AFP / Loic Venance

Una urna con papeletas electorales de la segunda ronda de las elecciones legislativas francesas, fotografiada el 18 de junio de 2017 en Nantes

Los franceses votaban este domingo en la segunda vuelta de las elecciones legislativas, en la que el movimiento del presidente centrista Emmanuel Macron aspira a una mayoría absoluta, crucial para impulsar sus ambiciosas reformas.

Si se concreta una victoria contundente de La República en Marcha (LREM), el movimiento de Emmanuel Macron -el presidente más joven de la historia de Francia, de 39 años, que derrotó hace un mes a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen-, tendría la vía libre para aplicar sin obstáculos su programa de reformas económicas con el que espera sacar a Francia del estancamiento.

La mitad de los candidatos de La República en Marcha no han ocupado nunca cargos electos.

La participación en la segunda vuelta era del 35,33% este domingo a media tarde, en fuerte bajada en comparación con el 40,75% a la misma hora en la primera ronda, según las cifras del ministerio del Interior.

Si esta tendencia se confirma al cierre de los colegios electorales, se podría batir un récord en este tipo de comicios.

Se debe, según los politólogos, al hartazgo de una larga secuencia electoral que comenzó en noviembre con primarias en la derecha.

"La gente quizá piense que está decidido de antemano, pero hay que ir a votar", estimó Marie-Claude Biandell, de 58 años.

Más de 47 millones de electores deben elegir entre los 1.146 candidatos aún en liza, que se disputarán uno de los 573 escaños aún en juego del total de 577 que cuenta la Asamblea Nacional.

Cuatro aspirantes a diputados fueron ya designados en la primera ronda del 11 de junio.

Los colegios electorales cerrarán a las 20H00 (18H00 GMT) en las grandes ciudades. Parte de los franceses que viven en los territorios de ultramar y en el extranjero votaron el sábado.

Emmanuel Macron, muy sonriente, votó a primeras horas de la mañana en la localidad balneario de Touquet, donde posee una casa con su esposa, Brigitte, que este domingo no le acompañó. Acto seguido se dio un baño de masas y se hizo selfis con las personas que lo esperaban.

AFP / Guillaume Souvant

Una persona sella una cartilla de votación en Authon, en el norte de Francia, el 18 de junio de 2017, durante la segunda vuelta de las elecciones legislativas

LREM y su aliado centrista MoDem arrasaron el domingo pasado en la primera vuelta de las legislativas con el 32,2% de los sufragios emitidos, muy por delante de la derecha (21,5%), la extrema derecha (13,2%), la izquierda radical (13,7%) y el Partido Socialista (9,5%).

"La gente está harta de ver siempre a los mismos", estimó Natacha Dumay, una profesora de 59 años de las afueras de la capital.

La principal preocupación para los analistas sería la ausencia de un contrapeso político a Macron, lo que ha llevado a algunos a predecir que la oposición podría verse en las calles.

Para el profesor de Derecho Constitucional Didier Maus, "se tiró con todo lo que representaba un sistema anterior y se está intentando otra cosa". Estas elecciones desembocarán en "la mayor renovación del elenco político desde 1958 y quizá 1945".