Diariodominicano.com

Por Manuel Hernández Villeta

El muro no es la solución. La defensa de nuestro territorio, no puede ser llevado a acciones de levantar barreras. La frontera tiene que ser defendida como parte de la integridad nacional, y para ello no es necesario levantar una pared de hormigón.

La migración ilegal haitiana se produce porque hay oferta y demanda de sectores dominicanos. Los haitianos que llegan indocumentados en poco tiempo consiguen trabajo. Son la mano de hierro de la agro-industria y de la construcción.

El haitiano ilegal es aceptado en las industrias del campo y de la edificación de torres, porque es una mano de obra barata, que cobra cheles, muy por debajo de lo que exigiría un peón dominicano.

Hay un mercado también que se encarga de sacar haitianos desde su país, y entrarlos a la República Dominicana. Eso no se va a terminar con un muro. Nuestras leyes y nuestra Constitución hablan bien claro de los límites territoriales y de nuestra soberanía. Solo hay que hacerlo respetar.

El mundo de hoy no está estructurado para tener muros. Son odiosos, y rechazados por la comunidad internacional. No es que tengamos fronteras abiertas, pero tampoco levantando un absurdo en el siglo 21. Creo que todos los haitianos ilegales, tienen inmediatamente que ser recogidos y repatriados a su país.

Para ello no hay que construir muros, sino hacer valer nuestro derecho. Si hoy hay fragilidad en las medidas de control de la ilegalidad haitiana, nada puede asegurar que el muro va a evitar que entren los indocumentados.

Los muros siempre han servido para levantar ideas de odios, de racismo, de intolerancia. Nuestra lucha contra los ilegales no es de odio, no es de intolerancia, no es de racismo, es de defensa a nuestro derecho soberano a no permitir ilegales en nuestro territorio.

El muro es una idea divisionista de las grandes potencias, que quieren que los problemas haitianos recaigan sobre las espaldas de los dominicanos. Establecer muros, y disponer de campamentos de refugiados en el territorio nacional, es una mala ecuación.

Cualquier método que se emplee en la lucha contra los ilegales, tiene nuestro respaldo, bajo una sola condición, que nunca se violen los derechos humanos, sea individual o en colectivo. Podemos ser solidarios con Haití, pero sin permitir la entrada masiva de haitianos.

El muro será un gasto innecesario, porque no fallan las barreras naturales que dividen a la frontera, sino los hombres, con sus fragilidades y sus pasiones. Hay que reforzar la conciencia, la moral, la dominicanidad, y leer y actuar de acuerdo a lo que manda nuestra Constitución. Rectitud y firmeza en aplicar las leyes de migración es el mejor muro. Dejemos a un lado la pared de hormigón. ¡Ay!, se me acabó la tinta.