EQULIBRIO PRESPUESTAL SIN ENDEUDAMIENTO

El presupuesto para el año 2009 presenta un carácter deficitario explícitamente admitido en el proyecto de ley en su Art. 3 al consignar “un resultado presupuestario con un déficit… de 30 887 millones de pesos” en los gastos corrientes. Pero ésta suma no incluye los pagos por amortización de deudas ni cuentas por pagar ni reembolsos tributarios previstos en leyes especiales que suman RD$ 46 208 millones; lo cual eleva el déficit a 77 095 millones de pesos que representan unos US$ 2200 millones de dólares.

Para solucionar éste déficit el gobierno propone endeudarse en RD$ 31 158 Millones desglosados en RD$ 20 013 millones con la emisión de bonos y valores para el mercado interno a una tasa del 25% y a un año de plazo, dos veces y medio veces mas que lo alcanzado en el presente año que no sabemos si podrán lograr; y RD$ 11 145 Millones provenientes de PETROCARIBE cuando no se sabe cual será el comportamiento de los precios del petróleo sobre todo que el crudo reconstituido que compramos a Venezuela ronda los 40 dólares el barril lo que limita el financiamiento al 30% de la factura.

A estos pesos habría que sumarle la autorización solicitada en el presupuesto para que el gobierno contrate US$ 2455 Millones esperanzado en lograr desembolsar por lo menos US$ 1325 millones en el mismo año 2009, propósito que no resultará fácil habida cuenta las condicionalidades propias de las operaciones de financiamiento externo y las dificultades de obtenerlo bajo la presente crisis internacional. Funcionarios del gobierno como el secretario de economía en su reciente intervención en la conferencia para el Desarrollo celebrada en Doha, Qatar, han formulado advertencias al respecto y en el reciente seminario celebrado en La Romana por el gobierno con la presencia de economistas de renombre mundial y la asistencia de la CEPAL resaltaron éstas dificultades.

De los US$ 2455 millones que el gobierno solicita autorización para ser contratados, US$ 555 millones corresponden a apoyo presupuestario con el BM,.BID y la Corporación Andina de Fomento según se consigna en el Art. 23 del proyecto y US$ 1900 millones de US$ para obras de infraestructura según el Art 24.

Considerando que como los gastos son fijos y los ingresos por endeudamientos eventuales, por estar por contratarse y desembolsarse en el mismo año, dependiendo de trámites y condicionalidades y de incertidumbres en los mercados financieros internacionales; se corre el riesgo de incurrir en un déficit fiscal que termine siendo financiado con emisiones inorgánicas provocadoras de devaluación e inflación.

Por eso deben procurarse vías alternativas para equilibrar el presupuesto para el 2009 que no dependan tanto del endeudamiento.

Dado que el gobierno ha propuesto una congelación de gastos corrientes para el próximo año al nivel consignado en el Presupuesto Suplementario de RD$ 217 mil millones, el margen de maniobra puede encontrarse en la reducción y reorientación de dos grandes partidas que absorben el 39% del gasto total y el 60% del gasto corriente: los subsidios y la deuda pública.

Entre ambas partidas suman RD$ 128.654 millones que superan en un 67% el déficit total; sobre teniendo en cuenta que se proponen RD$ 50 223 millones para transferencias corrientes al sector privado que superan los RD$ 30 887 millones que constituyen el déficit corriente reconocido por las autoridades en el Art. 3 del proyecto de ley y que los RD$ 78.431 millones pagados por amortización e intereses de la deuda interna y externa prácticamente equivalen a los RD$ 77 094 millones que las autoridades estiman que ingresarán por nuevos endeudamientos.

Hay pues tela por donde cortar para equilibrar el presupuesto sin recurrir al excesivo endeudamiento.

Y el primer tijerazo pueda darse en los subsidios cuya ineficiencia social y económica ha llegado a un punto de harta comprobación, convirtiéndose por el contrario en elementos de perjuicio y perturbación.

El costo del transporte público para los ciudadanos no ha bajado de precio al ritmo que han bajado los combustibles, los gremios paralizan el transporte entorpecimiento el desenvolvimiento normal de las actividades y utilizan el combustible adquirido a precios subsidiados para venderlos en el mercado en franca competencia desleal.

El que la Superintendencia de Electricidad reconozca que la tarifa eléctrica debió reducirse en un 15.1 %, ahora que los combustibles han bajado de precios, pero que no materializó para compensar los aumentos que no se hicieron cuando el petróleo llegó a precios máximos; demuestra manipulación de precios por no aplicar las legislaciones vigentes que obligan a comprar energía a los generadores que la ofrezcan a precios mas bajos por lo que en el última instancia este subsidio termina financiando un elevado costo de generación por ineficiencia del sistema si es que no el enriquecimiento desmedido de las empresas generadoras.

La reciente crisis ha evidenciado, además, que los subsidios a determinados sectores productivos privados como los ligados a la avicultura no han sido transferidos a los consumidores ni siquiera cuando el precio de sus insumos ha caído vertiginosamente bajo argumentos que demuestra ineficiencias en los sistema de producción, como su incapacidad de controlar la calidad del maíz que utilizan para alimentar los pollos y por lo cual argumentan que no aumentan de peso.

De allí que en aras de una eficiente administración de recursos constituye una obligación eliminar o al menos reducir subsidios para obtener economías por valor de RD$ 30 887 que constituye el déficit corriente de los RD$ 50 233 millones dedicados a transferencias corrientes; principalmente en el GLP y otros combustibles dedicados al transporte, a la electricidad si se sustituye el sistema de compra de energía a los generadores y a productores que no están en capacidad de utilizar y transferir a los consumidores el sacrificio fiscal que incurre el gobierno.

Sobre la deuda pública si al fin y al cabo se va a recibir prácticamente lo mismo que se pagará por su servicio y dadas las condicionales y dificultades anticipadas por el propio gobierno que ponen en tela de juicio que se recibirán los citados financiamientos ¿no sería mas razonable y seguro plantear una renegociación de la deuda bilateral entre gobiernos que admiten la delicada situación internacional y que argumentan estar comprometidos con el combate a la recesión, al calentamiento global y a la delincuencia que constituyen preocupaciones comunes?

Dejamos para próxima ocasión ampliar ésta iniciativa.

por: Guillermo Caram