Exigencias desconocedoras de la realidad

Por: Mayobanex De Jesús Laurens

Los ingresos del Estado se clasifican en dos grandes grupos: tributarios y financieros. Los que derivan  de los aportes económicos de los gobernados o ciudadanos contribuyentes se les denomina ingresos tributarios. Mientras que los que se obtienen por medio de las fuentes o medios de financiamiento a que incurre el Estado en un determinado momento se les llama ingresos financieros.

En la República Dominicana, los ingresos tributarios se obtienen por medio de los impuestos aduanales, el impuesto sobre la renta, el impuesto a la transferencia de bienes industrializados y servicios, el impuesto selectivo al consumo y otros impuestos y tasas que contempla nuestro sistema fiscal integral. En tanto que los ingresos financieros se obtienen de los créditos recibidos de las instituciones financieras nacionales e internacionales, tales como: bancos privados locales, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Fondo Monetario Internacional, entre otros.

Se puede distinguir una tercera clasificación relativa a las donaciones y contribuciones que realizan gobiernos hermanos al Estado dominicano, y que no forman parte de la estructura normal de ingresos que se incluye en el presupuesto de la nación; son los llamados ingresos extraordinarios.

El presupuesto de ingresos y gastos de nuestro país se elabora tomando en consideración la clasificación anterior. Son proyecciones o estimaciones de las posibilidades de recursos que se obtendrían y las distribuciones que se harían a través de asignaciones a las distintas secretarías de Estado y a las instituciones no gubernamentales para sus gastos corrientes contemplados en el período.

Para la elaboración del presupuesto de la nación se toma en consideración las recaudaciones del período anterior y las perspectivas económicas del país para el próximo año, considerando los factores internos y externos que podrían provocar desviaciones en las proyecciones o estimaciones.

El Estado no es magia. Los recursos no están en los árboles. Dependen de las recaudaciones y los créditos recibidos. Para que las recaudaciones sean altas debe haber un buen movimiento económico en las entidades privadas. Más préstamos implicarían más deuda y mayor costo financiero para los presupuestos futuros.

La recesión global afecta directamente la economía local. Las remesas, el turismo, las inversiones y la actividad comercial se desaceleran, mientras que el empleo se desploma. El producto interno bruto disminuye y por ende las recaudaciones de impuestos se caen. Es absurdo hablar de incrementar impuestos en medio de una recesión. La receta sería lo contrario, ayudado   por la baja de las tasas de intereses  bancarias.

Es por todo lo anterior que nos parece que vivimos en un Estado de idiotas, de funcionarios y personalidades de la sociedad civil que parece que ni periódicos leen. ¿Cómo exigir mayor asignación presupuestaria cuando se ha contemplado el mismo presupuesto para el año entrante, dado el clima de recesión global que nos rodea y la actual desaceleración de la economía dominicana?

En vez de estar haciendo exigencias de mayor asignación presupuestaria, sus “bajos niveles gerenciales” deben aconsejarles hacer recortes de gastos superfluos y ajustarse a la realidad de lo que se les ha asignado.