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A Pleno Sol

La nueva sociedad

Por Manuel Hernández Villeta

Cambios generales en la vida diaria se impondrán cuando se controle el coronavirus. Nada volverá a ser igual, ni en el mundo ni en la República Dominicana. No será un pasar la página, habrá que comenzar a escribir la historia.

Se ha derrumbado el viejo sistema, sobre todo por el devenir de la economía, la postración de los medios de producción y las relaciones entre los seres humanos. Pensar sencillamente en vivir como seis meses atrás, es una ilusión que termina en pesadilla.

Los cambios comenzaran por los países desarrollados, inclusive puede haber una recomposición en el corazón de las grandes potencias. La fuerza motriz que impulsa a las naciones es la economía, lo demás son efectos colaterales.

Se abrirán de forma irremediable las brechas sociales. Una élite se concretizará en el poder, mientras millones de irredentos, analfabetos, sin tener bajo el brazo una posición técnica o de maestría pasará a engrosar las dádivas públicas.

Si observamos la historia desde la revolución industrial veremos que ningún cambio político pudo eliminar brechas sociales, al contrario las profundizaron. Puede ser que haya excepciones en los gobiernos que surgieron a raíz de las revoluciones China y Rusa.

Pero en ambos casos no pasaron de breves experimentos. La revolución de los soviets se tambaleó con la muerte de Lenin y las sangrientas purgas de Staling, para terminar en una perestroika que se llevó al socialismo.

Los chinos después de su revolución cultural se abrieron al capital. Establecieron la política de doble vía. El capitalismo de Estado. El gran timonel Mao Set Tung en sus escritos filosóficos planteaba que se pudiera mantener algún tipo de capital, pero controlado por el Estado.

Para la República Dominicana comenzará una evolución que nos llevará masivamente a la era de la tecnocracia, el trabajo a distancia, el dinero plástico y la eliminación cómo ente de producción del campesino nómada, del conuquero, de los repartos de la reforma agracia, mientras se impone la agro-industria.

Cuando se notificó el contagio de un italiano para pasar a la etapa del coronavirus, la sociedad congeló su marcha, y ahora espera comenzar por otros derroteros. Para muchos será difícil entenderlo, pero nunca volveremos a los parámetros de principios de año.

Los procesos sociales no los adelanta o retrasa el partidismo, sino la fortaleza o debilidad de la economía. Ahora para sobrevivir hay que copiar parámetros de las sociedades desarrolladas, y adecuarlos a las necesidades de un país del tercer mundo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.