Por Mayobanex De Jesús Laurens

Como cotorras repetidoras de palabras, los militantes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) van retomando los temas que se suscitan a diario en los medios de comunicaciones, para luego dejarlos de inmediato cuando la verdad se revierte contra ellos.

Cuando se dio a conocer la noticia del robo del avión del Grupo Punta Cana, de inmediato las bocinas del PRD activaron las antenas y minaron los medios de comunicaciones tirándole tierra al partido de gobierno.

Tras conocerse la información de que el capitán implicado en el supuesto robo del avión era hijo de un general retirado, que tenía un movimiento de apoyo a Hipólito Mejía, inmediatamente sacaron el tema del tapete y arrancaron con otra nueva bola.

Los misíles de los perredeístas fueron dirigidos hacia la Junta Central Electoral, pidiendo la renuncia del director de cómputos de ese organismo de elecciones, agregando más adelante la salida del director de elecciones, para luego llegar a la cabeza de Roberto Rosario, como objetivo final.

El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez puso las cosas en orden con un fuerte pronunciamiento sobre el tema, y la gente del PRD, incluyendo su candidato cambiaron de inmediato de estrategia y ahora buscan el consenso con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para solucionar el problema surgido.

De repente los dirigentes del partido de la bandera blanca y el jacho prendido activaron los altoparlantes y pusieron a correr la bola de una supuesta carta que el presidente Leonel Fernández había dirigido al Fondo Monetario Internacional (FMI), en la cual supuestamente el mandatario se comprometía con un ajuste de un 18% a la tarifa eléctrica.

Las posiciones del PLD, del Gobierno y de sus legisladores fueron categóricas con la oposición a esa exigencia del organismo financiero internacional, conminando a Hipólito Mejía a que publicara la supuesta carta que decía tener en sus manos, a lo que el ex presidente dijo que no era la firma de Leonel Fernández, y que la entregaría al FMI.

De repente se filtra a los medios de comunicaciones una copia de la auditoría realizada por la Cámara de Cuentas al Instituto Agrario Dominicano, dejando entrever en ese entonces que la misma correspondía a la gestión de Frank Rodríguez.

El actual director del INDRHI dijo que el período de esa auditoría correspondía a otra gestión, pues él solo tenía tres meses en el IAD para ese entonces. De inmediato el PRD cambió de tema y enfilaron los cañones hacia otra ofensiva.

Surgen en los medios el temas del narcotráfico y el dinero del narco en la campaña. Los perredeístas asumen el protagonismo del mismo, queriendo dejar entrever que los recursos de la campaña de Danilo Medina están llegando por esa vía.

Como cosa del destino, se da a conocer el arresto de un supuesto narcotráficante de nombre, Oscar Ezequiel Rodriguez, que tiene un movimiento político de apoyo a Hipólito Mejía denominado "Nuevo Renacer con Papá", con amplio local en Santo Domingo y San Pedro de Macorís, de quien pesa una orden de extradicción a los Estados Unidos dictada por la Suprema Corte de Justicia del país.

El PRD se nutre de la campaña negativa, del descrédito, de la desinformación, pero resulta que todos los temas que han puesto a correr en contra del gobierno y su candidato presidencial se han clavado contra ellos como puñal de justicia.