Por: David Ramírez.

Jamás pensé que bajo la bandera de las Naciones Unidas (ONU), la humanidad estuviese presenciando torturas, ejecuciones de carácter político, limpieza étnica y genocidio en masa en Libia.

La resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU autorizaba la congelación internacional de los bienes del Estado, el embargo de armas y el establecimiento una zona de exclusión área para proteger a los civiles inocentes, pero nunca para derrocar o asesinar al jefe del Estado por más antidemocrático que fuera o tomar parte en la guerra civil a favor de uno de los bandos enfrentados.

Ver las imágenes de Gadafi siendo torturado y sodomizado por una jauría enloquecidas de rebeldes, ciudades prácticamente en ruinas, infraestructuras destruidas por los bombardeos indiscriminados de la OTAN, miles de civiles desplazado o masacrados por ambos bandos, son crímenes de guerra que abochornan a cualquier persona civilizada. Pienso que la humanidad se encamina hacia la barbarie con el apoyo tácito de organismos como la ONU.

Es que los principios básicos del Derecho Internacional carecen de valor para las grandes potencias capitalistas, con sus economías en franca bancarrota, cuando tratan de apropiarse de los recursos energéticos y acuíferos de una nación de tercer mundo.

No deja dudas algunas que el drama del pueblo libio ha inaugurado una nueva forma de neocolonialismo que inquieta a muchos; Las grandes potencias, al ver su éxito militarista en Libia, no dudarán en usar de ahora en adelante a las organizaciones como la ONU, la Liga Árabe, Africana, la OEA y otros organismos regionales o humanitarios como instrumentos para el chantaje y el saqueo.

Lo peor es que la inmoralidad de esta situación está siendo silenciada por los principales medios y agencias de prensas internacionales que de una forma u otra colaboraron con la desinformación y la campaña mediática de las grandes potencias imperialistas con la esperanza de que sus accionistas principales sean favorecidos con jugosos contratos de reconstrucción o explotación petrolífera una vez concluida la guerra civil.

Visto la crueldad de esta guerra, no quedará nada más que cenizas, escombros y tumbas.

Qué equivocados están muchos intelectuales de izquierda al creer que una vez asesinado el dictador libio la guerra ha concluido, que la libertad y el progreso para los ciudadanos de ese país norafricano están a la vuelta de la esquina, es todo lo contrario, en Libia lo peor está por venir.

Es que no es posible construir la democracia en una nación como Libia (con 140 tribus y clanes bien armadas y con profundo odio ancestral), luego de las matanzas perpetradas por los rebeldes en las ciudades bastiones de Gadafi.

La supuesta "nueva Libia" carece de instituciones fuertes y liderazgo político .La Libia que la OTAN ha arruinado económicamente nace plagada de milicias armadas hasta los dientes con metas y programas diferentes que van desde la islamización de la sociedad hasta su modernización capitalista y neoliberal.

La "nueva Libia" está llena de incógnita, tal como van las cosas podría ser el caldo de cultivo para el yihadismo o una catástrofe social y militar similar al de Afganistán o Somalia.

Esa nueva Libia, que nació de la agresión criminal de los países imperialistas y la bendición de las Naciones Unidas, es una nación desarticulada como Estado, lo cual pronto podría caer en la ingobernabilidad y el sometimiento de sus ciudadanos a leyes medievales y rígida como la sharia, impuesta por radicales musulmanes y los señores de la guerra. Bajo la sharia, la nueva Libia no traerá la democracia, sólo la esclavitud y la pérdida de los derechos civiles de las mujeres.

Para los países imperialistas poco importa mientras no se devoren entre sí y tengan el control de los principales recursos energéticos de ese país que una vez ocupó el primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de África.

Para tales fines usarán a la ONU nuevamente para arrogarse una misión de liderazgo y ocupación permanente del territorio, es la visión que ellos tienen de este nuevo orden mundial.

Por ese motivo es penoso saber que una organización como la ONU, fundada para que no existan más guerras en el mundo y resolver conflictos internos, haya sido utilizada para imponer el horror y la barbarie en una nación del tercer mundo.Por la voracidad y ambiciones de las grandes potencias (que hoy se frotan las manos con el posible reparto del botín de guerra),la reputación de la ONU quedó seriamente dañada.

Tal vez para siempre.