Tanto el CONEP como el BANCO CENTRAL tienen razón en lo que cada uno señala, solo que falta una pieza que constituye una especie de eslabón perdido en el debate: Que la falta de respuesta del sector privado a la reducción de la tasa de interés del Banco Central se debe a que el gobierno no ha emitido determinadas señales transmisoras de la confianza que se requiere bajo las presentes circunstancias caracterizadas por la crisis económica internacional.

Estas señales tienen que ver con las siguientes interrogantes percibidas por los agentes económicos:

¿Como piensa el gobierno encarar el déficit fiscal magnificado por la caída de las recaudaciones? Con mas endeudamientos incluyendo con la banca nacional que crece a un ritmo de 10 millones de pesos por hora? ¿Es que no va a adoptar un plan de austeridad?

¿Cómo piensa el gobierno encarar el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos cuando están cayendo las exportaciones, remesas, turismo (beneficiado temporalmente por lo de México pero amenazado estructuralmente por la reapertura de Cuba) e ingresos por zonas francas?. ¿Va a seguir confiando en la Inversión Extranjera cuando ésta se inhibe si avizora déficits como lo que están observándose en el país y cuando está siendo instada a que invierta en las zonas donde mayor crisis como en los propios Estados Unidos y España, precisamente nuestros dos principales socios comerciales?

¿Cómo piensa el gobierno responder a las crecientes tendencias proteccionistas en nuestros principales socios comerciales (EEUU) cuyos gobiernos, legisladores y sindicatos se han aunado para protestar por (1) la creación de puestos de trabajo en el exterior que va a incidir negativamente en nuestras zonas francas y (2) perseguir los denominados ?paraísos fiscales? potenciales inversores en el país, lo cual por lo menos afectará una de los principales líneas de proyectos concebidos en el país.

¿Cómo piensa el gobierno hacer mas efectivo el combate a la corrupción cuando la mayoría de los expedientes denunciados caen en el saco del olvido o están insuficientemente documentados impidiendo la imposición de sanciones adecuadas por parte de los Tribunales de la República?

¿Cómo piensa el gobierno encarar la crisis eléctrica ahora que se le han ahuyentado todos sus proyectos razonables y cuando generadores se están saliendo del sistema para abastecer consumidores directamente? ¿Acaso nunca va a cumplir las leyes que obligan la adquisición de energía en competencia y al generador que la ofrezca mas barata? ¿Acaso va a seguir adquiriendo la energía pagándola a precios fijos determinado por contratos rescindidos y pagadas al precio mas alto de generación? ¿Es que el gobierno no se da cuenta que los altos subsidios que paga se originan en los altos costos de generación? ¿Por qué el gobierno no hace exigencias a las empresas de la misma forma que Obama lo está haciendo a AIG, GM y Crhysler?

Ante estas faltas de señales sobre los principales déficits relacionados con el desempeño económico, es explicable que la iniciativa privada no responda al estímulo dado por el Banco Central vía la tasa de interés.

Y es sobre ellos donde centrarse el debate, mas que en las aparentes discrepancias entre el Banco Central y el CONEP que luce mas como un pleito de sordos que se hubiera podido evitar de haber existido un mecanismo permanente de concertación de iniciativas de desarrollo, como se creyó que iba a funcionar bajo el manto del Consejo Económico y Social al organizar la tronchada Cumbre de las Fuerzas Vivas.

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