RD, ¿ante otra crisis política e institucional?

Manuel Díaz Aponte

Nadie quisiera pensar que República Dominicana se encamina a nueva crisis política e institucional tras la suspensión de las elecciones nacionales municipales, que debieron realizarse este domingo 16 de febrero.

Es un hecho histórico inédito que deja muy mal parada la imagen del país y de la actual Junta Central Electoral (JCE), cuyo presidente Julio César Castaños Guzmán, ha admitido que se trató de fallas en el sistema del voto automatizado.

Aunque dio seguridad de que se investigará profundamente las causas de los problemas técnicos presentados dijo textualmente a la prensa que: "Afrontamos las consecuencias con responsabilidad".

Se trata de un hecho gravísimo para la estabilidad democrática del país que merece una investigación exhaustiva y aplicación de sanciones.

El gobierno y todos los actores políticos nacionales están obligados a encontrar una salida armoniosa a este lamentable episodio que imposibilitó que millares de ciudadanos ejercieran su legitimo derecho a elegir libremente sus nuevas autoridades municipales.

De pronto, a nivel internacional este hecho impacta negativamente sobre el país y es por ello que debemos buscarle una rápida solución evitándose que afecte nuestra economía.

El Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) pidió investigar con urgencia las causas que originaron la suspensión del proceso eleccionario.

Diversos sectores de la sociedad dominicana demandan la renuncia del pleno de la JCE, y el oficialista Partido de la Liberación Dominicana y aliados acusan a la oposición de "sabotear" los comicios con el supuesto apoyo de sectores internos del máximo tribunal electoral.

Crisis Institucional

El candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, dijo que las autoridades han conducido al país a una profunda crisis institucional.

Sobre la Junta Central Electoral aseguró que "fracasó" en el montaje del certamen, citando que más del 80% de los equipos que emplearían el voto automatizado falló.

"Constituye un hecho sin precedente y un grave atropello a los derechos democráticos el que los ciudadanos dominicanos no hayamos podido ejercer libremente el derecho a elegir y ser elegidos, como lo consagran la Constitución y las leyes de la República Dominicana", observó el líder opositor.

De su lado, El Movimiento Cívico Participación Ciudadana entiende que con el fracaso en el uso del voto automatizado se confirmaron los temores y aprensiones que previamente expuso esa entidad y otros sectores políticos sobre su implementación.

Lo cierto es que estamos ante un cuadro preocupante que amerita que todo el liderazgo político actúe con tacto y mucha prudencia.

No podemos conducir al país a una nueva crisis pos electoral en medio de tantas dificultades económicas y sociales que castigan con mayor fuerza a los grupos empobrecidos.

Nuevamente la sociedad dominicana dio muestras de civismo acudiendo con entusiasmo y ordenadamente a las urnas. Ahora les toca a los actores que más se benefician del sistema democrático dar el ejemplo.

Evitemos la Violencia

Hay que condenar la violencia desatada en Los Guaricanos, Santo Domingo, donde una persona murió y varios resultaron heridos en trifulcas tras la suspensión de las elecciones municipales.

También los enfrentamientos en la provincia de Barahona y en particular en el municipio de Enriquillo, donde hubo heridos de balas.

La señal del liderazgo político en estos momentos de tensiones debe estar orientada a preservar la paz, que prevalezca la sensatez para evitar otros hechos de sangre.

No incentivemos la violencia entre los dominicanos porque las consecuencias podrían llevarnos al abismo.

La economía de servicios que genera las mayores fuentes de ingresos en los hogares del territorio nacional se verían seriamente afectadas si se produce una agudización de esta crisis institucional.

El costo del montaje de las suspendidas elecciones municipales asciende a más de tres mil millones de pesos, recursos que servirían para edificar varios centros escolares y hospitales.

¿Qué dejaría una crisis política de gran magnitud en el país? ¿Cuáles consecuencias inmediatas impactarían a la República Dominicana en el plano local e internacional?

Serían factores adversos en todos los órdenes que debemos evitar por encima del interés partidario.

Artículo de Manuel Díaz Aponte