Lima, 16 mar (PL) Las fuerzas armadas y la policía de Perú se mantienen hoy con orden de inamovilidad (en servicio permanente) para dar apoyo a la población en tareas de emergencia ante las inundaciones y avalanchas que afectan a diversas regiones.
La orden, que suspende permisos y mantiene en alerta a los miltares y policías, fue anunciada por el primer ministro Fernando Zavala, junto a otras medidas para enfrentar la catástrofe que viven regiones del norte del país, la capital peruana y sus cercanías andinas.
‘El objetivo de esta medida es asegurar el apoyo de las fuerzas armadas y policiales en aquellas zonas donde ya estamos teniendo un desastre y la población necesita ayuda urgente’, dijo Zavala y añadió que los uniformados se dedicarán en forma exclusiva a esa tarea.
Según el ministro de Defensa Jorge Nieto, la orden de inamovilidad permitirá que el gobierno disponga de 25 mil militares en alerta para actuar con celeridad en las zonas en emergencia y en las que sufran en los siguientes días los embates de la naturaleza, que se estima continuarán en abril.
Tras una reunión en el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional para analizar la grave situación, el primer ministro anunció también que los ministros se movilizarán a todas las zonas afectadas para atender la situación.
Ante la destrucción de miles de viviendas por los aniegos, las avalanchas y los huaicos -desembales de represamientos de ríos, causados por aludes- indicó Zavala que el gobierno creará zonas de refugio en las regiones norteñas de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad y en Lima Metropolitana.
Allí serán alojadas temporalmente quienes han quedado sin vivienda o expuestos al peligro de los efectos de las lluvias.
A esos lugares serán llevadas las personas en situación extrema y que han sido afectadas por las lluvias e inundaciones. Esto es un esfuerzo de las Fuerzas Armadas y el Indeci, afirmo Zavala.
Llamó además a la población y a las empresas a proveer alimentos, material de aseo y otros medios para socorrer a los damnificados, para cuyo fin el ejecutivo estableció dos centros de acopio en Lima.
La ciudad sufrió los efectos de los desbordes y huaicos causados por las lluvias en los andes y el consiguiente desborde de los ríos que atraviesan la ciudad, con torrentes que llegaron hasta la costa en el sur de Lima y pusieron en crisis al lado este y parte del norte de la ciudad.
La crecida del Rímac, el principal de esos ríos, anegó el estacionamiento que sirve al palacio de gobierno y otros puntos cercanos, en pleno corazón de la ciudad.
Al mismo tiempo, la ciudad vive el segundo día de racionamiento de agua por la imposibilidad del tratamiento de la que trae el Rímac, debido a que la caída de avalanchas en las alturas ha hecho que sea temporalmente imposible procesarla en la planta de tratamiento de La Atarjea.
Las lluvias, que desde diciembre último ocasionaron cerca de 60 muertes, según recuento no oficial, y grandes daños materiales, obligaron también a cerrar las escuelas de Lima hasta el lunes próximo y a autorizar tardanzas y ausencias laborales por las dificultades para el transporte público.
En ese contexto, la prensa denunció que las compañías aéreas Latam, chilena, y Avianca, colombiana, elevaron fuertemente sus tarifas en la parte norte del país, ante la mayor demanda causada por las interrupciones de la carretera Panamericana, que recorre toda la costa.
Foto: Larepublica.pe
2017-03-16 11:07:15