{"id":262844,"date":"2021-02-06T03:28:24","date_gmt":"2021-02-06T07:28:24","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=262844"},"modified":"2021-02-06T03:41:34","modified_gmt":"2021-02-06T07:41:34","slug":"la-francia-imperial-en-territorio-dominicano-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=262844","title":{"rendered":"LA FRANCIA IMPERIAL EN TERRITORIO DOMINICANO (1)"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles<\/p>\n\n\n\n<p>Varios siglos atr\u00e1s las que entonces eran potencias europeas (Francia, Espa\u00f1a, Inglaterra, Portugal y Holanda) ejercieron un dominio pleno en el vasto territorio llamado Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Cada uno de esos imperios se hizo fuerte en determinadas zonas, pero entre ellos tambi\u00e9n hubo terribles rivalidades. Fue el caso, por ejemplo, de Francia y Espa\u00f1a, que varias veces se pelearon por territorios situados en el mar Caribe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rep\u00fablica Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, M\u00e9xico (en una porci\u00f3n de la zona llamada Golfo-Caribe),&nbsp; as\u00ed como un fragmento considerable de las costas del norte de Venezuela y Colombia, formaban parte, como colonias, de lo que una corriente historiogr\u00e1fica ha denominado el Caribe hispano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro pa\u00eds fue quiz\u00e1s el territorio que m\u00e1s controversias produjo entre Espa\u00f1a y Francia, por su posici\u00f3n geogr\u00e1fica y por otros muchos motivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el tratado de Basilea, firmado el 22 de julio de 1795, Espa\u00f1a cedi\u00f3 a Francia sus dominios sobre la isla de Santo Domingo. En t\u00e9rminos de formalidad documental ese fue el comienzo de la presencia francesa en el territorio dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de ese acuerdo, por m\u00faltiples causas no ajenas a la realidad pol\u00edtica, econ\u00f3mica y militar de Espa\u00f1a, hubo varias incursiones del imperio franc\u00e9s en la fracci\u00f3n que desde el 27 de febrero de 1844 es la Rep\u00fablica Dominicana. As\u00ed est\u00e1 registrado en los meandros de la historia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La isla de la Tortuga, de unos 180 kil\u00f3metros cuadrados, es de gran importancia para explicar el tema concerniente a esta cr\u00f3nica, pues ella fue usada como base de ataques por franceses y no franceses.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado fue teatro de abordajes empapados de sangre. El ensayista Pe\u00f1a Batlle, que era un ferviente pro espa\u00f1ol, la calific\u00f3 como \u201cplaza de armas, refugio y seminario de los enemigos de Espa\u00f1a en Indias.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Hay datos hist\u00f3ricos coincidentes de que ya para el a\u00f1o1629 comenzaron a establecerse en esa isla peligrosos sujetos franceses e ingleses. Eran elementos de mal vivir (piratas, con preponderancia entre ellos de bucaneros y filibusteros), provenientes de peque\u00f1as islas del Caribe oriental, particularmente de Saint Kitts (San Crist\u00f3bal), Nevis (Nieves) y Antigua.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad fueron compelidos a salir de esos lugares luego de que en el citado a\u00f1o&nbsp; una flota espa\u00f1ola comandada por Fradique de Toledo recibi\u00f3 \u00f3rdenes de desalojar de esas islas a franceses e ingleses.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa agrupaci\u00f3n naval no era una escuadra cualquiera, pues seg\u00fan el historiador Xavier de Charlevoix estaba compuesta por \u201c35 grandes galeones y 14 nav\u00edos mercantes, armados en guerra, m\u00e1s cuatro nav\u00edos ingleses que capturaron en Nieves.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La isla de La Tortuga, situada&nbsp; a unos 15 kil\u00f3metros al noroeste de Hait\u00ed, frente a la comuna de Port-de-Paix, fue \u201cdonada\u201d por el rey franc\u00e9s Luis XIV, en el 1659, probablemente como parte de un negocio mayor, a un tal Jerem\u00edas Deschamps tambi\u00e9n conocido con el alias de Du Rausset.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho aventurero se hizo expedir el t\u00edtulo de gobernador de dicha isla tanto por Francia como&nbsp; por Inglaterra. Esta \u00faltima lo hizo por conducto del coronel Oyley, a la saz\u00f3n gobernador colonial ingl\u00e9s de Jamaica.<\/p>\n\n\n\n<p>La condici\u00f3n m\u00e1s sobresaliente de Monsieur Du Rausset era ser un experto en el manejo del buc\u00e1n. Era un veterano en esas lides. Para dicha fecha ya ten\u00eda mucho tiempo operando en la isla Tortuga como un jefe de bucaneros.<\/p>\n\n\n\n<p>Es probable que dicho bucanero estuviera actuando en ese territorio insular (donde cualquier asaltante de mar o tierra pod\u00eda arrimarse) desde que en el a\u00f1o 1640 fue ocupado por el enviado franc\u00e9s ingeniero Jean La Vasseur, quien se posesion\u00f3 all\u00ed como resultado de la guerra que entonces libraban Espa\u00f1a y Francia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, el 15 de noviembre de 1664, el referido donatario vendi\u00f3 dicha isla a una empresa francesa, tristemente c\u00e9lebre por operaciones de estraperlo y el trapicheo con esclavos en el arco de las Antillas mayores y menores.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los socios principales de esa sociedad en comandita era el famoso Cardenal Richelieu. As\u00ed fue desde que en el a\u00f1o 1626 fue designado Jefe de Navegaci\u00f3n y Comercio de Francia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo indica que la referida venta de la isla de la Tortuga fue ejecutada bajo presi\u00f3n, pues a Jerem\u00edas Deschamps lo llevaron de la c\u00e1rcel de la Bastilla (donde estaba preso) hasta el lugar de la firma del contrato en cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Era obvio que el rey franc\u00e9s estaba detr\u00e1s de todo ese tejemaneje. Los resortes del poder, y las luchas entre las potencias coloniales de la \u00e9poca, dictaban ese tipo de negociaciones, que ahora parecen ins\u00f3litas.<\/p>\n\n\n\n<p>La Compa\u00f1\u00eda Francesa de las Indias Occidentales era el nombre societario de ese pulpo mercurial que hizo su aparici\u00f3n dentro y en las costas del mar Caribe para protagonizar rapi\u00f1as grandes y peque\u00f1as; dicho eso a contrapelo de que un historiador de nombre sonoro en el pa\u00eds escribi\u00f3, sin detalles explicativos, que la misma \u201cestaba en el ejercicio de su hist\u00f3rica funci\u00f3n comercial.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Debo decir, para poner en mejor perspectiva la importancia hist\u00f3rica de la isla de la Tortuga, y su vinculaci\u00f3n con las penetraciones generalmente violentas de franceses en la tierra que luego se convertir\u00eda en la Rep\u00fablica Dominicana, que en el 1898 el escritor y marino italiano Emilio Salgari escogi\u00f3 a ese fascinante territorio de aventuras de toda laya como escenario principal para ambientar su cl\u00e1sica novela El Corsario Negro.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de 50 a\u00f1os despu\u00e9s, el periodista y diplom\u00e1tico espa\u00f1ol Manuel Aznar Zubigaray, quien fue embajador de Espa\u00f1a en la Rep\u00fablica Dominicana, al escribir el pr\u00f3logo de una obra sobre ella del pensador y pol\u00edtico Pe\u00f1a Batlle la describi\u00f3 en el 1951 como: \u201cfamosa, novelesca, mercado de bucaneros, filibustera, la que hemos conocido en las novelas de los corsarios\u2026\u201d1&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La isla de la Tortuga fue el germen del cual brotar\u00eda luego lo que se llam\u00f3 Santo Domingo Franc\u00e9s, que a partir del primero de enero de 1804 es la Rep\u00fablica de Hait\u00ed. Ninguna de las dos situaciones predichas puede desligarse de la historia dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Fruto de la venta arriba mencionada es que aparece en la isla de la Tortuga, el 6 de junio de 1665, la figura controversial del bucanero Bertrand D Oger\u00f3n,&nbsp; designado por la dicha empresa compradora como gobernador. Mantuvo ese alto cargo durante 11 a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>D Ogeron tuvo que enfrentar varias revueltas de los mismos grupos de bucaneros, filibusteros y corsarios de los que \u00e9l hab\u00eda sido una figura prominente.<\/p>\n\n\n\n<p>El motivo principal de esas desavenencias sangrientas era el monopolio comercial de la compa\u00f1\u00eda arriba citada, que era la que sosten\u00eda en ese lugar su presencia como autoridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el 1670, por diferencias de negocios, el susodicho gobernador estuvo a punto de ser liquidado en la aldea de Petit Go\u00e1ve, en el distrito de L\u00e9og\u00e1ne, no muy lejos de Puerto Pr\u00edncipe, en el oeste de Hait\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De ese lugar, que por poco se convierte en su tumba, D Ogeron escap\u00f3 bajo una lluvia de balas. Se refugi\u00f3 en la isla de la Tortuga, que era donde ten\u00eda su centro de mando.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante los enconos y enfrentamientos, D Ogeron se convirti\u00f3 en se\u00f1or de horca y cuchillo en la parte occidental de la isla de Santo Domingo y luego pretendi\u00f3 extender su campo de influencia hacia la parte oriental.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos lados actu\u00f3 como un se\u00f1or feudal, no obstante el hecho cierto de que el feudalismo, como sistema de gobierno y engranaje pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social precisamente termin\u00f3 en el 1492, cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n lleg\u00f3 a lo que luego se bautiz\u00f3 como Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Bertrand D Ogeron y su sobrino Jacques Neveu de Pouancey, en calidad de gobernadores de la Tortuga, en representaci\u00f3n de Francia, fueron decisivos en los m\u00faltiples ataques armados que sufri\u00f3 el territorio dominicano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Arturo Pe\u00f1a Batlle, al relatar en su enjundiosa obra La isla de La Tortuga muchos de los acontecimientos con factura hist\u00f3rica que se desarrollaron en el siglo XVII en la tierra que posteriormente se convirti\u00f3 en la Rep\u00fablica Dominicana, se refiere al gobernador Bertrand D Ogeron como \u201cmezcla monstruosa de pirata y hombre de Estado. Bucanero y Gobernador, resumi\u00f3 todas las cualidades humanas de su \u00e9poca y del medio en que se desenvolvi\u00f3.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esa abarcadora definici\u00f3n del mencionado personaje, el jurista e historiador dominicano remata acerca de su presencia en esta parte de Am\u00e9rica as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDurante los once a\u00f1os del gobierno de D Ogeron se desarroll\u00f3 el m\u00e1s espantoso drama por la conservaci\u00f3n de la isla de Santo Domingo. Los dominicanos, celosos de su heredad, resistieron hasta extremos incre\u00edbles el empuje de los bucaneros y de los colonos franc\u00e9s para adue\u00f1arse de la isla.\u201d2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante decir que en el a\u00f1o 1667 el gobernador D Ogeron&nbsp; orden\u00f3 que tropas bajo las \u00f3rdenes del jefe de filibustero Guillaume Delisle penetraran por las costas de Puerto Plata al entonces Santo Domingo Espa\u00f1ol. En poco tiempo estaban transitando por las calles de la ciudad de Santiago de los Caballeros, la cual abandonaron luego de recibir un jugoso rescate.<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra&nbsp; titulada&nbsp; Rebeli\u00f3n de los Capitanes, de gran inter\u00e9s para conocer parte de la historia dominicana de los siglos 17 y 18, el historiador Roberto Cass\u00e1 expresa que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa orientaci\u00f3n de avance hacia el Este fue impulsada por el gobernador de Pouancy, sobrino y sucesor de D Oregon, quien a finales de la d\u00e9cada de 1670 estimul\u00f3 la ocupaci\u00f3n de las tierras al oeste del r\u00edo Guayub\u00edn y foment\u00f3 la colonizaci\u00f3n de Saman\u00e1.\u201d3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo claro de que eran habituales las incursiones de los franceses en tierra dominicana es que luego de la Paz firmada en la ciudad holandesa de Nimega, el 20 de agosto de 1678, con la bendici\u00f3n de los reyes Luis XIV de Francia&nbsp; y&nbsp; Carlos II de Espa\u00f1a, los gobernadores de lo que entonces se denominaban Santo Domingo Espa\u00f1ol, Francisco Segura Sandoval;&nbsp; y&nbsp; Jacques Neveu de Pouancey, en Santo Domingo Franc\u00e9s, lo que ahora es Hait\u00ed, establecieron lo que pudiera llamarse la primera frontera entre las dos partes en que se divide la isla conocida a partir de la llegada de Col\u00f3n como La Espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>En la obra Historia de la Divisi\u00f3n Territorial, Vicente Tolentino Rojas explica con diafanidad los puntos de dicha frontera, que al contrastarse con las acciones posteriores de personeros coloniales franceses se demuestran las constantes violaciones que \u00e9stos hac\u00edan de la misma.4&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1-Pr\u00f3logo de Manuel Aznar Zubigaray. Libro La isla de la Tortuga. Edici\u00f3n facs\u00edmil, SDB. Editora de Santo Domingo, 1974. Manuel A. Pe\u00f1a Batlle.<\/p>\n\n\n\n<p>2-La isla de la Tortuga. Edici\u00f3n facs\u00edmil, SDB. Editora de Santo Domingo, 1974.P238. Manuel A. Pe\u00f1a Batlle.<\/p>\n\n\n\n<p>3-La Rebeli\u00f3n de los Capitanes: Viva el rey y muera el mal gobierno.AGN. Editora Centenario. P91. Roberto Cass\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Historia de la divisi\u00f3n territorial 1492-1943.SDB.Segunda edici\u00f3n,1993.Vicente Tolentino Rojas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles Varios siglos atr\u00e1s las que entonces eran potencias europeas (Francia, Espa\u00f1a, Inglaterra, Portugal y Holanda) ejercieron un dominio pleno en el vasto territorio llamado Am\u00e9rica. &nbsp;Cada uno de esos imperios se hizo fuerte en determinadas zonas, pero entre ellos tambi\u00e9n hubo terribles rivalidades. 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