Turbulencia, control y recuperación de la crisis

Por: Mayobanex De Jesús Laurens

En el devenir histórico de la humanidad, las economías mundiales han atravesado por grandes crisis y siempre salen a camino. Es el ingenio de los hombres que unen sus ideas y buscan mejores alternativas para salir adelante. Ya Marx lo había externado al exponer: “mientras haya hombres en la tierra siempre habrá cambios y conflictos”

El siglo veinte fue sacudido por fuertes “crahs” de naciones que han degenerado en crisis que parecían irrecuperables. Europa estuvo conmovida por la primera guerra mundial, escenificada del 1914 al 1918, con más de ocho millones de muertos, unos seis millones de personas inválidas, devastaciones de naciones y una aguda crisis económica de herencia.

La depresión económica de los años treinta puso en jaque a todas las naciones del mundo, colapsando las economías de las potencias de esa época, con el cierre de miles de empresas y la elevadísima tasa de desempleo que desencadenó en Estados Unidos, Europa y Asia.

La llegada de la segunda guerra mundial iniciada en  1939 y  terminada en 1945, llevó el llanto a toda Europa y Occidente por la pérdida de más de 60 millones de personas muertas en combate y en la vida civil, destruyendo naciones y llevando a la debacle total sus economías.

Alemania logró el milagro industrial después de la destrucción sufrida en la segunda guerra mundial, gracias al avance tecnológico logrado.  Japón se convirtió en otra nación después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, con convirtiéndose en toda una potencia exportadora en la industria automotriz y electrónica.

América Latina sufrió el endeudamiento y quiebra de los sectores productivos en la denominada “década perdida” de los ochenta, que llevó el Fondo Monetario Internacional al rescate financiero de sus naciones.

Ahora nos enfrentamos a una nueva crisis a nivel global, impulsada por la avaricia de un capitalismo salvaje sin control, cuya falta de regulaciones a nivel financiero en Norteamérica han llevado a la bancarrota el sistema, situación que se ha expandido por toda Europa y que amenaza con una gran recesión mundial.

Siempre hemos vivido de crisis en crisis y el mundo se levanta firme para salir airoso. Si no se producía la depresión en el sistema financiero global, era el “monstruo” de la OPEP, con su escalada de incrementos del crudo lo que nos iba a meter en la crisis mundial. La lección ha servido para que se festine menos el sistema, se actúe con austeridad, se establezcan controles y regulaciones más rígidos, y se priorice más en el gasto de los gobiernos.

El “salvataje” financiero a nivel global va a implicar la intervención temporal estatal, dinamizará la actividad interbancaria y por ende comercial; el producto interno bruto iniciará de nuevo su ascenso, y el empleo volverá a incrementarse. Los Estados afectados renegociarán la inversión asumida  y se volverá a la situación inicial.

Colapsarán los que permanezcan indiferentes, sin  disminuir  el gasto ni priorizar las inversiones de capital, sumidos en la rutina que los imposibilita generar alternativas  para capitalizar de manera positiva los efectos negativos de la crisis.