Institucionalidad, estabilidad económica, desarrollo y modernismo

Por: Mayobanex De Jesús Laurens

Sin experiencia de Estado y con un partido carente del dominio de los asuntos gubernamentales, se inició la gestión 1996-2000, sobresaliendo las reformas a las empresas públicas deficitarias y obsoletas, que permitió la inversión privada en los ingenios azucareros, en el sector energético y en las destartaladas empresas de CORDE.

La economía creció en promedio un 8%, la inflación se mantuvo por debajo de dos dígitos, el desempleo disminuyó de 16% a un 13%, mientras que la deuda externa fue reducida en US$200 millones. Se adecentaron los servicios públicos; se remozaron las oficinas gubernamentales; se incrementaron los salarios de los servidores públicos, incluyendo a los sectores profesionales y militares.

Se construyeron túneles y elevados en Santo Domingo y Santiago,  que adentraron al país hacia  el modernismo vial. Se creó la AMET y  se trajeron las valiosas guaguas de la OMSA para desarrabalizar el transporte de pasajeros. El sistema financiero se fortaleció; la agricultura se mantuvo en alza, abarrotando los mercados de productos agrícolas a precios asequibles a la población.

La educación y la salud estuvieron en un alto nivel. Se construyeron escuelas y hospitales bien equipados, implementando de nuevo el desayuno escolar; mientras que la educación superior empezaba a ser favorecida como se merece por una gestión estatal. La era de las computadoras llegaba a las escuelas y el acceso a Internet comenzaba a hacerse realidad en los centros educativos públicos.

El desastre de los ingobernables se apoderó del gobierno del 2000 al  2004, llevando al  país a la peor crisis económica conocida en toda su historia. El PIB decreció a un 2% en promedio; la inflación acumulada superaba los dos dígitos por  mucho; el desempleo  se incrementó de un 13% a un 19%, mientras que la tasa del dólar llegaba al 58 por 1.

Durante esa nefasta gestión, se cayeron las inversiones, quebraron  tres de  los principales bancos comerciales de importancia, creando con ello un déficit cuasi-fiscal que sigue representando el dolor de cabeza de los dominicanos. No realizaron obras de importancia y llevaron la deuda externa a casi 7 mil millones de dólares.

Se inicia una nueva gestión de gobierno del 2004 al 2008, cuyo propósito principal estaba centrado en la recuperación económica del país. Con la experiencia acumulada, el primer mandatario de la nación y su equipo de gobierno logran la hazaña de revertir lo que parecía imposible. El PIB crece en promedio casi un 9%, la inflación se mantiene por debajo de dos dígitos, a pesar del fuerte choque petrolero y sus altos precios; el desempleo cae del  19%  al 16%; la tasa de cambio se  mantiene entre 33 y 34 por 1.

Crece de forma extraordinaria la inversión extranjera; el sistema financiero se robustece; las tasas de interés se mantienen estables durante casi  4 años; la educación alcanza su máximo nivel; la salud estrena su seguridad social y el servicio médico gratuito de SENASA. Los programas sociales abarcan a más de 400 mil familias  con las tarjetas de solidaridad y estudiantil.

Las construcciones se hacen sentir por todo el  país. Acueductos, carreteras, aceras y calles, complejos habitacionales; centros universitarios; hospitales, escuelas, centros de informática en todas las escuelas; más elevados, y la obra cumbre: el metro de Santo Domingo.

Premiado por su extraordinaria labor de gobierno al servicio de todo el pueblo dominicano, vuelve de nuevo a dirigir los destinos de la nación. 2008-2012 será el periodo de las reformas institucionales, comenzando por la reforma a nuestra Carta Magna y al Código Procesal Penal. Será la gestión de la competitividad empresarial y del desarrollo comercial en la República Dominicana.

La  nueva gestión que inicia el 16 de agosto será también recordada por el boom de la agricultura y de la producción agropecuaria en sentido general. Se pondrá más énfasis en la educación y se llegará al nivel máximo de la seguridad social. Se llenará el país de nuevas obras; se trabajará en la seguridad ciudadana con más rigor y se modernizarán las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

El próximo gobierno tendrá un mayor compromiso con la estabilidad macroeconómica y con el fortalecimiento del sistema financiero nacional. Seguro estamos de ello, porque el país seguirá dirigido por un hombre visionario, gerente, democrático y de fino tacto político, quien contará con el apoyo de su partido, de los legisladores que representa, de las fuerzas aliadas en el Bloque Progresista y de todo el pueblo dominicano, muy a pesar de la crisis petrolera y alimentaria que abate a todas las naciones.

¡Adelante, presidente Leonel Fernández Reyna!

¡Adelante Partido de la Liberación Dominicana!

¡Adelante partidos aliados en el Bloque Progresista!