Por: Mayobanex De Jesús Laurens

Si nos ponemos a observar la escala salarial aplicable a militares, funcionarios, legisladores, síndicos y el común de empleados públicos y privados, para luego comparar el nivel de fortuna que muchos exhiben, en comparación a su nivel de vida de unos diez años atrás, se podría determinar de inmediato el grado de deshonestidad en su accionar para lograr tales riquezas.

Es sorprendente ver hoy a jóvenes que no llegan a 35 años exhibir vehículos de lujos, negocios opulentos y un nivel de vida que sobrepasa los limites de ganancia de cualquier empresario con toda una vida de servicios obrando en buena lid.

Los síndicos de los municipios, en la metrópoli y en las provincias, tienen sueldos fijos que van desde los 40 mil hasta los 200 mil pesos. Si multiplicáramos esa suma por doce meses y luego por cuatro años nos daríamos cuenta de que realmente esas cifras no permiten acumular fortuna como la que hoy exhiben la mayoría de los ediles municipales.

El presupuesto de los ayuntamientos es usado para propósitos especiales que incrementen la fortuna de los ejecutivos de los cabildos. Todo ello, favoreciendo también a los representantes de la Sala Capitular de los mismos, para que callen y dejen pasar.

Cómo justificar que un síndico, con un salario de 60 mil pesos, con dos períodos en sus funciones, hoy tenga apartamentos en Santo Domingo, Terrenos adquiridos en la costa turística, villa turística en la Romana, apartamento en Miami, una gran mansión de vivienda de varios millones de pesos, diversas edificaciones para alquileres, una lujosa vivienda un lugar llamado Las Filipinas y todo tipo de lujo, al más alto nivel.

Lo anterior corre por el rumor comunitario. Ex empleados ligados directamente al área financiera de ese cabildo hablan en los lugares públicos, en sitios de expendios de bebidas y hasta lo expresan por los medios de comunicaciones.

Sus defensores siempre están prestos para acabar con el otro. Una simple opinión sobre el tema y una andanada de llamadas hacen sonar los teléfonos para defenderlo y destacar una gestión que tiene cosas que exhibir, pero que el presupuesto anual recibido en sus dos períodos no hay forma de justificarlo en buena lid.

Ser honesto en el manejo financiero es demostrarlo con el ejemplo. No basta mostrar auditorías de una Cámara de Cuentas con auditores vinculados, que recibían dádivas para avalar informes ?limpio de errores y diferencias?. Ese cabildo no soporta una auditoría externa, realizada por una firma de prestigio. De lo que saldría de allí, ni el podrido fango genera peor olor.

Otro período adicional sería un premio a la deshonra, a lo inmoral, al despilfarro, a la acumulación de fortuna para una familia; todo en desmedro de un municipio de cuyo presupuesto mensual debería de tener todas sus calles asfaltadas, la ciudad completamente limpia, con grandes obras para exhibir.

?Quien lleva la moral como su mejor alma puede andar desnudo?, escribió Kalil J. Jibrán. ?La moral es siempre digna de elogios, aun cuando no nos represente algún beneficio ni provecho personal?, frases célebre de Ortega y Gasset, cuyo ejemplo es a imitar, y no perseguir asaltar los recursos del Estado, por el simple hecho de que esos bienes no tienen dolientes y hay que tomarlos para nosotros.