Por: David Ramírez.

Hace muchos años que la ciudad de Barahona no cuenta con una sala de cine, penoso y preocupante resulta el hecho de saber que los jóvenes barahoneros están creciendo sin conocer este medio audiovisual.

Recientemente vimos un reportaje que en el lugar de nacimiento de María Montez se está construyendo una sala de cine.

No vamos a discutir en este artículo lo correcto o incorrecto de esta obra, lo que nos preocupa en este momento es que esta futura sala de cine no corra la misma suerte que otras que llenaron de gloria cultural las páginas históricas de la ciudad.

Al principio de los ochenta, la ciudad de Barahona contaba con tres salas de cine; Sl Cinema, Ercilia y Bahoruco. Las dos primeras pertenecían a la familia Lagares y la segunda a la familia Suero.

Hasta hoy los cines de la familia Lagares están ocupados por iglesias evangélicas en calidad de inquilinos, el de la familia Suero por un gimnasio y una especie de taller de no sé que cosa.

En aquella época los barahoneros teníamos alternativas para disfrutar de películas recién estrenadas o viejas en las carteleras de los cines de la capital, claro, dependiendo de nuestros bolsillos.

De las tres salas, sin dudas las más asequibles para los pobres lo fue el Cine Bahoruco. Su oferta audiovisual mayormente eran películas mexicana, sexo, karate chino y las que previamente habían sido estrenadas en el SL Cinema o el Cine Ercilia.

Aunque el cine Bahoruco no era una sala acogedora, el público podía acudir a ella para solventar la soledad o botar un poco el estrés.

La más moderna de todas las salas lo fue el SL Cinema.Contrario al Ercilia, esta sala estaba dirigida a un público más exigente en cuanto a confort del lugar y calidad de lo se proyectaba del séptimo arte. El Ercilia estaba dirigido a un público menos exigente, pero con gusto por los estrenos de la cartelera.

El cine es cultura; debemos protegerlo

El cine, aparte de tener un potencial educativo y formativo innato entre sus espectadores, es cultura. Un pueblo sin una sala de cine es un pueblo en decadencia cultural.

Aunque el fenómeno de cierre de cines es global producto de la piratería, la televisión por cables y otros avances tecnológicos, como el Internet, no deja de ser cierto que en Barahona el cierre de las tres salas de cine se debe más a factores económicos que tecnológicos.

Las únicas ofertas de ocios con que cuentan los jóvenes barahoneros son los centros cerveceros del malecón y las discotecas ubicadas cerca del parque Central, hoy convertido en una "zona libre" para prostitutas, proxenetas y homosexuales.

Estas ofertas lamentablemente no son culturales ni educativas, llevan a los jóvenes al vicio y a la prostitución.

Soy respetuoso con las creencias de las personas, como también espero que respeten las mías. Tener los cines SL Cinema y Ercilia ocupados por evangélicos no promueve la cultura y el conocimiento. Esto lo digo porque entiendo que las religiones no crean hombres libres y pensantes.

Una propuesta para rehabilitar el cine

El algunos países latinoamericanos, muchos ayuntamientos han comprendido que el cine no es simplemente un negocio al que hay que dejarlo morir sin pena ni gloria. Para muchos alcaldes preocupados por sus munícipes, el cine es una oferta de ocio para sus habitantes, un excelente vehículo para romper la soledad y monotonía entre los jóvenes.

Para preservar abiertas algunas salas de cines, esos ayuntamientos junto con el gobierno, han establecido facilidades impositivas y tarifas especiales en el consumo de energía eléctrica, lo que permite algunos empresarios, amantes del séptimo arte, mantener a flote sus salas de cines con mínimas ganancias.

Esta experiencia podría implementarse exitosamente en Barahona si existiera la voluntad de sus políticos, tanto del oficialismo como de la oposición.

De las tres salas de cines ya cerradas, la que podría tener posibilidades de iniciar una especie de "plan piloto" con la propuesta de incentivos especiales para los cines locales, podría ser el SL Cinema, por ser la más confortable y tener amplio parqueo.

En esta sala de cine podría funcionar incluso el tan ansiado Teatro Municipal, el proyecto que nos permitirá montar obras teatrales clásicas o infantiles.

Sin una sala de cine Barahona vive la etapa más oscura de su historia, la ciudad está perdiendo oportunidades de ser una sociedad más culta.

Pero con esta propuesta estamos a tiempo para revertir esa situación.