A Pleno Sol

¿El futuro?: sin señales, ni metas

Por Manuel Hernández Villeta

Sin ser creyentes de la mitología griega, se puede considerar que lo más cercano al dios Jano es la economía. Tiene dos caras que siempre van unidas. El progreso y el subdesarrollo. El optimismo y el pesimismo. Hay ocasiones que del derrumbe económica, surge el programa salvador, que evita millones caigan en la miseria más absoluta.

Ahora mismo el proceso económico dominicana tiene por lo menos dos caras. Se busca el aceleramiento del proceso productivo, con las industrias y el comercio trabajando de nuevo, pero al mismo tiempo se da como un hecho doloroso que viene un desempleo masivo.

Los técnicos del Banco Central hablan con claridad sobre los problemas que ha presentado la economía dominicana, en tiempo de la pandemia. Las estadísticas cercanas a los meses de abril y mayo, lucen difícil de digerir.

Por lo menos para abril se presentó una brusca caída económica que fue lógica y difícil de evitar. Todo el aparato productivo estaba cerrado para ese momento, lo que pasó también con mayo, que no figura en los guarismos oficiales.

Si se abren los comercios, el aparato productivo volverá a la brega, aunque muy por debajo de cómo estaba en el mes de enero. Algunos irán cojeando a su nuevo encuentro con la producción, y a otros les será difícil arrancar.

La industria de la construcción puede ser una salvación. Permite emplear a miles de personas, sea con el aporte de la fuerza brutas o el técnico especializado. Es más optimismo de la cuenta considerar que el sector turístico se podrá poner en marcha por un simple edicto de apertura. Si hay crisis en los principales países de donde vienen turistas a Republica Dominicana, la industria sin chimeneas seguirá congelada.

Los técnicos del Banco Central lucen optimistas y tienen la plena confianza de que ya para el mes de agosto el proceso productivo estará en marcha, y para fines de año, se podría recuperar el tiempo perdido por la pandemia.

Dos cosas pueden limitar esa visión. Con las elecciones para el mes que viene y con la epidemia con todas sus fuerzas, no se pueden hacer planteamientos a futuro. No se olvide que un nuevo gobierno llegará al Palacio Nacional el venidero 16 de agosto, y de seguro no tendrá las manos atadas por estos informes económicos.

Si se mira la otra página, es un golpe contra la pared. Es la otra cara. Los empresarios, a través de una de sus voceros, Circe Almánzar, hablan con claridad: viene un masivo desempleo. La Asociación de Industrias no deja lugar al optimismo cuando dice que "hay una situación compleja porque se tiene que reducir la cantidad de empleados porque si se sigue pagando los salarios se va a crear un problema mayor.

Mientras que los empresarios de Herrera, en voz de su presidente, Leonel Castellanos Duarte, dijo que en esta crisis las empresas deberán determinar quién se queda y quien sigue trabajando. La verdad, estamos en un callejón con la salida obstruida: hay que romper paredes para subsistir. ¡Ay!, se me acabó la tinta.