El Che a ojos de un periodista chino

Por Zhu Wanjun, Miao Peiyuan y Zhao Hui

BEIJING, 12 oct (Xinhua) -- Días antes del 50º aniversario de la muerte de Ernesto "Che" Guevara, Pang Bing'an, el primer periodista chino que lo entrevistó en Cuba en 1959, recuerda con emoción que el líder revolucionario argentino-cubano era inteligente, enérgico, desinteresado, y siempre "un buen amigo" del pueblo chino.

Pang, conocido como "Pacho" entre los amigos cubanos, estuvo casi 7 años, desde 1959, trabajando para la oficina de la Agencia de Noticias Xinhua de China en la capital cubana de La Habana.

Como el periodista chino que ha tenido el mayor contacto con el Che, Pang tiene guardados en casa numerosas fotos con el legendario guerrillero y libros comprados de todas partes del mundo sobre él. En la pared de su habitación está colgada una foto del personaje tomada por el conocido fotógrafo cubano Osvaldo Salas.

Entre los libros publicados por el propio Pang, destaca "El cóndor latinoamericano, Che Guevara a los ojos de los chinos", que alberga los recuerdos de otros chinos como él que han conversado con el Che.

Al recordar la primera vez que vio a Guevara, Pang, que ya tiene 83 años, se emociona, como siempre. Fue en abril de 1959, momentos en los que La Habana vivía un regocijo por el triunfo de la revolución, cuando Pang fue enviado, junto con otro colega, para llevar a cabo una cobertura periodística en el país caribeño.

A los cinco días de su llegada, los dos periodistas chinos visitaron al Che a invitación de este. Durante más de dos horas, el Che les presentó con todo detalle la revolución cubana, y de ella las experiencias y los problemas resumidos. Resaltó que el objetivo primordial de la lucha fue implementar la reforma agraria para mejorar la vida de los campesinos.

Antes de despedirse, el Che sacó de la estantería un folleto mimeografiado traducido de las enseñanzas sobre la guerra de guerrillas, escritas por el líder histórico chino Mao Zedong.

"Soy alumno de Mao", dijo Guevara, regalándole el folleto al periodista chino como recuerdo, subrayando que "fue imprimido en el frente durante la guerra de las guerrillas cubanas" y que fue "pan desde China".

Lamentablemente, a Pang se le perdió el folleto después de varias mudanzas.

"Por lo joven e ignorante que era, ni siquiera se me ocurrió pedirle que me lo firmara, ahora por mucho que busco no lo encuentro, ha sido una pena muy grande", dice Pang y agrega que cada vez que recuerda este episodio, se lamenta.

Según el periodista jubilado, el Che expresó en varias ocasiones su admiración por Mao.

"A Guevara le encantaba leer las obras de Mao", explica. De hecho, el mismo Guevara publicó dos libros estratégicos, "La guerra de guerrillas" en 1960 y "La guerra de guerrillas; un método" en 1963, absorbiendo los pensamientos de Mao y resumiendo sus reflexiones sobre la lucha en Cuba.

En noviembre de 1960, Guevara visitó China y se encontró con el entonces presidente Mao y el primer ministro Zhou Enlai, entre otros dirigentes chinos. Reiteró en repetidas ocasiones que transmitiría al pueblo cubano la amistad y el apoyo prestado por el gobierno y el pueblo de China.

Pang recuerda que Guevara concedió una alta apreciación a la amistad entre los dos países tras su regreso a Cuba. Durante un discurso televisado a nivel nacional, el Che mencionó específicamente un "debate" que tuvo con el primer ministro chino en el país asiático.

Recordó que cuando la parte cubana planteó poner en el comunicado conjunto la frase "gracias a la ayuda desinteresada de China", Zhou lo rechazó e insistió en que la ayuda entre los países era "en interés mutuo".

"Al final, Zhou ganó", dijo Guevara.

Según Pang, este ejemplo citado por el argentino-cubano era bien conocido en Cuba en esa época, por lo que el pueblo cubano estaba agradecido al pueblo chino por sus profundos sentimientos, y la amistad entre ambos países se siguió consolidando aún más.

"He oído que hasta hace poco, todavía se habla de esta historia entre los cubanos, que sienten mucha gratitud hacia el pueblo chino", dijo Pang.

Un día en 1998, Pang vio en un mercadillo callejero en Beijing un pedazo de piedra con un dibujo natural que le recordaba al Che con una boina puesto frente a una hoguera, y lo compró sin pensar ni un segundo.

Cuando volvió a visitar a la Habana en 2011, donó el tesoro personal al Museo de la Revolución.

Al responder a la prensa local que le pidió evaluar al Che en esa ocasión, Pang puso el ejemplo de cuando los virus entran al cuerpo humano y las células blancas los cercan y los aniquilan con mucho esfuerzo, explicando que es cuando estas células mueren cuando el enfermo se recupera.

"El Che es un representante del 'espíritu de células blancas'. Gracias a la gente como el Che que exista entre nosotros, la humanidad tendrá un futuro con mayor esperanza", concluye Pang. Fin