{"id":251885,"date":"2015-12-24T16:47:36","date_gmt":"2015-12-24T16:47:36","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=251885"},"modified":"2015-12-24T16:47:36","modified_gmt":"2015-12-24T16:47:36","slug":"los-refugiados-se-aferran-a-la-esperanza-en-albergues-temporales-en-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=251885","title":{"rendered":"Los refugiados se aferran a la esperanza en albergues temporales en Europa"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/78529a63917781acf49309af1ed88b085f39e44b.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/24a12e14bbbee7010abdb9e33fdc88394daa3de4.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/42e85bbc6f7ee54968a36f895d3f66d1865d075c.jpg\" \/>  <\/p>\n<p>24 DIC 2015<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Emmanuel Dunand<\/p>\n<\/p>\n<p>El peque\u00f1o Adam, en la habitaci\u00f3n que \u00e9l y sus padres Ahmad y Alia, refugiados iraqu\u00edes, comparten con m\u00e1s personas en un albergue temporal de Leeuwarden, en Holanda, el 8 de diciembre de 2015<\/p>\n<p>Adam, de siete meses, no duerme por las noches. El ruido y las conversaciones de unos 600 solicitantes de asilo alojados junto a \u00e9l en un albergue le impiden conciliar el sue\u00f1o y aumentan la ansiedad de sus padres, que llegaron a Holanda en busca de una vida mejor lejos de Irak.<\/p>\n<p>\u00abEsto no es vida. \u00bfC\u00f3mo puedo explicarlo?\u00bb, se pregunta Ahmad, un joven de 27 a\u00f1os y padre de Adam. \u00abEs como un p\u00e1jaro en una jaula. Come, bebe, pero no es feliz\u00bb.<\/p>\n<p>Su quinto \u00abhogar\u00bb en tres meses es un cub\u00edculo de contrachapado endeble, sin puertas, que comparten con otras dos familias iraqu\u00edes en un oscuro centro de exposiciones reconvertido en campamento.<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Emmanuel Dunand<\/p>\n<\/p>\n<p>La refugiada iraqu\u00ed Alia y su hijo Adam, fotografiados en su habitaci\u00f3n, que comparten con otros refugiados, en un albergue en Leeuwarden, en Holanda, el 8 de diciembre de 2015<\/p>\n<p>Lejos quedan los paisajes que Ahmad y su mujer Alia, una joven de 26 a\u00f1os de ojos color avellana, contemplaron durante su odisea migratoria a trav\u00e9s de Europa el pasado mes de septiembre, seguidos por un equipo de la AFP.<\/p>\n<p>Tres meses despu\u00e9s, se sienten atrapados en un lento y desalmado laberinto administrativo, aunque la alegr\u00eda de ver crecer a Adam a salvo alimenta su paciencia. \u00abNuestro viaje no ha terminado\u00bb, dice Ahmad sentado en el borde de su cama deshecha.<\/p>\n<p>El beb\u00e9 ya casi puede tenerse en pie y ya sabe decir \u00abMama, Baba\u00bb. Su felicidad es un agradecido respiro tanto para sus padres como para algunos solicitantes de asilo que, al igual que Ahmad y Alia, dejaron todo atr\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8211; No sentirse bienvenido &#8211;<\/p>\n<p>El joven iraqu\u00ed pose\u00eda una tienda de ropa en Bagdad. Ahora, como el resto de refugiados del campamento, tiene que portar un brazalete de pl\u00e1stico azul cuando sale para identificarse como residente del \u00abcampamento\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Emmanuel Dunand<\/p>\n<\/p>\n<p>Los solicitantes de asilo iraqu\u00edes Ahmad y Alia dan un paseo con su hijo, Adam, en la ciudad holandesa de Leeuwarden, el 9 de diciembre de 2015<\/p>\n<p>\u00abTodav\u00eda no sabemos lo que el destino tiene reservado para nosotros (&#8230;), si obtendremos finalmente un permiso de residencia\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Ahmad entiende que Holanda est\u00e1 \u00ababarrotada\u00bb, con un n\u00famero r\u00e9cord de solicitantes de asilo, pero no puede sacudirse el miedo de que las autoridades holandesas decidan alg\u00fan d\u00eda enviarlos de vuelta a Irak.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le preocupa el cambio en la actitud hacia los refugiados tras los atentados de Par\u00eds en noviembre. \u00abLa gente sol\u00eda decirnos &#8216;hola&#8217; en la calle, darnos la bienvenida. Ahora ya no lo hacen\u00bb, explica.<\/p>\n<p>La inc\u00f3moda situaci\u00f3n de su familia podr\u00eda corresponder a la de cientos de miles de personas m\u00e1s, a quienes unas sobrepasadas autoridades europeas albergan en pabellones deportivos y otros edificios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Casi un mill\u00f3n de personas alcanzaron este a\u00f1o las costas de Europa huyendo de la guerra y la pobreza. Tras sobrevivir a un ataque con bomba en Bagdad en 2014, Ahmad y Alia decidieron arriesgar su vida y cruzar este verano el mar Egeo rumbo a Grecia, antes de atravesar siete pa\u00edses en pocos d\u00edas durante el momento \u00e1lgido de la crisis migratoria.<\/p>\n<p>Durmieron al raso en los Balcanes, esquivaron arrestos y entregaron su dinero a traficantes de migrantes -10.000 d\u00f3lares; 9.000 euros)- para poder tener una oportunidad en Europa.<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Emmanuel Dunand<\/p>\n<\/p>\n<p>Los refugiados iraqu\u00edes Ahmad, su esposa Alia y su hijo Adam se preparan para salir en el albergue temporal en el que est\u00e1n alojados en Leeuwarden, Holanda, el 8 de diciembre de 2015<\/p>\n<p>Su objetivo era Holanda, donde cuentan con familia en Utrecht, una pintoresca ciudad situada lejos de los refugios improvisados por donde transitaron antes de terminar el 16 de octubre en el campamento de Leeuwarden, una localidad de unos 100.000 habitantes.<\/p>\n<p>Las autoridades holandesas tardaron cinco semanas en registrar la solicitud de asilo de la pareja. \u00abSent\u00ed que Holanda no nos quer\u00eda, como si nos estuviera invitando a marcharnos\u00bb, confiesa Ahmad.<\/p>\n<p>Con 54.000 solicitudes registradas entre enero y mediados de noviembre, las autoridades reconocen que se encuentran abrumadas.<\/p>\n<p>\u00abTenemos solicitudes atrasadas y esto en ocasiones crea roces\u00bb, explica Alet Bowmeester, portavoz de la Agencia Central para la Acogida de Solicitantes de Asilo.<\/p>\n<p>&#8211; Romper la rutina &#8211;<\/p>\n<p>Con casi nada m\u00e1s que hacer que esperar, la pareja busca maneras de levantar el \u00e1nimo.<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Emmanuel Dunand<\/p>\n<\/p>\n<p>Los refugiados iragqu\u00edes Ahmad, Alia, y su hijo Adam, disfrutan de una comida en un d\u00eda de paseo por Leeuwarden, en Holanda, el 8 de diciembre de 2015<\/p>\n<p>\u00abCada ma\u00f1ana, mis amigas y yo nos reunimos en una habitaci\u00f3n que hemos tomado como sala de maquillaje. Vamos all\u00ed a vestirnos, a maquillarnos y peinarnos\u00bb, explica Alia, en cuyo rostro son visibles las cicatrices del atentado de 2014.<\/p>\n<p>Una vez a la semana la familia come en Mouni, un restaurante de kebabs en el coraz\u00f3n de Leeuwarden, muy popular entre los refugiados.<\/p>\n<p>\u00abNo es la misma comida que en Irak, pero se agradece comer algo que nos recuerde nuestro hogar\u00bb, dice Alia.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, se unen a un grupo de sirios e iraqu\u00edes en una excursi\u00f3n de un d\u00eda al zool\u00f3gico -patrocinada por una iglesia local-, donde la atracci\u00f3n principal es una colonia de focas en un estanque.<\/p>\n<p>Los cuidadores del zool\u00f3gico transportan a los visitantes en una barca de madera para que vean a los animales alimentarse, pero incluso un momento de diversi\u00f3n como \u00e9ste puede revivir un trauma.<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Emmanuel Dunand<\/p>\n<\/p>\n<p>El peque\u00f1o Adam, un iraqu\u00ed que lleg\u00f3 a Holanda, mira un lemur durante una visita con sus padres al zoo de Leeuwarden, el 8 de diciembre de 2015<\/p>\n<p>A los ni\u00f1os les encanta, si bien el p\u00e1nico puede llegar a paralizar a muchos visitantes adultos, a quienes les sobreviene a la memoria la peligrosa traves\u00eda hacia las costas de Grecia.<\/p>\n<p>Alia tambi\u00e9n tiene sus propios demonios. Un ruido fuerte le hace recordar el atentado con bomba al que consigui\u00f3 sobrevivir. Su odisea en los Balcanes tambi\u00e9n fue \u00abuna pesadilla\u00bb, pero su mente logr\u00f3 olvidar gran parte.<\/p>\n<p>Al preguntarle si es feliz en Holanda, contesta: \u00abPor supuesto, esto es mejor, mucho mejor. Sin mar, sin correr, sin miedo, sin nadie que venga a hacernos da\u00f1o o a robarnos\u00bb.<\/p>\n<p>Su \u00fanico miedo, al igual que su marido, es no poder permanecer en el pa\u00eds. \u00abPienso en ello. Que nos podr\u00edan devolver [a Irak]. Eso me asusta mucho\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Ser positivo &#8211;<\/p>\n<\/p>\n<p>AFP \/ Angelos Tzortzinis<\/p>\n<\/p>\n<p>Unos demandantes de asilo comprueban sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles al bajarse de una lancha hinchable en la isla griega de Kos, tras cruzar el mar Egeo desde Turqu\u00eda, el 21 de agosto de 2015<\/p>\n<p>Para seguir siendo positivo, Ahmad se uni\u00f3 a un grupo de ocho sirios y eritreos que aprenden holand\u00e9s con una profesora voluntaria.<\/p>\n<p>\u00abEn cinco a\u00f1os (&#8230;) espero poder convertirme en ciudadano holand\u00e9s y poder, as\u00ed, viajar por todo el mundo\u00bb, asegura. \u00abTendremos una casa y un coche. Nuestras vidas ser\u00e1n buenas\u00bb.<\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s de la visita de la AFP a Holanda, Ahmad, Alia y Adam fueron trasladados a otro campamento, donde cuentan con su propia habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abNos trajeron buena suerte\u00bb, dijo Ahmad a trav\u00e9s de la aplicaci\u00f3n de mensajer\u00eda Viber. \u00abEl lugar no es muy grande, pero es mucho mejor\u00bb.<\/p>\n<h6> 2015-12-24 16:47:36 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=21529'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=21528'>21528<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=21529'>21529<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>21530<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=21531'>21531<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=21532'>21532<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=51012'>51012<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=51013'>51013<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=21531'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=51013'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>24 DIC 2015 AFP \/ Emmanuel Dunand El peque\u00f1o Adam, en la habitaci\u00f3n que \u00e9l y sus padres Ahmad y Alia, refugiados iraqu\u00edes, comparten con m\u00e1s personas en un albergue temporal de Leeuwarden, en Holanda, el 8 de diciembre de 2015 Adam, de siete meses, no duerme por las noches. 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