{"id":172134,"date":"2017-10-07T09:12:06","date_gmt":"2017-10-07T09:12:06","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=172134"},"modified":"2017-10-07T09:12:06","modified_gmt":"2017-10-07T09:12:06","slug":"el-dilema-moral-del-che-guevara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=172134","title":{"rendered":"El dilema moral del Che Guevara"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/che.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><strong>Iosu Perales<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong>ALAI 06\/10\/2017<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>El Che Guevara es universal. Tan universal que incluso los movimientos pacifistas lo hacen suyo, parad\u00f3jicamente. El Che en blanco y negro, el Che en tinta china, el Che dibujado por computadora, el Che en su foto final de Cristo yacente hermoso y tr\u00e1gico. El Che en todas partes, en las habitaciones de comunistas y de cristianos, de socialistas y de anarquistas, en casas de campesinos e indios, en universidades, f\u00e1bricas y escaparates, el Che en los campos de f\u00fatbol, el Che en estampas y en peque\u00f1as iglesias bolivianas rezado en aymara y en quechua.<\/p>\n<\/p>\n<p>Millones de j\u00f3venes en todo el mundo siguen viendo en el Che un ejemplo en el que mirarse en un tiempo de avance cultural del neoliberalismo, de descreimiento y nihilismo. El Che surge como el rescate de un horizonte liberador, de un impulso \u00e9tico que invita a seguir luchando contra la injusticia all\u00ed donde se encuentre. As\u00ed es como treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte su figura est\u00e1 viva, como si en cierto sentido el tiempo se hubiera detenido en aquella fotograf\u00eda que le tomara Alberto Korda sobre la tribuna de la calle Colon de La Habana.<\/p>\n<\/p>\n<p>En los a\u00f1os ochenta, una vez pregunt\u00e9 a un joven nicarag\u00fcense que portaba una camiseta con el rostro del Che y una boina adornada con la estrella roja de cinco puntas, si hab\u00eda le\u00eddo algo del m\u00edtico guerrillero. Me respondi\u00f3 que no, que andaba muy ocupado organizando a los j\u00f3venes del barrio y que bastante ten\u00eda con seguir su ejemplo en la vida diaria. En ese momento, hace veinte a\u00f1os, me di cuenta que el \u00e9xito del Che Guevara no radica principalmente en sus importantes textos y en sus sugerentes tesis pol\u00edticas, sino en su fuerza moral. Es el revolucionario en estado puro, el hombre ut\u00f3pico, el que lleva hasta el final la coherencia en la vida, el que m\u00e1s ha interesado hist\u00f3ricamente a una multitud. Che realizando su viaje inici\u00e1tico en una motocicleta, rumbo a una leproser\u00eda en Venezuela; Che dejando el poder en Cuba para arriesgar su vida en el Congo, un escenario lejano y complejo que desconoce; Che muerto en Bolivia, tras un desencuentro dram\u00e1tico con la realidad, dej\u00e1ndonos ese rostro cr\u00edstico que parece una llamada a la humanidad. Son esos tres momentos los que sellan el abrazo entre decenas de millones de seres humanos y el hombre. Sin duda que \u00e9l era portador de muchas ideas, muchas brillantes, y era productor de teor\u00edas econ\u00f3micas interesantes y de enfoques innovadores, pero todo ese arsenal es perfectamente discutible. Lo que resulta en \u00e9l, irrefutable, es su ejemplo. Ese detalle no hay quien lo discuta.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ese aspecto, la moral de Che, es el que me interesa. El que me conmueve. El que me perturba a veces. El que hace de Che mi figura hist\u00f3rica. Esa moral, sin embargo, no es una l\u00ednea recta, pura, intachable. Y no lo es porque Che era un ser humano, hijo de su tiempo e influido por las ideas predominantes de la izquierda en la mitad del siglo XX. Lo prefiero as\u00ed, contradictorio, cercano. Es m\u00e1s real. M\u00e1s verdad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Su moral arranca de una visi\u00f3n de la extrema pobreza en la Am\u00e9rica andina que recorre en su moto. Ese impacto le rompe los ojos y genera en \u00e9l una fuerza interior que le empuja a participar en la gesta de crear una humanidad nueva liberada de los males sociales. Al igual que en los grandes reformadores de la historia que so\u00f1aron un mundo armonioso su cr\u00edtica arranca de la desaz\u00f3n y de la rabia, para convertirse poco a poco en un proyecto social y pol\u00edtico que lejos de resignarse con los males sempiternos de la existencia humana, apunta a la necesidad de un ser humano nuevo, viviendo feliz en una sociedad moralmente completa. Al Che le interesa una nueva sociedad, una nueva civilizaci\u00f3n, unas nuevas relaciones sociales, humanas y sentimentales. Su interpretaci\u00f3n antropol\u00f3gica del marxismo sit\u00faa al hombre y la mujer por encima de la econom\u00eda y del desarrollo tecnol\u00f3gico, es el incentivo moral el que debe prevalecer. Siendo el factor humano el eje de su socialismo Che coloca al Estado como instrumento reformador, tutelar, de la sociedad. Este enfoque estatista es predominante en la izquierda de la \u00e9poca y promueve la idea de que es la sociedad representada por el Estado la que debe moldear al individuo, garantizando la educaci\u00f3n correcta y unos comportamientos tasados. Y es aqu\u00ed donde, a mi modo de ver, se manifiesta un punto sombr\u00edo y pol\u00e9mico en su propuesta moral.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Luces y sombras de su propuesta<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>El Estado como motor y garante de una nueva sociedad es tambi\u00e9n normativo y hace del Che un hombre a veces inflexible, un poco puritano y con un costado de monje -en acertada definici\u00f3n de Eduardo Galeano-.1 Un Che que, seg\u00fan el escritor uruguayo, no pod\u00eda ver a un humilde vendedor por cuenta propia en las calles de La Habana, porque ve\u00eda en ello una capsulita de capitalismo, y en el fondo tem\u00eda que all\u00ed pudiera haber un peque\u00f1o Rockefeller en potencia. Es verdad ?como dijo el gran Galeano- que su llamado era una advertencia frente a la codicia, frente a las trampas de la codicia. Pero hay en \u00e9l un reformador moral que desde el poder, se\u00f1ala lo que debe hacerse. Es decir, en su impulso moral como inspiraci\u00f3n, como ra\u00edz para la acci\u00f3n pol\u00edtica, radica al mismo tiempo dos dimensiones: una que nos remite al deseo de liberar la humanidad de toda forma de opresi\u00f3n y otra que hace de lo moral una idea de Estado normativo, dirigido por una vanguardia o por l\u00edderes que determinan lo que le conviene a la gente. Son estas dos dimensiones las que permanecen en dif\u00edcil equilibrio en un Che en todo caso coherente con sus propias convicciones. En su concepci\u00f3n del partido, la idea de vanguardia leninista aparece una y otra vez como garante no s\u00f3lo de una conducci\u00f3n correcta de la revoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como instrumento de educaci\u00f3n del pueblo, es decir como tutela moral necesaria. Del mismo modo su concepci\u00f3n del militante y del cuadro del partido, se acerca a la de un ap\u00f3stol de la revoluci\u00f3n. El nivel de exigencia del Che Guevara nos remite a una concepci\u00f3n salv\u00edfica, redentora, en la que el partido es una agrupaci\u00f3n de santos, y hay ah\u00ed como un desencuentro entre la realidad y su pensamiento.<\/p>\n<\/p>\n<p>No obstante, el Che se separa muy radicalmente de la ortodoxia sovi\u00e9tica, tanto en lo que se refiere a los m\u00e9todos de lucha como en su pretensi\u00f3n de ser la \u00fanica verdad, de manera que lee y estudia a Trosky y a Mao, siempre con una tensi\u00f3n contraria al dogmatismo y a la ret\u00f3rica -qued\u00f3 triste cuando la polic\u00eda cubana destruy\u00f3 las placas del libro La revoluci\u00f3n permanente de Trosky-. Adem\u00e1s, el marxismo del Che contempla el hacer la revoluci\u00f3n en pa\u00edses subdesarrollados, apoy\u00e1ndose en la reforma agraria, lo que fue admitido por Marx en sus \u00faltimos a\u00f1os tras analizar la situaci\u00f3n de Rusia.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Su ejemplo<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Ciertamente no hay trampa en su concepci\u00f3n moral, al contrario hay una coherencia de la que podemos extraer algunas conclusiones:<\/p>\n<\/p>\n<p>En primer lugar sus actos est\u00e1n llenos de ejemplaridad. Entre lo que dice y lo que hace hay una unidad completa. En el trabajo voluntario, arrastrando un asma que a veces le hace aparecer como un ser agonizante, corta ca\u00f1a o maneja un tractor, pero no para la fotograf\u00eda sino con una intensidad y una sinceridad que nadie nunca ha discutido en Cuba. El tipo se presentaba en una f\u00e1brica y se pon\u00eda a trabajar de pe\u00f3n en horas nocturnas, sin que apenas nadie lo supiera, ante la alucinaci\u00f3n de los trabajadores del turno. Siempre cobr\u00f3 el sueldo m\u00ednimo, dos o tres veces por debajo del salario de un t\u00e9cnico. No sab\u00eda que su familia estaba siendo beneficiada por un complemento alimenticio, y cuando tuvo conocimiento de ello orden\u00f3 de inmediato su supresi\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>En segundo lugar el impulso moral conduce al Che a pensar el hombre nuevo y la mujer nueva como eje del desarrollo. Una concepci\u00f3n que rompe con el marxismo sovi\u00e9tico y enlaza -tal vez sin querer- con la corriente hist\u00f3rica del socialismo ut\u00f3pico. De hecho la evoluci\u00f3n del Che con respecto a la URSS es cada vez m\u00e1s cr\u00edtica, no le gustan ni los m\u00e9todos fordianos, ni las concepciones economicistas, ni la escasa calidad de los productos sovi\u00e9ticos. Para \u00e9l es el factor humano el eje del desarrollo del socialismo. En palabras de Eduardo Galeano \u00ab\u00e9l le devuelve a la conciencia el valor protagonista que tiene en la historia de la humanidad\u00bb. Sin embargo, el hombre nuevo del Che es un super-hombre. En un momento afirma que es necesario encontrar la f\u00f3rmula para perpetuar en la vida cotidiana una actitud heroica. Como quiera que el punto de partida es otro muy distante, el Che deposita en el Estado y en el partido la responsabilidad de una educaci\u00f3n del individuo, confiando que prenda en las masas una actitud de presi\u00f3n a quienes no se han educado todav\u00eda. Su propuesta, en \u00abEl Socialismo y el hombre en Cuba\u00bb es atrevida y con tribuye a una humanizaci\u00f3n del marxismo y del socialismo, pero era extremadamente arriesgada.<\/p>\n<\/p>\n<p>Era partidario de un modelo de sociedad autosuficiente, donde los valores \u00e9ticos predominen sobre los mercantiles, y donde el bien com\u00fan sea el valor por excelencia. Hay en este \u00faltimo punto una inspiraci\u00f3n radical que parece tener su ra\u00edz o al menos conectar con Pierre Rousseau, pensador franc\u00e9s del siglo XVIII. Pero antes de se\u00f1alar lo que hay, a mi juicio, de relaci\u00f3n con Rousseau, es de inter\u00e9s indicar que de su viaje a la URSS a finales de 1960 viene gratamente impresionado por la solidaridad recibida. Como dice Paco Ignacio Taibo II en su biograf\u00eda sobre el Che,2 no ten\u00eda una m\u00ednima percepci\u00f3n del desastre social, del autoritarismo pol\u00edtico, del car\u00e1cter polic\u00edaco de la sociedad sovi\u00e9tica. No obstante su posici\u00f3n cr\u00edtica fue en aumento, y tras la crisis de los misiles donde los cubanos se sintieron manejados por la pol\u00edtica de Kruschev quien pact\u00f3 con Kennedy a sus espaldas, Che Guevara entr\u00f3 en un enfurecido silencio respecto de la URSS. Ese silencio fue roto en Argel en 1965, donde denunci\u00f3 la complicidad t\u00e1cita de la direcci\u00f3n sovi\u00e9tica con el imperialismo en la profundizaci\u00f3n del desarrollo desigual y la subordinaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres al reparto del mundo. Presiente las enormes dificultades de Cuba en su tr\u00e1nsito al socialismo y lanza su mensaje a la Tricontinental de crear otros Vietnam, no conf\u00eda para nada en una Cuba dependiente de la URSS, una Cuba sometida al monocultivo del az\u00facar como producto principal de cambio para la importaci\u00f3n de maquinaria del Este de Europa. El Che vive entonces con angustia la soledad vietnamita y se rebela contra la guerra de insultos y sectarismos que libran la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y China; no entiende ni acepta esa divisi\u00f3n del campo socialista.<\/p>\n<\/p>\n<p>Su alejamiento de los sovi\u00e9ticos y un mayor conocimiento de la experiencia china, alimentaron sobre \u00e9l el estigma de ser pro-chino, y sin embargo lo cierto es que siempre se mantuvo fiel a sus propias ideas y a su conciencia y lo que siempre defendi\u00f3 en aquellos dif\u00edciles momentos era la unidad del campo socialista.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>La sombra de Rousseau<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>En su peque\u00f1o ensayo El socialismo y el hombre en Cuba,3 escribe como en la historia de la revoluci\u00f3n cubana aparece un personaje que supera al individuo: la masa. Esta idea de la masa que no es una mera suma de individuos, una agregaci\u00f3n, no es otra cosa a mi parecer que la voluntad general de Rousseau, mejor o peor expresada. Responde a dos proposiciones: de un lado superar la democracia burguesa, parlamentaria, sustituy\u00e9ndola por una democracia realmente participativa, directa, \u00abel pueblo reunido\u00bb, algo que permanece en la filosof\u00eda de la revoluci\u00f3n cubana; y de otra parte superar el individualismo -inclusive el de buena voluntad- sustituy\u00e9ndolo por el cuerpo social colectivo, cuya voluntad no deviene del recuento de votos individualmente expresados, sino de la fuerza espiritual y pol\u00edtica que se manifiesta en el clamor de la masa. Pero un primer problema de la voluntad general es que requiere de seres \u00e9ticos capaces de poner por delante el bienestar de todos a la ventaja personal. Asunto nada f\u00e1cil y por eso advierte que la sociedad en formaci\u00f3n tiene que competir muy duramente con el pasado. Un segundo problema -de Rousseau ya en el siglo XVIII, como el del Che y el de la Cuba actual-, es qui\u00e9n interpreta la voluntad general y qui\u00e9n dirige la voluntad general de la masa. No es un problema menor, sino un problema de envergadura que indica la dificultad de la v\u00eda democr\u00e1tica escogida.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como es sabido, siendo Ministro de Industria provoc\u00f3 algunos debates econ\u00f3micos de gran envergadura entre 1963 y 1965. Algo hemos comentado sobre el asunto de los incentivos, pero fue el tema de la ley del valor en la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo el que convoc\u00f3 la participaci\u00f3n de intelectuales como Mandel, Sweezy, Huberman, etc. En s\u00edntesis, quienes defend\u00edan la importancia de la ley del valor atribu\u00edan a los mecanismos del mercado en la econom\u00eda planificada un papel decisivo, de manera que defend\u00edan una amplia autonom\u00eda financiera de las empresas e insist\u00edan en el dinero como factor clave para aumentar la productividad. El Che y sus partidarios -entre ellos varios economistas de prestigio como Alvarez Rom y Oltuski- pusieron el acento en la gesti\u00f3n centralizada, teniendo en cuenta las desigualdades del desarrollo en la isla. Cre\u00edan que la autonom\u00eda financiera de las empresas alimentar\u00eda opciones sectoriales y no nacionales; pensaban que la autonom\u00eda de los directores en materia de inversiones y salarios derivar\u00eda en desigualdad y desequilibrios territoriales. El Che y su equipo propon\u00edan una econom\u00eda que tuviera en cuenta las prioridades nacionales y gestionara cuidadosamente las escasas divisas y los recursos escasos en medio del bloqueo4.<\/p>\n<\/p>\n<p>La propuesta del Che se apoyaba en un fuerte sentido de la igualdad, en un temor fundado a las relaciones monetario-mercantiles, y en su cr\u00edtica al socialismo de la URSS. Pero hay en su planteamiento una apuesta por el Estado en detrimento de la autonom\u00eda, de la misma manera que en la reforma agraria pondr\u00eda el acento en la centralizaci\u00f3n y no en las cooperativas y en la propiedad social diversificada.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Una \u00e9tica impaciente<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Pienso que su fortaleza \u00e9tica se pone de relieve tambi\u00e9n en el hecho de que escogiera la v\u00eda armada. Hay en esta opci\u00f3n una pasi\u00f3n por lograr los cambios por el camino que \u00e9l considera m\u00e1s corto y seguro. Y no es que estuviera en desacuerdo con la participaci\u00f3n electoral de la izquierda, pero el Che hab\u00eda visto demasiado fraude en el continente, y hab\u00eda comprobado como a los avances pol\u00edticos de la izquierda la derecha respond\u00eda invariablemente con golpes de Estado.5 La esperanza se cansa de esperar, otra vez Galeano, y es por ello que el Che tiene prisa, es un impaciente. Vive la acci\u00f3n revolucionaria con urgencia, como si cada d\u00eda que pasa es un d\u00eda m\u00e1s de sufrimiento intolerable de la humanidad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Parece cierto que el Che no tem\u00eda a la muerte, y que incluso parec\u00eda buscarla. Lo dice el mismo Fidel en una entrevista que dio a Gianni Mina6. Hay un poema del propio Che que empieza diciendo: Bienvenida sea la muerte\/ donde quiera que sea\/&#8230; Pero esa actitud, o si se quiere esa aptitud, se asemeja a la disposici\u00f3n del que cree profundamente; algo similar hemos visto en otros guerrilleros en Am\u00e9rica Central, en creyentes cristianos que lo arriesgan todo con extrema generosidad. As\u00ed era el Che, un hombre que incluso cuando jugaba al ajedrez lo hac\u00eda a todo o nada, ganar o perder.<\/p>\n<\/p>\n<p>Su v\u00eda armada contiene un singular humanismo. Lo dej\u00f3 claro al decir que un revolucionario debe estar movido por grandes sentimientos de amor; \u00e9l no odia al soldadito al que combate, odia al sistema, odia a la injusticia social y a la dictadura pol\u00edtica. Y esa conjunci\u00f3n de amor y de odio son los ingredientes necesarios de un humanismo que busca la realizaci\u00f3n aqu\u00ed en la tierra. El amor y el odio van pegados.<\/p>\n<\/p>\n<p>En esta v\u00eda revolucionaria el Che pareciera cargar el universo sobre sus hombros. La Tricontinental le descubre una vocaci\u00f3n salv\u00edfica sin fronteras. En un viaje a \u00c1frica como ministro se siente responsable del hambre y del colonialismo. Vuelve al Congo como combatiente, junto con un pu\u00f1ado de veteranos de Sierra Maestra, y pronto se ve envuelto en un laberinto tribal, de rivalidades, que no lograr\u00e1 entender. Sin duda los combatientes de Laurent Kabila carec\u00edan de la disciplina y de la m\u00edstica de los cubanos; regresa a Am\u00e9rica defraudado y triste. Aqu\u00ed podemos apreciar como el Che no era un calculador pol\u00edtico, sino un apasionado, y en este caso un voluntarista llevado a \u00c1frica por su generosidad infinita. Y en Bolivia otra vez se repetir\u00e1 en cierto modo el error de c\u00e1lculo, aunque en otro escenario. Solo, con un grupo de convencidos, ser\u00e1 traicionado por los comunistas locales. Creo sinceramente que es v\u00edctima de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica que influye decisivamente sobre Mario Monge, el secretario general de los comunistas bolivianos que en lugar de presentarse en una cita con el Che, viaja a Bulgaria y luego a Mosc\u00fa a buscar apoyo para su tesis contraria a la lucha armada. La posici\u00f3n de Monge estuvo adem\u00e1s influida por su incumplido deseo de ser el m\u00e1ximo dirigente de la guerrilla en Bolivia y su sectarismo frente a la posici\u00f3n de dirigentes y militantes de las juventudes comunistas que se incorporaron con entusiasmo al grupo guerrillero.<\/p>\n<\/p>\n<p>Pero el Che, adem\u00e1s, se equivoca de \u00e9poca y de lugar, creo. Como acertadamente record\u00f3 Eduardo Galeano en la entrevista que le hice en 1987, en Bolivia se produjo un di\u00e1logo de sordomudos entre el foco guerrillero y el paisaje humano y f\u00edsico. Hay que recordar que en Bolivia, tras el estallido revolucionario de 1953 liderado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario, se hab\u00edan logrado en parte tres objetivos: una reforma agraria, la nacionalizaci\u00f3n de las minas y la implantaci\u00f3n del sufragio universal que llev\u00f3 a una notable politizaci\u00f3n de mineros, estudiantes, campesinos. Es verdad que pocos a\u00f1os despu\u00e9s se instaura una dictadura militar y el PIB es el m\u00e1s bajo de Am\u00e9rica Latina despu\u00e9s de Hait\u00ed, pero lo comprobado por los hechos es que las condiciones sociales no eran las \u00f3ptimas para una guerra de guerrillas. Cuando quiso buscar un escenario m\u00e1s favorable, donde los hermanos Peredo gozaban de simpat\u00edas, fue abatido en la Quebrada del Yuro.<\/p>\n<\/p>\n<p>La misi\u00f3n del revolucionario<\/p>\n<\/p>\n<p>En todo caso es conocido que el Che, al elegir Bolivia, quiere dar inicio a un plan que formaba parte de una estrategia continental. Abrir un s\u00f3lido frente de lucha armada en Bolivia era un paso m\u00e1s hacia su gran objetivo: Argentina, primero, y luego todo el cono sur. Lo cierto es que aun sinti\u00e9ndose cubano, el Che era muy argentino. Siempre, incluso en Sierra Maestra, hab\u00eda so\u00f1ado con luchar en su Argentina.<\/p>\n<\/p>\n<p>Y es en este hecho que puede descubrirse otra faceta del Che: su visi\u00f3n bolivariana, continental. Para \u00e9l, Cuba debe ser un referente, una bandera, pero es s\u00f3lo el comienzo. Esto da pie para descubrir el distinto papel entre el Che y Fidel Castro. Eran dos personalidades tan fuertes que necesitaban de una cierta distancia. Fidel era y es un pol\u00edtico de Estado, pragm\u00e1tico, h\u00e1bil dirigente, un conductor del pueblo. El Che era el revolucionario en estado puro, mucho menos calculador, conductor de grupos peque\u00f1os de grandes ideales como los de \u00e9l. As\u00ed por ejemplo si Fidel era capaz de soportar las pol\u00edticas sovi\u00e9ticas, el Che Guevara o bien hac\u00eda saber su disentimiento o bien se refugiaba en un mutismo significativo. La misma diferencia encontramos en el tratamiento que hacen ambos a la unidad con los comunistas cubanos del PSP. Es indudable que el Che no tiene mucha confianza en ellos. La verdad es que toda su confianza la depositaba en el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, donde ve\u00eda una garant\u00eda mayor de m\u00edstica.<\/p>\n<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s eran a\u00f1os en los que hab\u00eda que construir un Estado y el Che odiaba a la burocracia y en ese tiempo se trataba justamente de organizar una administraci\u00f3n, de poner a t\u00e9cnicos al frente de muchas tareas. Choca asimismo con los Comit\u00e9s de Defensa de la Revoluci\u00f3n en los que detecta una penetraci\u00f3n de oportunistas en busca de casa o de autom\u00f3vil o de mejor acceso a alimentos. Sencillamente al Che no le entusiasmaba la idea de verse sumido a la rutina de aquella construcci\u00f3n estatal seguramente inevitable; no en vano sus oficinas eran una especie de campamento y el tipo estudiaba en el suelo, todo como si fueran lugares de tr\u00e1nsito o la monta\u00f1a misma. No tiene vocaci\u00f3n de poder, no quiere el poder, como lo prueba el hecho de que el d\u00eda de tomar posesi\u00f3n del ministerio de Industria el 23 de febrero de 1961 le dijera a su colaborador Manresa: Vamos a pasar cinco a\u00f1os aqu\u00ed y luego nos vamos. Con cinco a\u00f1os m\u00e1s de edad, todav\u00eda podemos hacer una guerrilla.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como bien puntualiza la cubanologa francesa Janette Habel7, aquel su discurso de Argel en el que denuncia a la URSS por su papel abusivo frente a pa\u00edses pobres, frente a Cuba, fue muy mal acogido en Mosc\u00fa que hizo saber que lo consideraba inaceptable. A su regreso de la capital argelina el Che y Fidel discutieron durante dos d\u00edas. Ya el Che no volvi\u00f3 a aparecer p\u00fablicamente.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es as\u00ed que pienso que en la mente del Che est\u00e1 la idea de que Fidel lo llena todo en Cuba y que su misi\u00f3n es otra bien distinta: impulsar dos, tres Vietnam. Su internacionalismo, su sentimiento latinoamericano, encarn\u00f3 un modelo de provocaci\u00f3n a los poderes establecidos y una llamada al asedio perpetuo al imperialismo y al colonialismo. Las claves de su pensamiento son dos: la misi\u00f3n del revolucionario es hacer la revoluci\u00f3n; ninguna injusticia que suceda en el mundo le deja indiferente, no hay pues fronteras. Desde luego no las hay para \u00e9l, que nace en Argentina, entra en la pol\u00edtica en Guatemala, se casa con una peruana en M\u00e9jico, lucha en Cuba, luego en el Congo, y muere en Bolivia. Hay una confesi\u00f3n incre\u00edble que le hace a su padre, ya en enero de 1959, a los pocos d\u00edas de haber triunfado la revoluci\u00f3n: Yo mismo no s\u00e9 en qu\u00e9 tierra dejar\u00e9 mis huesos.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Parte Segunda<\/strong><\/p>\n<p><strong>Am\u00e9rica Latina sin el Che<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Desde la muerte del Che el escenario internacional ha cambiado notablemente. Su discurso estuvo influido por un movimiento mundial de descolonizaci\u00f3n y formaci\u00f3n de nuevos estados, el auge de los nacionalismos, y la existencia de un mundo dividido en bloques. Tambi\u00e9n por una extendida realidad de dictaduras que cerraban toda posibilidad de cambios por la v\u00eda democr\u00e1tica y que llevaron a una parte de la izquierda a considerar la v\u00eda armada como la \u00fanica alternativa de liberaci\u00f3n de los pueblos. Hoy, las democracias, aunque en muchos casos fr\u00e1giles e inciertas, se abren camino gracias a las luchas populares y ciudadanas en muchos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ciertamente un movimiento de cambio recorre Am\u00e9rica Latina, desde el cono sur hasta Centroam\u00e9rica. Se expresa en forma de auge de los movimientos sociales e ind\u00edgenas, y en resultados electorales que est\u00e1n dando lugar a gobiernos progresistas, que en algunos casos proclaman situarse en lo que llaman socialismo del siglo XXI. Es dif\u00edcil saber hasta d\u00f3nde podr\u00e1n llegar estos gobiernos y hasta d\u00f3nde el movimiento general de cambio, toda vez que factores internos (fuerte oposici\u00f3n de las oligarqu\u00edas y dominio m mundial del dinero) y factores externos juegan su papel confrontativo. No sabemos, por otra parte, hasta d\u00f3nde estos gobiernos y la fuerza pol\u00edtica y social que los apoya, est\u00e1n dispuestos a llegar en lo que se refiere a una transformaci\u00f3n del modelo econ\u00f3mico y social que ha sido y a\u00fan es predominante. Parece, en todo caso, que la crisis neoliberal da la raz\u00f3n a quienes plantean la necesidad de otro modelo econ\u00f3mico y otra globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>La importancia de este movimiento general no significa de ning\u00fan modo que el modelo capitalista haya sido derrotado o que ha comenzado una cuenta atr\u00e1s irreversible. Menos a\u00fan puede decirse que estamos arribando a una etapa postcapitalista. El capitalismo y su expresi\u00f3n neoliberal tiene muchos recursos para la confrontaci\u00f3n y capacidad de reacci\u00f3n, incluso utilizando a los Estados y cooptando partes de este movimiento de cambio. De este modo se ha establecido un pulso con dimensiones estrat\u00e9gicas entre el neoliberalismo y su capacidad de recuperaci\u00f3n y este movimiento general de cambio que tiene margen para ir mucho m\u00e1s lejos. Grandes batallas est\u00e1n a\u00fan por llegar.<\/p>\n<\/p>\n<p>El movimiento general de cambio no es uniforme. No representa lo mismo el movimiento bolivariano que la izquierda que gobierna en Brasil o en Chile. Pero por encima de las diferencia, en comparaci\u00f3n a los a\u00f1os sesenta, el esfuerzo de adaptaci\u00f3n de la izquierda latinoamericana a las nuevas condiciones de lucha ha sustituido, en general, las luchas guerrilleras por luchas sociales, electorales, y por la b\u00fasqueda de acuerdos. La guerrilla de Bolivia hoy no tendr\u00eda sentido, y as\u00ed vemos como la colombiana ha cerrado una \u00e9poca tras sus acuerdos con el gobierno de Santos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Creo que hay que rescatar de este movimiento continental progresista: a) el deseo general de cambio que est\u00e1 directamente relacionado al fracaso de a\u00f1os de neoliberalismo que no han hecho otra cosas que aumentar las desigualdades y la exclusi\u00f3n; b) la fuerza de los movimientos sociales, particularmente ind\u00edgenas, que impulsan nuevos paradigmas (Buen Vivir) y nuevas organizaciones pol\u00edticas; c) en cada experiencia hay hechos positivos: de Venezuela la solidaridad material y sus propuestas alternativas del ALBA; de Bolivia su alto grado de movilizaci\u00f3n popular; de Brasil su experiencia de gesti\u00f3n y sus posiciones progresistas ante los tratados comerciales, la OMC, el programa Hambre Cero&#8230;de El Salvador la derrota de veinte a\u00f1os de autoritarismo de la derecha, de Ecuador su revoluci\u00f3n ciudadana, etc.<\/p>\n<\/p>\n<p>El tiempo, probablemente en un plazo no largo ir\u00e1 colocando las distintas experiencias en su lugar, pero ahora interesa sumar los positivo de cuanto significa oposici\u00f3n a un neoliberalismo que todav\u00eda tiene cartuchos en la recamara.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>El Che como referente para hoy<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Hoy vivimos una crisis de las ideolog\u00edas. El socialismo como concepto y como creencia atraviesa problemas de identidad. Hay una notable confusi\u00f3n que s\u00f3lo podr\u00e1 resolverse mediante la refundaci\u00f3n de paradigmas. Hoy, las ideolog\u00edas de las izquierdas son m\u00e1s difusas, tienen menos fuerza movilizadora, y tienden a manifestarse con programas progresistas y de centro-izquierda. En contrapartida es bien cierto que ahora sabemos m\u00e1s que antes y que hay un esp\u00edritu de b\u00fasqueda, de exploraci\u00f3n; las interrogantes ampl\u00edan un vasto campo de estudio y experimentaci\u00f3n. En los a\u00f1os del Che las ideas socialistas estaban en auge y la confianza en el devenir era mucho mayor; merec\u00eda la pena el sacrificio de la lucha, incluso el de arriesgar la vida.<\/p>\n<\/p>\n<p>La izquierda de Am\u00e9rica Latina no ha olvidado al Che. Es cierto que sus propuestas pol\u00edtico-militares, su concepci\u00f3n del Estado y su pensamiento econ\u00f3mico, no disfrutan, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, de los apoyos que tuvo entre las izquierdas. Pero el Che sigue siendo una gu\u00eda de valores sin los cuales la izquierda de hoy perder\u00eda su raz\u00f3n de ser. En una aproximaci\u00f3n general podemos distinguir tres planos de relaci\u00f3n entre la izquierda y el Che. Uno de vigencia, otro de discusi\u00f3n y otro de distanciamiento progresivo por la v\u00eda emp\u00edrica.<\/p>\n<\/p>\n<p>Los valores m\u00e1s reconocidos, de vigencia, son a mi juicio, el impulso \u00e9tico no exento de contradicciones (ya explicado en la primera parte) y la visi\u00f3n bolivariana o continental de la lucha, lo que representa en la actualidad un esfuerzo in\u00e9dito de construcci\u00f3n de una nueva unidad entre pa\u00edses que pone fin a d\u00e9cadas de fragmentaci\u00f3n y de abuso de la influencia norteamericana.<\/p>\n<\/p>\n<p>Entre las ideas del Che que podemos situar en un plano de discusi\u00f3n est\u00e1 la idea del poder. Para \u00e9l la conquista del poder pol\u00edtico es incuestionable; esa es la esencia, la raz\u00f3n de ser de una vanguardia. Pero al mismo tiempo \u00e9l no est\u00e1 apegado al poder. Simboliza una paradoja: desde los primeros d\u00edas del triunfo revolucionario en Cuba renuncia al poder. Lo hace consciente de que la lucha contra el imperialismo debe continuar en otros escenarios, creando muchos Viet Nam. En a\u00f1os todav\u00eda no lejanos, en Chiapas, el movimiento zapatista reiter\u00f3 una y otra vez que no luchaba por el poder, que no deseaba el poder pol\u00edtico. Sin embargo, hoy, la izquierda continental est\u00e1 formando gobiernos utilizando una v\u00eda diferente a la del Che, porque sabe que no puede resignarse a ser oposici\u00f3n perpetua para mantener pura su ideolog\u00eda, ni podr\u00e1 construir nuevas naciones m\u00e1s justas sin acceder a la administraci\u00f3n del poder p\u00fablico.<\/p>\n<\/p>\n<p>En cuanto al uso de v\u00edas diferentes, para el Che la lucha por el poder s\u00f3lo era factible mediante una estrategia pol\u00edtico-militar; m\u00e1s exactamente cre\u00eda imprescindible la construcci\u00f3n de ej\u00e9rcitos guerrilleros. Hoy d\u00eda, la izquierda latinoamericana, para lograr gobiernos populares, lucha en el marco electoral.Hay aqu\u00ed una diferencia con los a\u00f1os sesenta. En aquellos a\u00f1os la lucha armada era una identidad fuerte de la izquierda. Hoy la identidad de la izquierda no pasa por la lucha armada y s\u00ed por democratizar la democracia.<\/p>\n<\/p>\n<p>Precisamente el paso de la lucha armada a la v\u00eda electoral es lo que explica seguramente una nueva relaci\u00f3n entre ideolog\u00eda y pol\u00edtica. La gesti\u00f3n entre ambos \u00e1mbitos se presenta de forma nueva. Este es un punto que deben tener en cuenta quienes hacen el ejercicio de trazar una l\u00ednea fronteriza entre izquierda y progresismo en Am\u00e9rica Latina. Lo hacen cr\u00edticamente con la mirada puesta en gobiernos surgidos del apoyo popular, algunos proclamados bolivarianos. Sucede que las estrategias pol\u00edtico-militares se orientaban a lograr todo el poder del Estado, en tanto que en los escenarios de alternancia de gobierno, quien lo gana se ve obligado a convivir con zonas del estado no afines e incluso a pactar en los parlamentos y hacer ejecutivos de amplia representaci\u00f3n nacional. Por consiguiente la brecha que pueda darse entre izquierda y progresismo es un problema de correlaci\u00f3n de fuerzas y de m\u00e9todo escogido para las disputas pol\u00edticas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas la izquierda latinoamericana estuvo influida, como toda la izquierda en el mundo, de un optimismo infundado en cuanto a la toma del poder estatal y la construc\u00adci\u00f3n del socialismo. Ciertamente se cre\u00eda que ambas cosas estaban conectadas de tal manera que lograr el poder era garant\u00eda para transitar hacia el socialismo, aunque con mucho costo. La izquierda latinoamericana pensaba construir una democracia popular y emprender las transformaciones necesarias que dieran al pueblo todo cuanto este anhela. De manera que primero era la revoluci\u00f3n pol\u00edtica, tomar el Estado, y luego vendr\u00edan las bases econ\u00f3micas y sociales. Desde luego los hechos demuestran que la izquierda no hab\u00eda medido correctamente la correlaci\u00f3n de fuerzas. El imperialismo no estaba dispuesto a aceptar otra Cuba, y en Nicaragua la guerra de agresi\u00f3n no permiti\u00f3 a los sandinistas que ten\u00edan el poder pol\u00edtico el que abordaran las transformaciones econ\u00f3micas en condiciones de paz, sin presiones pol\u00edticas y militares, ni embargos econ\u00f3micos. Sencillamente la revoluci\u00f3n pol\u00edtica sandinista careci\u00f3 del tiempo necesario para acometer con normalidad las transformaciones m\u00e1s delicadas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Otras ideas del Che que se corresponden a una \u00e9poca y a una cultura predominante en el marxismo, no forman parte del proyecto de los grandes partidos pol\u00edticos de la izquierda de hoy. Me refiero a su concepci\u00f3n estatista de la que emana una funci\u00f3n dirigente y tutelar de la sociedad, en el plano econ\u00f3mico como en el \u00e1mbito moral. Tampoco tiene viabilidad en los nuevos procesos progresistas la idea del partido \u00fanico. Hoy hay una conciencia emanada de la experiencia de que los partidos pol\u00edticos son una parte de la izquierda social que tiene sus propios movimientos, y se piensa no en partidos guardianes del proyecto revolucionario sino en partidos abiertos al debate interno, al pluralismo, a la experimentaci\u00f3n, y abiertos a compartir con otras fuerzas esfuerzos de cambios democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>El fin de una \u00e9poca<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>El arsenal ideol\u00f3gico de la izquierda latinoamericana en los a\u00f1os sesenta estaba fuertemente inspirado en la revoluci\u00f3n cubana. Su lema era la triada: Armas, Unidad, y las Masas. Sus concepciones pol\u00edticas defin\u00edan el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n como antiimperialista y socialista al mismo tiempo. Y el enfoque pol\u00edtico-militar era foquista, tal y como el Che propuso en Guerra de guerrillas y m\u00e1s adelante difundi\u00f3 Regis Debray, en el sentido de creer que el grupo guerrillero rural pod\u00eda crear las condiciones revolucionarias all\u00ed donde hubiera un potencial representado en las clases populares.<\/p>\n<\/p>\n<p>El enfoque general era voluntarista, como se demostr\u00f3 con los hechos, en Venezuela, Per\u00fa, Brasil, Bolivia, Argentina. Subestimaba las posibilidades de reacci\u00f3n, tanto de las oligarqu\u00edas locales como del imperialismo, y dejaba de lado toda pol\u00edtica de alianzas con la burgues\u00eda aut\u00f3ctona. Tuvo de positivo que logr\u00f3 radicalizar a buena parte de las juventudes de los partidos comunistas; uni\u00f3 a cristianos y marxistas; acerc\u00f3 el mundo de la universidad a los trabajadores y los campesinos&#8230; Tuvo de positivo la m\u00edstica, la dimensi\u00f3n humanista de la lucha.<\/p>\n<\/p>\n<p>Frente a las experiencias guerrilleras de los a\u00f1os sesenta, en Bolivia, Venezuela, Argentina, Guatemala, etc, la reacci\u00f3n imperialista tuvo tres ejes:<\/p>\n<\/p>\n<p>-La Alianza para el Progreso de la administraci\u00f3n Kennedy gener\u00f3 reformas y expectativas. Logr\u00f3 que las burgues\u00edas nacionales rompieran con Cuba y a cambio impuls\u00f3 el desarrollismo y una cierta industrializaci\u00f3n, sin que ello significara el fin de las pol\u00edticas represivas.<\/p>\n<\/p>\n<p>-La transformaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos, d\u00e1ndoles capacidad contrainsurgente, creando cuerpos de \u00e9lites entrenados en las escuelas norteamericanas en el canal de Panam\u00e1.<\/p>\n<\/p>\n<p>-Al mismo tiempo se instaura el terror de la mano de los escuadrones de la muerte. En Guatemala, en Brasil, en El Salvador, etc, los asesinatos de l\u00edderes comunales, sindicales, campesinos, persiguen cortar los escasos lazos entre organizaciones guerrilleras y movimientos sociales.<\/p>\n<\/p>\n<p>A finales de los sesenta la Am\u00e9rica Latina rural estaba quedando atr\u00e1s. En su lugar, el desarrollo monstruoso de las ciudades reflejaba un doble fracaso de las burgues\u00edas nacionales: la no resoluci\u00f3n del problema agrario empuj\u00f3 unas migraciones gigantescas; la industrializaci\u00f3n estaba muy lejos de absorber la mano de obra que se hacinaba en los nuevos suburbios. La conclusi\u00f3n es que las ciudades se convirtieron en centros de nuevos conflictos sociales que dar\u00edan lugar a potentes movimientos populares.<\/p>\n<\/p>\n<p>Este cambio tuvo efectos sobre el pensamiento de las guerrillas que se volvieron m\u00e1s urbanas. En Chile el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, en Uruguay el Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Tupamaro, en Argentina el Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo, llegaron a ser muy importantes. Su enfoque no se basa ya en la idea de una vanguardia decidida que crea las condiciones en el monte y baja a las ciudades, sino que contempla simult\u00e1neamente la acci\u00f3n militar, la propaganda pol\u00edtica, y la creaci\u00f3n de fuertes organizaciones populares estables y sindicatos que deber\u00e1n ser la base de una insurrecci\u00f3n generalizada. El MIR cre\u00f3 frentes de trabajadores y estudiantes; los Tupamaros el frente 26 de Marzo, el ERP argentino potentes secciones sindicales.<\/p>\n<\/p>\n<p>Estas organizaciones intentaron impulsar una coordinadora del Cono Sur, a modo de alto Estado Mayor de sus luchas. Hab\u00edan dejado atr\u00e1s el foquismo, pero conservaban el ideario guevarista de creer en una revoluci\u00f3n continental y, por supuesto, en su car\u00e1cter antiimperialista y socialista.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como es conocido las tres organizaciones fueron barridas por la represi\u00f3n que desataron los golpes de Estado en Argentina, Chile y Uruguay, auspiciados por Estados Unidos. Sus derrotas dejaron un rastro de pesimismo, dolor, muerte, y una gran cantidad de revolucionarios, guerrilleros, periodistas, escritores, maestros, etc., como exilados deambulando por el mundo.<\/p>\n<\/p>\n<p>A finales de los a\u00f1os setenta la revoluci\u00f3n sandinista tom\u00f3 por sorpresa a una buena parte de todos ellos. En realidad muchos de los guerrilleros del Cono Sur no cre\u00edan en la posibilidad de un triunfo revolucionario en una rep\u00fablica bananera que carec\u00eda de clase obrera industrial. Pero sucedi\u00f3 que los sandinistas entraron en Managua y de todas partes llegaron sobrevivientes de las guerrillas. Dirigentes m\u00edticos como el argentino Haroldo Gorriar\u00e1n Merlo -quien luego organizar\u00eda el ajusticiamiento de Somoza en Asunci\u00f3n y a\u00f1os m\u00e1s tarde dirigir\u00eda el asalto al cuartel La Tablada en Argentina, por lo que fue condenado de por vida-, escogieron vivir en Nicaragua y comenzaron a trabajar con el Ej\u00e9rcito sandinista y con el ministerio del Interior.<\/p>\n<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n sandinista dio un impulso moral enorme a las guerrillas que ahora desplazaban su fuerza de gravedad hacia Centroam\u00e9rica. Pero tambi\u00e9n dio origen a un cambio de estrategia del imperialismo. Los contendientes de una y otra parte ya no eran los de los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<\/p>\n<p>En los perfiles de las organizaciones guerrilleras de los a\u00f1os ochenta apenas quedaban ya rastros del foquismo. Su tendencia a ligarse con los movimientos sociales era todav\u00eda m\u00e1s fuerte que en las experiencias citadas del Cono Sur. Su concepci\u00f3n pol\u00edtica se vuelve m\u00e1s nacional aunque sigue siendo clasista: las pol\u00edticas de alianzas se hacen prioritarias. Estas organizaciones disponen de una diplomacia internacional, despliegan recursos por todo el mundo y organizan movimientos de solidaridad -bastantes organizaciones montaron sedes representativas en Madrid, en Par\u00eds y otras ciudades europeas-. Los movimientos guerrilleros de los ochenta no son partidos sino frentes que engloban a varios partidos. Cabe tambi\u00e9n se\u00f1alar que en estas organizaciones la experiencia vietnamita de guerra popular prolongada contaba m\u00e1s que la cubana; bastantes cuadros son entrenados en Vietnam. El caso de El Salvador es paradigm\u00e1tico: supo conectar la guerrilla a la acci\u00f3n de masas, a las organizaciones sociales e impulsar comit\u00e9s populares en zonas liberadas, a la par que despleg\u00f3 una gran y eficaz diplomacia.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>El rol del imperialismo<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Por su parte el imperialismo norteamericano dise\u00f1\u00f3 la Guerra de Baja Intensidad (GBI) como modalidad para luchar contra guerrillas mucho m\u00e1s maduras que las de los a\u00f1os sesenta y setenta. En la reuni\u00f3n de Santa Fe, llevada a cabo poco antes que Reagan llegara al poder en 1981, se plante\u00f3 una estrategia que conceb\u00eda la guerra, antes que nada, como un enfrentamiento pol\u00edtico. Con ello Estados Unidos quer\u00eda superar el trauma de la derrota del Vietnam, en cuya guerra predomin\u00f3 la idea de derrotar a los revolucionarios vietnamitas en el campo estrictamente militar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la derrota en Vietnam condujo a Estados Unidos a la peor crisis de legitimidad internacional. El nuevo pensamiento estrat\u00e9gico dirigido por el realismo pol\u00edtico de Henry Kissinger, no descartaba la invasi\u00f3n directa de tropas norteamericanas -como luego se ver\u00eda en la isla de Granada en 1983 y en Panam\u00e1 en 1989-, pero pon\u00eda la condici\u00f3n de que deber\u00eda tener una importante \u00ablegitimidad\u00bb y ser\u00eda un m\u00e9todo excepcional. As\u00ed pues lo que sali\u00f3 en Santa Fe fue una pol\u00edtica de GBI sobre dos bases: poner en pie gobiernos de fachada constitucional para combatir a las guerrillas; y ganar el coraz\u00f3n y las mentes del pueblo mediante reformas sociales. Esta pol\u00edtica se impuls\u00f3 sobre todo en El Salvador. El gobierno militar fue sustituido por una junta de gobierno encabezada por Napole\u00f3n Duarte, viejo opositor de la Democracia Cristiana; y se impulsaron muchos planes sociales en el campo que fueron fracasando uno a uno, pues el Ej\u00e9rcito encargado de aplicarlos se mostr\u00f3 incapaz. La Guerra de Baja Intensidad inici\u00f3 una enorme ofensiva ideol\u00f3gica de corte claramente anticomunista, que inclu\u00eda la denuncia y el exterminio de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo la GBI comprend\u00eda el perfeccionamiento de los ej\u00e9rcitos, su tecnolog\u00eda, la presencia de asesores norteamericanos en los escenarios de guerra; la incorporaci\u00f3n de poblaci\u00f3n campesina e ind\u00edgena a grupos paramilitares como las llamadas patrullas civiles en Guatemala y Colombia que ten\u00edan como objeto reprimir a poblaci\u00f3n civil sospechosa de ser simpatizante de las guerrillas; creaci\u00f3n de aldeas modelos como paradigma del desarrollo al que podr\u00edan aspirar quienes renegaran del comunismo; se impuls\u00f3 asimismo migraciones y expulsiones con el objetivo de vaciar el campo de poblaci\u00f3n civil y aislar a las guerrillas; en fin, se prosigui\u00f3 asesinando a dirigentes del movimiento popular bajo la acusaci\u00f3n de ser guerrilleros legales.<\/p>\n<\/p>\n<p>La GBI, finalmente, se sustenta en la idea de no permitir terceros espacios, terceras v\u00edas. Su filosof\u00eda es la llamada suma-cero -de la que tan partidario ha sido siempre Kissinger-, seg\u00fan la cual la contrarrevoluci\u00f3n debe ganarlo todo y la revoluci\u00f3n debe perderlo todo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ya es bien sabido que en los a\u00f1os noventa las guerrillas centroamericanas acabaron un ciclo con los acuerdos de paz y que, por su parte, los sandinistas fueron desplazados electoralmente del poder. No es mi intenci\u00f3n explicar aqu\u00ed y ahora los pormenores, los porqu\u00e9s de esos hechos que han dado lugar a escenarios nuevos, m\u00e1s complejos, en los que la situaci\u00f3n de la izquierda se ve amenazada por la capacidad de cooptaci\u00f3n de los sistemas parlamentarios y una nueva correlaci\u00f3n de fuerzas regional.<\/p>\n<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 detr\u00e1s de este recorrido es probablemente el fin de una \u00e9poca en la que la ilusi\u00f3n de crear nuevas Cubas estaba en el centro de las creencias de la izquierda. Tambi\u00e9n parece quedar atr\u00e1s la v\u00eda guerrillera como m\u00e9todo de toma del poder, sin que ello suponga el fin de protestas armadas puntuales frente al neoliberalismo y las pol\u00edticas de gobiernos excluyentes. Treinta a\u00f1os despu\u00e9s la Am\u00e9rica del Che Guevara, y la misma izquierda, ya no son las mismas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, yo hago un balance general positivo de estas d\u00e9cadas. Es cierto que la revoluci\u00f3n social y pol\u00edtica deseada parece alejarse como posibilidad, pero ese alejamiento tal vez sea s\u00f3lo temporal o una visi\u00f3n pesimista vinculada a la perplejidad que produjo la derrota electoral de los sandinistas en 1990. Los cambios democr\u00e1ticos y de la estructura de la propiedad en Nicaragua, los avances pol\u00edticos de la izquierda en El Salvador y Guatemala, no son de poca importancia tras 150 a\u00f1os de dictaduras terribles. Como tampoco son de poca importancia los notables \u00e9xitos pol\u00edticos, electorales, de la izquierda en Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Lo cierto es que el futuro sigue abriendo perspectivas de cambio bien a pesar de los himnos de victoria del capitalismo:La buena noticia del Buen Vivir, como paradigma que engloba una nueva propuesta alternativa se abre camino por Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>La izquierda ayer, algunos rasgos<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>La izquierda ha vivido durante estos a\u00f1os experiencias que han puesto en entredicho esquemas doctrinarios y visiones que en algunos casos carec\u00edan, precisamente, de la inspiraci\u00f3n guevarista, tal y como revela la ex-comandante guerrillera M\u00f3nica Baltodano, en un texto lleno de frescura, al decir que en la Nicaragua sandinista, el universo subjetivo, el espacio de los valores, el mundo de la cultura, continu\u00f3 pagando el tributo de los esclavos: la sumisi\u00f3n y la dependencia del pasado. Al factor humano no se le prest\u00f3 la suficiente atenci\u00f3n como sujeto del cambio. En cambio en la izquierda primaron las visiones estatistas que hac\u00edan del aparato del poder un factor tutelar de la sociedad.<\/p>\n<\/p>\n<p>En la izquierda de a\u00f1os atr\u00e1s la visi\u00f3n del poder era restrictiva, pues inclu\u00eda una concentraci\u00f3n del Estado y del gobierno en las fuerzas revoluciona\u00adrias. Luchaba por destruir un sistema de dominaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtico, para instaurar un nuevo orden democr\u00e1tico popular y de justicia social. La idea de acabar con un sistema, fuente de opresiones, de marginaci\u00f3n y pobreza, de sufrimiento y explotaci\u00f3n, era correcta y sigue siendo correcta. Sin embargo el concepto de destrucci\u00f3n estaba vinculado a actitudes muy marcadas por v\u00edas autoritarias y por cierto dogmatismo.<\/p>\n<\/p>\n<p>El caso de Nicaragua, donde los sandinistas gobernaron una d\u00e9cada, es sumamente interesante:<\/p>\n<\/p>\n<p>Los sandinistas en el poder tuvieron que consagrar sus mayores esfuerzos a defenderse, a conservar lo logrado. Se trataba de una din\u00e1mica diab\u00f3lica que puso las energ\u00edas liberadoras, espont\u00e1neas y reivindicativas al servicio de las estructuras creadas. La l\u00f3gica de la revoluci\u00f3n pas\u00f3 a ser la l\u00f3gica del Estado; la sociedad termin\u00f3 ocupando un lugar subordinado.<\/p>\n<\/p>\n<p>El 19 de julio de 1979 nos encontramos con un poder integrado por el Frente Sandinista. Y dadas las condiciones de atraso y escasez de recursos, la vanguardia de la lucha revolu\u00adcionaria se convierte en fuerza gestora del nuevo Esta\u00addo. De repente lo que era una fuerza din\u00e1mica de la revoluci\u00f3n pasa dirigir el Estado y debe elaborar y aplicar pol\u00edticas de gobierno: la vanguardia revolucionaria incor\u00adpora\u00adda a la gesti\u00f3n estatal. La fusi\u00f3n excesiva entre la direcci\u00f3n del partido y la direcci\u00f3n del Estado, plante\u00f3 dificultades importantes para la extensi\u00f3n de la democracia. La subordinaci\u00f3n del Estado al partido implic\u00f3 tambi\u00e9n, si\u00admult\u00e1neamente, la subordina\u00adci\u00f3n del parti\u00addo al Estado. La gesti\u00f3n pas\u00f3 a ocupar el primer lugar y la vanguardia como fuerza revolucionaria tendi\u00f3 a diluirse, quedando mediatizada por las pol\u00edticas gubernamentales. \u00bfEra evitable este fen\u00f3meno en Nicaragua? La respuesta es que era muy dif\u00edcil evitarlo habida cuenta la dura guerra de agresi\u00f3n dirigida por Estados Unidos.<\/p>\n<\/p>\n<p>En todo caso en la izquierda latinoamericana si estaba enquistada la idea de un Estado todopoderoso que lo resuelve todo. La ideolog\u00eda estatista ha sido propia de la cultura de la izquierda. El mismo Che Guevara conceb\u00eda al estado como motor central de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>El rumbo de la izquierda, hoy<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Durante unos cuantos a\u00f1os, tras la derrota electoral del Frente Sandinis\u00adta en febrero de 1990, la izquierda, especialmente la centroamericana vivi\u00f3 unos a\u00f1os en la perplejidad, buscando una nueva identidad. La idea de la revolu\u00adci\u00f3n entr\u00f3 en crisis. El debate acerca de c\u00f3mo hacer la revoluci\u00f3n se transfor\u00adm\u00f3 en una duda alargada acerca de si la revoluci\u00f3n era o no posible en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Las certezas fueron dejando espacio a la desmoralizaci\u00f3n en unos casos, a la tentaci\u00f3n de una fuerte moderaci\u00f3n en otros, a la persistencia de la b\u00fasqueda de una nueva identidad para la izquierda en tercer lugar.<\/p>\n<\/p>\n<p>La propuesta de los m\u00e1s moderados defend\u00eda una lectura radicalmente autocr\u00edtica del pasado de la izquierda, cuya conclusi\u00f3n precisa era esta: nos equivoca\u00admos en el objetivo de hacer revoluciones que supusieran la ruptura con el sistema vigente y nos equivocamos al escoger la lucha armada como v\u00eda al poder. Esta es la corriente que m\u00e1s se ha alejado del Che Guevara.<\/p>\n<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de la mayor\u00eda consisti\u00f3 en adaptarse a la lucha por el poder desde una \u00f3ptica m\u00e1s realista en lo que tiene que ver con la acumulaci\u00f3n de fuerzas sociales y pol\u00edticas (tambi\u00e9n electorales por consiguien\u00adte), sin perder la perspectiva cr\u00edtica ni los objetivos finales de lucha por una sociedad de signo o inspira\u00adci\u00f3n socialista. El punto de partida era el de reconocer\u00ad que aun habiendo logrado importantes objetivos pol\u00edticos mediante las luchas guerrilleras la posibilidad de conseguir victorias transformadoras se alejaba.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es de este modo que el nuevo espacio de la izquierda centro\u00adamericana arranca de la toma de conciencia de que las prioridades actuales son b\u00e1sicamen\u00adte dos: resistir al neoliberalismo, y democrati\u00adzar la sociedad y las instituciones, profundizando en los cambios. Si lo primero requiere dar impulso a los movimien\u00adtos sociales y hacer oposici\u00f3n concreta a cada ataque neoliberal, lo segundo apunta en la direcci\u00f3n de construir espacios de nuevas alian\u00adzas que pueden presentarse bajo nombres diversos (Alianza Nacional, Bloque Democr\u00e1tico, Gobierno de Todos, etc.). La lucha por una democracia en la que la partici\u00adpa\u00adci\u00f3n activa de las poblaciones supere el marco meramente electoralista, constituye una alternativa democr\u00e1tica que no entraba en la visi\u00f3n ni en los planes de la izquierda de los sesenta, concentrada como estaba en la toma del poder por la v\u00eda pol\u00edtico-militar.<\/p>\n<\/p>\n<p>La lucha por la democracia es, significativamente, una de las grandes prioridades del movimiento zapatista en M\u00e9jico. Tene\u00admos que creer en el sub-comandante Marcos : El zapatismo nace con la idea de, junto con la sociedad civil, hacer un gran movimiento conjunto para lograr una transici\u00f3n hacia la democracia. Ciertamente \u00e9l no habla de socialismo, ni siquiera de tomar el poder. Y, m\u00e1s a\u00fan, el zapatismo no deja a un lado la idea de hacer una gran alianza con el cardenismo. y eso que el cardenismo es una amalgama compleja que va desde la izquierda ra\u00addi\u00adcal a la socialdemocracia. El caso es que ahora el zapatismo mantiene una posici\u00f3n casi silente. Veremos qu\u00e9 le depara el futuro.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dir\u00eda el Che, si viviera, de esta adaptaci\u00f3n de la izquierda a las nuevas condiciones? Es imposible saberlo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Esta lucha contra el neoliberalismo y por la democracia va acompa\u00f1ada en Am\u00e9rica Latina de esfuerzos por lograr alianzas pol\u00edticas con sectores nacionalistas y reformistas. As\u00ed es en Uruguay con el Frente Amplio. As\u00ed fue tambi\u00e9n como el FMLN logr\u00f3 ganar las elecciones presidenciales de 2009. Pero si tenemos que hablar de avances sustantivos de la izquierda hemos de referirnos a Bolivia, Venezuela y Ecuador.<\/p>\n<\/p>\n<p>Los tres mantienen similitudes importantes aun cuando el caso de Venezuela suscita cr\u00edticas y debates en la propia izquierda.<\/p>\n<\/p>\n<p>-Una primera es que sus gobiernos son el fruto de un empuje popular que desborda lo puramente electoral. Ello hace que los gobiernos de los tres pa\u00edses hayan contra\u00eddo un compromiso con multitudes empobrecidas ante las cuales han de presentar resultados;<\/p>\n<\/p>\n<p>-Una segunda es el presidencialismo que encarna liderazgos ante los que las multitudes se reconocen.<\/p>\n<\/p>\n<p>-Una tercera, derivada de las anteriores es la tentaci\u00f3n recurrente al populismo como forma de satisfacer el sentir y los intereses populares. En estos liderazgos se focaliza fuerza a corto plazo y debilidad a medio plazo.<\/p>\n<\/p>\n<p>-Una cuarta es la visi\u00f3n continental que entiende que el futuro de cada uno de los tres pa\u00edses depende tambi\u00e9n de sus capacidades para construir alianzas y mercados comunes.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin duda estos y otros rasgos contienen aspectos positivos, siendo uno de ellos la incorporaci\u00f3n de millones de excluidos y olvidados al espacio de la pol\u00edtica. Tal vez, en el lado negativo se encuentre cierta centralidad presidencial.<\/p>\n<\/p>\n<p>Una pol\u00e9mica<\/p>\n<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de la izquierda gobernante en Am\u00e9rica Latina (incluyo aqu\u00ed al centro-izquierda) est\u00e1 dando lugar a algunos debates acerca de su enfoque y de su rumbo. Uno de ellos tiene que ver con el anticapitalismo, o mejor dicho con su d\u00e9bil cr\u00edtica al capitalismo. Otro aspecto est\u00e1 vinculado a lo se da por llamar izquierda marr\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Lo que ocurre, a mi juicio, es que la crisis de la propuesta socialista es m\u00e1s profunda de lo que pudiera imaginarse y que su vac\u00edo no se llena con un discurso verbal. Cada izquierda en cada pa\u00eds no puede resolver este problema. Hace falta que una corriente general, mundial, proponga un nuevo paradigma capaz de constituirse en motor de recambio al capitalismo. La idea del car\u00e1cter ascendente de la historia no funciona y, entre tanto, el motor propio del capitalismo (hacer negocios, enriquecerse) no encuentra oposici\u00f3n suficiente. Mientras el capitalismo se sigue proponiendo como modelo econ\u00f3mico y social nosotros respondemos con un arsenal de valores. Es decir la lucha se da entre categor\u00edas distintas y har\u00e1 falta que \u00e9stos \u00faltimos (los valores) se traduzcan en un nuevo modelo social y econ\u00f3mico viable para discutirle al capitalismo de t\u00fa a t\u00fa.<\/p>\n<\/p>\n<p>No obstante la cr\u00edtica es fundada cuando denuncia que la izquierda en los gobiernos no discute el concepto capitalista de desarrollo y festeja el crecimiento econ\u00f3mico como el gran logro asociado al mito del progreso. Es parad\u00f3jico que con frecuencia quienes levantan la bandera del Buen Vivir no se hayan dado cuenta que en esencia constituye una enmienda a la totalidad del sistema y que, por consiguiente, su apuesta va en direcci\u00f3n opuesta a la idea convencional de desarrollo. No digamos ya cuando esta contradicci\u00f3n se expresa en pol\u00edticas econ\u00f3micas de Estado basadas en las pr\u00e1cticas extractivas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es cierto que siempre queda la duda acerca de si el rumbo tomado por los gobiernos de izquierda (o progresistas si se prefiere) es el correcto. Sin duda no hay ni habr\u00e1 seguridad completa de que este rumbo sea el bueno. La izquierda est\u00e1 sujeta a errores, a experiencias de las que desconocemos de antemano sus resulta\u00addos. No hay un manual ni un dise\u00f1o que pueda establecerse como referente estable. Si a esto a\u00f1adimos la idea de que la izquierda debe estar removiendo continuamente las aguas, es decir en constante evoluci\u00f3n y b\u00fasqueda en el campo de las ideas y de la experiencia, convendremos que se hace dif\u00edcil establecer una l\u00ednea segura, protegida de todo riesgo.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>La Izquierda de hoy y el Che<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Aunque la izquierda latinoamericana ocupe hoy espacios muy dife\u00adren\u00adtes a los que ocuparon en los a\u00f1os sesenta, necesita tener impor\u00adtantes puntos de conexi\u00f3n con ideas y valores del Che Guevara, aun cuando ello no debe significar coincidencia plena.<\/p>\n<\/p>\n<p>A los valores que al comienzo hemos se\u00f1alado: la pol\u00edtica como impulso \u00e9tico y el factor humano como factor principal del cambio social, podemos a\u00f1adir los siguientes:<\/p>\n<\/p>\n<p>* El agrarismo. Che Guevara ve\u00eda con claridad que sin reforma agraria radical no habr\u00eda revoluci\u00f3n en Cuba ni en ninguna otra parte de Am\u00e9rica Latina. \u00c9l mismo ve\u00eda al Ej\u00e9rcito Rebelde como una prolon\u00adgaci\u00f3n del ej\u00e9rcito de Emiliano Zapata. Hoy d\u00eda tal vez el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil sea la m\u00e1xima expresi\u00f3n de las luchas campesinas por la tierra, habiendo incorporado en su agenda asuntos como el de la Soberan\u00eda Alimentaria.<\/p>\n<\/p>\n<p>* El igualitarismo. El Che viv\u00eda este valor de un modo radical. El igualitarismo entendido como una tendencia hacia la igualdad; como un valor ideol\u00f3gico y cultural decisivo frente a un neoliberalismo que fragmenta a las clases populares, divide los movimientos sociales y crea una cultura del individualismo y la insolidaridad.<\/p>\n<\/p>\n<p>El igualitarismo del Che es radicalmente antiracista. Para \u00e9l, negros, mulatos y blancos eran exactamente hombres y mujeres. Siendo \u00e9l mismo blanco dec\u00eda de los negros y mulatos: Son nosotros, no son otros.<\/p>\n<\/p>\n<p>* La relaci\u00f3n entre lo colectivo y lo individual. Plantea de fondo el asunto de la relaci\u00f3n entre vida p\u00fablica y vida privada. Ciertamente la fisca\u00adlizaci\u00f3n, el control de la vida privada, no s\u00f3lo lesiona grave\u00admente el derecho de las personas a vivir seg\u00fan su con\u00adciencia; adem\u00e1s consti\u00adtuye una visi\u00f3n err\u00f3nea de la sociedad que queremos. Pero esto debe conjugar\u00adse con otro criterio igualmente b\u00e1sico: la vida privada, dir\u00eda el Che, no debe constituir el espacio para una doble vida, para una doble moral, para el enga\u00f1o. Si la vida privada es la negaci\u00f3n de lo que se defiende en p\u00fablico; si uno defiende los derechos de las mujeres en sus discursos y en casa es un se\u00f1or feudal; si uno dice luchar por una sociedad mejor, m\u00e1s humana, m\u00e1s igualitaria, y practica el ego\u00edsmo econ\u00f3mico en su vida privada, la insolidaridad, la codicia, etc; hay en todo ello una corrupci\u00f3n personal.<\/p>\n<\/p>\n<p>* Internacionalismo. Este es un valor guevarista de primera magnitud del que ya hablamos al comienzo. Hoy hay m\u00e1s unidad en la izquierda latino\u00adamericana que en los a\u00f1os sesenta, como lo demuestra el proceso del ALBA y otros esfuerzos continentales.<\/p>\n<\/p>\n<p>* Autocritica. Para el Che la verdad era una ley sagrada. Si sus criticas eran mordaces, duras, sus autocriticas eran ejemplares. Son famosas las que hace estando al frente del Ministerio de Industria, arremetiendo contra la escasa calidad de los productos y los errores de su ministerio. Pero su actitud de reconocer siempre la verdad le llevaron a denunciar la burocratizaci\u00f3n, la corrupci\u00f3n, el dogmatis\u00admo, la censura de las ideas, etc. Como dirigente de la revoluci\u00f3n cubana su actitud era siempre autocritica, nunca justificaba lo mal hecho.<\/p>\n<\/p>\n<p>* Respeto a las ideas. Al Che gustaba de discutir con los que estaban en desacuerdo con \u00e9l y con pol\u00edticas de la revolu\u00adci\u00f3n. En lugar de acudir a medidas represivas alababa la valent\u00eda de los que discrepaban y optaba siempre por la tolerancia y el debate. De hecho era un heterodoxo que le\u00eda a Mao y a Trotsky con gran inter\u00e9s. En este punto la izquierda tiene mucho que aprender del Che.<\/p>\n<\/p>\n<p>* Finalmente la idea de socialismo. Si bien el socialismo del Che, de acuerdo con la cultura de la izquierda predominante en su \u00e9poca es el resultado inevitable de la lucha, est\u00e1 inserto en la marcha de la historia. En la izquierda de hoy predomina la idea de socialismo como necesidad, no como algo inscrito necesariamente en el porvenir, todo es m\u00e1s incierto, m\u00e1s inseguro. Y, muy especialmente, en la izquierda de hoy sigue pendiente la refundaci\u00f3n de la propuesta socialista.<\/p>\n<\/p>\n<p>La izquierda del siglo XXI tiene planteados problemas que no formaban parte de la agenda de la izquierda de los a\u00f1os sesenta. Podemos citar el problema de la seguridad ciudadana como un azote; la penetraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico en las estructuras del estado; la corrupci\u00f3n con dinero p\u00fablico; el medio ambiente; las desigualdades de g\u00e9nero y los derechos de las mujeres (en este punto hay gobiernos llamados de izquierda que han dado alarmantes pasos atr\u00e1s en cuanto a los derechos de las mujeres); los problemas de la paz en el mundo; los retos de la nuevas tecnolog\u00edas; el poder de los medios de comunicaci\u00f3n, etc, problemas ante los que la izquierda no siempre tiene respuestas \u00fanicas ni convenientemente elaboradas.<\/p>\n<\/p>\n<p>1 PERALES, Josu (1987) Querido Che (entrevistas), Editorial Revoluci\u00f3n, Madrid.<\/p>\n<p>2 TAIBO II Paco Ignacio (1997) Ernesto Guevara, tambi\u00e9n conocido como el Che, Planeta, Barcelona.<\/p>\n<p>3 GUEVARA CHE, Ernesto (1977) Obras escogidas T.II, Editorial Fundamentos, Madrid.<\/p>\n<p>4 Ib\u00edd.<\/p>\n<p>5 Siendo todav\u00eda ministro en una Conferencia dada en Montevideo advirti\u00f3 \u00abaqu\u00ed se puede hablar, elegir y ser elegido, cuiden lo que tienen\u00bb<\/p>\n<p>6 MINA, Gianni (1988), Habla Fidel, Mondadori, Madrid.<\/p>\n<p>7 HABEL, Janette (1997) Revis. Viento Sur., n\u00ba 34, Madrid.<\/p>\n<p>https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/188499<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Del mismo autor<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>El dilema moral del Che Guevara    06\/10\/2017<\/p>\n<p>La fuerza de la voluntad o un d\u00eda en Barcelona    03\/10\/2017<\/p>\n<p>En las entra\u00f1as de la contra: Una historia de espionaje    26\/09\/2017<\/p>\n<p>M\u00e1s armas crean m\u00e1s guerras    19\/09\/2017<\/p>\n<p>Espa\u00f1a-Catalu\u00f1a: choque de trenes    11\/09\/2017<\/p>\n<p>Barcelona, un canto a la diversidad    29\/08\/2017<\/p>\n<p>El lado oscuro de M\u00e9jico    31\/07\/2017<\/p>\n<p>Espiritualidad y religiones    26\/06\/2017<\/p>\n<p>ALAINET, un actor global imprescindible    27\/04\/2017<\/p>\n<p>Cooperaci\u00f3n Internacional al desarrollo: Los dilemas de las ONGD    06\/02\/2017<\/p>\n<h6> 2017-10-07 09:12:06 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=7369'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7368'>7368<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7369'>7369<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>7370<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7371'>7371<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=7372'>7372<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=36999'>36999<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=37000'>37000<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=7371'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=37000'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iosu Perales ALAI 06\/10\/2017 El Che Guevara es universal. 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