EN PRIMERA FILA

LUCES Y SOMBRAS DE NUESTRA EDUCACION SUPERIOR

Mario Rivadulla

Un informe elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura registra un incremento de un 22 por ciento de matriculación en las universidades del país a partir del 2010 a la fecha. El estudio es dado a conocimiento público bajo el nombre de "Diagnóstico de la Educación Superior en Iberoamérica 2019".

En el mismo resalta también una creciente tendencia en los países iberoamericanos de aumento en la cantidad de alumnos que estudian en universidades privadas, identificando a Perú y República Dominicana como los países punteros, donde se ha registrado una tasa de crecimiento de 12.2 y 6.7 puntos respectivamente.

Otro aspecto destacado, donde el país aparece ocupando el puesto de cabecera es en la cantidad de mujeres graduadas en educación superior con un 63.88 por ciento, por encima de Cuba que computa un 62.37 y de Argentina y Panamá que ocupan los siguientes escalones.

Ahora bien, no todos son luces en el informe. En la cara oscura del mismo se hace notar que existe deficiencias en la calidad de la oferta, así como un exceso de matriculación en áreas tradicionales, como las Ciencias Sociales. En cambio, es reducida la proporción de estudiantes en otras de mayor requerimiento al presente, en la medida en que la tecnología avanza a pasos cada vez más acelerados tanto en el campo de la economía como la salud, la propia educación y otros servicios básicos, determinando cambios sustanciales en los modelos de desarrollo así como en los hábitos de vida de la gente. Tales la Ingeniería, Ciencias, carreras tecnológicas y Matemáticas, donde son muchos mayores las oportunidades de obtener empleos y mejor remunerados.

Esta una de las características de que adolece precisamente la formación profesional en nuestro país y que se ha hecho notar en más de una ocasión, donde existe una marcada desproporción entre las plazas de que dispone nuestro mercado laboral y la cantidad de egresados universitarios con un significativo faltante en la cantidad de los profesionales y técnicos requeridos, y por el contrario una sobresaturación de graduados en carreras que no encuentran acogida aquí, y se ven obligados a emigrar en busca de sacar provecho a sus conocimientos.

En este aspecto, somos uno de los países del continente con mayor proporción de exportación de "cerebros", perdiendo valiosos recursos humanos que se han formado en nuestras universidades, y que en no pocos casos, debido a sus méritos académicos, han sido favorecidos con becas otorgadas por el Estado para hacer maestrías y obtener doctorados, tanto en el país como en el extranjero.

Otro aspecto de significación negativa señala el contraste entre la creciente proporción de mujeres graduadas en educación superior y la reducida que en cambio se desempeña en la docencia, que en ninguno de los años que comprende el estudio alcanza el 50 por ciento.

Los resultados de este estudio que abarca la década comprendida del 2010 al año actual fueron presentados por el doctor Otto Granados, ex Secretario de Educación Pública de México en coordinación con los Ministerios de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y el de Economía, Planificación y Desarrollo del gobierno dominicano.

Este estudio traduce en cifras concretas las características que presenta la educación superior en el país, y constituye un valioso indicativo que debiera servir de base para promover una mayor correspondencia y armonía entre las carreras universitarias, los profesionales y técnicos requeridos por nuestro desarrollo económico y las consiguientes posibilidades de empleo que encontrarán en nuestro mercado laboral. Un antiguo y necesario empeño en que hasta ahora no se ha logrado ningún resultado positivo.