Por: Mayobanex De Jesús Laurens

?La búsqueda de las cosas perdidas está entorpecida por los hábitos rutinarios, y es por que cuesta tanto trabajo encontrarla ?. Con esta maravillosa frase de Gabriel García Márquez, plasmada en su obra cumbre, ?Cien años de soledad?, iniciamos este artículo, a propósito de la burocracia en las ideas y los tecnócratas de reuniones, que caminan en círculo y se acogen al lenguaje repetitivo de las cosas.

Queremos energía suficiente y sostenible en el tiempo, pero nada aportamos al marco legal y al clima de inversiones que se requiere en esa área vital del desarrollo de una nación. Un sector privado demasiado cauto y miedoso para unirse en propósitos y enrumbar un proyecto para participar del campo eléctrico nacional, con reglas claras y leyes que se apliquen y respeten.

Propugnamos por más inversión en educación, de conformidad con el crecimiento del PIB, con más dependencia estatal y más parasitismo docente, sin importar la gran cantidad de recursos que se dilapida. La politiquería no permite valorar la idea de una reforma que contemple más participación al sector privado, para que haya más competencia en los colegios, que genere una baja en las tarifas y permita un éxodo importante de estudiantes de los planteles públicos, cosa que ayudaría a que los recursos del gobierno se inviertan en los estudiantes realmente necesitados.

El país político, empresarial y de la llamada sociedad civil reclama más obras para las comunidades de las provincias. Los sectores gremiales piden aumentos salariales para los trabajadores que representan. Pero nadie quiere hablar de una nueva reforma tributaria, que se hace imprescindible en estos momentos de incertidumbres económicas globales, para corregir entuertos y hacer eficiente el sistema de recaudación fiscal.

Es la misma rutina diaria. Analistas y comentaristas en radio, televisión, periódicos y ahora en la Internet repitiendo lo mismo. Las opiniones se bañan de críticas; reclamos y demandas de obras, sin nadie pensar siquiera en las caídas en las recaudaciones como consecuencia de la crisis. El gobierno tampoco parece entenderlo y continúa en la rutina de más gastos, sin priorizar en las necesidades reales que se deben atender en tiempos de crisis.

Porqué no valorar la idea de una nueva reforma fiscal que simplifique el actual sistema de recaudaciones. Proponemos que se cree un sistema de impuesto único, tomando como referencia el promedio anual que pagan las entidades y personas físicas, y estableciendo una escala de categoría para las empresas y negocios.

La propuesta implica categorizar las entidades en una escala de uno a cinco, considerando el valor de sus activos y de sus utilidades netas año por año; determinar el valor promedio pagado por cada entidad en los últimos dos años de operaciones y crear un formato simple y digital de presentación de las informaciones.

La dirección tributaria velaría porque todas las entidades y personas físicas que actúen como entes profesionales estén registradas. Cuando no se tenga un referente de los mismos ante la DGII, se establecería un sistema de valuación para asignarle la categoría que le corresponda.

Lo anterior contribuiría a evitarle a las entidades el excesivo costo que les está representando tanta burocracia para el pago de impuestos, tanto en comprobantes fiscales y pago de personal extra. En tanto que el gobierno tendría una estimación real de los ingresos que deberá percibir en el año. El modelo tiene que ser necesariamente revisable cada cierto período y establecer los ajustes dependiendo del crecimiento o decrecimiento de la economía.

Claro está que el sistema tendría que ser normado y reglamentado, y para ello se tendrían que se establecer los mecanismos de verificación de informaciones, y actuar con justicia para una equitativa clasificación de las entidades.

La propuesta es solamente una forma de dejar la rutina estatal que nos lleva a la inercia de pensamiento y nos conduce al enanismo de las ideas que nos hacen parecer torpes y necios, reclamando siempre sin aportar soluciones para el desarrollo.