{"id":172459,"date":"2017-08-24T01:09:34","date_gmt":"2017-08-24T01:09:34","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=172459"},"modified":"2017-08-24T01:09:34","modified_gmt":"2017-08-24T01:09:34","slug":"acerca-de-la-construccion-del-odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=172459","title":{"rendered":"Acerca de la construcci\u00f3n del odio"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong>Oscar Sotolano<\/strong><\/p>\n<p>ALAI-AMLATINA<\/p>\n<\/p>\n<p>1. \u00abA partir del momento en que no podemos considerar m\u00e1s al diferente como nuestro semejante, entonces preparamos el infierno. El infierno es el odio dice la hermana V\u00e9ronique Margron, te\u00f3loga, especialista en moral y decana de la facultad de teolog\u00eda de Angers, el 18 de julio de 2016,  despu\u00e9s del atentado en Niza, en el peri\u00f3dico La Croix, un \u00f3rgano de prensa cat\u00f3lico.<\/p>\n<\/p>\n<p>2. \u00abEl infierno son los otros\u00bb es la sentencia que Sartre nos lega en su obra A puertas cerradas. Formula de di\u00e1logo complejo con su lucha por el reconocimiento de la alteridad argelina. <\/p>\n<\/p>\n<p>3. \u00abHomo homini lupus\u00bb, frase harto transitada. \u00abEl hombre es un lobo para el hombre\u00bb nos recuerda Freud en el Malestar en la cultura la versi\u00f3n amputada por Hobbes de la formulaci\u00f3n de Plauto. Pero advirtamos que esa versi\u00f3n de Hobbes que solemos repetir, no casualmente corresponde a la \u00e9poca del capitalismo en ascenso, a su predatorio desarrollo, la de Plauto, en cambio, casi dos mil a\u00f1os antes afirma lo mismo y al mismo tiempo algo muy diferente, m\u00e1s interesante, complejo y sutil para pensar nuestra constituci\u00f3n humana: \u00abEl hombre es un lobo para el hombre, y no hombre cuando desconoce qui\u00e9n es el otro\u00bb Esa es la frase completa de Plauto. El reconocimiento del otro es puesto por el poeta, en el coraz\u00f3n de nuestra dificultosa humanizaci\u00f3n. El escritor latino parece estar m\u00e1s cerca de la te\u00f3loga francesa, Sartre y Freud de Hobbes. Al menos, a primera vista.<\/p>\n<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<\/p>\n<p>Recalco estas tensiones, para abordar desde el comienzo el tema del modo problem\u00e1tico que en s\u00ed misma la cuesti\u00f3n impone, y continuar as\u00ed mi reflexi\u00f3n acerca de la utilizaci\u00f3n consciente, instrumental y cient\u00edfica de las emociones y atributos psicol\u00f3gicos humanos que inici\u00e9 en abril en el texto acerca de las creencias pol\u00edticas. Tomo esta vez el tema del odio y la inseguridad que se anuda con \u00e9l, como entonces lo hice con la mentira, porque odio y mentira son dos articuladores centrales de la construcci\u00f3n de la subjetividad pol\u00edtica actual prevalente y de la instrumentaci\u00f3n de fantasm\u00e1ticas singularmente te\u00f1idas de miedo, angustia y terror. En Argentina y en el mundo entero.  <\/p>\n<\/p>\n<p>Me impulsa en esta exploraci\u00f3n lo que considero uno de los grandes desaf\u00edos que enfrentamos hoy los psicoanalistas, tratar de entender c\u00f3mo nuestra pr\u00e1ctica de la libertad pudo ser introducida en las pr\u00e1cticas de la sujeci\u00f3n, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de lo que Maleval llam\u00f3 las psicoterapias autoritarias, sino por el modo en que la pol\u00edtica devino territorio privilegiado de las pr\u00e1cticas del marketing utilizando observaciones de nuestro campo.\u00a1\u00bfQu\u00e9 de nuestras teor\u00edas autorizan esos usos?!, es una pregunta que  no deber\u00edamos abandonar.<\/p>\n<\/p>\n<p>El marketing es el nombre con que a comienzos del siglo xx se empez\u00f3 a disimular la propaganda. La manipulaci\u00f3n cient\u00edfica, cuantificada, experimental de las pasiones humanas se fue transformando en axial para la pol\u00edtica. Intent\u00e9 de dar indicios elocuentes de ello en mi trabajo anterior. Su insoslayable importancia  radica en que pone en evidencia que para pensar la pol\u00edtica no s\u00f3lo es imprescindible conocer c\u00f3mo funciona el capitalismo (eje del mundo en el que vivimos) o el neoliberalismo o como queramos llamarlo, c\u00f3mo entender la pol\u00edtica en su dimensi\u00f3n de pr\u00e1ctica racional en los territorios de la argumentaci\u00f3n y de las luchas por el sentido en t\u00e9rminos de poder, sino, tambi\u00e9n, c\u00f3mo funciona nuestra mente, y c\u00f3mo se articula (siempre desarticuladamente) ella con el capitalismo en tanto relaci\u00f3n social devenida r\u00e9gimen social, no s\u00f3lo sistema econ\u00f3mico. Y en este punto los principales movimientos que se propusieron como emancipatorios de una u otra manera, siempre miraron con desconfianza (mucha veces justificada) el saber psicoanal\u00edtico. En cambio, como muchos conductistas no tienen escr\u00fapulos en usar a los humanos como cobayos y su propia perspectiva \u00e9tico-epistemol\u00f3gica los autoriza, van promoviendo (algunos, muchas veces sin advertir las consecuencias de sus actos) conocimientos que sirven para usos manipulatorios, sin\u00e9rgicos con la actividad cotidiana de los que tienen el poder real del planeta. Piensen si no en los psic\u00f3logos dise\u00f1ando t\u00e9cnicas de tortura en Abu-Grahib. Esto deviene doblemente importante cuando escuchamos el menosprecio con que muchos pol\u00edticos (de muy diversas procedencias) que se oponen al proyecto que hoy Macri encabeza miran el accionar de esta gesti\u00f3n como si fuera una cuesti\u00f3n de incapaces que no entienden la verdad de las cosas y no de gente que sabe muy bien lo que hace (al menos todo lo muy bien que se puede saber lo que se sabe y hacer lo que se hace). No parecen advertir que para llevarla adelante los constructores de la pol\u00edtica neoliberal no parten de la posici\u00f3n de ingenuos practicantes de una actividad que los excede sino que, por el contrario, se basan en datos reales sobre la subjetividad y sobre rasgos espec\u00edficos de la mente humana en su constituci\u00f3n estructural a cuyo conocimiento el psicoan\u00e1lisis aporta invalorables indicios. Que los humanos nos resistamos a admitirlos es parte de esos descubrimientos.<\/p>\n<\/p>\n<p>El saber de Dur\u00e1n Barba <\/p>\n<\/p>\n<p>Es con ese esp\u00edritu que Duran Barba puede decir hoy, a 100 a\u00f1os de los trabajos de Bernays a los que alud\u00ed en abril: \u00abLos votantes no se mueven solamente en pos de su propio bienestar, sino que tambi\u00e9n lo hacen buscando que les vaya mal a otros que les caen mal. Para muchos electores estos sentimientos son parte integrante de su existencia. La envidia mueve m\u00e1s que la conveniencia\u00bb, (parece que el consultor ha le\u00eddo a Melanie Klein Klein o a Money Kyrle. \u00abPor supuesto, nuestra innata actitud hacia el mundo influencia nuestras creencias acerca de \u00e9l, de modo que algunas personas ? por ejemplo, aquellas con un alto nivel constitucional de ?contenido envidioso?, pueden tener m\u00e1s dificultad de adquirir una verdadera pintura del mundo que otros\u00bb afirma el psicoanalista ingl\u00e9s Recordemos tambi\u00e9n que esta frase podr\u00eda suscribirla Blaquier cuando en la cita que hice en el texto anterior dec\u00eda: \u00abEs comprensible -no justificable- que por las caracter\u00edsticas de la naturaleza humana los menos dotados se consideren injustamente tratados e intenten sustituir a los mejor dotados. Esto es lo que con toda raz\u00f3n se ha llamado ?la envidia igualitaria?\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sigamos con Barba:  \u00abEl votante se mueve f\u00e1cilmente por pasiones negativas y en muchas ocasiones es m\u00e1s sencillo conseguir votos en contra de un candidato (votos de quienes detestan al atacado)  que a favor de tesis program\u00e1ticas\u00bb (287)  Por tal motivo Barba puede proponerse como objetivo de sus operaciones psicol\u00f3gicas: \u00bb Fomentar la ira o la vanidad del rival para que se destruya a s\u00ed mismo\u00bb (303) O, usar un s\u00edmil, un descarnado s\u00edmil: \u00abEl buen  torero estudia a su adversario, lo analiza, y sabe llevarlo a espacios que le son convenientes. Si conoce bien su arte dominar\u00e1 al burel y llegar\u00e1 un momento en que el animal embista cuando \u00e9l se lo ordene, y se quede inm\u00f3vil si el matador desea hacer un desplante. Al final de la contienda, lo guiar\u00e1 al mejor sitio de la plaza para poder darle muerte, jugar\u00e1 con \u00e9l para que ponga la cabeza en la direcci\u00f3n correcta, y dar\u00e1 fin a la vida de la res. Es el propio animal el que provoca su muerte, porque al sentir el dolor del estoque que lo lastima, su instinto lo lleva a arremeter con m\u00e1s fuerza. S\u00f3lo se puede matar de esa manera a un toro de lidia\u00bb (309) Encontramos en sus palabras que la pol\u00edtica deviene la continuaci\u00f3n de la guerra por otros medios; la f\u00f3rmula de Clausewitz se invierte y as\u00ed se profundiza, y, por cierto, su relato exhibe la dimensi\u00f3n sexual de crueldad s\u00e1dica que reformatea las tendencias agresivas de los humanos en general. Y sigue: \u00abM\u00e1s que perseguir que el ciudadano entienda los problemas debemos lograr que sientan indignaci\u00f3n, pena, alegr\u00eda, verg\u00fcenza o cualquier otra emoci\u00f3n\u00bb. (364).<\/p>\n<\/p>\n<p>Como se ve en las palabras del asesor ecuatoriano, los afectos, las emociones est\u00e1n en el centro de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Cuando miente o recomienda mentir a sus empleadores no es s\u00f3lo para desestabilizar una raz\u00f3n argumentativa sino para producir emociones que se apropien de la subjetividad de los ciudadanos. Eso es el giro afectivo. Y las emociones que Barba jerarquiza est\u00e1n en l\u00ednea (aunque sus campos te\u00f3ricos de referencia sean distintos) con aquello que Jorge Alem\u00e1n llam\u00f3 las malas noticias del psicoan\u00e1lisis y que una semana antes de que \u00e9l viniera al Colegio y luego m\u00e1s tarde recordaron Marcelo, Rodolfo y Ricky en su recorrido por El porvenir de una ilusi\u00f3n y por las ideas de Money Kyrle. Los seres humanos estamos lejos de la belleza, inteligencia y raz\u00f3n que nosotros mismos nos atribuimos. Por eso, aunque destrone nuestras visiones idealizadas de lo que los pueblos son, la frase: los pueblos no comen vidrio, se demuestra falsa una y otra vez. Muchas veces comemos vidrio, tanto cuando votamos a aquel que nos disgusta como cuando lo hacemos por aquel con el que comulgamos. No hablo de \u00abellos\u00bb- el pueblo, hablo de \u00abnosotros\u00bb- el pueblo. La situaci\u00f3n no nos es ajena. Lo que sin embargo habr\u00eda que agregar es que esta afirmaci\u00f3n s\u00f3lo puede advenir cierta si introducimos el no y un pronombre: \u00ablos pueblos no siempre comemos vidrio\u00bb, nosotros no siempre lo hacemos, no siempre somos totalmente est\u00fapidos. Queda al debate pol\u00edtico, cuando s\u00ed, cuando no. <\/p>\n<\/p>\n<p>A partir de estas afirmaciones, es evidente que las pr\u00e1cticas que ata\u00f1en a la acci\u00f3n pol\u00edtica en sociedades llamadas democr\u00e1ticas que eligen a partir del voto sus representantes, decantan solas: para los fabricantes de subjetividades que manejan el campo de la producci\u00f3n pol\u00edtica se trata de lograr que a los electores le caiga mal aquel a quien quieren derrotar. Le caiga mal no por sus argumentos ni programas, Dur\u00e1n Barba no duda al respecto: \u00abAlgunos estudiosos creyeron que los ciudadanos escog\u00edan racionalmente al candidato que m\u00e1s le conven\u00eda. Sobre todo en la academia norteamericana se instal\u00f3 la idea del rational choice (la elecci\u00f3n racional), que supon\u00eda que los electores eran fr\u00edos, informados, comparaban posibilidades y escog\u00edan lo que les conven\u00eda. La verdad es que somos simios con sue\u00f1os racionales, pero usamos poco la cabeza\u00bb. El mito argumentativo que sustent\u00f3 la ficci\u00f3n deliberativa en la era moderna, esa construcci\u00f3n de una nueva \u00e1gora donde todos los ciudadanos supuestamente libres debatimos, no como en la restringida \u00e1gora griega, cae hecha a\u00f1icos por quienes exploran formas planificadas, no intuitivas, de manipular los sentimientos de los electores y de los pseudociudadanos que supuestamente deliberamos libremente en m\u00faltiples y diversas \u00ab\u00e1goras\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Por eso D. Barba enuncia: \u00abLa pol\u00edtica es pasi\u00f3n. Los candidatos y los electores dependen de sus sentimientos. Quienes desconocen los vericuetos de nuestra profesi\u00f3n se sorprenden cuando comentamos que la primera pregunta a los encuestados es si nuestros candidatos les caen bien o les caen mal. No nos inquieta si se identifican con sus tesis de izquierda, de derecha, o con que hagan o no la oposici\u00f3n al Gobierno. Ni en el mundo de los electores ni en el de las elites intelectuales se decide el voto razonando\u00bb (pag. 87) Y sigue: \u00abEn muchas ocasiones, los integrantes de un focus group dicen que un l\u00edder es honesto, eficiente, pero que nunca votar\u00edan por \u00e9l. Su argumento suele ser simple: ?Es pesado, se cree mucho, es antip\u00e1tico?\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Estos argumentos demuelen nuestra vocaci\u00f3n racional, y ante una posici\u00f3n subjetiva as\u00ed instituida, cuanto m\u00e1s argumentemos m\u00e1s antip\u00e1ticos devendremos. Para garantizar esa alternativa est\u00e1n los medios de comunicaci\u00f3n de masas y hoy las agencias de trolls profesionales financiados con pr\u00f3diga generosidad que han hecho, por ejemplo, que cada aparici\u00f3n con vocaci\u00f3n argumentativa de alg\u00fan representante l\u00facido del kirchnerismo fuera recusada con una deslegitimaci\u00f3n ad hominem dirigida a alg\u00fan supuesto rasgo psicol\u00f3gico o moral. Cristina Kirchner, por ejemplo: es loca o corrupta. Se desdibujan las cr\u00edticas pol\u00edticas. De la bipolaridad al S\u00edndrome de Hubris circula el dinero K, repiten sus voceros. Tienen un inmenso poder para realizar sus operaciones de mil maneras distintas, y las suelen llevar a cabo individuos psicol\u00f3gicamente rayanos en la psicopat\u00eda o moralmente indefendibles sin que las multitudes virtuales que los siguen lo adviertan. Es que eligen como dealers para la primera l\u00ednea a tipos simp\u00e1ticos, entradores, expertos en showbusiness, a veces con alg\u00fan t\u00edtulo acad\u00e9mico o curso hecho en las usinas del primer mundo que los dota de prestigio de experto y los pone en fila para el pr\u00f3ximo premio que  en una fiesta de familia se otorguen. Pero el t\u00edtulo es secundario, lo que importa es la simpat\u00eda. Como en el focus group: importa que caiga bien a una mayor\u00eda de los oyentes o consumidores de tev\u00e9 en sus diversos formatos actuales.<\/p>\n<\/p>\n<p>Afectos y capitalismo<\/p>\n<\/p>\n<p>Es que, si siempre la pol\u00edtica estuvo investida de pasiones sostenidas en imaginarios que las convocan (los grandes desfiles de las centurias romanas recreados en el siglo xx en los reg\u00edmenes nazi-fascista o estalinistas, las ceremonias de la liturgia eclesi\u00e1stica que se adue\u00f1\u00f3 del Medioevo, el  intimidante e hipn\u00f3tico boato de los reyes, esa teatralidad hoy hollywoodense que siempre ciment\u00f3 la pol\u00edtica como un aspecto central de la lucha por el poder que los humanos portamos en las m\u00e1s min\u00fasculas o mayores escalas de nuestra existencia) hoy devino un saber tecnol\u00f3gico m\u00e1s. Saber tecnol\u00f3gico que ha reformateado el capitalismo de un modo tal que, si bien las leyes que Marx encontr\u00f3 en su funcionamiento siguen mostrando su poderosa vigencia (suficiente como para permitirme afirmar que la sentencia de Underwood que se cit\u00f3:\u00bb la cuesti\u00f3n es el poder, la econom\u00eda es secundaria\u00bb, se puede demostrar falsa apenas empezar a explorar la cuesti\u00f3n porque si bien la ambici\u00f3n de poder est\u00e1 siempre en el centro, la econom\u00eda define sus perfiles y le da especificidad). Desde esta perspectiva, este capitalismo de hoy es el mismo pero al mismo tiempo otro por completo diferente a aquel que el pensador alem\u00e1n supo desarrollar en detalle en los tres tomos de El capital o los Grundisse.<\/p>\n<\/p>\n<p>Y si hablar del odio es hablar de la aversi\u00f3n lindante con el deseo de muerte del otro, de la violencia, de la destrucci\u00f3n, seguramente del goce s\u00e1dico; de c\u00f3mo diversas formas de la agresi\u00f3n son constitutivas de la especie humana en tanto part\u00edcipes del mundo animal, pero fundamentalmente como ser parlante y consciente, hoy incluso de su propio inconsciente sexual, toda esa destrucci\u00f3n se macera exponencialmente en las entra\u00f1as del capitalismo contempor\u00e1neo. <\/p>\n<\/p>\n<p>Aun en contra de sus expresiones m\u00e1s esperanzadas, Marx lo formul\u00f3 sin medias tintas al final del cap\u00edtulo xv de El capital: \u00abCapitalismo y gran industria\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00abPor consiguiente, la producci\u00f3n capitalista, s\u00f3lo desarrolla la t\u00e9cnica y la combinaci\u00f3n del proceso social al mismo tiempo que agota las dos fuentes de las cuales brota toda la riqueza: La tierra y el trabajador\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Marx no dice que la destrucci\u00f3n est\u00e1 en todo sistema social por alguna universal tendencia autodestructiva salvo cuando se pone hegeliano y la destrucci\u00f3n es la matriz de cualquier nueva vida, es mucho m\u00e1s espec\u00edfico, explica porqu\u00e9 este sistema lleva a la muerte a todo y a todos. Marx, al igual que Freud, tampoco tiene buenas noticias. Los ecologistas de hoy deber\u00edan escuchar las razones de su pron\u00f3stico formulada hace 150 a\u00f1os. El ecocidio y el genocidio est\u00e1n en el coraz\u00f3n del capitalismo porque \u00e9sa es la tendencia inherente a su modo de producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de la riqueza y de la subjetividad como mercanc\u00eda. Parad\u00f3jicamente, no s\u00f3lo criminal, sino principalmente suicida. El crimen s\u00f3lo ser\u00e1 perfecto (si tomamos la formulaci\u00f3n de Alem\u00e1n) a condici\u00f3n de que el asesino termine mat\u00e1ndose a s\u00ed mismo.  <\/p>\n<\/p>\n<p>Tan contrario al optimismo idealista era Marx que termina el mism\u00edsimo Manifiesto comunista diciendo: \u00abLa historia de toda sociedad hasta nuestros d\u00edas no ha sido sino la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, nobles o siervos, maestres artesanos y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos en lucha constante mantuvieron una guerra ininterrumpida, ya abierta, ya disimulada; una guerra que termin\u00f3 siempre, sea por una transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad, sea por la destrucci\u00f3n de las dos clases antag\u00f3nicas\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como ven, para Marx el triunfo del bien no est\u00e1 garantizado por ninguna ley hist\u00f3rica como durante a\u00f1os se repiti\u00f3 y aun hoy algunos lo hacen. Pero si bien ninguna ley hist\u00f3rica garantiza el bien, s\u00ed hay l\u00f3gicas econ\u00f3micas que permiten anticipar el mal.<\/p>\n<\/p>\n<p>A esta tendencia que Marx puso en t\u00e9rminos de todo lo s\u00f3lido se desvanecer\u00e1 en el aire, J. Alem\u00e1n lo llam\u00f3 epifan\u00eda de Marx. Por cierto, la epifan\u00eda se sostiene en miles de p\u00e1ginas escritas y miles de horas de estudio acerca del modo en que el capitalismo como \u00abrelaci\u00f3n social\u00bb existe. La violencia, la agresi\u00f3n, la muerte el odio est\u00e1n en su seno desde lo que se llama acumulaci\u00f3n originaria. No creados exclusivamente por su din\u00e1mica fatal; por cierto, habr\u00e1 residuos ancestrales, tal vez paleozoicos, y peculiaridades psicol\u00f3gicas haciendo posible esa din\u00e1mica, pero esas propiedades son potenciadas por su l\u00f3gica ego\u00edsta hasta la exasperaci\u00f3n. La l\u00f3gica del \u00abHombre lobo del hombre\u00bb, que encierra una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica construida por el mismo capitalismo, excluye que un hombre no lo es si desconoce qui\u00e9n es el otro. La l\u00f3gica individualista del self-made man se da de patadas con cualquier perspectiva que jerarquiza la comunidad humana entre semejantes singulares en su diferencia y por ende, en conflicto.<\/p>\n<\/p>\n<p>Diversas g\u00e9nesis del odio <\/p>\n<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 decimos que el odio se construye cuando al mismo tiempo decimos que se provoca? \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s apropiado decir que la capacidad de odiar que el hombre porta como una de sus capacidades inmemoriales es convocada, constantemente, por el capitalismo (o m\u00e1s a\u00fan, por cualquier sistema social en tanto frustra o coarta las necesidades y deseos humanos)? En ello me detendr\u00e9, para lo cual deber\u00e9 apelar por momentos a una ret\u00f3rica mucho menos \u00e1gil que la ven\u00eda trayendo.<\/p>\n<\/p>\n<p>El odio es un sentimiento, un afecto, una emoci\u00f3n seg\u00fan la amplitud con la que usemos estos t\u00e9rminos. Hace a\u00f1os expuse aqu\u00ed en el Colegio mi tesis de que si sentimiento es aquello que el ser humano siente de modo consciente, la emoci\u00f3n puede ser el modo de nombrar sus aspectos m\u00e1s biol\u00f3gicos y preformados, mientras que el afecto ser\u00eda (en una aproximaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00edfica) un tipo de representaci\u00f3n (es decir, como siempre ocurre con la representaci\u00f3n, de representaciones en red) que en tanto tal puede ubicarse, en el sentido t\u00f3pico del t\u00e9rmino, en el inconsciente, mientras que cuando se localiza en la conciencia se confunde con los sentimientos. Desde esa perspectiva, un sentimiento remite siempre a la conciencia, pero sin olvidar que dichos sentimientos humanos en tanto tales est\u00e1n inscriptos y formateados por la peculiar caracter\u00edstica desvalida de nuestra especie que tiene en la relaci\u00f3n pulsionalmente comunicante con \u00abel otro sujeto de inconsciente\u00bb, un complejo entramado representacional, siempre incompleto porque la representaci\u00f3n nunca integra por completo lo real, en cuyo interior los afectos juegan su papel, tambi\u00e9n representacional, aunque fuere una representacionalidad pros\u00f3dica.  Si hablamos de odio, s\u00f3lo odia el humano. Los animales matan, destruyen, pero ignoramos si odian cuando lo hacen. Porque entre otras cosas, carecen de la posibilidad de enunciar ese sentimiento como tal como para que lo sepamos.  Si el camale\u00f3n se camufla (forma embrionaria de la mentira dir\u00eda el bi\u00f3logo) no da cuenta de su acto dije en el art\u00edculo anterior. Si odia, tampoco. <\/p>\n<\/p>\n<p>Entonces, no pondr\u00eda el odio como una emoci\u00f3n b\u00e1sica del hombre en su sentido de instinto, porque los instintos que el hombre tiene son demasiado precarios y s\u00f3lo adquieren densidad bajo su forma pulsional, sexual, en el seno de la mente. Es decir, bajo la forma peculiarmente tensa del lazo con el otro humano de la cual surge ese resto que llamamos pulsi\u00f3n. Es decir que en el humano aparecen bajo la forma del afecto, del aparato ps\u00edquico afectado, del psiquismo afectado en todas sus instancias. Lo he dicho muchas veces, el afecto es un concepto que no se puede reducir al puro quantum como instituy\u00f3 la tradici\u00f3n freudiana. Cuando Laplanche dice: \u00ab\u00a1Los mensajes que son objeto de las primeras traducciones no son esencialmente verbales ni \u00abintelectuales\u00bb! Incluyen en gran parte significantes de afectos que podr\u00e1n ser traducidos o reprimidos (&#8230;)\u00bb pone el afecto en el interior del campo significante como huella o indicio, de ese modo, va de suyo, pasible de represi\u00f3n. Por supuesto, jam\u00e1s el maestro franc\u00e9s lleg\u00f3 a suscribir que pueda haber afectos inconscientes. Hacerlo, dijo, es ir contra Freud, Lacan y contra s\u00ed mismo, lo cual inevitablemente me genera una sensaci\u00f3n de irresponsable desmesura solitaria cuando insisto en ir contra una afirmaci\u00f3n tan aceptada y can\u00f3nica de los maestros. (La lectura posterior a estos trabajos de algunas reflexiones de Piera Aulagnier permite no sentirse tan solo) Pero decir \u00absignificantes de afecto\u00bb no es un modo de la enunciaci\u00f3n que pueda alejarnos de la dimensi\u00f3n representacional donde Freud localiz\u00f3 la represi\u00f3n. <\/p>\n<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los detalles de ese debate, me interesa recalcar que ese sentimiento humano del odio (en tanto a \u00e9l nos referimos) existe en complejos sistemas de representaciones diversas organizados en fantasmas. Odiamos a alguien por el da\u00f1o que pudo infringir a nuestro yo, es decir, a nuestro narcisismo. Siempre ese estado emocional toma existencia en el interior de una escena hecha de huellas que pueden tener diversas localizaciones t\u00f3picas y diverso origen. Siempre motorizado por dicho da\u00f1o en el yo, incluso cuando parece primar algo tan biol\u00f3gico y autoconservativo como puede ser el hambre, pero que siempre existe   vicariada por la preservaci\u00f3n del yo que la alimentaci\u00f3n supone. Su despliegue es por completo singular. En ese sentido el odio no puede cargar con una descalificaci\u00f3n de orden moral o atribuida a or\u00edgenes pulsionales mort\u00edferos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Por ejemplo: es sin duda comprensible que todos los responsables directos o indirectos de la dictadura odien a los Kirchner. Como dijo Videla \u00abEste gobierno es lo peor que nos pudo pasar\u00bb. Los enjuiciados, aquellos con posibilidades de serlo, sus familiares, sus amigos, los identificados con los argumentos o ideales de la dictadura, los que fueron sus c\u00f3mplices civiles aunque nunca se hayan ensuciado las manos torturando, no pueden sentir otra cosa que odio hacia quienes los llevaron a tener que hacer frente a sus cr\u00edmenes y a la herida narcisista de saber a \u00absu criminal yo\u00bb mostrado entre rejas ante la sociedad, con toda su infinita crueldad expuesta. Ellos que se consideraron los salvadores de la patria, odian. Por ello, han actuado y act\u00faan en consecuencia. <\/p>\n<p>Es comprensible el odio de los sectores agrarios m\u00e1s concentrados cuyos descomunales intereses pueden haber sido (siquiera m\u00ednimamente) afectados, pero mucho m\u00e1s lo fue su autopercepci\u00f3n de her\u00e1ldica omnipotencia. Esa que pulsa su hondo e hist\u00f3rico desprecio (velado por su bonhom\u00eda paternalista) hacia la peonada, o hacia la m\u00e1s urbana \u00abnegrada\u00bb, y que les hace ver aquello a lo que su diario: La Naci\u00f3n, llama populista, como la expresi\u00f3n de su m\u00e1s radical enemigo.<\/p>\n<p>Es comprensible el odio de los periodistas que tan acostumbrados a ser los due\u00f1os de la \u00faltima palabra se encontraron de golpe frente a programas que pod\u00edan mostrar sus caras menos presentables tan bien ocultas tras el falso ropaje de una independencia que jam\u00e1s ning\u00fan periodista tuvo, ni podr\u00e1 tener. <\/p>\n<\/p>\n<p>Hay muchos motivos que explican odios comprensibles. Odios que adem\u00e1s motorizan perfiles s\u00e1dicos, en los que la crueldad le da otra dimensi\u00f3n. Un paciente atravesado por la contradicci\u00f3n entre su rechazo ideol\u00f3gico a Macri y su odio visceral, invadido de sentimientos vengativos hacia funcionarios kirchneristas que tuvo que soportar y padecer, transmite su angustia ante su voto. Pero sobre todo, trasmite su desilusi\u00f3n hacia s\u00ed mismo acostumbrado a una \u00e9tica imaginaria de la inmaculada perfecci\u00f3n. Saber que la fuente de su voto era su deseo de vengarse de aquellos que le hicieron padecer atentaba contra su imagen de s\u00ed (Donde la dimensi\u00f3n gozosa de su venganza era a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de tolerar para \u00e9l). Sin embargo, esto no desligitimaba su voto. Para m\u00ed resultaba evidente que en su situaci\u00f3n hab\u00eda un \u00fanico voto posible para \u00e9l. Ni siquiera la abstenci\u00f3n era una alternativa. Su voto no era el m\u00edo, por cierto. Ganas ten\u00eda de contradecirlo, evidente. Pero no lo hice. Son los momentos en que nuestros deseos personales chocan con la experiencia ps\u00edquica de un paciente y el rehusamiento se hace perentorio. Su voto era claro, pero su contradicci\u00f3n tambi\u00e9n. Y en esa contradicci\u00f3n el odio (pre\u00f1ado de goce s\u00e1dico) que no pod\u00eda terminar de reconocer en \u00e9l estaba presente imponi\u00e9ndose como un da\u00f1o para su bella imagen de s\u00ed, sin advertir que ese acto de venganza electoral le permit\u00eda la apropiaci\u00f3n de aspectos agresivos-sexuales que estaban excluidos de su vida mental.<\/p>\n<\/p>\n<p>Motivos de rechazo hacia un gobernante o una persona puede haber de distinto origen. Es la respuesta del focus group al que alude Barba: los motivos por los que podemos caer mal, son infinitos. <\/p>\n<\/p>\n<p>Seguro que Cristina Kirchner logr\u00f3 que muchos maestros se sintieran agredidos cuando hizo referencia al uso abusivo de licencias. Much\u00edsimos lo recordaron al momento de votar aunque observaran que la educaci\u00f3n hab\u00eda tenido mejoras notables en relaci\u00f3n con la destrucci\u00f3n que hab\u00eda sufrido durante d\u00e9cadas.  Pero el narcisismo herido del docente queda all\u00ed como una llaga abierta si alguien sabe tirar sal en el momento justo. El dolor narcisista es mucho m\u00e1s fuerte que cualquier raz\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ejemplos se podr\u00edan dar de a montones.<\/p>\n<\/p>\n<p>En esas sensaciones de odio que emergen cuando el yo investido y as\u00ed construido de libido narcisista, instituyendo un espacio narcisista que incluye a los valores y a los modos ideol\u00f3gicos entre sus componentes, es vulnerado, hay una variedad infinita de escenarios fantasm\u00e1ticos que le dan consistencia.  Y en tanto dichos escenarios que construyen el sentimiento del odio est\u00e1 soportado sobre multiplicidad de teor\u00edas (preconscientes e inconscientes) es sobre su malla significante que intervienen quienes estudian los estados emocionales de la poblaci\u00f3n. All\u00ed es donde los operadores act\u00faan. Como recomendaba Freud para nuestra cl\u00ednica, escuchan la superficie ps\u00edquica. Pero hasta all\u00ed llegan con Freud, pues lo hacen s\u00f3lo para dise\u00f1ar acciones en funci\u00f3n de lo que escuchan y miden. No por af\u00e1n de alojar la palabra del otro sino para adue\u00f1arse de ella.<\/p>\n<\/p>\n<p>El odio se exterioriza pero previamente se construye. No es un estado emocional natural que est\u00e1 en potencia listo a salir siempre igual a s\u00ed mismo. De poca utilidad me parece pretender explicarlo a partir de esa llamada pulsi\u00f3n de muerte que suele servir para todo, en una perspectiva donde la idea de instinto (no de pulsi\u00f3n) vuelve recargada, autorizada con en eso que Laplanche llam\u00f3 la especulaci\u00f3n metabiol\u00f3gica y metacosmol\u00f3gica de M\u00e1s all\u00e1 del Principio del placer. El modo en que se exterioriza es parte del formato que adquiri\u00f3 en su construcci\u00f3n. Freud, en su texto m\u00e1s espec\u00edfico sobre el odio en Pulsiones y destinos de pulsi\u00f3n lo ubica as\u00ed: \u00ablos v\u00ednculos de amor y de odio no son aplicables a las relaciones de las pulsiones con sus objetos, sino que est\u00e1n reservados a la relaci\u00f3n del yo-total con los suyos\u00bb. Una de sus alternativas es entonces su oposici\u00f3n con el amor. La ambivalencia afectiva se convierte as\u00ed en centro de esa dualidad. Sin embargo, cuando vemos a se\u00f1oras, se\u00f1ores o j\u00f3venes gritando con ojos exaltados la muerte del otro, dif\u00edcil se hace pensar en ambivalencia afectiva; no siempre el v\u00ednculo con el agredido-agresor incluye el amor, aun cuando muchas veces es probable que s\u00ed, aunque no podamos saberlo. All\u00ed el narcisismo herido reacciona y el resorte s\u00e1dico convocado se hace expl\u00edcito. A veces bajo el formato de la exteriorizaci\u00f3n destemplada que no oculta su deseo criminal. Y (\u00e9sta es una cuesti\u00f3n espec\u00edfica) sin que tampoco sea necesario encontrar la injuria a su yo en su experiencia mental aunque la teor\u00eda de la proyecci\u00f3n usada a destajo pueda darle siempre una explicaci\u00f3n que la instale. Es esa pregunta que podemos hacerle a quien exuda odio: \u00bfa vos qu\u00e9 te hizo? y que no encuentra respuesta, la que permite pensarlo. A ello me referir\u00e9 a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Odios implantados<\/p>\n<\/p>\n<p>Cuando a principio de a\u00f1o decid\u00ed hablar sobre este tema ten\u00eda in mente una pregunta que muchos compartimos: \u00bfc\u00f3mo pudo ser que tanta gente pudiera votar en contra de sus propios intereses arrastrada por el odio? Se me impon\u00eda una charla con un taxista: hab\u00eda sido el jueves previo al d\u00eda del ballotage. Subo a un taxi, digo a d\u00f3nde me dirijo y el chofer me espeta \u00ab\u00a1\u00a1\u00a1 Macri se volvi\u00f3 loco!!!\u00bb&#8230; \u00a1Quiere mandar tropas a Francia!\u00bb. A la tarde un paciente hab\u00eda comentado algo parecido pero referido a apoyar a cascos blancos en el conflicto en Medio Oriente contra el Isis. As\u00ed que lo escuch\u00e9 sin demasiada sorpresa. Si bien me resultaba extra\u00f1o que hubiera hecho una declaraci\u00f3n as\u00ed, era congruente con el alineamiento absoluto que era previsible que fuese a hacer con los sectores m\u00e1s duros de la derecha norteamericana. Pensaba estas cosas pero no agregu\u00e9 nada porque el taxista sigui\u00f3 solo. \u00abNos va a traer el terrorismo ac\u00e1, como Menem\u00bb. \u00ab\u00bfD\u00f3nde lo escuch\u00f3?, le pregunto\u00bb \u00abLo dijeron en la radio\u00bb, me contesta sin mucho inter\u00e9s de informarme, y sigue. \u00abYo estoy muy preocupado, este auto me lo pude comprar hace poco y tengo las cuotas. Si la inflaci\u00f3n se dispara, pierdo todo\u00bb. A esa altura imagino al taxista un militante espont\u00e1neo por el voto por Scioli tratando de hacer campa\u00f1a con los pasajeros, y le digo en tono de complicidad \u00abLo suyo es un voto cantado\u00bb. \u00ab\u00a1No!!!\u00bb Exclama \u00ab\u00a1\u00a1\u00a1 Yo a Scioli no lo voto!!! \u00a1No!!!\u00bb, enfatiza como quien evocara al diablo. \u00ab\u00a1Con todo lo que dijo de Macri no vota a Scioli!\u00bb, pregunto sin salir de mi asombro. \u00ab\u00a1No!!! \u00a1Yo a Cristina no la aguanto m\u00e1s!\u00bb \u00abPero no se vota a Cristina, se vota a Scioli\u00bb digo, tratando de despejar ese masacote de odio concentrado. \u00ab\u00a1No importa, yo a Scioli no lo voto! Cristina hizo muchas cosas buenas. Pero quiero un cambio. No la aguanto m\u00e1s!\u00bb \u00ab\u00bfDespu\u00e9s de todo lo que dijo que Macri puede hacerle, prefiere que gane \u00e9l. Prefiere votar contra usted mismo para que no gane Scioli?\u00bb, \u00ab\u00a1S\u00ed, no me importa, yo a \u00e9se no lo voto!\u00bb Ese era el l\u00edmite infranqueable de su argumentaci\u00f3n. Acababa de llegar a mi destino y baj\u00e9 pensativo y apesadumbrado. La teor\u00eda de D. Barba no necesita mejor confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el odio no funciona por una afectaci\u00f3n en la experiencia autoconservativa (es decir ligada libidinalmente a la preservaci\u00f3n del yo, siempre a aspectos narcisistas de lo subjetivo), funciona por la introducci\u00f3n de un afecto-representaci\u00f3n, por v\u00eda puramente discursiva, podemos suponer que a trav\u00e9s de la radio, con todos sus componentes compactados, que opera al modo psic\u00f3tico. Es decir, no remite a otra cosa que a s\u00ed mismo, no se puede desarmar, evoca aquello que Lacan instituy\u00f3 con la palabra holofrase: es decir, amalgama, uni\u00f3n de varias palabras en un solo signo con valor comunicativo oracional, que tienen el valor de una frase completa. Sentido que no se puede descomponer en sus elementos significantes constitutivos. All\u00ed el sujeto se desdibuja. Hay alienaci\u00f3n en el odio a partir de un compactado de sentidos diversos que operan sin la conciencia de quien odia. Horas de radio encerrado en el gabinete de un taxi pueden producir esa escisi\u00f3n entre quien sabe que, si gana aquel a quien \u00e9l va a votar, \u00e9l al mismo tiempo pierde pero que, sin embargo, con el odio implantado no puede actuar sino bajo un efecto compulsivo renuente a cualquier raz\u00f3n. La situaci\u00f3n me parece especialmente significativa porque permite comprobar que no hay siquiera la posibilidad de alguna explicaci\u00f3n (racionalizaci\u00f3n) para ese sentimiento por completo contradictorio con sus intereses expresados con elocuencia, pasi\u00f3n y nitidez apenas segundos antes.<\/p>\n<\/p>\n<p>Odio e inseguridad <\/p>\n<\/p>\n<p>Desde esa interrogaci\u00f3n empec\u00e9 a pensar las cuestiones que he venido delineando. Pero el v\u00e9rtigo de la vida pol\u00edtica me hizo agregar otra perspectiva. Y quiero terminar haciendo referencia aunque sea brevemente al tema de la inseguridad, porque ha sido durante a\u00f1os y lo ser\u00e1 de seguro en los tiempos por venir el tema central de la construcci\u00f3n medi\u00e1tico-pol\u00edtica, aunque pueda tener circunstanciales oscilaciones. Y all\u00ed este tema de la implantaci\u00f3n de odios deviene central.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sabemos que la inseguridad nos pone paranoicos, la agresividad comienza a morar agazapada dispuesta a lanzarse sobre la amenaza virtual. En mi barrio hay calles en los que se puede leer un cartel: Vecinos en alerta permanente. Quien construye un espacio de alerta permanente termina disparando al primer gorri\u00f3n que se posa en la ligustrina creyendo que es un asesino serial. Un capitalismo que vive de la industria de la muerte, por ende vive de la muerte, donde las guerras han devenido una de las formas centrales de atenuar la crisis del gran capital descarg\u00e1ndola sobre la poblaci\u00f3n inerme a escala planetaria, tiene en el miedo un componente central. A veces miedo, otras angustia, cuando no terror.<\/p>\n<\/p>\n<p>El miedo hace del objeto temido un objeto odiado. Y el odio desatado lleva al crimen. Cuando una persona asaltada, lejos de cualquier actitud de autodefensa, le echa el auto encima a un ladr\u00f3n que le acaba de robar, se impone su compulsi\u00f3n vengativa de matar; pasa sin escalas al acto. El bien perdido en el robo deviene m\u00e1s importante que la vida que se va a segar. El que echa el auto encima no lo hace porque necesariamente ignore que la vida es un bien jur\u00eddicamente superior a la cartera que le han robado, lo que trata de restaurar es su yo herido. Lo jur\u00eddico, que claramente mide bienes de mayor o menor cuant\u00eda al momento de calificar la acci\u00f3n, no tiene modo de medir ese narcisismo herido, violado en su integridad aunque lo robado pueda ser algo menor. En esa imposibilidad estructural los medios instalan un modo emotivo de valorar la acci\u00f3n por fuera de lo jur\u00eddico creando lo que Zaffaroni ha llamado justicia medi\u00e1tica. La raz\u00f3n es destituida por el odio (sirvi\u00e9ndose adem\u00e1s de los aportes sexuales de formato cruel que se comprueba en lo que se llama \u00abmorbo\u00bb). Adem\u00e1s, si continuamente se instituye por la v\u00eda performativa que los medios  imponen, en los sistemas valorativos que aloja nuestro ideal del yo, que el asaltante debe ser eliminado a golpes de mano dura; si la venganza es propuesta como bien supremo aunque se lo invista de alguna supuesta racionalidad jur\u00eddica; si comunicadores de gran prestigio a\u00fallan que hay que matar a todos los delincuentes, entonces, un chico que roba pierde su dimensi\u00f3n de ni\u00f1o para devenir un Alien y hasta puede ocurrir que un ni\u00f1o de 8 a\u00f1os sea llevado a la comisaria \u00a1y fichado!, por la sospecha de haber intentado llevarse un par de zapatillas en el pelotero de un Mc Donalds, sin siquiera convocar primero a sus padres. A partir de all\u00ed la pena de muerte se naturaliza hasta el linchamiento p\u00fablico o la aprobaci\u00f3n expresa, vociferantemente obscena, de la tortura. Ergo, el odio causado por la experiencia directa y el odio implantado, se apoderan del sentido com\u00fan social, ya no s\u00f3lo como un sentimiento reactivo a un est\u00edmulo m\u00e1s o menos doloroso para el yo sino como una construcci\u00f3n mental de afectos, sostenido en los fantasmas de indefensi\u00f3n que como humanos nos acompa\u00f1an, como los miedos infantiles evidencian; miedos que son una de las experiencias que los humanos debemos inevitablemente tramitar durante toda la vida. <\/p>\n<\/p>\n<p>Hoy, la inseguridad es el caballito de batalla de la derecha financiero-belicista mundial, incluso en sus formas socialdem\u00f3cratas. Los inmigrantes desarrapados, en estado de indefensi\u00f3n extrema, son (antes que nada) potenciales terroristas. El miedo se hace tan hondo y cotidiano que la poblaci\u00f3n londinense ha aceptado y demandado ser filmada todo el tiempo&#8230; la de Tigre, tambi\u00e9n. Lo que no impide que le peguen un tiro a un simple turista brasile\u00f1o por alg\u00fan movimiento sospechoso. Ni qu\u00e9 Tigre comercialice las filmaciones para programas sobre la inseguridad en la televisi\u00f3n abierta. Las c\u00e1maras sirven para registrar el acto, no para evitarlo. Sirven para inscribir el terror y el odio, no para darle seguridad a nadie. Niza es la ciudad con m\u00e1s c\u00e1maras de toda Francia, ya sabemos los resultados. Los sospechosos no son los posibles delincuentes, ahora todos somos sospechosos de ser delincuentes. Y como sospechosos que viven entre sospechosos actuamos. El miedo a un delincuente, la angustia ante un peligro sin forma, el terror ante cada irrupci\u00f3n de lo inesperado es un modo de producir una sociedad donde s\u00f3lo se impone el odio. Hobbes vuelve a decirnos que \u00abEl hombre es lobo para el hombre\u00bb.  Cuesta recuperar a Plauto y hacernos cargo de que dejamos de serlo cuando desconocemos al otro. El individualismo ignora al otro como semejante-diferente, pero tambi\u00e9n como imprescindible para nuestra constituci\u00f3n subjetiva. En ese momento el otro se torna nuestro infierno. La grieta se instala en lo social m\u00e1s all\u00e1 de las coyunturas. No es algo que se pretende atenuar sino profundizar constantemente. Lobo, lobos, todos lobos, nos gritamos los humanos<\/p>\n<\/p>\n<p>Lo interesante es que quienes promueven esta l\u00f3gica social no necesariamente odian. Pueden ser sujetos desprovistos de pasiones que promueven el odio sin pesta\u00f1ear aunque hablen con dulzura y buenos modales. Ser due\u00f1os del poder les genera un sentimiento de superioridad que hace del sufrimiento de los otros un tema que los mantiene por completo indiferentes (y conocemos las reflexiones de Freud sobre la indiferencia y el odio). Dur\u00e1n Barba no muestra odio, s\u00f3lo dice que cuanto m\u00e1s odie la poblaci\u00f3n al rival, m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00e1 vencerlo. El se ubica por fuera de la pasi\u00f3n como observador objetivo de una realidad con la que no mantiene relaci\u00f3n \u00e9tica. As\u00ed puede decir que \u00abcuando dise\u00f1amos una estrategia de campa\u00f1a, desde un punto de vista pragm\u00e1tico, nos interesan m\u00e1s los electores poco informados, los menos politizados, porque son ellos los que pueden moverse. No hay detr\u00e1s de esto ninguna intenci\u00f3n de manipular a la gente&#8230;\u00bb (66) Pero todo su libro es un curso de manipulaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s desconfiamos de nosotros, cuanto m\u00e1s nos odiamos, m\u00e1s f\u00e1cil se apropian de nuestra mente y de los bienes sociales que nos constituyen en \u00e9l. As\u00ed fue siempre en la historia, los ingleses fomentando las luchas internas en la India y Medio oriente, las grandes potencias europeas apoder\u00e1ndose del completo continente africano promoviendo las guerras tribales desde principios del siglo xx hasta nuestros d\u00edas. Por eso ninguna medida que afecta a la poblaci\u00f3n se toma hoy procurando siquiera atenuar el dolor que genera la impotencia, porque cuanto mayor sea \u00e9sta m\u00e1s posibilidades habr\u00e1 de que el odio cunda y las condiciones de violencia social se expresen de forma fragmentada y finalmente autoagresiva. Naomi Klein habla impl\u00edcitamente de ello en su \u00abdoctrina del shock\u00bb. Es el propio tejido social el agredido. El mejor proyecto de democracia que el  capital impone hoy, es el de una ciudadan\u00eda ab\u00falica y esc\u00e9ptica ante los problemas generales del mundo, que odia a todos los pol\u00edticos por igual, encerrada en su casa en clima de sospecha y, cuando forma parte de los incluidos, conectado al sistema del consumo como a un respirador. La antipol\u00edtica es el coraz\u00f3n de la pol\u00edtica neoliberal, muchas veces se ha repetido esto, yo mismo escrib\u00ed sobre el asunto en un texto sobre la corrupci\u00f3n. \u00a1Son todos iguales! es la frase que garantiza la par\u00e1lisis. House of cards, su equivalente republicano Scandals, se dise\u00f1an favoreciendo esa vivencia. Una narraci\u00f3n tejida con reduccionismos psicol\u00f3gicos que se detiene en la codicia y la ambici\u00f3n individuales que nos hunden en la desesperanza. Si Shakespeare nos mostr\u00f3 con tanta belleza y finura el mundo de las pasiones humanas en la pol\u00edtica, estas nuevas series que Hollywood fabrica de modo genial, hacen de la pol\u00edtica un problema de pasiones.<\/p>\n<\/p>\n<p>Hace ya varios a\u00f1os escrib\u00ed el texto que antes mencion\u00e9 donde postulaba que la inseguridad operaba como un modo de seguridad del sistema, en aquel momento me preocupaba su lugar en la l\u00f3gica de poder del capital, hoy, el modo en que los afectos se tramitan para que esto devenga posible. Los mejores candidatos del gran capital en el pr\u00f3ximo per\u00edodo hist\u00f3rico ser\u00e1n aquellos que m\u00e1s hagan propia esa perspectiva de miedo, suspicacia y odio; aquellos para quien el hombre resulte sin matices lobo del hombre. Para ese proyecto, la segunda parte de la afirmaci\u00f3n de Plauto debe quedar reprimida, definitivamente olvidada, enterrada bajo el peso marm\u00f3reo de la sentencia, inapelable y fatal de Hobbes. Entonces, s\u00f3lo nos quedar\u00e1 pasar ante la l\u00e1pida con \u00e1nimo indiferente, con El malestar en la cultura bajo el brazo y, a lo sumo, con una mueca, como de sorna en los labios<\/p>\n<\/p>\n<p>Final<\/p>\n<\/p>\n<p>Recordemos la cita de la religiosa francesa: A partir del momento en que no podemos considerar m\u00e1s al diferente como nuestro semejante, entonces preparamos el infierno.<\/p>\n<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el fragmento amputado de Plauto: El hombre deja de serlo cuando desconoce qui\u00e9n es el otro. <\/p>\n<\/p>\n<p>En una mirada r\u00e1pida pueden parecer semejantes, y lo son, pero importa distinguir aquello diferente en lo semejante. La te\u00f3loga enfatiza considerar al otro diferente como nuestro semejante, el amor cristiano est\u00e1 en su coraz\u00f3n, lleva a poner la otra mejilla, todos somos iguales ante los ojos de Dios. Plauto nada dice de esto, dice que hay que reconocer al otro, no se detiene en la cuesti\u00f3n del semejante-diferente. Indicar la dimensi\u00f3n delet\u00e9rea del odio no significa la promoci\u00f3n vacua del amor pasteurizado, sobre todo porque el odio tambi\u00e9n mora en nuestras posibilidades de amar. Reconocer que el otro humano puede ser diferente (m\u00e1s aun, que es siempre diferente) es una de las tareas m\u00e1s complejas que tiene a su cargo el psiquismo en tanto nos constituimos en, el y con otro sujeto de inconsciente, por ende constantemente promotor de un plus incapturable. En ese sentido, otro del cual habr\u00e1 que tener en cuenta que a veces es tan diferente y contradictorio como para devenir nuestro rival o hasta nuestro enemigo. El punto est\u00e1 en c\u00f3mo hacer que no pierda por ello para nosotros su dimensi\u00f3n humana m\u00e1s ligada, esa que nos constituye en la relaci\u00f3n con los otros en el campo de Eros. Cuando esto no ocurre, el odio en su forma extrema, criminal o suicida, se adue\u00f1a de la vida. <\/p>\n<\/p>\n<p>http:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/187550<\/p>\n<\/p>\n<p>Del mismo autor<\/p>\n<\/p>\n<p>Acerca de la construcci\u00f3n del odio    21\/08\/2017<\/p>\n<p>Tres notas acerca del presente, o sea, acerca del futuro    31\/01\/2002<\/p>\n<h6> 2017-08-24 01:09:34 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=7662'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7661'>7661<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7662'>7662<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>7663<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7664'>7664<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7665'>7665<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=36999'>36999<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=37000'>37000<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=7664'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=37000'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Sotolano ALAI-AMLATINA 1. \u00abA partir del momento en que no podemos considerar m\u00e1s al diferente como nuestro semejante, entonces preparamos el infierno. El infierno es el odio dice la hermana V\u00e9ronique Margron, te\u00f3loga, especialista en moral y decana de la facultad de teolog\u00eda de Angers, el 18 de julio de 2016, despu\u00e9s del atentado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-172459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/172459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=172459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/172459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=172459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=172459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=172459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}