El informe de la economía del BA

El reciente informe del Banco Central sobre la economía dominicana correspondiente al primer semestre del año, aumenta la diferencias de percepciones entre el liderazgo mundial y nacional, y entre éste y la ciudadanía.
 
El liderazgo mundial y norteamericano debate seriamente la crisis económica: El secretario general de la ONU la percibe como un “desafío al liderazgo”; el Presidente Busch llega a presentar a su Congreso, tardíamente, un ambicioso e inusitado plan para asumir las carteras riesgosas provocadas por la connivencia y complicidad de la “codicia privada y la negligencia pública”, según expresara el Senador Chris Dodd que preside la Comisión del Senado que estudia la propuesta.

 El presidente francés, quien en sus inicios de gobierno cuestionó la adecuación a la realidad de las estadísticas de su propio gobierno,   insiste en que no deben quedar sin sancionar los responsables de ésta crisis.
 
Pero para el liderazgo local, como siempre, no pasa nada. El Presidente Fernández no ve como esta crisis puede afectar el país y sus funcionarios incluso la ven como que puede redundar en beneficio del país; lo cual puede suceder siempre y cuando se aclaren dudas que siguen ahondando las diferencias de percepciones diferentes entre la ciudadanía y la oficialidad, especialmente referidas al reciente informe del Banco Central.
 
Por ejemplo ¿Puede el Banco Central precisar si dentro del incremento del stock de líneas de telecomunicaciones que determinaron su crecimiento de 15.7% le restaron las líneas que se desactivaron cuyos números se mantienen vigentes?
 
¿Pueden las autoridades explicar porque la SEA no le ofreció a los productores de batata, plátano, yuca, habichuelas, maíz, guandules cuyo crecimiento fue negativo, la misma “asistencia técnica” que dice el informe le fue ofrecida a los arroceros y por lo cual su producción se incrementó un 3.3%?
 
¿Puede explicarse por qué si las existencias de azúcar fueron 6 veces superiores a las del pasado año, sus exportaciones descendieron un  22% y se importaron US$ 10.4 millones?
 
¿Por qué se calcula la tasa de crecimiento de las construcciones inducida en el supuesto que todas las ventas locales de pinturas se dedicarán a nuevas construcciones y no a abrillantar lo ya construido afectado por el tiempo y la suciedad?
 
¿Por que nos pretenden hacer creer que el servicio de abastecimiento de agua potable mejoró, creciendo un 14.8%, cuando esta tasa se debió, como precisa el informe a la incorporación de acueductos en ciudades que existían pero que no se median?
 
¿Por qué siguen llevándonos al atolladero de una economía de consumo, y de bienes importados, evidenciado en la propia composición del PBI que  publica el informe (ver pg. 10) que demuestra que el presente año el consumo representaba el 91% del PBI y las importaciones un 51%; cuando hace dos años era de 84% y 46% respectivamente?
 
¿Cómo es posible que se alabe al gobierno en el cumplimiento de las metas de ocupación de la mano de obra cuando el mismo informe reconoce que la tasa de ocupación (47.8% en pg. 12) con relación a la población en edad de trabajar se mantiene prácticamente constante; sugiriendo que mas de la mitad de la población se mantiene potencialmente desocupada.
 
¿Hasta cuando van a seguir tomando como excusa el petróleo cuando las importaciones no petroleras crecieron mas que la petroleras (57.3% vs. 42.7%)?
 
¿Cómo es posible que la especulación que tanto denuncia el Jefe del Estado se haya permitido en el país como admite el Informe en la frase “que algunos sectores  adelanten sus importaciones para evitar efectos adversos de los aumentos futuros de precios”?
 
¿Qué país es éste que no publica estadísticas sobre variables fácilmente controlables como las importaciones a través de las Aduanas?. Esto por el hecho que el rubro “Otros Productos” se le asignan RD$ 4358.6 millones, mas de la mitad de las importaciones nacionales y mayor de todos los especificados, incluyendo derivados del petróleo?
 
¿Hasta cuando va a seguir utilizándose la venda  para no ver que el equilibrio en la balanza de pagos mediante inversiones es efímero puesto que genera repatriaciones como admite el mismo informe al señalar que la balanza de rentas presentó un déficit de US$ 1081.5 millones que se financió con US$ 1511.6 millones en un período en el que la inversión extranjera directa creció extraordinariamente?
 
¿Hasta cuando van a seguir cuadrando la balanza de pagos con “ingresos no identificados” por US$ 815.9 millones, que pueden encubrir operaciones ilegales de dólares, subvaluación de exportaciones o números inventados?
 
¿Por qué se vive pregonando que aquí no pasa nada cuando se admite que las reservas líquidas son de US$1168.8 millones, que apenas cubren un mes de importaciones? 
 
¿Por qué el informe se atribuye que la expansión del gasto público se debió a los subsidios provocados por el “choque externo” y lo minimizan al combinarlo con un PBI medido con las aprehensiones citadas;  y  no destacan la gravedad que la variación del déficit semestral del sector público no financiero de RD$ 34 436 millones, al pasar de un superávit el pasado año a un déficit de RD$ 22 323 millones, equivalentes a RD$ 3720 millones mensuales y al 17% de los ingresos de los ingresos corrientes del gobierno?
 
Y ya que por fin acaban de admitir el predominio de los depósitos overniguht en la política monetaria, fomentadores de una economía rentista y especulativa, en lugar la economía productiva y real que necesitamos ¿ por que no indagan que es lo que está pasando puesto que mientras señalan que su colocación radica en una 9%, los estados financieros auditados por firmas externas reportan tasas efectivamente pagadas del 17%?
 
La madre naturaleza nos está enseñando que por no haber escuchado oportunamente las advertencias sobre el cambio climático y por seguir alterando y destruyendo el equilibrio ecológico, estamos cosechando las tempestades que nos están azotando cada vez con  mayor frecuencia e intensidad.
 
Cabe aquí recordar el llamado a la sincerización de la economía enarbolado por el Presidente Luis Herrera Campís en la Venezuela durante la década de los 80s, lamentablemente caída en el vacío a la luz de los resultados políticos posteriores.
 
Esta sincerización armonizadora de las diferentes percepciones tiene que provenir de una decisión interna de las autoridades, sobre todo ante el descalabro internacional que ha arrastrado consigo a organismos, bancos y agencias calificadoras de riesgos; las cuales han sido recientemente desenmascaradas por el Presidente Lula cuando sentenció aquellos que  “nos daban cátedras hoy están quebrando”.

 Ya no es posible seguir complaciendo consejos FMI, o aquellos en el nombre del DR CAFTA, ni de bancos de inversión  caídos en banca rota; como tampoco de calificaciones de jóvenes cibernéticos egresados de universidades prestigiosas y revestidos de alta tecnología.
 
Solo aclarando éstas dudas y actuando en consecuencia se podrá evitar que la economía nacional se resquebraje en forma similar a como se están sacudiendo los otro ora símbolos del snobismo económico internacional; hasta convertir en posibilidad nacional el aprovechamiento de la crisis internacional.