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Pedro Sánchez (c) comparece ante la prensa en Madrid el 21 de mayo de 2017, tras ganar las primarias a la secretaría general del PSOE

Pedro Sánchez asumió nuevamente este domingo las riendas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), prometiendo un giro de la principal formación de la oposición hacia la izquierda y defendiendo una España "plurinacional" que permita un mejor encaje de Cataluña para neutralizar a sus independentistas.

Reconducido a la secretaría general en mayo por las bases socialistas, Sánchez fue proclamado este domingo, al igual que su ejecutiva, en un Congreso del PSOE en Madrid, bajo el lema "Somos la izquierda".

"Hemos dicho izquierda, hagamos izquierda. Hemos dicho cambio, hagamos realidad el cambio. Pongamos al PSOE rumbo a La Moncloa", afirmó Sánchez ante unas 8.000 personas, antes de terminar su discurso cantando la Internacional puño en alto.

"Durante estos últimos tiempos olvidamos quiénes éramos y vosotros os levantásteis para recordarlo", dijo el economista madrileño de 45 años, recordando la revuelta interna que lo defenestró en octubre de 2016.

La gestora que tomó entonces las riendas permitió un nuevo Gobierno de Mariano Rajoy al pedir a los diputados facilitar su investidura absteniéndose para poner fin a diez meses de parálisis política del país.

Ahora, de nuevo al frente de los socialistas gracias a los votos de las bases, garantizó que su objetivo será "derrotar a la derecha para gobernar este país por la justicia social", defendiendo su agenda: "reconstruir el Estado de bienestar", crear de empleo de calidad y "extirpar" la corrupción.

- Alternativa al PP -

"Nosotros solamente competimos contra el PP", afirmó, reivindicando que los socialistas, segunda fuerza en el Congreso de los Diputados con 85 escaños, son "la alternativa" al Mariano Rajoy y su Partido Popular (PP, 137 escaños).

En su discurso, Sánchez hizo varios guiños a los votantes de Podemos, que busca destronar a los socialistas como principal partido de la oposición.

"Estamos para representar a los que hace seis años dijeron que nadie los representaba", dijo, en referencia a la movilización de los 'indignados' del 15 de mayo de 2011, que dio vida a Podemos.

Sánchez, quien renunció a su escaño en el Congreso después de ser defenestrado en octubre, prometió trabajar "sin descanso por que haya una mayoría parlamentaria alternativa que acabe con esta etapa negra".

No obstante, el líder socialista, quien muestra simpatías por el 'tripartito' de izquierda de Antonio Costa en Portugal, admitió que la única posibilidad de lograr una coalición que desbanque al PP es con Podemos y Ciudadanos, quienes ya se han vetado mutuamente.

Pero dijo que desde "ya" su partido promoverá en el Parlamento acuerdos para "desmantelar buena parte de la acción legislativa del PP", que gobierna en minoría.

- Federalismo -

En cuanto a Cataluña, donde el Gobierno autonómico anunció un referéndum de autodeterminación para el 1 de octubre, Sánchez adscribió a la tesis de la "plurinacionalidad", frente al "neocentralismo" de Madrid y el "independentismo" catalán.

En este sentido, dijo que la propuesta socialista, ratificada en el congreso de este fin de semana, es una reforma constitucional para avanzar hacia el federalismo y solucionar las aspiraciones catalanas.

Aunque defensores del "catalanismo", los socialistas "nunca estaremos de lado de las tesis indepentistas", subrayó sin embargo, al defender un "modelo que dé cauce con lealtad entre todos a un Estado donde Cataluña encuentre su sitio".

Inmediatamente, el PP mostró su preocupación ante esta postura, que a su juicio acerca a los socialistas "a los independentistas radicales", señaló Xavier García Albiol, presidente del PP en Cataluña.

"España necesita un Partido Socialista que crea que somos una sola nación, no necesita más radicales", destacó.

En la ejecutiva socialista ratificada este domingo en el congreso en Madrid, Sánchez incluyó a líderes afines, aunque también a Patxi López, uno de sus rivales en las primarias, pero a ninguna persona cercana a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, su principal contrincante en esas elecciones de mayo.

Díaz, una de las caras más visibles de la rebelión contra Sánchez -que entre otras cosas fue criticado por la debacle socialista en las legislativas de junio bajo su mando-, se ausentó del congreso antes de que hablara el flamante secretario general.