SANTIAGO, 17 nov (Xinhua) -- Más de 14 millones de electores están convocados para acudir a las urnas el domingo y votar por el próximo presidente de Chile.

En total, son 14 millones 308.151 ciudadanos residentes en el país más los 39.137 que viven repartidos en 59 naciones y que tienen derecho a votar por primera vez en la historia chilena.

El domingo, 43.052 mesas electorales repartidas en 2.136 locales de votación recogerán las papeletas de los chilenos a partir de las 8:00 hora local (12:00 GMT), un horario que se prolongará hasta las 18:00 (22:00 GMT), cuando los vocales procedan a cerrar las urnas para dar inicio al conteo.

Además de los ocho candidatos presidenciales, a estas elecciones concurren 132 aspirantes a senadores, 960 a diputados y 1.650 a cortes.

Está previsto que el primer informe sobre los resultados parciales llegue a las 19:30 hora local (23:00 GMT), con el 20 por ciento escrutado.

A partir de ahí, seguirán otras actualizaciones a las 20:30 hora local (00:30 GMT del lunes), con el 50 por ciento escrutado; a las 21:30 (01:30 GMT del lunes) con el 90 por ciento ya revisado y un boletín al final de la jornada con resultados parciales.

Por la enorme extensión del territorio chileno, hasta las 11:00 hora local del lunes (15:00 GMT) no se tendrá un resultado final que informe si algún candidato supera el 50 por ciento de los votos y es proclamado presidente, o si los dos aspirantes más votados tendrán que ir a una eventual segunda vuelta que se celebraría el 17 de diciembre.

Las elecciones suponen el fin del sistema binominal, que fue reemplazado por uno proporcional directo, lo cual supone un aumento en el número de miembros de la Cámara de Diputados (de 120 a 155) y el Senado (de 38 a 50).

Si bien, en la Cámara Alta en esta ocasión sólo se renuevan 25 escaños.

Otros cambios realizados en el sistema electoral chileno fue el paso de 60 a 28 distritos electorales, lo que supone que cada territorio elegirá de media a 5,5 diputados, por los dos que escogía anteriormente.

La elección presidencial del domingo será la primera con inscripción automática en el censo electoral y voto voluntario, cambios que ya se aplicaron en las municipales de 2015, que registraron una abstención de 65 por ciento.

El financiamiento de las campañas electorales, tema polémico en anteriores ediciones, también sufrió modificaciones: además de ver recortado su límite de gastos, ya no podrán contar con recursos procedentes de empresas.

También cambió la composición de las candidaturas. Ahora debe figurar al menos un 40 por ciento de mujeres.

Se espera que la jornada transcurra con tranquilidad, debido a la situación que vive Chile, aunque sí se tomarán ciertas medidas para garantizar el buen desarrollo.

El domingo es considerado feriado irrenunciable, por lo que los comercios (excepto supermercados, panaderías y farmacias) deberán permanecer cerrados.

Además, a partir de las 20:00 hora local del sábado (00:00 GMT del domingo) queda prohibida la venta de alcohol.

Todos los colegios electorales contarán de la presencia de fuerzas de seguridad que protejan y den cuenta del funcionamiento correcto de las votaciones.

La alta abstención, que ya fue un grave problema en las elecciones municipales de 2015, se presenta como la mayor amenaza para las elecciones del domingo.

De acuerdo con analistas, parece improbable que algún candidato obtenga más del 50 por ciento del apoyo de los ciudadanos y sea elegido presidente en primera ronda, por la fragmentación del voto ante la presencia de ocho aspirantes a La Moneda.

Sin embargo, otros más dicen que el candidato de la derecha, Sebastián Piñera, sí podría conseguir este voto y de esta forma evitar una segunda ronda.

De ganar Piñera, se completaría un doble ciclo entre él y la actual presidenta chilena, Michelle Bachelet.

Bachelet dirigió Chile entre 2006 y 2010, Piñera mandó de 2010 a 2014, Bachelet retomó de 2014 hasta la fecha y ahora el candidato de la coalición derechista "Chile Vamos" podría regresar al poder.

De acuerdo con encuestas, el principal enemigo de Piñera sería el oficialista Alejandro Guillier, quien el jueves, en el cierre de campaña, se presentó como el continuador de los anteriores presidentes de centro-izquierda y de la administración actual.

Sus posibilidades pasan por avanzar a segunda ronda y conseguir aglutinar a otros actores mayoritarios del espectro de centro-izquierda, como el Frente Amplio que dirige Beatriz Sánchez o la Democracia Cristiana de Carolina Goic.

Además de estas dos candidatas, la izquierda presenta a otros tres aspirantes -aunque en este caso minoritarios- a La Moneda: el progresista Marco Enríquez-Ominami, que se postula por tercera vez; el senador Alejandro Navarro, y el profesor Eduardo Artés.

En el otro costado, con una posición más extrema que la de Sebastián Piñera, aparece José Antonio Kast, un diputado de ultraderecha que enarbola la bandera de los sectores conservadores que aún defienden el legado del dictador Augusto Pinochet.