del Santo Domingo Espa\u00f1ol una sensaci\u00f3n abigarrada de pertenencia a la tierra donde nacieron o viv\u00edan conjuntamente con difusos rasgos de apego y morri\u00f1a por Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se enter\u00f3 el pueblo del Tratado<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp; d\u00eda 20 de octubre del 1795 el entonces Arzobispo de Santo Domingo, Fray Fernando Portillo y Torres, inform\u00f3 a la poblaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las diferentes instancias, organizaciones e individuos eclesiales bajo su control, que hab\u00eda recibido el d\u00eda 8 de septiembre de dicho a\u00f1o una Real Orden en la cual el rey de Espa\u00f1a Lo puso en conocimiento de que el territorio que luego ser\u00eda la Rep\u00fablica Dominicana hab\u00eda pasado a ser parte de Francia, por el tratado firmado en Basilea, Suiza.<\/p>\n\n\n\n<p>En dicho aviso colectivo el referido prelado traz\u00f3 las pautas a seguir, desde la evacuaci\u00f3n de los soldados espa\u00f1oles con entrega pac\u00edfica de los recintos militares a los franceses hasta el traslado a Cuba, en el plazo de un a\u00f1o, de \u201clas familias espa\u00f1olas con sus efectos y pertenencias.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p>En gran medida se le dio cumplimiento a las disposiciones emanadas de la dicha&nbsp; informaci\u00f3n arzobispal. A modo de prueba&nbsp; de lo anterior es v\u00e1lido referir que el p\u00e1rroco Antonio Pozo Ram\u00edrez dej\u00f3 en sus notas personales lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs conforme al original de su contenido con el que correg\u00ed y a el que me remito, y para que conste mand\u00e9 poner el presente en la Villa de San Dionisio de Hig\u00fcey. Noviembre diez y seis de mil setecientos noventa y cinco.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto fue que el proceso de ocupaci\u00f3n de Francia sobre el territorio dominicano no fue f\u00e1cil ni tan r\u00e1pido como pensaron muchos de los que mov\u00edan los hilos del poder desde los palacios monacales de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En eso hubo muchos inconvenientes. En la entrega anterior me refer\u00ed a algunos de ellos. Las convulsiones que entonces hab\u00eda en Hait\u00ed y la intempestiva presencia en tierra dominicana de Toussaint Loverture fueron parte de esos obst\u00e1culos, tal y como qued\u00f3 registrado para la posteridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los generales franceses Antonio Charlate, Comisario del Gobierno Franc\u00e9s en la parte espa\u00f1ola de la isla de Santo Domingo, y Francisco Mar\u00eda Perichi Kervers\u00f3 escribieron un manifiesto en Caracas, Venezuela, el 31 de enero de 1801, en el cual dijeron, entre muchas otras cosas, lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHabiendo el Rey de Espa\u00f1a cedido por el Tratado de Bale a la Francia la parte Espa\u00f1ola de Sto. Domingo, estaba en el orden natural que la posesi\u00f3n siguiera a la cesi\u00f3n y as\u00ed fue la intenci\u00f3n del Gobierno Franc\u00e9s, que no pens\u00f3 en diferirla, pero muy pronto lo detuvo el trastorno, la devastaci\u00f3n y la anarqu\u00eda que reinaba en la parte Francesa de la misma Isla.\u201d2&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Napole\u00f3n, Louverture y el Tratado de Basilea<\/p>\n\n\n\n<p>El 20 de mayo de 1801 Napole\u00f3n Bonaparte emiti\u00f3 un decreto mediante el cual se establec\u00eda que la isla de Santo Domingo completa iba a ser manejada como se hac\u00eda en la parte oeste de la misma, en antes de 1779. Eso equival\u00eda a fijar una alta escala de terror basada en la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Toussain Louverture, antes y despu\u00e9s de ocupar de manera sangrienta el territorio dominicano, aunque actuaba bajo la consigna de que estaba amparado en el Tratado de Basilea, intuy\u00f3 que la referida decisi\u00f3n de Napole\u00f3n era una terrible amenaza para los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez ese fue uno de los principales motivos para que \u00e9l acelerara lo m\u00e1s que pudo sus actos de terror en tierra dominicana, pensando que con ello persuadir\u00eda a Napole\u00f3n de sus prop\u00f3sitos imperiales en esta parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si as\u00ed pensaba Louverture de Napole\u00f3n Bonaparte era porque desconoc\u00eda que por algo nada bueno a este lo apodaban el Ogro de Ajaccio. Su \u00edmpetu y la crudeza de su esp\u00edritu quedaron demostrados en muchas ocasiones, como cuando orden\u00f3 convertir en un establo de caballos un hermoso y varias veces centenario palacio&nbsp; del casco antiguo de la ciudad de La Haya, en la costa del mar del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Es oportuno indicar, como parte de las contradicciones de la vida, que los espa\u00f1oles que colonizaban la parte oriental de la isla de Santo Domingo fueron los que por razones coyunturales, en el 1793, le otorgaron a Louverture el rango de general.<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar la hoja de vida de ese personaje se comprueba que era un hombre de un extraordinario genio pol\u00edtico y militar a quien historiadores, poetas y novelistas haitianos han coincidido en identificar con el apelativo de El Centauro de la Sabana, especialmente por sus habilidades como jinete, lo cual era de mucha importancia en la convulsa etapa en que forj\u00f3 su nombre para la posteridad. Sus enemigos, en cambio, lo apodaban el cochero de Breda, en referencia a la plantaci\u00f3n agr\u00edcola donde naci\u00f3 en condici\u00f3n de esclavo.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada del general Leclerc<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la poderosa flota naval dirigida por Charles Victoire Emmanuel Leclerc lleg\u00f3 a Saman\u00e1, el 29 de enero de 1802, ese joven general tra\u00eda instrucciones precisas de Napole\u00f3n Bonaparte sobre c\u00f3mo proceder en la isla de Santo Domingo, y particularmente en el territorio dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>La cartilla de actuaci\u00f3n conten\u00eda, entre otras precisiones, que los negros de la parte espa\u00f1ola fueran desarmados, puestos a cultivar la tierra y remitirlos a la esclavitud, \u201csiendo nula y sin efecto la toma de posesi\u00f3n de Toussaint.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El texto se ampliaba as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHabr\u00e1 en la parte espa\u00f1ola un comisario general que no depender\u00e1 en nada del prefecto colonial. El general en jefe ser\u00e1 el capit\u00e1n general de las dos partes de Santo Domingo\u2026La parte francesa est\u00e1 dividida en departamentos y municipalidades. La espa\u00f1ola debe permanecer dividida en di\u00f3cesis o jurisdicciones.\u201d3<\/p>\n\n\n\n<p>Leclerc, que era esposo de Paulina Bonaparte,&nbsp; hermana de quien pas\u00f3 a la historia como uno de los guerreros m\u00e1s sobresalientes de la humanidad, no logr\u00f3 llevar a la pr\u00e1ctica, de manera exitosa, la encomienda de su poderoso cu\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tropas bajo su mando sufrieron en la isla de Santo Domingo una impresionante escalada de derrotas. Leclerc enferm\u00f3 de fiebre amarilla y muri\u00f3 en la isla La Tortuga el 2 de noviembre de 1802.S\u00f3lo ten\u00eda 30 a\u00f1os de edad.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Ferrand<\/p>\n\n\n\n<p>En el 1803, en&nbsp; su condici\u00f3n de&nbsp; jefe del Departamento Cibao, que entonces ten\u00eda su sede operativa en la ciudad de Montecristi, el general franc\u00e9s Jean Louis Ferrand resisti\u00f3 el ataque de los ingleses que combat\u00edan en esa zona m\u00e1s que por apoyar a los haitianos por debilitar a su rival, la Francia napole\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferrand, con un poco m\u00e1s de 500 soldados bajo su mando, comprendi\u00f3 la imposibilidad de vencer en la ciudad del famoso morro que se asemeja a un dromedario dormido, y en pueblos y aldeas de su entorno, a ingleses y haitianos que hab\u00edan aunado fuerzas para destruir lo que quedaba de la expedici\u00f3n francesa llegada hac\u00eda un a\u00f1o y meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esa realidad sali\u00f3 con sus tropas rumbo a la ciudad de Santo Domingo, donde al llegar destituy\u00f3 de inmediato al gobernador colonial y compatriota suyo el general Antoine Nicolas Kerverseau, quien temeroso de su propio destino estaba en actitud de sucumbir a manos de los ingleses.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos historiadores han opinado, por la trascendencia militar y pol\u00edtica del hecho indicado en el p\u00e1rrafo anterior, que con la quita de mando y expulsi\u00f3n hacia Francia de Kerverseau, y la siguiente gobernaci\u00f3n de Ferrand, arranc\u00f3 de lleno la denominada Era de Francia en Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo sobre la presencia del presidente de Hait\u00ed Jean \u2013Jacques Dessalines en el Santo Domingo Espa\u00f1ol el historiador Emilio Cordero Michel expresa que el 14 de mayo de 1804, en la ciudad de Santiago, el mayor Derveaux, por mandato de Ferrand, se enfrent\u00f3 y desaloj\u00f3 de all\u00ed a Jos\u00e9 Campos Tavares, quien con m\u00e1s de 200 soldados haitianos se hab\u00eda hecho fuerte en esa plaza militar, cumpliendo \u00f3rdenes de Dessalines.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s un peque\u00f1o ej\u00e9rcito irregular financiado por comerciantes y due\u00f1os de grandes haciendas de Santiago lograron expulsar a los franceses, lo que a juicio de Cordero Michel fue \u201cel primer encuentro armado entre los franceses y los habitantes del Santo Domingo Espa\u00f1ol.\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez los haitianos<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s del desembarco de la flota francesa comandada por Leclerc el territorio dominicano era objeto de una nueva y feroz invasi\u00f3n desde Hait\u00ed, y la excusa volv\u00eda a ser el Tratado de Basilea, con los alegatos que quisieron esgrimir los invasores.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa vez, en febrero de 1805, Jean-Jacques Dessalines, convertido en el Emperador Jacobo I, penetr\u00f3 por los principales pueblos del sur del pa\u00eds causando inmensos da\u00f1os humanos y materiales. Al mismo tiempo el general Henri Christophe provocaba una org\u00eda de sangre en los pueblos del norte, tal y lo han descrito los mismos historiadores haitianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras eso ocurr\u00eda, con cr\u00edmenes espantosos, saqueos e incendios, los franceses se fueron replegando hacia la punta oriental de lo que hoy es la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo se ha encargado de demostrar que esos ataques no ten\u00edan como elemento principal lo que mucho despu\u00e9s, a partir de 1890, se conoci\u00f3 en el proceso de colonizaci\u00f3n emprendido por Alemania bajo el concepto del \u201cespacio vital\u201d, cuyo mayor y m\u00e1s tr\u00e1gico desarrollo se produjo en la sangrienta etapa del nazismo hitleriano.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos historiadores dominicanos y haitianos han opinado en el sentido de que las invasiones de febrero de 1805 fueron motivadas en parte porque los l\u00edderes que capitaneaban en dicha fecha la reci\u00e9n proclamada Rep\u00fablica de Hait\u00ed (Jean-Jacques Dessalines, Henri Christophe, Alexandre Sab\u00e9s Petion y otros) consideraban que la presencia de los restos del ej\u00e9rcito franc\u00e9s en un reducto del territorio dominicano era una amenaza para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una excusa con sustancia l\u00f3gica, pero no se pueden obliterar otros motivos que se ven\u00edan germinando desde el lado oeste de la isla contra los habitantes que ya ten\u00edan todos los perfiles de la idiosincrasia del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento que pudo haber influido en los&nbsp; referidos l\u00edderes haitianos de entonces fue el decreto del 6 de enero de 1805, contentivo de 13 draconianos art\u00edculos, firmado por el gobernador colonial franc\u00e9s en el antiguo Santo Domingo Espa\u00f1ol, el ya citado Jean-Louis Ferrand, mediante el cual ordenaba a&nbsp; \u201ccomandantes militares y los notables\u201d (art.12) de los departamentos Cibao y Ozama hacer frente y apresar a los sublevados en esos territorios y convertirlos en su propiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, en su obra Invasiones Haitianas de 1801,1805 y 1822, hace una especie de paneo en torno a los aspectos m\u00e1s destacados de los sangrientos hechos del a\u00f1o 1805.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, dicho historiador traslada en esa obra el referido decreto del general Ferrand, el cual en su art\u00edculo 3 se\u00f1alaba, sin ninguna anfibolog\u00eda, que: \u201cLos ni\u00f1os varones capturados, que tengan menos de diez a\u00f1os y las negras, mulatas, etc., menores de diez a\u00f1os\u2026Los captores podr\u00e1n, seg\u00fan su gusto, o dejarlos en sus plantaciones o venderlos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo 5 de dicho decreto era un monumento a la infamia, al especializar para ser vendidos como mercanc\u00eda de exportaci\u00f3n \u201clos ni\u00f1os varones de diez a catorce a\u00f1os y las negras, mulatas, etc. de doce a catorce a\u00f1os.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Otros p\u00e1rrafos de dicho texto dispon\u00edan una serie de medidas para tener el control de ese tr\u00e1fico de seres humanos. En el art\u00edculo 9 se consignaba de manera textual que: \u201cSe considerar\u00e1n como objetos robados y se confiscar\u00e1n o reclamar\u00e1n donde quiera que se encuentren en la colonia de Santo Domingo, as\u00ed como en las colonias vecinas, los negros y gentes de color para los cuales no se hubieren llenado las formalidades indicadas.\u201d5<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-La Era de Francia en Santo Domingo. Editora del Caribe, 1955.Pp20-23. Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Marco de la \u00e9poca y problemas del Tratado de Basilea de 1795, en la parte espa\u00f1ola de Santo Domingo. Imprenta Bartolom\u00e9&nbsp; Chiesino, Buenos Aires, Argentina, 1957.P422. J. Marino Inch\u00e1ustegui.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Instrucciones al general Leclerc sobre actuaciones en Santo Domingo, 1802.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Obras escogidas. Ensayos I. AGN. Editora Corripio, 2015.Pp327 y 328. Emilio Cordero Michel.<\/p>\n\n\n\n<p>siguientes. Recopilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>El Tratado de Basilea, seg\u00fan cr\u00f3nicas de anta\u00f1o, fue visto entre los criollos de Santo Domingo \u201ccon dolor de los naturales y llanto de los poetas.\u201d De esos mismos dolientes brotar\u00eda despu\u00e9s el pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro que en el siglo XVIII todav\u00eda exist\u00eda entre muchos de los habitantes del Santo Domingo Espa\u00f1ol una sensaci\u00f3n abigarrada de pertenencia a la tierra donde nacieron o viv\u00edan conjuntamente con difusos rasgos de apego y morri\u00f1a por Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se enter\u00f3 el pueblo del Tratado<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp; d\u00eda 20 de octubre del 1795 el entonces Arzobispo de Santo Domingo, Fray Fernando Portillo y Torres, inform\u00f3 a la poblaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las diferentes instancias, organizaciones e individuos eclesiales bajo su control, que hab\u00eda recibido el d\u00eda 8 de septiembre de dicho a\u00f1o una Real Orden en la cual el rey de Espa\u00f1a Lo puso en conocimiento de que el territorio que luego ser\u00eda la Rep\u00fablica Dominicana hab\u00eda pasado a ser parte de Francia, por el tratado firmado en Basilea, Suiza.<\/p>\n\n\n\n<p>En dicho aviso colectivo el referido prelado traz\u00f3 las pautas a seguir, desde la evacuaci\u00f3n de los soldados espa\u00f1oles con entrega pac\u00edfica de los recintos militares a los franceses hasta el traslado a Cuba, en el plazo de un a\u00f1o, de \u201clas familias espa\u00f1olas con sus efectos y pertenencias.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p>En gran medida se le dio cumplimiento a las disposiciones emanadas de la dicha&nbsp; informaci\u00f3n arzobispal. A modo de prueba&nbsp; de lo anterior es v\u00e1lido referir que el p\u00e1rroco Antonio Pozo Ram\u00edrez dej\u00f3 en sus notas personales lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs conforme al original de su contenido con el que correg\u00ed y a el que me remito, y para que conste mand\u00e9 poner el presente en la Villa de San Dionisio de Hig\u00fcey. Noviembre diez y seis de mil setecientos noventa y cinco.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto fue que el proceso de ocupaci\u00f3n de Francia sobre el territorio dominicano no fue f\u00e1cil ni tan r\u00e1pido como pensaron muchos de los que mov\u00edan los hilos del poder desde los palacios monacales de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En eso hubo muchos inconvenientes. En la entrega anterior me refer\u00ed a algunos de ellos. Las convulsiones que entonces hab\u00eda en Hait\u00ed y la intempestiva presencia en tierra dominicana de Toussaint Loverture fueron parte de esos obst\u00e1culos, tal y como qued\u00f3 registrado para la posteridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los generales franceses Antonio Charlate, Comisario del Gobierno Franc\u00e9s en la parte espa\u00f1ola de la isla de Santo Domingo, y Francisco Mar\u00eda Perichi Kervers\u00f3 escribieron un manifiesto en Caracas, Venezuela, el 31 de enero de 1801, en el cual dijeron, entre muchas otras cosas, lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHabiendo el Rey de Espa\u00f1a cedido por el Tratado de Bale a la Francia la parte Espa\u00f1ola de Sto. Domingo, estaba en el orden natural que la posesi\u00f3n siguiera a la cesi\u00f3n y as\u00ed fue la intenci\u00f3n del Gobierno Franc\u00e9s, que no pens\u00f3 en diferirla, pero muy pronto lo detuvo el trastorno, la devastaci\u00f3n y la anarqu\u00eda que reinaba en la parte Francesa de la misma Isla.\u201d2&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Napole\u00f3n, Louverture y el Tratado de Basilea<\/p>\n\n\n\n<p>El 20 de mayo de 1801 Napole\u00f3n Bonaparte emiti\u00f3 un decreto mediante el cual se establec\u00eda que la isla de Santo Domingo completa iba a ser manejada como se hac\u00eda en la parte oeste de la misma, en antes de 1779. Eso equival\u00eda a fijar una alta escala de terror basada en la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Toussain Louverture, antes y despu\u00e9s de ocupar de manera sangrienta el territorio dominicano, aunque actuaba bajo la consigna de que estaba amparado en el Tratado de Basilea, intuy\u00f3 que la referida decisi\u00f3n de Napole\u00f3n era una terrible amenaza para los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez ese fue uno de los principales motivos para que \u00e9l acelerara lo m\u00e1s que pudo sus actos de terror en tierra dominicana, pensando que con ello persuadir\u00eda a Napole\u00f3n de sus prop\u00f3sitos imperiales en esta parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si as\u00ed pensaba Louverture de Napole\u00f3n Bonaparte era porque desconoc\u00eda que por algo nada bueno a este lo apodaban el Ogro de Ajaccio. Su \u00edmpetu y la crudeza de su esp\u00edritu quedaron demostrados en muchas ocasiones, como cuando orden\u00f3 convertir en un establo de caballos un hermoso y varias veces centenario palacio&nbsp; del casco antiguo de la ciudad de La Haya, en la costa del mar del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Es oportuno indicar, como parte de las contradicciones de la vida, que los espa\u00f1oles que colonizaban la parte oriental de la isla de Santo Domingo fueron los que por razones coyunturales, en el 1793, le otorgaron a Louverture el rango de general.<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar la hoja de vida de ese personaje se comprueba que era un hombre de un extraordinario genio pol\u00edtico y militar a quien historiadores, poetas y novelistas haitianos han coincidido en identificar con el apelativo de El Centauro de la Sabana, especialmente por sus habilidades como jinete, lo cual era de mucha importancia en la convulsa etapa en que forj\u00f3 su nombre para la posteridad. Sus enemigos, en cambio, lo apodaban el cochero de Breda, en referencia a la plantaci\u00f3n agr\u00edcola donde naci\u00f3 en condici\u00f3n de esclavo.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada del general Leclerc<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la poderosa flota naval dirigida por Charles Victoire Emmanuel Leclerc lleg\u00f3 a Saman\u00e1, el 29 de enero de 1802, ese joven general tra\u00eda instrucciones precisas de Napole\u00f3n Bonaparte sobre c\u00f3mo proceder en la isla de Santo Domingo, y particularmente en el territorio dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>La cartilla de actuaci\u00f3n conten\u00eda, entre otras precisiones, que los negros de la parte espa\u00f1ola fueran desarmados, puestos a cultivar la tierra y remitirlos a la esclavitud, \u201csiendo nula y sin efecto la toma de posesi\u00f3n de Toussaint.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El texto se ampliaba as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHabr\u00e1 en la parte espa\u00f1ola un comisario general que no depender\u00e1 en nada del prefecto colonial. El general en jefe ser\u00e1 el capit\u00e1n general de las dos partes de Santo Domingo\u2026La parte francesa est\u00e1 dividida en departamentos y municipalidades. La espa\u00f1ola debe permanecer dividida en di\u00f3cesis o jurisdicciones.\u201d3<\/p>\n\n\n\n<p>Leclerc, que era esposo de Paulina Bonaparte,&nbsp; hermana de quien pas\u00f3 a la historia como uno de los guerreros m\u00e1s sobresalientes de la humanidad, no logr\u00f3 llevar a la pr\u00e1ctica, de manera exitosa, la encomienda de su poderoso cu\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tropas bajo su mando sufrieron en la isla de Santo Domingo una impresionante escalada de derrotas. Leclerc enferm\u00f3 de fiebre amarilla y muri\u00f3 en la isla La Tortuga el 2 de noviembre de 1802.S\u00f3lo ten\u00eda 30 a\u00f1os de edad.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Ferrand<\/p>\n\n\n\n<p>En el 1803, en&nbsp; su condici\u00f3n de&nbsp; jefe del Departamento Cibao, que entonces ten\u00eda su sede operativa en la ciudad de Montecristi, el general franc\u00e9s Jean Louis Ferrand resisti\u00f3 el ataque de los ingleses que combat\u00edan en esa zona m\u00e1s que por apoyar a los haitianos por debilitar a su rival, la Francia napole\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferrand, con un poco m\u00e1s de 500 soldados bajo su mando, comprendi\u00f3 la imposibilidad de vencer en la ciudad del famoso morro que se asemeja a un dromedario dormido, y en pueblos y aldeas de su entorno, a ingleses y haitianos que hab\u00edan aunado fuerzas para destruir lo que quedaba de la expedici\u00f3n francesa llegada hac\u00eda un a\u00f1o y meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esa realidad sali\u00f3 con sus tropas rumbo a la ciudad de Santo Domingo, donde al llegar destituy\u00f3 de inmediato al gobernador colonial y compatriota suyo el general Antoine Nicolas Kerverseau, quien temeroso de su propio destino estaba en actitud de sucumbir a manos de los ingleses.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos historiadores han opinado, por la trascendencia militar y pol\u00edtica del hecho indicado en el p\u00e1rrafo anterior, que con la quita de mando y expulsi\u00f3n hacia Francia de Kerverseau, y la siguiente gobernaci\u00f3n de Ferrand, arranc\u00f3 de lleno la denominada Era de Francia en Santo Domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo sobre la presencia del presidente de Hait\u00ed Jean \u2013Jacques Dessalines en el Santo Domingo Espa\u00f1ol el historiador Emilio Cordero Michel expresa que el 14 de mayo de 1804, en la ciudad de Santiago, el mayor Derveaux, por mandato de Ferrand, se enfrent\u00f3 y desaloj\u00f3 de all\u00ed a Jos\u00e9 Campos Tavares, quien con m\u00e1s de 200 soldados haitianos se hab\u00eda hecho fuerte en esa plaza militar, cumpliendo \u00f3rdenes de Dessalines.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s un peque\u00f1o ej\u00e9rcito irregular financiado por comerciantes y due\u00f1os de grandes haciendas de Santiago lograron expulsar a los franceses, lo que a juicio de Cordero Michel fue \u201cel primer encuentro armado entre los franceses y los habitantes del Santo Domingo Espa\u00f1ol.\u201d4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez los haitianos<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s del desembarco de la flota francesa comandada por Leclerc el territorio dominicano era objeto de una nueva y feroz invasi\u00f3n desde Hait\u00ed, y la excusa volv\u00eda a ser el Tratado de Basilea, con los alegatos que quisieron esgrimir los invasores.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa vez, en febrero de 1805, Jean-Jacques Dessalines, convertido en el Emperador Jacobo I, penetr\u00f3 por los principales pueblos del sur del pa\u00eds causando inmensos da\u00f1os humanos y materiales. Al mismo tiempo el general Henri Christophe provocaba una org\u00eda de sangre en los pueblos del norte, tal y lo han descrito los mismos historiadores haitianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras eso ocurr\u00eda, con cr\u00edmenes espantosos, saqueos e incendios, los franceses se fueron replegando hacia la punta oriental de lo que hoy es la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo se ha encargado de demostrar que esos ataques no ten\u00edan como elemento principal lo que mucho despu\u00e9s, a partir de 1890, se conoci\u00f3 en el proceso de colonizaci\u00f3n emprendido por Alemania bajo el concepto del \u201cespacio vital\u201d, cuyo mayor y m\u00e1s tr\u00e1gico desarrollo se produjo en la sangrienta etapa del nazismo hitleriano.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos historiadores dominicanos y haitianos han opinado en el sentido de que las invasiones de febrero de 1805 fueron motivadas en parte porque los l\u00edderes que capitaneaban en dicha fecha la reci\u00e9n proclamada Rep\u00fablica de Hait\u00ed (Jean-Jacques Dessalines, Henri Christophe, Alexandre Sab\u00e9s Petion y otros) consideraban que la presencia de los restos del ej\u00e9rcito franc\u00e9s en un reducto del territorio dominicano era una amenaza para ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una excusa con sustancia l\u00f3gica, pero no se pueden obliterar otros motivos que se ven\u00edan germinando desde el lado oeste de la isla contra los habitantes que ya ten\u00edan todos los perfiles de la idiosincrasia del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento que pudo haber influido en los&nbsp; referidos l\u00edderes haitianos de entonces fue el decreto del 6 de enero de 1805, contentivo de 13 draconianos art\u00edculos, firmado por el gobernador colonial franc\u00e9s en el antiguo Santo Domingo Espa\u00f1ol, el ya citado Jean-Louis Ferrand, mediante el cual ordenaba a&nbsp; \u201ccomandantes militares y los notables\u201d (art.12) de los departamentos Cibao y Ozama hacer frente y apresar a los sublevados en esos territorios y convertirlos en su propiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, en su obra Invasiones Haitianas de 1801,1805 y 1822, hace una especie de paneo en torno a los aspectos m\u00e1s destacados de los sangrientos hechos del a\u00f1o 1805.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, dicho historiador traslada en esa obra el referido decreto del general Ferrand, el cual en su art\u00edculo 3 se\u00f1alaba, sin ninguna anfibolog\u00eda, que: \u201cLos ni\u00f1os varones capturados, que tengan menos de diez a\u00f1os y las negras, mulatas, etc., menores de diez a\u00f1os\u2026Los captores podr\u00e1n, seg\u00fan su gusto, o dejarlos en sus plantaciones o venderlos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo 5 de dicho decreto era un monumento a la infamia, al especializar para ser vendidos como mercanc\u00eda de exportaci\u00f3n \u201clos ni\u00f1os varones de diez a catorce a\u00f1os y las negras, mulatas, etc. de doce a catorce a\u00f1os.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Otros p\u00e1rrafos de dicho texto dispon\u00edan una serie de medidas para tener el control de ese tr\u00e1fico de seres humanos. En el art\u00edculo 9 se consignaba de manera textual que: \u201cSe considerar\u00e1n como objetos robados y se confiscar\u00e1n o reclamar\u00e1n donde quiera que se encuentren en la colonia de Santo Domingo, as\u00ed como en las colonias vecinas, los negros y gentes de color para los cuales no se hubieren llenado las formalidades indicadas.\u201d5<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-La Era de Francia en Santo Domingo. Editora del Caribe, 1955.Pp20-23. Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Marco de la \u00e9poca y problemas del Tratado de Basilea de 1795, en la parte espa\u00f1ola de Santo Domingo. Imprenta Bartolom\u00e9&nbsp; Chiesino, Buenos Aires, Argentina, 1957.P422. J. Marino Inch\u00e1ustegui.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Instrucciones al general Leclerc sobre actuaciones en Santo Domingo, 1802.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Obras escogidas. Ensayos I. AGN. Editora Corripio, 2015.Pp327 y 328. Emilio Cordero Michel.<\/p>\n\n\n\n<p>5-Invasiones haitianas de 1801,1805 y 1822. Editora del Caribe, edici\u00f3n 1955.pp 101 y siguientes. Recopilador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles El Tratado de Basilea, seg\u00fan cr\u00f3nicas de anta\u00f1o, fue visto entre los criollos de Santo Domingo \u201ccon dolor de los naturales y llanto de los poetas.\u201d De esos mismos dolientes brotar\u00eda despu\u00e9s el pueblo dominicano. 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