Después de propugnar por muchos años el envío temprano del proyecto de presupuesto de ingresos y ley de gastos públicos para el año subsiguiente, por parte del Poder Ejecutivo al Congreso, y hasta consagrarse en la Constitución de la República, a fin de viabilizar su adecuada ponderación; hemos observado con pesar como se ha discutido el correspondiente al próximo año 2012 hasta el punto de hoy encontrarse en agonía la posibilidad de disponer de un instrumento financiero prudente para el próximo año.

Calificamos de agónica la situación puesto que para la tarde de mañana está convocado el Congreso Nacional previsiblemente, a juzgar por el comportamiento previo, para darle la estocada final a la prudencia y aprobar el presupuesto mas riesgoso que ha dispuesto la nación habida cuenta las incertidumbres económicas internacionales y las originadas por las elecciones presidenciales del próximo año.

Lo riesgoso se sustenta en que el Presupuesto sometido por el Gobierno al Congreso contiene proyecciones de ingresos sobre la base de supuestos altamente contingentes, que frente a gastos seguros, pudieran producir un grave potencial deficitario de hasta 135 mil millones de RD$ equivalente al 30% de las erogaciones previstas.

Los aventurados supuestos a los que nos referimos son:

1. Un precio del petróleo por encima de los 100 US$ el barril del que se derivan precios de los combustibles y los impuestos calculados como proporción de su valor, así como el financiamiento proveniente de PETROCARIBE; cuando las preocupaciones económicas mundiales y otros factores militares y políticos pueden detener y hasta reducir la tendencia alcista del crudo

2. Incorpora ingresos no tributarios que aunque no estuvieran registrándose en el Presupuesto YA eran captados por el Estado: como la Tasa Aeroportuaria, los aportes del FONDER, ingresos del METRO.

3. Supone niveles financiamientos externos obtenibles en condiciones blandas en términos de tasas y plazos difícilmente de alcanzar dadas las incertidumbres internacionales, especialmente ante la terminación del acuerdo con el FMI pautada para febrero del próximo año y cuya renovación pudiera supeditarse a las elecciones presidenciales. Para avalar ésta afirmación basta tener en cuenta el siguiente contenido del Presupuesto:

ü Que parte de los bonos soberanos emitidos mediante la ley 48 del 28/03/2010 no se han colocado 250 millones de US$ a pesar del mas de año y medio transcurrido.

ü Que unos 800 millones de US$ de nuevos financiamientos cuyas negociaciones y concertaciones ni siquiera se han concluido lo que no garantiza los desembolsos previstos para éste año.

(De paso, entre éstos financiamientos se encuentra el proyecto Manabao ? Bejucal ? Tavera cuyos efectos ambientales deben ser estudiados teniendo en cuenta los cada vez mayores temores de desborde de ésta última sobre determinadas zonas del Cibao.)

La consecuencias de la falta de financiamiento externo esperado será la tentación para que el gobierno, que hoy recibe de la banca nacional mas prestamos que la agricultura y la industria, aumente ésta la succión de los recursos de nuestro sistema financiero recurriendo a financiamientos internos en condiciones mas duras y con peores consecuencias puesto que afectaría incluso las previsiones de crecimiento de la economía contenido en el propio Presupuesto

Como conclusión general, el presupuesto cuya aprobación prudente agoniza, debe ser considerado como de alto riesgo deficitario puesto que contiene RD$ 134 506 millones de ingresos que están por verse, casi la tercera parte de su monto total de RD$ 430 000 millones de gastos que de seguro se incurrirán, conforme el desglose siguiente:

Sobreestimación de ingresos RD$ 34 000 millones

Financiamientos que confía alcanzar RD$ 78 262 millones Déficit admitido en el Proyecto RD$ 22 244 millones.

Apelamos, en consecuencia, a la sensatez de los legisladores para reducir los riesgos deficitarios derivados del Presupuesto que se debate e introduzcan un dispositivo previsor en la ley de gastos públicos que ordene al poder ejecutivo, bajo vigilancia del congreso, reducir los gastos propuestos en el mismo en hasta un 30% si es que los ingresos efectivamente observados no se comportan como están proyectados en el proyecto de ley al respecto sometido por el gobierno.

Solo así podrán disiparse los temores deficitarios potencialmente afectadores de la estabilidad macroeconómica en un año electoral.