BRASILIA, 12 sep (Xinhua) -- Con la salida del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), de la carrera electoral, anunciada el martes, la campaña entró en su etapa decisiva, que definirá a los candidatos con posibilidades reales de disputar la Presidencia.

El ex presidente brasileño lideraba las encuestas de intención de voto entre los electores, en el escenario en que era considerado para las elecciones del 7 de octubre próximo.

De acuerdo con la última encuesta del 21 de agosto pasado del instituto de investigaciones Datafolha, que lo incluyó entre los candidatos, el ex mandatario obtuvo el 39 por ciento de las preferencias.

Los electores ahora deberán volver a tomar posiciones a medida que vayan tomando conciencia de que Lula no estará entre las opciones.

La incógnita que deberá ser despejada en las próximas semanas es si su sustituto, el ex alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, podrá heredar un porcentaje significativo de los votos que irían para el líder del Partido de los Trabajadores (PT) o si otros candidatos lo harán.

A pesar de la salida de Lula de la escena electoral, se han mantenido altos los índices de quienes le siguen, en especial en la región del noreste, donde el 52 por ciento de los entrevistados afirma que "con certeza" votarían por el indicado.

"Un día la verdadera justicia será hecha y será reconocida mi inocencia. Ese día estaré junto a Haddad para hacer el gobierno del pueblo", afirmó Lula en la carta divulgada el martes en que dio aval a la candidatura de Haddad.

El nuevo escenario se inicia con el liderazgo del candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro, del Partido Socialista Liberal (PSL), con el 26 por ciento de intención de voto, según la escuesta del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope), divulgada el martes.

Con cifras variables de entre 8 y 11 por ciento se ubican el ex gobernador de Ceará, Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); la ex ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, de Red Sustentabilidad (Red); el ex gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y Haddad, del PT.

Hacia la derecha del campo político Bolsonaro parece consolidar las preferencias, en especial a partir del ataque que sufrió el pasado 6 de septiembre, cuando fue apuñalado en el abdomen durante un acto de campaña.

Si bien el hecho no alteró de manera esencial los números, los sondeos muestran que Alckmin, el principal rival de Bolsonaro entre el electorado conservador y el mercado financiero, no consigue despegar.

Del lado de la izquierda, el lugar vacante dejado por Lula da Silva es disputado sobre todo por Haddad, beneficiado del apoyo explícito del ex presidente, así como Ciro Gomes, un político muy experimentado que gana fuerza en los sondeos.

Para el politólogo Alberto Almeida, autor de libros como "La cabeza del elector" y "La cabeza del brasileño", la elección debe ir a una segunda vuelta, con un candidato que represente cada uno de los dos campos.

"La segunda vuelta será entre un rojo y un azul. El rojo debe ser Haddad, que tendrá en breve los votos de más del 50 por ciento de los votantes del noreste. El azul está indefinido entre Alckmin y Bolsonaro", dijo a Xinhua.

"Si Alckmin no empieza a retirar los votos de Bolsonaro en favor del PSDB, correrá riesgos reales de no ir a la segunda vuelta. Habrá un nuevo Datafolha el viernes. En cuanto a Haddad, continuará creciendo", previó Almeida.

Tanto Haddad como Gomes crecieron en la última encuesta del instituto Datafolha divulgada el lunes.

El petista obtuvo entre el 4 y el 9 por ciento de las intenciones de voto, al aumentar sobre todo entre el electorado femenino, menor nivel de escolaridad e ingreso, mientras que Gomes subió entre los más jóvenes y en la región del noreste.

A pesar de que el 47 por ciento de los electores de la región noreste aún desconoce al candidato apoyado por Lula, el PT tiene un fuerte aparato político y candidatos competitivos a gobiernos estatales en la región, lo que puede impulsar el nombre de Haddad.

Pasada la conmoción por el atentado a Bolsonaro, debe ganar también intensidad la disputa en el campo conservador, porque tanto Alckmin como Marina Silva buscarán atraer electores.

La ex ministra de Medio Ambiente se distanció esta semana del electorado tradicionalmente lulista con duras críticas al ex presidente, otrora su mentor político, en un movimiento que indica la tentativa de seducir a los sectores contrarios al PT.

A su vez, el desempeño de Alckmin continúa decepcionando, quien era favorito de los grandes empresarios e inversores, incluso después de iniciar su propaganda en medios a finales del mes pasado.

Alckmin cuenta con el mayor tiempo gratuito en radio y televisión gracias a la conformación de una amplia coalición centrista.

La incertidumbre también ha tenido impactos en el mercado financiero, con una fuerte caída de la Bolsa de Sao Paulo y un alza del dólar frente al real desde inicios de agosto anterior.

"Los inversores van a monitorear el desempeño de Ciro Gomes (especialmente) y Fernando Haddad, a fin de dosificar las posibilidades de una segunda vuelta de estos con Bolsonaro", apuntó el martes la consultoría de inversiones Commcor en un informe enviado a clientes.

Commcor agregó que también "deben monitorear de cerca un eventual crecimiento de Geraldo Alckmin, quien sigue sin fuerza".

El cuadro obliga a Alckmin a intensificar sus críticas a las posiciones extremistas de Bolsonaro, con el argumento de que Brasil requiere de un gobierno equilibrado para salir de la crisis. Fin