{"id":261592,"date":"2021-01-09T06:25:40","date_gmt":"2021-01-09T06:25:40","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=261592"},"modified":"2021-01-31T01:01:15","modified_gmt":"2021-01-31T05:01:15","slug":"convulsiones-historicas-en-haiti-iv-soulouque-y-pierrot","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261592","title":{"rendered":"CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (IV) SOULOUQUE Y PIERROT"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/localhost:8080\/img3\/Convulsiones Historicas En Haiti IV Soulouque Y Pierrot.jpg\" \/><\/p>\n<p><strong>Diariodominicano.com<\/strong><\/p>\n<p><strong>CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (IV) SOULOUQUE Y PIERROT<\/strong><\/p>\n<p><strong>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/strong><\/p>\n<p>Desde los primeros meses de la hist\u00f3rica Revoluci\u00f3n Francesa del a\u00f1o 1789 se abri\u00f3 en Hait\u00ed, en su condici\u00f3n de territorio sometido a un r\u00e9gimen de esclavitud, una larga y sangrienta etapa de luchas raciales, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales.<\/p>\n<p>La yesca haitiana, o para decirlo de otro modo, la debilidad org\u00e1nica del r\u00e9gimen colonial y esclavista que imperaba en la referida colonia (falencia nacida de la creencia de los esclavizadores de que ser\u00edan eternos) contribuy\u00f3 en mucho a que la pradera se incendiara sin muchas dificultades.<\/p>\n<p>Varios historiadores haitianos han coincidido en describir como dram\u00e1ticas las enconadas disputas que entonces libraron grupos que fueron clasificados como \u00abgrandes blancos\u00bb, affranch\u00eds (que eran los mulatos oligarcas), negros libres, \u00abpeque\u00f1os blancos\u00bb, mulatos y esclavos.<\/p>\n<p>Juan Bosch, en su obra Composici\u00f3n Social Dominicana, al referirse a la convulsi\u00f3n de marras, y partiendo de los datos que arrojan las estad\u00edsticas econ\u00f3micas de entonces sobre el cada vez m\u00e1s activo intercambio comercial que desde mediado del siglo 18 hab\u00eda entre las dos partes en que se divide la isla de Santo Domingo, puntualiz\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abEl pueblo dominicano se hallaba frente a una fuerza ingobernable que destru\u00eda en un momento las mejores perspectivas del pa\u00eds. Pero esta vez el golpe iba a ser seguido por muchos otros; la historia dominicana iba a entrar en un proceso r\u00e1pido, arrastrada por los acontecimientos desatados en Europa por la Revoluci\u00f3n francesa y en la Isla por la revoluci\u00f3n haitiana&#8230;de ese proceso saldr\u00eda al fin nuestro pueblo agotado y a punto de desaparecer.\u00bb1<\/p>\n<p>Como en cualquier lugar del mundo, todas las convulsiones ocurridas en la historia haitiana tienen un por qu\u00e9, aunque no hay consenso en trazar una causa exclusiva como fuente primigenia de las mismas.<\/p>\n<p>Ejemplo de lo anterior es la opini\u00f3n que sostuvo en el 1895 el pr\u00f3cer dominicano Pedro Francisco Bon\u00f3, desde la tribuna de su llamado Congreso Extraparlamentario, al referirse a las hostilidades de los haitianos contra los dominicanos:<\/p>\n<p><strong>\u00abHait\u00ed tiene por base inquebrantable de su conservaci\u00f3n y progreso, el exclusivismo de una raza; la negra, \u00fanica objeto de sus amores y predilecci\u00f3n&#8230;\u00bb2 <\/strong><\/p>\n<p>Prueba de que lo anterior era verdad, aunque no una verdad exclusiva, fue el genocidio que en febrero, marzo y abril del a\u00f1o 1804 cometieron, por \u00f3rdenes de Jean-Jacques Dessalines, cuadrillas de negros armados contra los blancos, nacidos o no en Hait\u00ed.<\/p>\n<p>Ya antes hab\u00edan ocurrido hechos similares, como por ejemplo el incendio que en el 1791 hicieron del poblado de Plaine du Cap, masacrando a todos los blancos, sin importar edades o sexos.<\/p>\n<p>En esa misma l\u00ednea de cr\u00edmenes en masa hay que ubicar a los colonizadores blancos que en Hait\u00ed arrasaron con familias completas de negros. Se hab\u00eda desatado un incontenible odio mutuo.<\/p>\n<p>Los blancos que en Hait\u00ed manten\u00edan la esclavitud de los negros, y dominaban el comercio y la econom\u00eda en general, fueron los iniciadores de esa tragedia cuyas heridas jam\u00e1s se han cicatrizado en el cuerpo social de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tal vez sirva para establecer el nivel de animadversi\u00f3n racial que exist\u00eda en aquel pa\u00eds la famosa expresi\u00f3n del principal asistente de Dessalines, el escritor e historiador Louis F\u00e9lix Mathurin Boisrond-Tonnerre, quien el primero de enero de 1804 dijo con mucha solemnidad, y convencido de la trascendencia de sus palabras, que:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Para nuestra declaraci\u00f3n de independencia, deber\u00edamos tener la piel de un hombre blanco como pergamino, su cr\u00e1neo como tintero, su sangre como tinta y una bayoneta como pluma!\u00bb<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os y meses despu\u00e9s de esa terrible declaraci\u00f3n de Boisrond-Tonnerre (espec\u00edficamente a los pocos d\u00edas de que se produjo el magnicidio de su jefe Dessalines), ese brillante pero obnubilado hombre de letras, educado en Par\u00eds y sobreviviente de un rayo que parti\u00f3 en dos su cuna infantil, fue asesinado en una celda carcelaria el 24 de octubre de 1806.<\/p>\n<p>Muchas de las cosas que han ocurrido en la historia de Hait\u00ed no pueden disociarse de su dram\u00e1tico pasado. Se trata, en parte, de lo que Pedro <strong>Francisco Bon\u00f3 describi\u00f3 en el 1895: \u00abHait\u00ed conquist\u00f3 su libertad devastando e incendiando su mismo suelo&#8230;extingui\u00f3 por odio dos razas de su suelo, la blanca y la mezclada, tal vez se justificaba con los precedentes y con la barrera que quer\u00edan poner a la esclavitud&#8230;\u00bb3 <\/strong><\/p>\n<p>Un siglo y medio despu\u00e9s de esas expresiones del referido h\u00e9roe restaurador dominicano las mismas se pueden aproximar a las reflexiones del intelectual brasile\u00f1o Ricardo A. S. Seitenfus, quien en su obra titulada Reconstruir Hait\u00ed: entre la esperanza y el tridente imperial, publicada en el 2016, se\u00f1ala que:<\/p>\n<p>\u00abHijo bastardo e indeseable de una colonizaci\u00f3n prometedora, transformado con el proceso de independencia en cat\u00e1strofe traum\u00e1tica, el Occidente se esfuerza por ahuyentar de su horizonte cuanto se refiera al colonialismo y, en particular, a Hait\u00ed&#8230;La Revoluci\u00f3n Haitiana fue percibida por Occidente como absurda e inaceptable&#8230;\u00bb4<\/p>\n<p>El repaso de los hechos del pasado permite decir que ning\u00fan pueblo ha comenzado su andadura institucional con una pizarra de superficie limpia. Por eso es v\u00e1lido decir que tambi\u00e9n en Hait\u00ed hubo presidentes como Soulouque, Pierrot y otros que gobernaron en medio de los rutinarios torbellinos que han jalonado la historia de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Faustino Soulouque<\/strong><\/p>\n<p>Faustino Soulouque, de raza mandinga, naci\u00f3 en un valle r\u00fastico de Petit-Go\u00e1ve, en el oeste haitiano. Fue presidente y emperador de Hait\u00ed, mostrando como su principal condici\u00f3n para llegar a la cima del poder su actitud despiadada. Fue un pertinaz enemigo de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n tanto Soulouque como Pierrot trasladaron hacia ac\u00e1, con grandes da\u00f1os, las sangrientas convulsiones que se viv\u00eda en Hait\u00ed cuando ellos ejercieron sus respectivos mandos presidenciales.<\/p>\n<p>Los muchos agravios que cometieron contra el pueblo dominicano fueron consecuencias de la ambici\u00f3n y el inter\u00e9s particular y grupal de ambos individuos. Los dos fueron de los m\u00e1s ardientes valedores de la absurda idea de que la isla de Santo Domingo no pod\u00eda estar dividida en dos Estados.<\/p>\n<p>Uno de los hechos m\u00e1s abominables de Soulouque comenz\u00f3 el primero de mayo de 1849, cuando firm\u00f3 el funesto decreto de invasi\u00f3n del territorio dominicano.<\/p>\n<p>En esa excursi\u00f3n armada, como en otras, ese siniestro personaje sali\u00f3 derrotado. Es pertinente resaltar que en las operaciones militares de ese a\u00f1o, en defensa de la soberan\u00eda nacional, participaron en apoyo a las tropas en tierra las unidades de la flota dominicana identificadas como la fragata Cibao, el bergant\u00edn 27 de Febrero, y las goletas General Santana y Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mediante ese zafarrancho de combate se comprob\u00f3 otra vez la pericia naval del general Juan Bautista Cambiaso, del coronel Juan Alejandro Acosta, del comandante Sim\u00f3n Corso y del capit\u00e1n Ram\u00f3n Gonzales.<\/p>\n<p>Los registros hist\u00f3ricos recogen que ante la ausencia de fuerzas navales enemigas, las cuales quedaron detenidas en el Cabo Mong\u00f3, en el litoral caribe\u00f1o del pa\u00eds, el glorioso Cambiaso orden\u00f3 que los barcos de guerra dominicanos se colocaran en l\u00ednea de batalla en la demarcaci\u00f3n marina azuana, a distancia que les permitieran usar con efectividad sus ca\u00f1ones para impedir el paso, en formaci\u00f3n recta, de las tropas lideradas por el presidente de Hait\u00ed Soulouque, las cuales seg\u00fan informes de esp\u00edas pretend\u00edan ocupar lugares estrat\u00e9gicos de la zona.<\/p>\n<p>Fue una t\u00e1ctica de guerra efectiva. Los intrusos, bajo el mando militar del mismo Faustin Soulouque y del general Jean Francois Jeannot, luego de su sufrir continuas derrotas, tuvieron que internarse usando vericuetos en el lomer\u00edo que forma parte de la Sierra de Ocoa, en la vertiente sur de la Cordillera Central.<\/p>\n<p>De all\u00ed bajaron para ser derrotados en el desfiladero de El N\u00famero y en la llanura de Las Carreras.<\/p>\n<p><strong>Jean-Louis Pierrot<\/strong><\/p>\n<p>Jean- Louis Pierrot vio la luz por primera vez en la aldea llamada Acul-du-Nord, una tierra rocosa, pero con arroyos que se asemejan a r\u00edos, situada en el norte monta\u00f1oso de Hait\u00ed. Al igual que el mencionado Soulouque fue un enemigo declarado de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Es v\u00e1lido decir que cuatro a\u00f1os antes de la referida invasi\u00f3n fallida de Soulouque resultaron aciagas para la flotilla del entonces pa\u00eds enemigo de la Rep\u00fablica Dominicana las disposiciones contenidas en la circular No. 20, emitida el 26 de noviembre de 1845.<\/p>\n<p>En dicho oficio militar, expedido en la ciudad portuaria de Cabo Haitiano, firmado por un almirante, cumpliendo \u00f3rdenes del presidente Jean-Louis Pierrot, se orden\u00f3 que varios barcos de guerra haitianos, formando un convoy que creyeron invencible, zarparan hacia el litoral atl\u00e1ntico dominicano: \u00aba fin de combatir los buques de los insurgentes hasta su exterminio&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El historiador Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda se\u00f1ala, en su obra titulada Guerra de la Separaci\u00f3n Dominicana, que al margen del contenido de la referida circular los intrusos ten\u00edan \u00f3rdenes expresas de que: \u00abuna vez posesionados de cualquier punto que fuera, y como si los dominicanos no tuvieran alma en el cuerpo, las hordas haitianas deber\u00edan pasar a cuchillo a todos los dominicanos: los varones sin excepci\u00f3n de persona&#8230;La tropa desenfrenada se entregar\u00eda al pillaje, lo que les hab\u00eda ofrecido en premio a sus servicios.\u00bb5<\/p>\n<p>Es correcto se\u00f1alar que el presidente Pierrot traslad\u00f3 la sede de su gobierno a la ciudad atl\u00e1ntica de Cabo Haitiano, lo cual caus\u00f3 gran disgusto a la \u00e9lite de Puerto Pr\u00edncipe, que sent\u00eda as\u00ed disminuida su urbe.<\/p>\n<p>El motivo que aleg\u00f3 dicho mandatario para abandonar junto a sus ministros la hist\u00f3rica capital situada frente a una hermosa bah\u00eda del occidente haitiano fue la sospecha de que sus poderosos enemigos pod\u00edan atentar contra su vida en el mismo interior del palacio presidencial.<\/p>\n<p>La desconfianza era uno de los puntales en las actuaciones pol\u00edticas y militares de Pierrot. Tal vez por haberse forjado en la manigua.<\/p>\n<p>Gran parte de su vida adulta la pas\u00f3 vadeando r\u00edos, movi\u00e9ndose entre valles intramontanos o picos de monta\u00f1as, tomando atajos o transitando por caminos desconocidos, oyendo hablar de casamata, pero pernoctando debajo de \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Rese\u00f1as del pasado haitiano recogen la curiosidad de que \u00e9l manten\u00eda a sus escoltas en estado de revista. Siempre al asecho de enemigos.<\/p>\n<p>Lo anterior permite tener una clara idea del alto nivel de tensi\u00f3n que exist\u00eda en Hait\u00ed, donde el principal jerarca militar y pol\u00edtico no se sent\u00eda seguro ni siquiera en los aposentos del edificio donde descansan los resortes del poder ejecutivo.<\/p>\n<p>Es importante recordar que el susodicho general Pierrot fue el mismo que en marzo de 1844 invadi\u00f3 la parte norte de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>El propio Pierrot que ante su fracaso invasor, luego de atravesar el r\u00edo Yaque del Norte con m\u00e1s de 10 mil militares con potentes armas de uso individual y decenas de piezas de artiller\u00eda pesadas y ligeras, le dirigi\u00f3 el 31 de marzo de 1844 una comunicaci\u00f3n al victorioso general dominicano Jos\u00e9 Mar\u00eda Imbert, recibiendo respuesta inmediata en estos t\u00e9rminos: \u00abSiempre justa, siempre firme y generosa, la Rep\u00fablica Dominicana no fomentar\u00e1 una guerra civil y de exterminaci\u00f3n, aunque el \u00e9xito a su favor no puede de ning\u00fan modo ser dudoso&#8230;\u00bb6<\/p>\n<p>El mismo Pierrot que luego de ser derrotado militarmente en la ciudad de Santiago de los Caballeros, y llegar en estado de sofocaci\u00f3n a Cabo Haitiano, aprovech\u00f3 la gran divisi\u00f3n que hab\u00eda en el gobierno de turno en su pa\u00eds e inici\u00f3 una asonada militar contra Charles Rivi\u00e9re-H\u00e9rard, el hombre de Praslin, logrando expulsarlo de la poltrona presidencial con el abierto apoyo de la \u00e9lite mulata poderosamente anclada en Puerto Pr\u00edncipe, Jacmel, J\u00e9remie, Les Cayes y otros pueblos del sur y el oeste de Hait\u00ed.<\/p>\n<p>El general Pierrot y su cuerpo de oficiales asesores pudieron entenderse con una parte de los mulatos porque en esos momentos imperaba una especie de tregua racial, en raz\u00f3n de que se les daba principal\u00eda a otros factores tan comunes en la convulsa historia haitiana.<\/p>\n<p>El historiador Jean Price-Mars analiz\u00f3 ese acuerdo coyuntural as\u00ed: \u00ab&#8230;la oposici\u00f3n de clases cuyo s\u00edmbolo era el color de la piel y que por su origen se remonta a la formaci\u00f3n social de la comunidad haitiana, estaba relegada a un segundo t\u00e9rmino, si bien no al olvido.\u00bb M\u00e1s adelante expresa que el defenestrado Boyer \u00ab&#8230;hab\u00eda logrado hacer de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed una unidad pol\u00edtica en la que reinaba un silencio voluntario sobre tales distinciones.\u00bb7<\/p>\n<p>Esa etapa convulsa de la historia haitiana se amain\u00f3 cuando el depuesto mandatario Charles Rivi\u00e9re-H\u00e9rard fue enviado en calidad de exiliado a Jamaica. Era la misma ruta hacia Kingston que un a\u00f1o y meses antes \u00e9l le hab\u00eda impuesto al presidente Jean- Pierre Boyer, a Incinac y a otras figuras destacadas del gobierno boyerista.<\/p>\n<p>En esa ocasi\u00f3n se escogi\u00f3 como presidente de Hait\u00ed, por pura conveniencia de las partes protag\u00f3nicas, a un general retirado, analfabeto, anciano y enfermo de nombre Philippe Guerrier, a quien le quedaban 11 meses de vida.<\/p>\n<p>Poco antes del ascenso de Guerrier al gobierno sus partidarios hab\u00edan protagonizado en Puerto Pr\u00edncipe una acci\u00f3n armada encabezada por el bravo oficial Dalzon, que fue dominada con una matanza que dej\u00f3 las principales calles de la capital haitiana tintas de sangre.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente de la muerte del presidente Guerrier, el 16 de abril de 1845, el Consejo de Estado escogi\u00f3 para sustituirlo a Pierrot, quien nunca ces\u00f3 en su inquina contra la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"VEdYLs7EGc\"><p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261574\">CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (I)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (I)\u00bb \u2014 Diario Dominicano\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261574&#038;embed=true#?secret=DD50RMlU02#?secret=VEdYLs7EGc\" data-secret=\"VEdYLs7EGc\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"VN9GMH0V23\"><p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261562\">CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (II). EL CASO SALNAVE<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (II). EL CASO SALNAVE\u00bb \u2014 Diario Dominicano\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261562&#038;embed=true#?secret=QJfNX6wZtj#?secret=VN9GMH0V23\" data-secret=\"VN9GMH0V23\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"m7BSt8GCxb\"><p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261534\">CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (III)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (III)\u00bb \u2014 Diario Dominicano\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261534&#038;embed=true#?secret=ugPRtSQYqr#?secret=m7BSt8GCxb\" data-secret=\"m7BSt8GCxb\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"1ery0OOGn2\"><p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261592\">CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (IV) SOULOUQUE Y PIERROT<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (IV) SOULOUQUE Y PIERROT\u00bb \u2014 Diario Dominicano\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=261592&#038;embed=true#?secret=aRtIsJMf8m#?secret=1ery0OOGn2\" data-secret=\"1ery0OOGn2\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"4Vi0I40I5y\"><p><a href=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=262229\">Convulsiones Hist\u00f3ricas En Hait\u00ed (Y V)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abConvulsiones Hist\u00f3ricas En Hait\u00ed (Y V)\u00bb \u2014 Diario Dominicano\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=262229&#038;embed=true#?secret=XzExeweIDM#?secret=4Vi0I40I5y\" data-secret=\"4Vi0I40I5y\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>1-Composici\u00f3n social dominicana. D\u00e9cimo cuarta edici\u00f3n. Editora Alfa y Omega, 1984.P175.Juan Bosch.<\/p>\n<p>2-Papeles de Pedro Francisco Bon\u00f3. Editora del Caribe, 1964. P42. Editor Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n<p>3-Apuntes para los cuatro ministerios de la Rep\u00fablica. Santiago de los Caballeros, 8 de mayo de 1857. Pedro Francisco Bon\u00f3.<\/p>\n<p>4-Reconstruir Hait\u00ed: entre la esperanza y el tridente imperial. Impresora Soto Castillo, 2016.Red de bibliotecas virtuales de Clacso.Pp45 y siguientes. Ricardo A. S. Seitenfus.<\/p>\n<p>5-Guerra de la Separaci\u00f3n Dominicana. Documentos para su historia. Obras completas. Editora Amigo del Hogar, 2016.Volumen 3.P66. Jos\u00e9 Gabriel Garc\u00eda.<\/p>\n<p>6-Carta del general Imbert al general Pierrot. 31 de marzo de 1844. Cuartel General de Santiago.<\/p>\n<p>7-La Rep\u00fablica de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana. Tomo I. Editora Taller, 2000.Pp294 y 295. Jean Price-Mars.<\/p>\n<h6>2021-01-09 06:25:40<\/h6>\n<p><!--\n \t \t<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n \t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=7'>Previous<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=6'>6<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=7'>7<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li class='active'><a>8<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=9'>9<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=10'>10<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=110'>110<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=111'>111<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=9'>Next<\/a><\/li>\n\n\n \t\n\n<li><a href='?page_no=111'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n\n<\/ul>\n\n\n--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diariodominicano.com CONVULSIONES HIST\u00d3RICAS EN HAIT\u00cd (IV) SOULOUQUE Y PIERROT POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES Desde los primeros meses de la hist\u00f3rica Revoluci\u00f3n Francesa del a\u00f1o 1789 se abri\u00f3 en Hait\u00ed, en su condici\u00f3n de territorio sometido a un r\u00e9gimen de esclavitud, una larga y sangrienta etapa de luchas raciales, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales. La yesca haitiana, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":262298,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-261592","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/261592","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=261592"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/261592\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":262382,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/261592\/revisions\/262382"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/262298"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=261592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=261592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=261592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}