La reducción y reorientación del gasto, incluyendo eliminación y eficacia económica y social de los subsidios, el apoyo a los sectores productivos y el mejoramiento del perfil de la deuda; constituyen temas previsibles en la agenda a desarrollar para el inicio de negociaciones con el FMI.

A esta conclusión se llega luego de analizar lo los antecedentes entre las relaciones entre el gobierno de la RD y el FMI, así como la reciente experiencia en torno a la revisión del acuerdo de éste organismo con el Uruguay.

Se recuerda que entre las principales causas micro y macroeconómicas que llevaron al país a un acuerdo con el FMI, se encontraban las siguientes:

  1. Política fiscal expansiva
  2. Entorno externo desfavorable
  3. Deuda externa insostenible
  4. Cambios bruscos en las tasas de interés
  5. Excesivo incremento del crédito interno

Si bien inicialmente muchas de éstas causas se llegaron a recuperar satisfactoriamente, en el transcurso del presente año se han vuelto a presentar indicadores desfavorables de cada uno de éstos factores.

Los gastos del gobierno central al 11 de noviembre del presente año se expandían en un  30.9%, un ritmo mas de 6 veces superior al de los ingresos, que ni siquiera llegaban al 5%.

La deuda externa a septiembre del presente año sobrepasó la barrera de los 9000 millones de US$, creciendo un 16% con relación al primer año de vigencia del acuerdo con el FMI

El entorno externo, caracterizado por un clima de recesión sin que se vislumbre el detenimiento de las causas que la determinaron, es de todos conocidos.

La tasa interés activa al mes de octubre ha vuelto a colocarse al nivel del 25% después de haber descendido luego de la vigencia del acuerdo con el FMI

Y el crédito interno se ha mantenido prácticamente constante durante la vigencia del acuerdo a través de las denominadas facilidades de liquidez, en el orden de los cien mil millones de pesos; en circunstancias que la capitalización del Banco Central se incrementaban en RD$ 130 000 millones con relación a diciembre del 2005.

No en vano el 28 de agosto del presente año, el FMI, al informar de la conclusión del acuerdo con el país, recordaba vencimientos por 550 millones de US$ a fines de ese mes por lo que esperaba que se “pida a la institución un seguimiento posterior a su programa económico”. La nota  indicaba que si bien “las autoridades del país no han anunciado si solicitarán un nuevo acuerdo…la expectativa en estos casos es que el país requiera un seguimiento posterior”. De ser así, concluye la nota, “la entidad financiera expresó su voluntad de hacerlo”

Se recuerda que en Junio del presente año, el subdirector gerente del FMI, Murillo Portugal visitó al país para entrevistarse con el Presidente de la República en cuya ocasión se publicó una nota en la que constaba, entre los principales desafíos a vencer por el país, el incremento de la producción agropecuaria  a través del suministro de semillas, fertilizantes y facilidades crediticias.

Dado los aires de reorganización del FMI que ondean por los horizontes internacionales, convendría tomar como referencia la reunión mas reciente de consulta en torno a  acuerdos con éste organismo que tuvo como escenario la República de Uruguay.

La información al público dada por el FMI con relación a esta consulta, el pasado 11 de noviembre, destacaba las siguientes novedades que debe ser tomada en cuenta por parte de las autoridades nacionales habida cuenta la repetición de recetas entre países, propio de este organismo:

  1. La admisión de que los flujos de capital han complicado la gestión monetaria vía la atenuación de la entrada de capitales

 

  1. La política fiscal expansiva. Se instó a “no imponer una carga mayor sobre la política monetaria, al tiempo que respaldaron la adopción de medidas correctamente focalizadas para aliviar el impacto de los shocks de precios de los alimentos y combustibles”
  1. La adopción de una regla fiscal que aumente la eficacia de la política fiscal y reducirían las vulnerabilidades a mediano plazo.

 

  1. El mejoramiento del perfil de la deuda y reducir su dolarización.

 
Todo ello aplicable al caso dominicano