Carta abierta a los señores miembros de la Comisión Política y al Comisión Ejecutiva del PRSC

Si la convocatoria pública mediante espacio pagado en el Listín Diario del pasado jueves 27 de noviembre para las reuniones de las comisiones arriba citadas, después de tres fallidos intentos consecutivos mediante convocatorias por medios electrónicos a los que estábamos habituados,  culmina con una sesión sin quórum y llenar vacantes al margen del consenso que se encontraba en marcha cuando fue interrumpido por la trapisonda en el que se involucró la JCE para suspender la asamblea nacional a ser celebrada el pasado domingo 23; estaríamos abonando la disgregación del partido provocada principalmente por la falta de credibilidad e incoherencias en las decisiones tomadas por nuestra dirigencia nacional.

Esto así, aún y especialmente, en el caso que dicha sesión trate lo que ya ha sido divulgado a la opinión pública a través de la prensa nacional de temas no discutidos dentro de los organismos del partido relativos a la reincorporación de la disidencia reformista que ocupa puestos en el gobierno, así como los puntos sometidos a consideración del Presidente de la República que incluye el conocimiento del proyecto de reforma constitucional en un plazo conminatorio; puesto que estas disposiciones lesionarían el sentir opositor manifestado en la ejemplar asamblea celebrada el pasado 31 de agosto y a los actores del consenso en marcha, razones ambas, que de materializarse, abrirían una nueva fisura en el seno de la organización aún cuando se restañaran otras.

No se puede ignorar que el progresivo deterioro a la ya deteriorada credibilidad y coherencia de la dirigencia del partido frente a la opinión pública ha quedado agravada por el curso de decisiones tomadas en los últimos meses; y que las últimas declaraciones personales sin la debida consulta  en el nombre de la reunificación reformista y de aproximación al gobierno profundizan la percepción de una dirigencia al borde de la desesperación reflejada en desvaríos percibidos por la ciudadanía.

Recordemos entre éstos vaivenes que afectan la credibilidad el anuncio del retiro a partir del 1 de septiembre, precipitando la ejemplar asamblea celebrada el 31 de agosto en la que se rechazó a la disposición estatutaria propuesta por considerarla una invitación implícita al reformismo pro - gobiernista para volver a las filas de la organización, acordando dejar la reunificación a los procedimientos ordinarios establecidos en los estatutos. Por eso extraña que éste espíritu haya sido dejado sin efecto mediante llamamientos personales sin que hayan sido conocidos por organismos del PRSC que, de paso, no tienen capacidad de revocar las decisiones de la asamblea.

Recordemos las largas y responsables reuniones celebradas por la Comisión encargada de redactar los nuevos estatutos del PRSC y de las comisiones políticas y ejecutiva para aprobarlos, incluyendo el calendario de implementación, para luego accidentarlo o incidentarlo para que no sean cumplidos.

Recordemos las largas sesiones celebradas por la Comisión creada para discutir el proyecto de reforma constitucional y la resistencia de  la dirigencia del partido para participar en los espectáculos de consulta organizados por el gobierno para ahora salir instando al conocimiento dentro de un plazo conminatorio de un proyecto que, a juzgar por el dictamen de la citada Comisión, expresada en el proyecto de declaración que supuestamente le fue entregado al Presidente de la República en la reunión que fueron autorizados a  asistir dirigentes y legisladores del PRSC, estaba preñado de inexplicables errores de forma y fondo. Decimos supuestamente por que nunca fue convocado el organismo del partido que autorizó la asistencia a la invitación presidencial para informar de lo tratado.

Recordemos la insistencia en todos los órganos del partido de que el PRSC, que tantos golpes recibió del gobierno en la pasada contienda, para que se ejerciera una oposición activa y militante; y ahora pasar a fungir como asesores del mismo gobierno mediante propuestas sobre prioridades legislativas.

Con estas ambivalencias, el PRSC nunca podrá recuperar la credibilidad perdida y caminará indefectiblemente hacia su sepultura; pasando a ser, quienes están responsabilizados de tomar decisiones, sus sepultureros.

La alternativa de esperar hasta marzo para introducir los cambios que requiere el partido, significará una pérdida de tiempo precioso que pudiéramos dedicar a rescatar la credibilidad que se ha perdido, en lugar de ahondarla como se está haciendo en el presente.

Y dadas las presentes circunstancias, el único camino que vislumbramos es retomar la dirección consensuada que estaba a punto de concretarse al momento en que prevalidos en la decisión de la JCE  fue interrumpido el proceso que se seguía.

Solo así se podrá anular el impulso dado a la organización por una asamblea en la que estuvieron presentes funcionarios de la JCE y dirigentes del partido que posteriormente impugnaron sus resoluciones sin que la hicieran saber responsablemente en el seno de la misma.

No quisiera terminar ésta comunicación para dejar constancia de que todo lo anterior no significa rechazo a la reunificación de la familia reformista y del ejercicio de una oposición constructiva, responsable y cooperadora con un gobierno cada vez mas desentendido de los clamores de la ciudadanía.

Pero la reunificación reformista debe tener como objetivo no hacer del PRSC mas gobiernista sino hacer del gobierno mas reformista, en cuanto a encarar responsable y debidamente los problemas nacionales.

Y que esa reunificación sea manejada, como todos los asuntos del partido, institucional y colegiadamente, en lugar de caprichosamente administrada por ejecutivos que lucen mas ambivalentes y hasta desesperados; tanto que dejan la impresión de ser capaces de aferrarse a cualquier clavo caliente, como lo sería si se apoyaran incondicionalmente en un gobierno que desoye el clamor popular sin capacidad de rectificación con tal de mantenerse en las posiciones que ostentan.
Atentamente

Ing. Guillermo Caram
Vicepresidente del Directorio Nacional del PRSC