Por Pedro Caba

Todo nos llega con retraso a los insulares, como ha sido el logro de importantes avances sociales para los dominicanos, los cuales corren ahora grave riesgo de retroceder por efecto de la rediviva ola neoliberal que recorre el mundo en estos momentos.

Los Estados Unidos de Norteamérica, potencia punta de la economía mundial, con una deuda de 14.29 billones de dólares, busca desesperadamente incrementar el techo de esa deuda antes del 2 de agosto, en procura de disponer mayor liquidez y poder afrontar obligaciones y de repago de deuda, y preservar de esa manera la credibilidad. Tales aprestos en esa nación eran impensables hasta hace muy poco tiempo.

Así de difícil es la situación de la economía mundial y de los duros ajustes que nos esperan de parte de los verdaderos mandantes en el mundo globalizado de hoy, el sector financiero internacional, puesto que en las estructuras democráticas o abiertas son los que mejor han posicionado a sus representantes políticos y controlan las grandes decisiones.

El llamado de alerta lo da en nuestro medio la reputada cientista social Rosario Espinal, quien con su artículo "Neoliberalismo, vivito y coleando", nos relata como los republicanos y, en general, los sectores conservadores de los Estados Unidos acuden a recortar conquistas sociales de la gran masa trabajadora y empleada de ese país, cuando de adoptar ajustes se trata, como ocurre palpablemente en el estado de Wisconsin.

Pero ya la comunidad financiera internacional representada por los países más poderosos que dominan el Fondo Monetario Internacional, impusieron la misma política a la atribulada Grecia, o en Portugal, o en España, y si transita por el mismo camino en Estados Unidos, es poco probable que lo evitemos en nuestro medio.

Y acerca de eso queremos hablar.

Hasta la creación del Sistema Dominicano de la Seguridad Social en 2001, que declara universal ese beneficio, apenas poco más del 15% tenía acceso a servicios médicos y una ínfima cantidad de trabajadores y empleados públicos y privados disponían de pensión.

La situación se mantuvo casi invariable hasta 2007, cuando se impone el Seguro Familiar de Salud y se agrega al seguro subsidiado por el Estado, a tal punto que en este momento un 48% de la población tiene acceso al servicio médico. Existen 2 millones 240 mil cuentas de pensiones, que se agregan a poco más de cien mil pensionados que existían. Todo ello ha dado un vuelco tal que el objetivo ahora es incorporar al restante 52% de la población a estos beneficios.

No por casualidad, la oferta del partido que ha impuesto su voluntad política para echar adelante el SDSS, el de la Liberación Dominicana, anuncia como su gran propósito cumplir ese objetivo.

El licenciado Danilo Medina se ha impuesto la gran tarea de garantizar cumplir las promesas que ha hecho su partido, el mismo que ostenta el poder en estos momentos y expone con legitimidad esos logros.

Para ello cuenta con el respaldo del líder indiscutible de la agrupación y más influyente político nacional del momento, el doctor Leonel Fernández.

Pero por lo que ha expuesto Rosario Espinal y por lo que se comprueba tan sólo echando un vistazo a lo que ocurre en el mundo de hoy, sólo una gran unidad interna, que trascienda los propios límites del PLD, podrá resistir la ola neoliberal que se nos trata de imponer y que amenaza con sacrificar nuestras conquistas sociales cuando apenas comienzan a asentarse.

Es una tarea ciclópea, que demanda de mucha inteligencia y pragmatismo.

El FMI enfrenta, en el caso dominicano, lo que podría ser una situación paradigmática para el resto del mundo en desarrollo, puesto que fue aquí donde experimentó una desregulación de sus duras recetas, induciendo incremento de déficit fiscal para mantener el crecimiento en nivel razonable, como se logró en forma excepcional con respecto a toda la región, que acusó decrecimiento.

Si negociamos con dignidad, si aportamos, como lo hacemos en estos momentos, duras disciplinas fiscales y mantenemos todos los demás órganos regulatorios monetarios y financieros y activas nuestras estructuras productivas, preservamos la autoridad para decidir nuestro propio destino.

Por eso, en vez de observar con preocupación las visiones confrontadas sobre este tema de los funcionarios Temístocles Montás y Vicente Bengoa, extraigamos de ellos lo mejor de sus consejos, pues son oportunos y ofrecen parámetros para la toma de buenas decisiones.