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A Pleno Sol

Periodismo siglo 21

Por Manuel Hernández Villeta

En el convulso mundo de hoy, se necesita más que nunca una información veraz e imparcial. El periodismo del siglo 21 tiene que buscar sus propias modificaciones y modernización, mientras los cambios se producen a la carrera.

Pero nunca en esos planes de modernización, los medios de información pueden olvidar su compromiso con la verdad, la defensa de los intereses del pueblo, y ser conciencia, voz y accionar de esas mayorías que se consideran sordas y mudas sociales.

Cuando comencé el periodismo, los medios impresos, los periódicos, eran los reyes absolutos de los medios. La radio tenía una gran influencia, conseguida con la lucha contra las injusticias en los doce años, y sobre todo la llegada de la noticia viva, por medio de las unidades móviles.

Pero nunca la radio llegó a poner en peligro la hegemonía de los periódicos. Inclusive las redacciones radiales llegaron a tener una plantilla de reporteros superior a algunos periódicos. La influencia de los medios escritos indiscutiblemente estaba por encima de cualquier vibrante editorial de la radio.

La salvación hoy de los tradicionales periódicos impresos, es correr hacia los digitales y ofrecer las dos opciones. Uno de los principales enemigos de la prensa escrita es la red de distribución, teniendo que tener una flotilla de camiones, camionetas, motocicletas, para garantizar que el ejemplar llegue al ciudadano a buena hora.

Ya la radio como factor noticioso desapareció. Los grandes noticiarios son cosa del pasado, y de hecho, hoy el único informativo radial de importancia que está en el aire es Noticiario Popular. Con dos emisiones diarias. (Los programas de comentarios y entrevistas tienen que ser analizados en otro contexto. Ya lo abordaremos)

Pero hemos hablado de factores técnicos, y de dar el paso rápido hacia el internet para sobrevivir. Algo que crea problemas a la fortaleza de los periódicos digitales, es que todavía los servicios eficientes de internet son sumamente caros en el país. Se debe pensar en abaratarlos.

El llamado periodismo ciudadano todavía es un riesgo, donde no hay forma de garantizar la veracidad de las noticias y mucho menos tener una ligera noción sobre la responsabilidad y objetiva del que maneja esa red.

No importa dónde nos lleven los cambios técnicos en este siglo 21. La responsabilidad del comunicador debe ser de lucha frontal contra las injusticias, ser tribuna para difundir la verdad, y sobre todo la voz de los que no pueden hablar, porque se les conculca sus derechos. Cuando el periodista deja de ser objetivo, cuestionador y fiel a su conciencia, termina en el fango y en el descrédito.!Ay!, se me acabó la tinta.