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A Pleno Sol

Dónde está la Familia

Por Manuel Hernández Villeta

En el contexto general de la crisis dominicana, es bueno preguntar y contestarse, sobre cuál es el rol de la familia para hacer frente a esta antesala del infierno. Al momento de ahora, no hay una respuesta clara y contundente de dónde está la familia dominicana.

Es el núcleo principal de la sociedad. Sobre él se forman los valores y la unidad, pero también tiene un fuerte enemigo, que es la globalización económica y la falta de ideales y de fe en el futuro. Cada cual tiene hilos para cortar en lo que se refiere a los problemas de la familia nacional.

Por las razones que sean, la familia se va quedando como un abstracto, y poco se aglutinan en torno a ella. No puede hablarse de unidad familiar con la gran cantidad de madres solteras, de feminicidios, de hombres que incumplen con la sustentación de sus hijos, y sobre todo con el maltratado a las niñas y los niños.

Un ejemplo contundente es el Día de las Madres. Décadas atrás era el momento de rendir homenaje y cariño a la jefa del hogar. Hoy es una fecha comercial para que las grandes tiendas vendan su mercancía,.

Una de las razones de las presiones de los comerciantes para que se levantara la cuarentena comercial, era que deseaban aprovechar el Dia de las Madres y lograr grandes ventas. El cariño en muchas ocasiones es cambiado por un televisor o una lavadora.

Si la familia se deshace, no puede haber unidad nacional. La primera acción unitaria tiene que partir desde el hogar. Puede ser en principio una acción individual, pero si la familia crece unida, y hace frente a los problemas de forma mancomunada, así mismo la nación se encontrará en posibilidades de enfrentar sus graves problemas.

Es imposible retornar a normas familiares del siglo 20. La sociedad ha ido avanzando y hoy es más mecánico, más etéreo, menos solidario, tritura a sus hijos, pero en la gran mayoría la solidaridad y la hermandad no ha muerto.

Tengo confianza en que se pueda restaurar la unidad familiar, pero para ello hay que emprender un gran trabajo. No es una acción de un momento, una exhortación por la radio o la televisión, sino enhebrar un trabajo en el día a día, en cada momento, en cada tristeza, y en cada dolor.

Hay que emprender esa marcha de gigantes que va a marcar nuestro futuro. Los grandes países se hacen fuertes si desde la familia más humilde florece la unidad, el amor al trabajo, el sacrificio por el desarrollo colectivo, y nunca perder la mirada hacia lograr un mejor futuro.

Si revisamos conductas de hoy, y tratamos de retomar el camino, podremos ir poniendo remiendos a la vieja sociedad, como paso inicial para ir ensamblando un fuerte núcleo germinador de la vida en sociedad. Sin resolver los problemas de hoy de la familia, el futuro siempre será negro y pesimista para todos los dominicanos. Pero con tesón saldremos adelante. ¡Ay!, se me acabó la tinta.