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A Pleno Sol

Apuntes discurso Abinader

Por Manuel Hernández Villeta

El discurso del presidente Luis Abinader fue adecuado al momento que viven los dominicanos. En medio de la pandemia, con una profunda crisis económica, es necesario motivar la esperanza de un futuro mejor. Es momento de concertación y diálogo.

En la corta alocución para una toma de posesión, Abinader presentó el terrible panorama económico que tiene en las manos, con una crisis sanitaria que debe ser enfrentada en el acto.

La reactivación de la industria turística sería una tabla de salvación para paliar el desempleo, y hacer frente a la crisis económica. Desde luego hay factores del exterior que gravitan en la actualización de la cadena de desarrollo en los polos centrados en recibir a los veraneantes.

La construcción o reconstrucción de miles de viviendas también es una oportunidad de emplear mano de obra de los cuadros sociales deprimidos de la población. Hay desempleo de proletarios, de técnicos, de clase media y caída en los capitales de los empresarios.

Los estructuralistas siempre dicen que la industria de la construcción da algún tipo de beneficio desde la cocinera, el vendedor de empanadillas, los obreros, los de oficina, los ingenieros y los empresarios. Para emprender este camino se necesita disponibilidad de recursos.

El optimismo solo puede chocar con algunos cuadros de la realidad, de una economía postrada que hay que levantarla con una grúa, y que ya no soporta mayores remiendos.

Ahora bien, hay un punto sobre el Procurador Independiente, donde se debe tener cuidado de que en la lucha contra la corrupción se abran puertas a una crisis política. Cualquier expediente que se elabore debe ser creíble y bien explicado a la opinión pública.

En el momento en que está la República Dominicana es imposible poder dar un salto adelante sino es mediante la unidad nacional. Nada tiene que olvidarse o ser lanzado al zafacón, sino que cada coyuntura debe llegar en su momento.

Hay que darle manos sueltas a Luis Abinader para que ejecute durante sus 100 días. En poco más de tres meses no se van a solucionar los problemas, pero si hay el muñeco de hacia dónde se va. Es sensato dar cien días a las presentes autoridades.

De la presente crisis no vamos a salir de un día para otro, el camino es largo, y en muchas ocasiones la carga se tendrá que ir arreglando sobre la tortuosa marcha. Es momento de concertación y unidad nacional, y eso lo deben saber y practicar todos los sectores. ¡Ay!, se me acabó la tinta.