{"id":241482,"date":"2019-01-12T12:19:17","date_gmt":"2019-01-12T12:19:17","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=241482"},"modified":"2019-01-12T12:19:17","modified_gmt":"2019-01-12T12:19:17","slug":"lo-bello-y-la-hospitalidad-en-los-momentos-limites-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=241482","title":{"rendered":"Lo bello y la hospitalidad en los momentos l\u00edmites de la vida"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/haiti2.jpg\" \/>  <\/p>\n<p>Wooldy Edson Louidor<\/p>\n<\/p>\n<p>12 de enero (ALAI-AmLatina).- Cada a\u00f1o, retorna esta misma fecha fat\u00eddica para Hait\u00ed y para los verdaderos amigos y amigas de este pueblo caribe\u00f1o: el 12 de enero. Ya pasaron nueve a\u00f1os: de 2010 a 2019. Es como si el tiempo se detuviera. Seguimos oyendo el mismo \u00abllanto y rechinar de dientes\u00bb, como si se hubiera cumplido exactamente a las 16:53:09 hora local del 12 de enero de 2010 el apocalipsis, tan anunciado por Jes\u00fas y otras voces mesi\u00e1nicas.<\/p>\n<\/p>\n<p>De hecho, aquel d\u00eda fue el \u00abfin del mundo\u00bb para 300 mil personas aproximadamente, quienes se encontraban en el momento y lugar equivocado- en Puerto Pr\u00edncipe y las zonas aleda\u00f1as afectadas por el sismo- realizando distintas actividades, descansando en casa, comprando o vendiendo en la calle o en mercados y negocios privados, tomando un caf\u00e9 o almorzando, charlando o peleando con amigos, vecinos, parejas, trabajando en sus oficinas, en colegios o en la universidad.<\/p>\n<\/p>\n<p>La muerte los sorprendi\u00f3, con su acostumbrada buena punter\u00eda, para darles la estocada, dejando en el coraz\u00f3n de las y los sobrevivientes tanto dolor que (1) la memoria busca aliviar aun traspasando sus l\u00edmites, pero que (2) el mismo coraz\u00f3n desea a veces olvidar. Sin embargo, (3) en estos momentos l\u00edmites de la vida se encuentra tambi\u00e9n lo bello para una mirada atenta que (4) sepa discernir la verdadera solidaridad: otro nombre de la hospitalidad.<\/p>\n<\/p>\n<p>La memoria ante el dolor<\/p>\n<\/p>\n<p>Cuando retorna esta fecha aciaga cada a\u00f1o, gran parte de los haitianos (creyentes y no) organizan o asisten a lo largo del d\u00eda a actividades religiosas y espirituales intensas ?y otros sustitutos- para intentar enfrentarla y\/o simular el intento: jornadas de oraci\u00f3n, ayunos, misas especiales, ceremonias vud\u00fa, eventos art\u00edsticos, visitas de recogimiento a los lugares, barrios, edificios, donde desaparecieron ?o \u00abse supone\u00bb que desaparecieron- sus seres queridos, etc.<\/p>\n<\/p>\n<p>El haitiano cuenta con un gran repertorio de estrategias para recordar, es decir, \u00abvolver al coraz\u00f3n\u00bb (tal como lo indica el origen de esta palabra en lat\u00edn re-corderis), de tal modo que el recuerdo le ayude a vencer el dolor. Al igual que otros pueblos descendientes de esclavizados africanos, Hait\u00ed es un pa\u00eds tejedor de memorias luchadoras, resistentes, resilientes, rehabilitadoras, terap\u00e9uticas que se acostumbran a recoser o zurcir -en el continente exilio del Nuevo Mundo- la existencia desarraigada, la identidad negada y la cultura diseminada por la trata negrera y la colonizaci\u00f3n, con los hilos rotos, las huellas y las borraduras de los recuerdos del \u00c1frica de origen imaginada y recreada perpetuamente en la danza, la palabra y el arte. Es uno de los m\u00e1s importantes trabajos de reingenier\u00eda existencial, art\u00edstica y cultural (llamado por algunos \u00abcreolizaci\u00f3n\u00bb o \u00abcreolidad\u00bb) que el mundo haya conocido.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando duele tan fuertemente el coraz\u00f3n, la memoria -por m\u00e1s estratega que sea- no sabe qu\u00e9 hacer, ya que se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de sus propios l\u00edmites. No tiene pues ninguna posibilidad de ganar en un combate cuerpo a cuerpo. \u00bfQu\u00e9 puede entonces hacer sino amortiguar el impacto del dolor para ayudar al coraz\u00f3n a no plegarse y a resistir?<\/p>\n<\/p>\n<p>Efectivamente, en estos momentos l\u00edmites la memoria se convierte en una caja de resonancia para recibir el primer golpe asestado por el sufrimiento y as\u00ed dejar que \u00e9ste- una vez modulado y amortiguado- haga eco en todo el coraz\u00f3n. De esta manera, el coraz\u00f3n no se expone tan directamente y de lleno al dolor y puede sobrellevarlo, como el \u00f3rgano biol\u00f3gico-musical ya de por s\u00ed vulnerable que es.<\/p>\n<\/p>\n<p>Con esta estrategia, si bien la memoria no hace nada en un sentido activo (se hace pasiva): simplemente deja resonar en ella la plegaria abigarrada, confusa y estrepitosa de llantos, gritos, lamentos, quejidos que pasan por ella para ir directo al coraz\u00f3n pero como un eco modulado (ayudando al coraz\u00f3n a resistir); por eso, al no hacer nada, lo hace todo. Es resistencia pasiva.<\/p>\n<\/p>\n<p>Gracias a esta estrategia que permite al coraz\u00f3n resistir el dolor, \u00e9l puede convertir el poderoso eco en palabra articulada. Entonces, el asunto- cuyo recuerdo hace sufrir al coraz\u00f3n pero de manera suficientemente controlada- requiere de una larga conversaci\u00f3n (la expresi\u00f3n creole koze mande ch\u00e8z significa que el tema de la conversaci\u00f3n exige que se tome asiento): la palabra se desata y pide una audiencia; el equivalente de audiencia en creole haitiano lodyans designa no s\u00f3lo un p\u00fablico, sino tambi\u00e9n todo un g\u00e9nero \u00aboraliterario\u00bb. Y cuando el coraz\u00f3n toma la palabra, esto va para largo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Volviendo al 12 de enero, este d\u00eda puede llegar a ser incluso cacof\u00f3nico en Hait\u00ed, al menos en algunos lugares de sus ciudades, ya que la gente aprovecha la ocasi\u00f3n para hablar sin cesar recordando lo que hac\u00edan unas horas o unos minutos anterior o posteriormente a la tragedia, contando lo que les ocurri\u00f3 a sus seres queridos muertos, narrando lo que vieron y escucharon.<\/p>\n<\/p>\n<p>Hablar recordando y recordar hablando se vuelve uno solo: ambos traman un c\u00edrculo virtuoso que recorren frecuentemente los haitianos ante la rememoraci\u00f3n de los momentos dif\u00edciles que les toc\u00f3 vivir. Se necesita de todo un d\u00eda y a\u00fan m\u00e1s para ?en este tramo- desenrollar el coraz\u00f3n, desnudar el alma, desenredar el nudo en la garganta.<\/p>\n<\/p>\n<p>De ni\u00f1o, yo sol\u00eda escuchar a mi mam\u00e1 durante todo un d\u00eda hablar de su vida- de la infancia a la edad adulta-, mientras preparaba la comida, lavaba la ropa, limpiaba la casa, recib\u00eda visitas, se ba\u00f1aba, tomaba su caf\u00e9, com\u00eda su almuerzo, iba a dormir. Un d\u00eda entero para recordar, narrar e incluso \u00abperformar\u00bb cantando o escenificando, mientras expon\u00eda su autobiograf\u00eda y se deten\u00eda en algunos momentos para exteriorizar sus disgustos, alegr\u00edas y esperanzas, interpretar situaciones y eventos que vivi\u00f3, tomar posici\u00f3n (perd\u00f3n, agradecimiento, olvido, rencor) frente a las acciones de fulano y mengano a favor o en contra de ella. Era un desfile de su vida entera.<\/p>\n<\/p>\n<p>Con la estrategia de resistencia pasiva de la memoria, la ca\u00f3tica materia del recuerdo bajo el eco modulado del dolor se hace texto en la textura embriagante de la oralidad y en el complejo tejido de lo cotidiano; ya que a lo largo de la narraci\u00f3n relatada por el coraz\u00f3n, incluso los eventos que no tienen sentido y ?por lo tanto- habr\u00edan podido f\u00e1cilmente plegar la fragilidad y vulnerabilidad de \u00e9ste (como la muerte, la maldad y el mismo terremoto) se hacen inteligibles o comprensibles.<\/p>\n<\/p>\n<p>Querer olvidar para siempre<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, despu\u00e9s del terremoto del 12 de enero de 2010, hay todav\u00eda quienes tenemos el coraz\u00f3n extremadamente dolido y las heridas a\u00fan vivas o en proceso de cicatrizaci\u00f3n, y sentimos de vez en cuando la tentaci\u00f3n de borrar esta fecha del coraz\u00f3n porque su reminiscencia remueve los escombros dolorosos de la memoria, destempla las entra\u00f1as, dobla los pliegues y repliegues del alma.<\/p>\n<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n no quiere pues seguir exponi\u00e9ndose al eco de tanto sufrimiento (por m\u00e1s modulado y aliviado que sea por la memoria), al rememorar a nuestros seres queridos muertos, desaparecidos o que perdieron un brazo o una pierna, al remembrar todo lo visto presencialmente, o a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n o por medio de los testimonios de sobrevivientes. No, no, no&#8230;<\/p>\n<\/p>\n<p>Esta fecha mueve todas las capas geol\u00f3gicas de nuestra historia: como pa\u00eds, como ciudad, como familia, como individuo. Marca un momento en que la vida humana fue llevada a sus l\u00edmites ante tantas p\u00e9rdidas humanas en unos pocos segundos (el tiempo puede ser mortal): un momento l\u00edmite que excede lo humanamente soportable y todo sentido posible. \u00bfPara qu\u00e9 seguir recordando? \u00bfPor qu\u00e9 no olvidar para siempre?<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que el terremoto dej\u00f3 tras su paso devela tambi\u00e9n lo bello que puede haber en los momentos l\u00edmites que plantean tantas preguntas instando a olvidar, a \u00abtirar la toalla\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Lo bello en lo \u00abhumano, demasiado humano\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>Si bien los minutos posteriores al paso del terremoto dejaron un espeso humo blanco que cubr\u00eda Puerto Pr\u00edncipe y sus alrededores. Este humo blanco, que se levant\u00f3 como un enorme fantasma sobre la capital haitiana tras el terremoto, envolvi\u00f3 todo el paisaje en un silencio literalmente sepulcral, bajo una oscuridad parad\u00f3jicamente deslumbrante, a la sombra de Dios y de todos los esp\u00edritus del vud\u00fa.<\/p>\n<\/p>\n<p>Era pues el fin de lo que hasta ahora se conoc\u00eda como Puerto Pr\u00edncipe: una ciudad que albergaba en aquel entonces m\u00e1s de 3 millones de personas en un caos, con sus cinturones de miseria, sus paisajes desolados, sus construcciones an\u00e1rquicas y sus carencias en materia de infraestructuras y servicios de base. Pero aun as\u00ed, este monstruo urbano no nos dejaba de seducir con la mejor demostraci\u00f3n que se pod\u00eda hacer humanamente de la f\u00e9rrea voluntad de vivir, esperar contra toda esperanza, cultivar el arte (pintar, escribir, hacer m\u00fasica), disfrutar de cada d\u00eda como si fuera el \u00faltimo, apostarle al futuro. Y esto, en medio de una gran precariedad econ\u00f3mica, de la indiferencia y corrupci\u00f3n de la clase pol\u00edtica, de la falta de imaginaci\u00f3n de las \u00e9lites del pa\u00eds y del c\u00edrculo vicioso de la ayuda internacional.<\/p>\n<\/p>\n<p>Eduardo Galeano describi\u00f3 maravillosamente esta mixtura parad\u00f3jica, cuando habla de \u00abel talento de sus artistas [los de Hait\u00ed], magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura\u00bb. Puerto Pr\u00edncipe era el ejemplo acabado de esta magia no s\u00f3lo art\u00edstica, sino existencial de convertir la basura -en que progresivamente se ha convertido Hait\u00ed, pr\u00e1cticamente desde su independencia en 1804 hasta hoy &#8211; en hermosura: la hermosura de la existencia, en particular, de millones de j\u00f3venes (Hait\u00ed es un pa\u00eds de j\u00f3venes), mujeres ?muchas de ellas, madres solteras y jefas de hogar- y campesinos, quienes se las \u00abingenian\u00bb de manera muy creativa (como si fuera un trabajo est\u00e9tico) con los pocos medios a su disposici\u00f3n para vivir lo m\u00e1s alegremente posible, sacar adelante la familia y el pa\u00eds, hacer la vida m\u00e1s llevadera en el hogar para todos, llevar a cuestas la esperanza bajo el yugo incierto y caprichoso del trabajo informal y de un futuro sin horizonte.<\/p>\n<\/p>\n<p>En fin, la magia de convertir un pa\u00eds cada vez m\u00e1s enmugrecido &#8211; con la inmundicia de cosas que podr\u00edan ser tan buenas en otras latitudes como la \u00abpol\u00edtica\u00bb, la \u00abayuda humanitaria\u00bb, la \u00abcooperaci\u00f3n internacional\u00bb, la \u00abreligi\u00f3n\u00bb- en la hermosura de resistir activamente contra la corrupci\u00f3n, por una educaci\u00f3n universitaria de calidad y ?cuando no se puede hacer nada- buscar con la misma dignidad la esperanza y el futuro bajo otros cielos menos inclementes. Esta resistencia se convierte pues en un acto est\u00e9tico que invierte la chatarra del actual orden de las cosas para imaginar otras realidades posibles. Es tambi\u00e9n una po\u00e9tica de la existencia que aspira a recrear la vida y la esperanza.<\/p>\n<\/p>\n<p>La verdadera solidaridad<\/p>\n<\/p>\n<p>Por otro lado, poco a poco tras el terremoto, y en medio del llanto, de la desesperaci\u00f3n, del dolor, de la desorientaci\u00f3n, del p\u00e1nico y de la zozobra aqu\u00ed y all\u00e1, dentro y fuera de Hait\u00ed (no era para menos)&#8230; en medio de este momento l\u00edmite brot\u00f3 la solidaridad entre las y los mismos haitianos que se ayudaban entre s\u00ed para salir debajo de los escombros, sacar a las personas atrapadas en las casas y los edificios, brindar los primeras ayudas m\u00e9dicas, buscar a los desaparecidos. Solidaridad que se fue ampliando a los pa\u00edses vecinos caribe\u00f1os- Cuba, Rep\u00fablica Dominicana, Puerto Rico-, a las rep\u00fablicas latinoamericanas hermanas -Colombia, Venezuela, M\u00e9xico, Brasil, Chile, etc.- y a otras naciones del mundo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Pareciera que los momentos l\u00edmites, como \u00e9ste, contradicen contundentemente la idea tan arraigada seg\u00fan la cual el hombre es un lobo para el otro hombre (decimos en creole haitiano chen manje chen). Sugieren m\u00e1s bien que la ingenuidad y la superficialidad est\u00e1n del lado de quienes creen que la solidaridad en el mundo de hoy es un cuento de hadas y que ?cuando se presenta- nunca viene sola (es como si el lobo se disfrazara de oveja).<\/p>\n<\/p>\n<p>Al contrario, estos momentos develan que lo \u00abbello\u00bb puede tambi\u00e9n coexistir con lo \u00abhumano, demasiado humano\u00bb, es decir, estar en medio de, en contra de y a pesar del ego\u00edsmo, el odio, la indiferencia, la hostilidad y de tantos errores y horrores de nuestra historia y de nuestra humanidad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Revelan que no todo est\u00e1 perdido y que es posible (re)construir la humanidad, (re)hacer la existencia, (re)crear la vida, (re)coser los tejidos rotos de la fraternidad, (re)edificar una sociedad m\u00e1s incluyente, m\u00e1s justa y reconciliada consigo misma y con el medioambiente.<\/p>\n<\/p>\n<p>Una diferencia no menos importante entre estos dos extremos (lo \u00abhumano, demasiado humano\u00bb y lo \u00abbello\u00bb) y en su gran escala de m\u00faltiples grises puede estribar en el discernimiento de la mirada, a saber: en qu\u00e9 miramos y qu\u00e9 no miramos, d\u00f3nde ponemos el relieve<\/p>\n<\/p>\n<p>Por ejemplo, ver filas y filas de contenedores esperando d\u00edas y horas desde el lado dominicano la apertura de la frontera com\u00fan con Hait\u00ed para llevar comida y ayuda humanitaria a los damnificados del terremoto no deja de maravillar a quienes conocemos de cerca las dificultades de convivencia que ha habido en la isla compartida por ambos pa\u00edses. Y miren: el vecino fue el primero en ayudar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ver aterrizar el 14 de enero de 2010 (dos d\u00edas despu\u00e9s del terremoto) a dos aviones del gobierno colombiano en Puerto Pr\u00edncipe con ?adem\u00e1s de kits de ayuda humanitaria y de materiales de medicina- perros entrenados y socorristas expertos en situaciones de emergencia y gesti\u00f3n de desastres para detectar y salvar a personas atrapadas bajo escombros&#8230; esto tiene sabor a felicidad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ver a los m\u00e9dicos cubanos en misi\u00f3n en Hait\u00ed trabajar de una manera tan impresionante (con muy pocos materiales) para atender masivamente a los heridos&#8230; no hay palabras para describir esto.<\/p>\n<\/p>\n<p>Y ver tantos gestos profundamente humanos ?que ser\u00eda imposible traer a colaci\u00f3n aqu\u00ed y ahora- en este momento l\u00edmite para el pueblo haitiano muestran elocuentemente que la solidaridad no consiste en dar al otro que sufre (o al pobre) lo que nos sobra, sino en compartir con \u00e9l lo m\u00e1s valioso que se tiene y ?sobre todo- que se es, estar con \u00e9l, preocuparse por \u00e9l, ocuparse de \u00e9l, ser para \u00e9l, cuidarlo.<\/p>\n<\/p>\n<p>En definitiva, la verdadera solidaridad es otro nombre de la hospitalidad: este viejo arte del encuentro acogedor, dignificante y humanizador entre seres humanos. Un arte que se requiere tanto en el mundo globalizado de hoy, que puede ser a veces tan hostil con el otro diferente (principalmente el que es pobre) considerado \u00abindigno\u00bb de ser tratado como un ser humano igual con los mismos derechos fundamentales y la misma dignidad. Vivimos pues a todas luces una crisis de hospitalidad, ante la cual estos gestos arriba mencionados nos inspiran para seguir teniendo fe en la humanidad y en nuestra capacidad para mirar y crear lo bello incluso ?y sobre todo- en los momentos l\u00edmites y en medio\/a pesar\/en contra de los errores y horrores de lo \u00abhumano, demasiado humano\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Wooldy Edson Louidor<\/p>\n<\/p>\n<p>Profesor e investigador del Instituto PENSAR de la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia). Actualmente est\u00e1 doctorando en Filolog\u00eda en Institut f\u00fcr Romanistik- Universit\u00e4t Leipzig (Alemania).<\/p>\n<\/p>\n<p>https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/197500<\/p>\n<h6> 2019-01-12 12:19:17 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=6589'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=6588'>6588<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=6589'>6589<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>6590<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=6591'>6591<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=6592'>6592<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=51012'>51012<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=51013'>51013<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=6591'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=51013'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wooldy Edson Louidor 12 de enero (ALAI-AmLatina).- Cada a\u00f1o, retorna esta misma fecha fat\u00eddica para Hait\u00ed y para los verdaderos amigos y amigas de este pueblo caribe\u00f1o: el 12 de enero. 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