Las explicaciones del Presidente Fernández en el almuerzo que convocara para referirse a la corrupción no resultaron convincentes para los comensales ni para la ciudadanía, al menos en comparación con precedentes similares. Y es que las circunstancias demandaban acciones en lugar de explicaciones.

El almuerzo se produce en medio de la encuesta Gallup ? Hoy que deja mal posicionado al gobierno en esta y otras áreas como desempleo, abastecimiento, estabilidad de precios, combate al narcotráfico, precariedad del servicio eléctrico y control de la migración haitiana; donde las percepciones fueron más malas que buenas. Teniendo en cuenta que estamos frente a un gobierno que prioriza el condicionamiento de las percepciones a través de campañas publicitarias de alto costo, este hecho debe considerarse altamente significativo puesto que hace supone que la realidad sobre la corrupción es peor que lo percibido por la ciudadanía en las encuestas y que las campañas publicitarias de condicionamiento de la percepción no están dando los resultados esperados por las autoridades.

Ambos hechos deben inducir la adopción de una línea política opositora, colocando en situación embarazosa al PRSC que prepara una Asamblea para renovar su dirección, lo cual debe implicar redefinición de su línea política; en circunstancias que prácticamente todos los aspirantes a presidirlo son funcionarios estatales.

Solo mediante una iniciativa extraordinaria, valiente y madura, con desprendimiento y visión, de sus asambleistas, pudiera preverse una presidencia reformista opositora.

O solo recurriendo a excesiva inteligencia y creatividad políticas pudiera armonizarse la necesidad de oposición a un gobierno cada vez mas reprobado y menos convincente; como pudiera ser adoptando una línea autonómica de acción mediante la cual el partido se mantenga en oposición mientras reformistas colaboren con el gobierno; emulando lo practicado por Balaguer entre 1966-1978 cuando utilizó dirigentes PRDistas sin que ese partido dejara de ejercer oposición.

Como también podría ser, si el gobierno está dispuesto a vencer su reprobación y recuperar capacidad de convencimiento, arribando a una cooperación formal e institucional, frontal y directa, con el PRSC; adoptando mas elementos del modo reformista de gobernar en áreas relacionadas a la disciplina fiscal, endeudamiento y pago de deuda externa, apoyo a sectores productivos, programas sociales sin discriminación y respeto al pluralismo político.

Pero también tendría que disponerse a ello el propio PRSC que luce desenfocado al promover alianza electoral con el PLD cuando no es este partido sino el gobierno que necesita relanzarse.

Y porque mientras las relaciones gobierno ? PRSC son satisfactorias, las del PLD ? PRSC dejan mucho que desear. Bastaría para ello leer declaraciones de PLDistas que ignoran el reformismo y pregonan el bipartidismo. Y el escozor que provoca cada vez que un reformista suena como candidato a una plaza electoral en la que existen precandidatos PLDistas.

El poco convencimiento derivado del almuerzo y la encuesta Gallup desafían al PRSC a ponderar, ante su próxima asamblea, políticas mas finas y profundas que la mera renovación de caras.